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  • Revés judicial para la planta de hidrógeno verde en Uruguay: ordenan pruebas por una posible violación de tratados

    Revés judicial para la planta de hidrógeno verde en Uruguay: ordenan pruebas por una posible violación de tratados

    En lo que representa un golpe para los planes uruguayos de avanzar con la construcción de una planta de hidrógeno verde para producir metanol frente a las costas de Entre Ríos, la justicia federal de la provincia argentina hizo lugar a la demanda de un grupo de legisladores de la oposición, que pedían medidas de prueba a nivel preventivo.

    La presentación ante la justicia argentina fue realizada por los diputados peronistas Guillermo Michel y Laura Marianela Marclay, junto al senador Adán Humberto Bahl. El grupo demandó al Estado uruguayo y a una empresa privada (HIF Uruguay) para frenar la instalación de una planta de combustibles sintéticos en Paysandú, frente a Colón (Entre Ríos).

    Los tres sostuvieron en su presentación que el proyecto podría generar un daño ambiental grave e irreversible en el río Uruguay, y que no se habrían cumplido normas internacionales, como el Estatuto del Río Uruguay, regido por la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Además, pusieron como antecedente el conflicto entre Uruguay y la Argentina por la instalación de la pastera finlandesa Botnia/UPM en el país vecino.

    Entonces, la protesta ambiental de los entrerrianos implicó extendidos cortes de puentes entre Gualeguaychú y Fray Bentos (donde se instalaron las plantas de pasta de celulosa), escaló a los fallecidos presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, y derivó en un costoso juicio para ambos Estados en los tribunales de La Haya.

    “La resolución adoptada por la justicia es fundamental para la defensa de las costas entrerrianas del río Uruguay. No sólo queda claro que la justicia federal es competente, sino que además ordenó parte de las medidas que solicitamos”, dijo Michel.

    Entretanto, el gobernador Rogelio Frigerio, advertido de los embates de la oposición en Entre Ríos y de la negativa del presidente uruguayo Yamandú Orsi, buscó negociar con las autoridades uruguayas la relocalización de la planta, que implicaría una inversión de 5.300 millones de dólares. Un proyecto de escala histórica, pero que, para los vecinos de Colón —que viven del turismo— representaría la instalación de un complejo industrial con chimeneas visibles desde sus playas, en la otra orilla del río Uruguay. El proyecto estima que esté a unos 3 o 4 kilómetros de la costa, mientras que el gobierno entrerriano pide que se ubique a 30.

    A lo largo de 2025 y este año, Frigerio habló con Orsi y con su canciller, Mario Lubetkin, para enfriar el conflicto en puerta. A su vez, el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, no descartó un posible traslado de la planta: “La relocalización responde a encontrar, entre el Estado, el gobierno, la Intendencia y la empresa, un lugar que ofrezca las mismas o mejores condiciones que las propuestas por el proyecto”, dijo. Sostuvo que eso era viable y aseguró que “se trabaja para concretarlo”.

    Tanto el gobierno de Orsi como la multinacional HIF Global acordaron la semana pasada prorrogar hasta fines de junio el cronograma de acuerdos hacia la concreción de la planta de combustibles sintéticos.

    ¿Qué resolvió el juez federal de Entre Ríos, Hernán S. Viri?

    En principio, aceptó parcialmente un pedido clave de los demandantes: producir “prueba anticipada”. Es decir, autorizó a recolectar pruebas ahora, antes de que avance el juicio, porque podrían perderse o volverse difíciles de conseguir más adelante.

    Las pruebas que ordenó incluyen pedidos de información a organismos uruguayos (ambientales, regulatorios y bancarios), requerimientos a la Comisión Administradora del Río Uruguay, la realización de un peritaje ambiental con un biólogo y una inspección judicial en el lugar. Pero no aceptó, por ahora, la prueba testimonial, porque no consideró que hubiera urgencia.

    Como los demandados están en Uruguay y eso puede demorar el proceso, el juez decidió que intervenga la Defensoría Pública para garantizar el derecho de defensa mientras tanto.

  • La historia también se encuentra revolviendo viejos placares

    La historia también se encuentra revolviendo viejos placares

    El viejo placard empotrado de madera marrón sigue ahí, en la habitación de abajo. Con sus puertas enormes que llegan hasta el techo, sus estantes cargados y sus cajones profundos, es quizás el lugar de la casa que más recuerdos guarda. También es el que más me costó empezar a vaciar después de la muerte de mis viejos.

