Michetti, ¿la outsider que buscaba Macri?

Las agresiones del gobierno hacia Macri alimentan el ánimo con que éste sigue vareándose por los distritos en donde tiene amigos o donde los quiere tener. Fue a Mendoza para reunirse con militantes y dirigentes del Gran Cuyo con la novedad de la rentrée de Gabriela Michetti.

Macri le propuso, y ella aceptó, que lo acompañe de ahora en adelante en todas sus giras políticas. Retomaron contacto hace alrededor de un mes, después de que Gabriela pasara largo tiempo en Laprida, atendiendo a sus padres de avanzada edad. También atendió alguna dolencia menor que tuvo. Se reunieron a solas e intercambiaron pareceres, no sabemos en qué términos, pero Gabriela aceptó la invitación.

Es un retorno a la política que Macri auspicia como un mensaje con múltiples sentidos para su público y para los electores del centro. Como emblema partidario, tiene de las mejores calificaciones de prestigio de su fuerza en las encuestas. Es, además, el dirigente fetiche de Macri. La llevó en la fórmula a la gobernación de CABA y a la vicepresidencia de la nación. También la avaló como cabeza de lista a elecciones exitosas a las dos cámaras del Congreso.

Ha sido una vicepresidenta que no se ha peleado con su presidente —una excepción en ese oficio de traidores—. Suma otros aspectos como su compromiso con la discapacidad, asunto que asumió cuando era vicepresidenta para coordinar acciones de todas las agencias del Estado que se ocupan del tema.

Ante un gobierno que hace escarnio de esa condición restando servicios y fondos a la atención de la discapacidad, alzarla a Michetti en este momento es un tanto a favor de Macri.

La ausencia de Michetti de la vida pública desde 2019 del escenario ¿no la convierte en la outsider que Mauricio dice que necesita el PRO como candidato para 2027? Esta semana que se inicia Macri tiene una cumbre con legisladores provinciales y nacionales del PRO en la sede del partido en la calle Balcarce. Después irá a Santa Fe para atender la feligresía de las provincias del Litoral, antes de viajar al mundial de fútbol.

Atrapados en la burbuja

El caso Adorni y las peleas internas del gobierno se cocinan en una burbuja virtual por donde no pasa ningún tema importante de la Argentina, salvo la debilidad del gobierno, que se mide por la pequeñez de la hechura política del vocero. Cobra sueldo, gasta plata, pero carece de funciones. Salvo que sea aprovechado por el gobierno para distraer con un caramelo de madera al público de otras cuestiones más graves.

Tampoco el monotributista de la familia Caputo ni la presidencial hermana tienen a su cargo funciones importantes del gobierno y se entretienen, y entretienen a otros, con sus cruces de mensajes en la red de redes abusando del ratón serial.

La realidad dura pasa por otros canales. Uno de ellos es la capacidad de promover medidas que necesitan de un respaldo político que les asegure sustentabilidad en el tiempo. La sesión del miércoles en Diputados contenía el proyecto de la llamada ley hojarasca, que se califica sola con ese apelativo que le dieron sus gerentes.

Pero había otro donde se jugaban las tarifas de la electricidad en todo el país. Y también los balances de las empresas a las que el gobierno quiere compensar por el daño que pudo hacerles el congelamiento de tarifas durante muchos años.

Es un asunto que necesita sustentabilidad en el tiempo, para que las inversiones que el Estado les exige a esas empresas puedan tener financiamiento a través de créditos que tomarán en el mercado.

Tarifas, ley de patas cortas

La sesión, de alto interés para todos, estuvo hasta último momento en riesgo de caerse. Comenzó con el número justo de 129 diputados sentados, número que aportaron legisladores de la oposición amigable que, a cambio de vaya a saber qué recompensa, salvaron al gobierno de un fracaso.

El bloque de La Libertad Avanza tiene 95 diputados, es la primera mayoría y, con aliados del PRO, la UCR y bloques provinciales, apenas llegó a los 129. A la hora de aprobar el proyecto, logró llegar a los 132 votos positivos. ¿Cuánto puede creerse que pueda durar ese compromiso de tarifas en el tiempo?

El complejo sistema consiste en quitarle el subsidio en las zonas frías y menos frías, el gatillo legal que tenían hasta ahora, para cederle al Poder Ejecutivo la decisión discrecional, con una promesa de que se compensará la tarifa a las provincias que ahora pierden el subsidio.

Un régimen que era revisable, pero que tenía la solidez de una ley, se cambió por otro que descansa en la real gana de quien gobierna. ¿Habrá más certidumbre? Por el contrario, trae más incertidumbre y seguramente debilita la confianza que necesita un país que quiere salir de la crisis mediante un crédito que boicotea su propio gobierno.

Tratan peor al aliado que al enemigo

El mismo rango de torpeza responde el destrato que le propiciaron los funcionarios del oficialismo a su principal aliado objetivo que es Mauricio Macri.

La semana anterior Martín Menem había ironizado sobre una candidatura de Macri como un aporte al peronismo cristinista. Siguió Luis Caputo sobre los errores del gobierno que él integró y que presidió Macri en 2015.

Lo criticó como si él hubiera sido un testigo externo de aquella administración de la que fue ministro en la misma cartera que ejerce para Milei. ¿Qué sentido tiene criticar en esos términos al aliado, como si fuera un adversario?

