Trasladaron a Sergio Urribarri al penal de Gualeguaychú: cómo es la granja carcelaria donde cumplirá su condena


Cuatro años después de la primera condena en Paraná y en la oscuridad de la madrugada de este viernes, el exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri fue trasladado con fuerte custodia del servicio penitenciario provincial hasta la granja penal de la ciudad de Gualeguachú, donde tendrá que cumplir su sentencia por peculado y negociaciones incompatibles con la función pública.

Urribarri, de 67 años, no llegó solo a la cárcel. Fue acompañado por su ex ministro de Cultura, Pedro Báez, y su cuñado, el expresidente del Partido Justicialista entrerriano, Juan Pablo Aguilera, quienes fueron condenados a seis años y medio de prisión por los mismos delitos.

De acuerdo a lo dispuesto por el fallo de la Corte Suprema que tras dos años de apelaciones confirmó las condenas, Pedro Ángel Báez terminará su sentencia en mayo de 2031, Juan Pablo Aguilera lo hará en enero de 2033 y Sergio Urribarri cumplirá la totalidad de su condena el 15 de julio de 2034.

Cerca de las 4:30 de este viernes, los tres fueron trasladados desde la Unidad Penal 1 de Paraná hasta la ciudad de Gualeguaychú, a la que llegaron alrededor de las 8 para su ingreso definitivo a la Unidad Penal 9, El Potrero, según fuentes vinculadas a la causa citadas por la prensa local.

La llamada megacuasa de corrupción en Entre Ríos se originó en maniobras delictivas iniciadas en 2010, cuando estaban al frente del Gobierno, con un esquema de desvío de millones de pesos de los fondos públicos a las empresas de Aguilera, como supuestos contratos de publicidad que tomaba la Provincia.

Por eso, Urribarri fue condenado a ocho años de prisión por negociaciones incompatibles con la función pública y peculado por las maniobras de los contratos truchos que incluyeron entre otras cuestiones una promoción para una Cumbre del Mercosur y hasta un parador promocional en plena temporada veraniega en Mar del Plata.

Báez y Aguilera, en tanto, fueron sentenciados a seis años y seis meses de prisión efectiva, uno por negociaciones incompatibles con la función pública y peculado dado que había sido ministro y el otro como autor material de los delitos compartidos.

Cómo es la unidad 9, donde cumplirán la sentencia los acusados por la Megacausa

La llegada de Urribarri a la Unidad Penal 9 de Gualeguaychú, conocida también como Granja Penal El Potrero, se produjo tan solo dos días después de una fuerte protesta de los 130 internos del Módulo C que realizaron hasta un ayuno colectivo en reclamo de mejoras en las condiciones de alojamiento.

La cárcel se encuentra sobre la ruta 136, a la altura del kilómetro 26 y medio, y cuenta con un nuevo Centro Operativo de Monitoreo (COdM) para fortalecer la seguridad integral y que permite vigilar en tiempo real áreas críticas mediante domos de alta definición, cámaras distribuidas en puntos estratégicos y un dron de observación táctica, garantizando trazabilidad y cobertura continua durante las 24 horas.

Ese centro de monitoreo fue instalado hace un año para prevenir incidentes, la gestión en tiempo real de situaciones críticas, la generación de evidencia objetiva para resguardar derechos, la supervisión sanitaria y la vigilancia perimetral.

Pero el penal también se destaca porque en los últimos años contaba con un taller de confección de pelotas de fútbol que funciona en la biblioteca, en el marco de una iniciativa que surgió a partir del conocimiento de un interno y se extendió a otras cárceles.

Pero lo más distintivo del penal, es que para lograr la reinserción laboral de los reclusos en su área de granja cuenta con una sala de faena de ovinos y sostiene varios talleres productivos.

Este penal es el segundo centro penitenciario más antiguo del país y cuenta con alrededor de 500 reclusos, separados en las áreas de diez pabellones para varones y uno para mujeres.

En el penal los internos viven en diferentes sectores según los tipos de causa que enfrentan en sus condenas y el eje de esta unidad se basa en el modelo de reinserción social, a través del trabajo, según las autoridades penitenciarias locales.

Y en la granja penal, donde se crían animales como cerdos, ovejas y gallinas se busca dar la posibilidad a los internos a realizar faena, producir alimentos y trabajar en la panadería, que provee de comisa a todo el penal. También cuentan con otras alternativas de labores como albañilería, carpintería, tapicería y costura.

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