    Quien haya pasado por ese momento inevitable que llega después de la muerte sabe que no es solo una tarea doméstica. Es un trabajo arduo, que exige tiempo, energía física y, sobre todo, mental. Porque es un trabajo que empieza, pero nunca sabemos bien cuándo termina. Cada objeto encontrado —una carta, una foto, un papel doblado— despierta un recuerdo. Y cada recuerdo arrastra otro: un olor, una conversación, una ausencia, algo que quedó pendiente o que vuelve a decirse en silencio. Deshacerse de lo que perteneció a quienes ya no están se parece demasiado a dejarlos ir. Y a veces eso es justamente lo que todavía no podemos hacer.



    Entre esos objetos aparecen historias. No solo las de una familia, sino también las de un país. Porque, en definitiva, la historia y el ejercicio de memoria no vive solo en los libros, se esconde en los cajones, en los papeles guardados o encontrados en viejos bolsillos de viejos abrigos, en la vida cotidiana de quienes la atraviesan con su trabajo, sus decisiones y sus silencios.

    Juan Jacinto Burgos nació el 27 de marzo de 1944 en Capital Federal, se crió con su familia en Merlo, provincia de Buenos Aires y abrazó desde muy joven la militancia peronista como forma de vida. En 1958 siendo todavía prácticamente un niño fundó el “Comando Merlo” para enfrentar al Plan CONINTES, antecedente directo de los golpes de Estado que llegaron poco después.

    Sus fotos aparecen cuando encuentro un viejo sobre marrón que contenía más cosas de las que su capacidad le permitía. Apretado, y un poco roto en los costados, esperaba seguramente desde hacía décadas en el fondo de una caja repleta de otras fotos y recuerdos.

    Mi mamá, con unos 17 o 18 años como mucho, posa sonriente. Con una mano lo agarra del brazo y con la otra sostiene un cigarrillo. Con esa sonrisa que solo el amor adolescente logra dibujarnos en la cara. Jacinto porta un uniforme. Por esos días cumplía con el servicio militar obligatorio en la provincia de Neuquén. Mi mamá, como me contó más de una vez en complicidad de madre e hija hablando de viejos amores, había ido a visitarlo al sur junto a Emilia, la madre de Jacinto. Por ese entonces era su novio, su primer novio. Corrían principios de los años 60.

    Intento descifrar su letra y la carta que aparece cuando doy vuelta la foto, pero solo logro hacerlo con algunas frases: “estas hermosa, tendríamos que habernos sacado más, la próxima vez no te olvides de traer la máquina fotográfica, cuando vaya para allá -si me dan licencia en semana santa- me voy a pegar una vuelta tan grande que voy a llegar hasta Merlo. Chau negrita, besos y muchos abrazos”.

    Su recuerdo apareció más de una vez en las conversaciones de sobremesa. Papá también lo recordaba con cariño y profundo respeto, porque principalmente había sido un compañero, un cuadro político que había dejado la vida por la liberación de nuestra patria.”Yoca” era el apodo por el que lo mencionaban. Le decían así por un yogurt de la época, porque era muy blanco y pálido.

    La historia también se encuentra revolviendo viejos placares

    “Luján, 3/5/1965” se lee al dar vuelta otra de las tantas fotos, en las que se los ven parados, abrazados, y detrás de ellos una imponente basílica de Luján enmarca la imagen de la joven pareja. Mamá tenía 18 años.

    El compromiso político llevó a Jacinto o “Yoca” a transitar por distintos territorios de nuestro país. Luego de hacer el servicio militar en el sur, vuelve a Merlo, donde se incorpora a la organización “Montoneros”,  pero  los años 70  lo encuentran en la Patagonia, cumpliendo con importantes responsabilidades organizativas y es designado secretario general de la Regional VII de la JP, la estructura de masas de la organización en el territorio más extenso de la Argentina.

    Periodista y escritor, trabajó en la Revista Ateneo y en el periódico Noticias, el órgano más masivo de Montoneros.

    Su hijo Facundo, radicado en México desde hace años; tenía siete años cuando su papá fue secuestrado. Su hermana Eva, 5 años. Recuerda pocas cosas con claridad; pero eso no fue impedimento para construir una imagen de su padre que describe de la siguiente manera:  “Lo que se fue decantando es la idea. La idea de una persona que no temió la muerte. Que llegó a una conclusión, empujado por su religión, su ética, su pensamiento político de que había que dar esta batalla hasta la muerte, por el bien de todos”. Su segundo nombre es “Ezequiel”,  en honor al nombre de guerra que adoptó su padre dentro de la organización.

    Facundo también recuerda algo que le sucedió años después de que su padre fuera secuestrado, cuando con 10 años vuelve a Merlo luego de algunos años en el exilió a vivir con Emilia, su abuela.  Lo recuerda casi como una ironía del destino. Una ironía cargada de ternura después de tanta oscuridad:

    Llego yo a la casa de mi abuela, con 10 años. ¡Qué pensaría Emilia! sola conmigo en esa casa grande, vacía, yo dando vueltas por ahí, repitiendo sin saber cosas de mi viejo. Como un doble.  Debe haber tenido unos momentos rarísimos. Hasta me metió a la misma primaria que mi papá. O sea que yo hacía el mismo recorrido que él todas las mañanas. La directora de la primaria había sido compañera de clase y amiga de mi viejo así que sabía todo y me trataron muy bien. Y un día llegó de la escuela y le digo a mi abuela que me gusta una chica muy linda, la Vero”.

    Verónica es mi hermana mayor, la hija de aquella mujer que visitaba a su padre en el sur y posaba sonriente a su lado. Ironías o señales del destino, trascendencias inexplicables pero maravillosas.

    Eduardo “el negro” Soares, compartio años de militancia con Jacinto a quien conoce cuando este llega a la ciudad de Mar del Plata, luego de que las cosas en la Patagonia comiencen a ponerse dificiles, fue un verano caluroso del año 1974 : “ese día me tocó ir a cubrir la cita nacional y de pronto aparece un flaco alto, bien montonero, así con bigotes como los que tengo yo, que creo que los tengo en honor a él y a tantos que usábamos esos bigotes montoneros, muy distintos a los bigotes militares que son en la comisura de los labios. Un flaco alto con un bolso se presenta con la contraseña. Vamos a tomar un café,  y me dice que viene de la Patagonia, que las cosas allá estaban muy mal y que lo habían asignado a Mar del Plata y que vino él primero y que después iba a venir la mujer y los hijos,  a quien también conocí meses después”.

    Para ese entonces Jacinto ya era, comparado con sus compañeros de militancia, un “viejo” de unos 32 años, que había transitado los años de la resistencia y la militancia de los años 60. Con experiencia militar y enorme capacidad política.

    Yo tenía 22 años, él ya era un tipo con mucha experiencia, me habló de la Patagonia y por primera vez en mi vida escuché hablar de los mapuches. En la patagonia no solo era un oficial importante de la organización montoneros, sino que era lo que se llama un jeton. Es decir, el que pone la jeta. Era un cuadro público de la organización”

    El negro también recuerda que a ese compañero como un “un tipo muy humano. Con una mezcla de seriedad y sentido del humor. Duro para cuando había que decidir, pero también un romántico”.

    Luego de encontrar las fotos de Jacinto, el impulso me llevó a contactarme con sus familiares y compañeros. Quise traer de vuelta al presente a quien supo ser el primer amor de la vida de mi vieja, pero principalmente un cuadro comprometido con la lucha de nuestro pueblo, habitante además del territorio en el que nací y aun vivo. Y entiendo entonces que el atesorar recuerdos, fotos, no es un ejercicio pasivo, sino la manera de hacer del pasado, presente. Un ejercicio de memoria, amor y de lucha contra “aquella obra mezquina de burócratas del tiempo” que menciona Jonh William Cooke, en una de sus cartas a Alicia Eguren: “Son otros equinoccios los que rigen para nosotros. Yo le voy a contar la verdadera historia, la auténtica y real.”

    La verdadera historia, la auténtica, la real triunfa cuando no claudicamos en el empecinado deseo de recordar, de traer a este presente que a veces absorbido por lo virtual y superfluo, parece tan carente de lo real, lo eterno, lo sagrado, el recuerdo y la afirmación de porque luchar sigue teniendo sentido. Sin miedo a romantizar, que no es lo mismo que no repensar o construir alternativas .¿Qué nos queda si no podemos recordar con amor y admiración a quienes dieron la vida por nuestra Patria?

    Juan Jacinto Burgos fue sorprendido por una patrulla militar un 29 de julio de 1976 en la intersección de las calles Moreno y Olazábal en Mar del Plata.

    Soares recuerda aquel momento, y rescata la idea de la soberbia montonera, no de forma peyorativa, sino como halago. La soberbia de saber que se lucha por lo justo:  “se enfrenta a tiros, seguramente con dignidad y con esa ‘soberbia’ montonera que ya se le notaba cuando lo llevaron detenido tres años antes, el 11 de noviembre de 1972 en Bariloche.  Nada salió de su boca, ni un compañero, ni material cayó por su lado. Quizás tuvo suerte y su propia ‘soberbia’ lo ayudó a morir rápido o quizás esa característica le permitió soportar lo que haya sido, sin darle un solo dato al enemigo”.

    Durante sus últimos días con vida, mi mamá, en octubre de 2024, ya estaba un poco perdida, la enfermedad y la medicación que le daban para estirar el inminente final no daban tregua, pero por momentos, esos raros momentos volvía a la realidad, preguntaba por papá, por mis hermanas, deseaba volver a su casa, tenía ganas de vivir. También volvió a contarme en una oportunidad de aquel amor adolescente, de la enorme capacidad y el enorme compromiso que tuvo en cada tarea que emprendió, de esos hermosos años 60 donde todo era arte, libros y su paso por “Bellas Artes”, de la última vez que lo vio cuando ya en plena clandestinidad fue a despedirse de ella, camuflado con ropas de “ciruja”al edificio donde ella trabajaba, cuando ya los años más oscuros se habían instalado en nuestra patria.

    El recuerdo de lo que admiramos y quisimos es un arma tan poderosa, que no hay enfermedades, ni medicamentos, ni dictaduras sangrientas que puedan con él. “La memoria es el único paraíso del que no pueden expulsarnos”; es una frase atribuida al poeta aleman Jean Paul Ritchter; pero que a los de mi generación nos llega pasados por barro;  un abril de 2014 en Gualeguaychú de la mano del Indio Solari. Me parece incomparablemente perfecta y necesaria de traer cada 24 de marzo, y en cada oportunidad que nos quieren hacer dudar de nuestra historia de lucha.

    Unos días después, finalmente un 17 de octubre, mi mamá se fue. Sus fotos y recuerdos quedaron en el viejo placard marron como testigos de su hermosa vida. Allí también aguardaba un pedacito de la historia de Jacinto, y junto con su vida la de los 30.000. 

    La historia también se encuentra revolviendo viejos placares

  • No enfrente de nuestras playas

    No enfrente de nuestras playas


    Continúa la polémica en ambos lados del río Uruguay por la construcción de una planta de hidrógeno verde sobre el curso de agua compartido. Este viernes, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio (PRO), volvió a criticar la medida del país vecino y pidió apelar al “sentido común”: “Si la van a hacer, que la hagan no justo enfrente de nuestras playas más concurridas”, enfatizó en sus redes sociales.

    “En Colón volví a dejar algo muy claro, no podemos permitir otra Botnia“, sostuvo Frigerio el lunes, en esa ciudad de Entre Ríos, frente a la cual se encuentra la localidad de Paysandú, sobre el margen uruguayo del río. Allí, la empresa chileno-peruana HIF Global tiene determinado construir una planta de hidrógeno verde. Según la compañía, el emprendimiento en Paysandú “contempla la generación de electricidad a partir de fuentes renovables y la transmisión de esta energía a la planta de e-Combustibles”.

    Pero sobre el fin de esta semana, la polémica está lejos de menguar. Este viernes el gobernador Frigerio recurrió a sus redes sociales para volver a referirse al tema: “Yo no combato inversiones que dan empleo. Lo único que pedimos es que relocalicen la planta y no la emplacen justo enfrente de nuestras playas más concurridas. Puro sentido común”, escribió por el mediodía, luego de haber sido interpelado por Rodolfo Llanos, presidente de la Unión de Emprendedores de la República Argentina.

    Llanos le había recriminado, temprano este mismo viernes, “que la exBotnia exporta U$S 2.000 millones en celulosa y que toda la provincia de Entre Ríos exporta 1.425 millones. Si se pondría a buscar más empresas que se radiquen… Pero el las combate en nombre la contaminación. Siempre anti progreso”.

    Recogiendo el guante, Frigerio volvió a pronunciarse: “Yo no cuestiono la contaminación del río por parte de esta planta de combustibles sintéticos (en Paysandú) porque no tengo elementos para hacerlo. Además, hasta que no tratemos los efluentes cloacales e industriales de este lado, mucha autoridad moral no tenemos. Y por eso las obras de saneamiento que estamos encarando a lo largo de nuestras costas en Entre Ríos”.

    “Lo único que pedimos, desde el sentido común, es que si la van a hacer, la hagan unos kilómetros para cualquiera de los márgenes, y no justo enfrente de nuestras playas más concurridas. Si alguna vez vienen para este lado inversiones industriales importantes que requieran estar sobre la costa del río y que generen muchos puestos de trabajo, prometo que no las vamos a instalar enfrente de Carmelo”, amplió Frigerio. En específico, a inicios de la semana, el gobernador había sugerido que el emplazamiento fuera menos a unos 30 kilómetros de la costa.

    En los días previos, y a la par de que la empresa presentó los papeles ante el Ministerio de Ambiente del Uruguay (último paso necesario antes empezar a construir la planta), un grupo de legisladores del PJ, enfrentados con Frigerio, presentó una acción judicial preventiva contra el Estado uruguayo y la empresa HIF Uruguay SA para, afirmaron, evitar un eventual daño ambiental derivado de la instalación de una planta. Quedó a cargo de los legisladores nacionales del PJ Guillermo Michel, Adán Bahl (ex intendente de Gualeguaychú) y Marianela Marclay.

    Esos legisladores reclamaron al gobierno uruguayo de Yamandú Orsi que los uruguayos no cumplieron presuntamente con los artículos de consulta bilateral que están previstos en el Estatuto del Tratado sobre el Río Uruguay que se administra bajo la Comisión conocida como CARU. La demanda, presentada por Michel, Adán y Bahl figura bajo el expediente 3276/2026, y solicita medidas de prevención de daños y perjuicios ante lo que los legisladores consideran un posible impacto ambiental “irreparable”.

    En los años 2000, la instalación de Botnia de manera inconsulta sobre la margen uruguaya del río compartido generó un duro enfrentamiento, con cortes de ruta en el puente internacional que iba de Gualeguaychú a Fray Bentos, una demanda que la Corte de la Haya resolvió dándole la razón a la Argentina y pidiendo controles periódicos sobre el estado del río que se realizan en forma esporádica, de acuerdo a ambientalistas de la zona.

    En medio, los reclamos de los pobladores por los olores nauseabundos, cambios en la calidad del agua del río y mortandad de peces se acrecentaron desde entonces e incluso hubo algunas intervenciones de la justicia contra la empresa que admitió al menos en un par de ocasiones que tuvo escapes tóxicos, hasta que la compañía finlandesa tuvo un proceso de reconversión y fue vendida a otro grupo europeo.

  • Entre Ríos: la Justicia Federal apunta a las complicidades en el complot narcocriminal que se habría planeado en una cárcel

    Entre Ríos: la Justicia Federal apunta a las complicidades en el complot narcocriminal que se habría planeado en una cárcel

    Leonardo Airaldi está acusado de

    La pesquisa sobre el material secuestrado en los allanamientos realizados en la cárcel de Gualeguaychú podrían conducir a las primeras imputaciones en los próximos días. El foco de atención principal es Leonardo Airaldi. El capo narco fue señalado por otros tres presos como autor de un plan criminal. El objetivo era matar al fiscal federal José Candioti, al juez federal Leandro Ríos y al ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia.

    Pero, además, la lupa se posa sobre la actitud de los guardiacárceles. Si los agentes del Servicio Penitenciario de Entre Ríos no hubieran hecho la vista gorda, no habría sido posible que Airaldi se convirtiera en el “dueño del pabellón”.

    Al igual que los otros 16 procesados y condenados por la Justicia Federal de Entre Ríos, el ex presidente de la Sociedad Rural de Diamante estaba alojado en el ala “E” de la granja penitenciaria “El Potrero”, ubicada en el sur de la provincia. En el allanamiento al lugar, se encontraron celulares y otros elementos de interés para la causa.

    Según los testimonios que llevaron a develar el supuesto complot, allí se hacía lo que él quería. Incluso hay indicios que corroboran que en algún momento hizo ingresar carne a fin de hacer un asado para todo el ala en el que estaba detenido.

    “No hay lugar para delincuentes” en las fuerzas de seguridad provinciales, afirmó Roncaglia a Infobae. En caso de que agentes penitenciarios sean imputados, el ministerio a su cargo iniciará acciones. Lo primero es un sumario administrativo para deslindar responsabilidades. La cadena de complicidades tendría varios eslabones.

    El Servicio Penitenciario no pasa por su mejor momento. En diciembre, tres presos se escaparon de la Unidad 1 de Paraná. Salieron caminando y por la puerta principal. A comienzos de 2026, una pelea entre internos de la misma cárcel terminó con un muerto.

    Esta semana, el fiscal José

    Airaldi aún no ha sido imputado. Para llegar a ese punto, la Fiscalía Federal a la que se delegó la pesquisa debe terminar de reunir elementos probatorios. Mientras, el Juez Federal de Gualeguaychú que interviene, Hernán Viri, rechazó planteos de nulidad realizados por la abogada del sospechoso principal, Mariana Barbitta.

    La letrada pretendía anular todo lo actuado, desde el principio. En el planteo entraban el allanamiento en la cárcel, el secuestro de teléfonos y el acto de apertura de la causa. Ahora, Barbitta puede apelar la decisión de Viri ante el Tribunal Oral Federal de Paraná.

    El acusado está ahora en el penal de máxima seguridad de Ezeiza. Fue luego de que se lo declarara interno “de alto riesgo”. En la semana se lo llevó a Paraná. Tuvo que ser identificado en el juicio que se le sigue por dos causas de narcotráfico.

    Durante la indagatoria, que se extendió por varias horas, Airaldi estuvo cara a cara con Candioti. “Aprovecho para solidarizarme con el fiscal”, dijo en un tramo de su exposición. “En ningún momento se me ocurrió hacer una amenaza a él o a otra persona. Lo que más amo es la vida y jamás se me pasaría por la cabeza sacarle la vida a nadie”, agregó.

    El presunto plan narcocriminal de

    Otro capo narco, Daniel “Tavi” Celis, y otros dos internos que compartían el pabellón con Airaldi fueron quienes revelaron el plan. Según sus dichos, el principal acusado se habría jactado de haber pagado USD 40 mil a sicarios uruguayos para liquidar a Candioti y Ríos en Punta del Este. A Roncaglia lo eliminaría en Entre Ríos. El lugar y el momento era un recorrido en moto a la quinta de unos amigos donde solía ir los fines de semana.

    Los tres detenidos declararon frente al fiscal federal de Gualeguaychú, Pedro Rebollo, el viernes 20 de febrero. El funcionario pidió al juez Hernán Viri una orden de allanamiento. Horas después, el Escuadrón 56 de Gendarmería entró al pabellón “E”. Dentro de los elementos principales que se incautaron figuran tres celulares. Airaldi habría usado uno de ellos y hasta habría digitado operaciones en el exterior.

    Esos teléfonos están siendo peritados. Hay muchos archivos. De la información que contengan pueden aparecer indicios que corroboren o den verosimilitud al esquema criminal. Además, de las imágenes, audios y textos que contienen surgirían nuevas puntas que llevarían a la producción de más pruebas.

  • "No podemos permitir otra Botnia". Frigerio pidió frenar una refinería en Uruguay

    "No podemos permitir otra Botnia". Frigerio pidió frenar una refinería en Uruguay

    El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, se refirió a la instalación de una refinería de combustibles sintéticos frente a Colón, sobre el río Uruguay, y a su intención de recurrir a la Justicia para frenar su colocación. “No podemos permitir una nueva Botnia, no podemos, después de ese tremendo mal paso que dio la Argentina, repetirlo”, consideró.

    El mandatario aludió así al conflicto bilateral entre la Argentina y Uruguay entre 2005 y 2010, a raíz de la instalación de plantas de celulosa en la margen oriental del río, cerca de Fray Bentos y Gualeguaychú.

    “En 2002 se confirma la inversión de Botnia, en 2005 arranca la obra y en 2007 se termina. La primera reunión bilateral del Gobierno, del Presidente, fue el 11 de marzo del 2005; del gobernador, el 29 de marzo del 2005; y del canciller de aquel entonces, el 5 de mayo del 2005″, repasó Frigerio en una conferencia en Colón y diferenció: “Las reuniones, que yo ya mantuve tres y el canciller me acompañó en dos, estamos haciéndolas justamente para evitar que esto prospere, para evitar los errores que cometió la Argentina hace no mucho tiempo“.

    La refinería se proyecta sobre la ribera de Paysandú y reavivó las tensiones por su posible impacto ambiental. La iniciativa está a cargo de la compañía HIF Global, que impulsa un desarrollo vinculado al hidrógeno verde del lado uruguayo del río.

    “Estamos analizando el estudio de impacto ambiental para ir con todas las de la ley y evitar que esto prospere. Es el compromiso que yo di: trabajemos en conjunto, depongamos los intereses berretas de la política y trabajemos codo a codo para lograr el objetivo de preservar la identidad, la cultura y los puestos de trabajo en la región”, pidió.

    Además, sostuvo que aún hay margen para intervenir. “Estamos a tiempo, haciendo lo que no se hizo entonces y que derivó en el conflicto con el pueblo uruguayo. Si tenemos que ir a la Corte Internacional de Justicia, vamos; si es necesario recurrir a otros tribunales internacionales, también lo haremos”, afirmó.

    En una publicación en la red social X, donde difundió un video de su exposición, indicó que mantuvo encuentros en los que planteó la necesidad de relocalizar la planta. “Logramos que el estudio de impacto ambiental incluya a Colón y vamos a seguir de cerca sus conclusiones para definir los próximos pasos”, escribió.

    Ante algunos cuestionamientos sobre que la obra implica una “inversión” para la provincia, Frigerio contestó: “A diferencia del kirchnerismo, creemos en el sector privado, en la inversión y en la generación de empleo. Queremos más empresas produciendo y creciendo en la región, tanto en Argentina, en Entre Ríos, como en Uruguay”.

    “Nuestro planteo no es contra la planta ni contra la inversión: es en defensa del desarrollo turístico y productivo de la costa del río Uruguay. Por eso exigimos su relocalización”, diferenció en respuesta a uno de los usuarios que lo increpó.


  • Casta ruralista: a De Ángeli se le terminó el mandato, pero sigue en el Senado como asesor

    Casta ruralista: a De Ángeli se le terminó el mandato, pero sigue en el Senado como asesor

    El ex senador entrerriano Alfredo De Ángeli logró mantenerse dentro del Congreso luego de que finalizara su mandato en diciembre pasado. Tras doce años ocupando una banca en la Cámara alta, consiguió un contrato como asesor del bloque PRO, en una designación que se formalizó semanas después de dejar su cargo legislativo.

    La incorporación se concretó mediante una planta transitoria de categoría A1, la más alta dentro de ese régimen administrativo del Senado. El decreto fue firmado el 26 de enero por la vicepresidenta Victoria Villarruel, titular de la Cámara alta. Según fuentes parlamentarias, el salario asociado a esa categoría rondaría los 3 millones de pesos mensuales.

    El cargo se habría gestado a pedido del senador misionero Martín Göerling Lara, quien sucedió a De Ángeli al frente del bloque del PRO en el Senado. Desde esa bancada se lo incorporó como asesor, junto a otros colaboradores que trabajan para los tres legisladores que integran actualmente el bloque.

    En el entorno parlamentario comentan que al dirigente entrerriano “le está costando desprenderse del Senado”, después de una larga permanencia en el Congreso. De Ángeli había llegado a la Cámara alta en 2013 y fue reelecto en 2019, consolidando una trayectoria de más de una década en el ámbito legislativo nacional.

    Su carrera política comenzó mucho antes, en 2008, durante el conflicto entre el gobierno de Cristina Kirchner y el campo por la Resolución 125, que establecía retenciones móviles a las exportaciones de granos. En aquel contexto, De Ángeli se convirtió en una de las caras visibles de los cortes de ruta en Gualeguaychú y en un símbolo mediático de la protesta ruralista.

    Desde esos orígenes como dirigente del agro hasta su paso por el Senado transcurrieron casi dos décadas. Ahora, tras la finalización de su mandato, el exlegislador continuará ligado al Congreso desde un rol técnico dentro del bloque del PRO, manteniendo presencia en la estructura parlamentaria aun sin ocupar una banca.

    En los pasillos del Senado señalan que la designación no sería un caso aislado. Según comentan fuentes legislativas, no sería el único integrante de la familia De Ángeli con un nombramiento dentro de la Cámara alta, en medio de un clima marcado por la proliferación de contratos de planta transitoria tras el recambio parlamentario.

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    Alfredo de Ángeli | Foto:CEDOC

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