En el peor de los escenarios, Macri podría ser, como presume con lenguaje ambiguo, el dueño del segundo tiempo del libro abierto en 2023 con Milei. ¿Qué mejor seguro de certidumbre podría tener Milei si Mauricio, o un símil Mauricio, fuera el sucesor?

Debería, en todo caso, exaltar esa posibilidad como un seguro de todo riesgo, que podría aventar su temor a que vuelva el peronismo. Es un error serio que prueba que el gobierno no tiene en claro cuál es su interés.

Su interés está ganar la confianza del público de que el proceso es sustentable y que no corre peligro. Macri celebra que la conducta del oficialismo lo ayuda mucho a diferenciarse de Milei. Cree que su figura pasa por un momento en el sentido anglosajón del término “momentum”, que connota impulso o envión sin necesidad de forzarlo. Insistió en reuniones que tuvo con amigos en su nuevo domicilio de la plaza Grand Bourg de Palermo Chico, que no será candidato a nada, pero sigue en movimiento.

El porqué del odio a las PASO

“La libertad no puede preservarse sin un conocimiento general entre el pueblo, que tiene el derecho… y el deseo de saber”. Esta máxima de John Adams – padre fundador de la democracia americana- justifica la necesidad de mecanismos como el de la prensa libre, para asegurar el conocimiento por parte del público sobre la realidad electoral.

O el de las elecciones internas de candidatos que aumenten la capacidad del público de saber qué y a quién vota. La ley de PASO, el sistema creado para beneficiar al oficialismo-peronismo, se convirtió en una herramienta para conocer sobre las elecciones por parte del público.

Ese efecto no fue buscado por el creador del sistema, Néstor Kirchner, que imaginó una manera de castigar a los disidentes que perdían las internas, pero después competían por afuera del partido. Las PASO se convirtieron en la primera y última gran encuesta – también la más cara -, que revela el ánimo de la población antes de las elecciones.

Desde su aplicación en las presidenciales en 2011, adelantaron el resultado electoral. El debut en las presidenciales de 2011 dinamitó al arco opositor al gobierno de Cristina de Kirchner que buscaba la reelección. Ganó por 54% de los votos y mandó a la pulverización candidaturas como la del segundo, Hermes Binner con 16%, o Ricardo Alfonsín, tercero con 11,14%.

Desarmar al adversario

En la segunda experiencia PASO que se realizó en 2015 la oposición del no peronismo había aprendido a emplear esa herramienta con tal habilidad de que pudo derrotar al peronismo en segunda vuelta. Bastaba que el segundo sacase más de 30% de los votos para entrar en la segunda vuelta y ganar.

Lo expresó Ernesto Sanz en el discurso de cierre de la convención de Gualeguaychú que aprobó la alianza con el PRO de Mauricio Macri y sin la inscripción en la marca de Sergio Massa: “—Nuestra alianza está arriba de los 35 puntos: ¡hay balotaje, hay balotaje en la Argentina!” El aporte informativo que da una PASO la convierte en una herramienta que la oposición hoy quiere sostener.

Por la misma razón de que aporta información, que algunos creen profética, es que el gobierno quiere abolirla. Matar las PASO es arrebatarle a la oposición una herramienta que ha aprendido a manejar.

La marca La Libertad Avanza carece en absoluto de experiencia electoral y su dependencia funcional respecto de los dirigentes que fueron de Cambiemos la obliga a dar esa batalla para arrebatar la herramienta a la oposición. Es la manera de dejar al adversario sin recursos, desarmarlo y llevarlo a una ruleta en donde la publicidad y el dinero jueguen un rol principal.

Crece el frente PRO-PASO

La resistencia de la oposición a que le saquen esa herramienta ha provocado que el gobierno haya postergado en el Senado la discusión del proyecto de reforma política. Espera un momento mejor al advertir que no hay bloque, salvo el de LLA que acepte una abolición o suspensión de las PASO.

Desde que se envió el proyecto al Congreso, el frente pro-PASO ha sumado a los gobernadores del peronismo del Norte (que apoyan al gobierno en otras iniciativas) y a los cinco gobernadores de la UCR – cuatro de los cuales sesionaron durante la semana en el Comité Nacional del partido y coincidieron en la necesidad de sostener las primarias.

El grupo de tareas del peronismo no K que se mueve con Miguel Pichetto a la cabeza sigue recorriendo provincias y municipios para comprometer a los dirigentes del peronismo en la necesidad de mantener las PASO.

Ese grupo desembarcó este fin de semana en Comodoro Rivadavia, representado por Emilio Monzó y Diego Bossio, para acompañar al diputado y sindicalista “Loma” Ávila en la asunción por un nuevo mandato en el sindicato de los petroleros patagónicos. Llevaron la bandera de sostener las PASO; lo mismo ensayó Macri en estas horas en su desembarco en Mendoza.

El sueño autocrático

La posición del gobierno se explica también por una obviedad de física política. Después de cuatro elecciones presidenciales con PASO, la oposición ha aprendido a usar el sistema en su beneficio. Los gobiernos que han ido a elecciones prefieren eludir el debate que trae toda primaria y ejercer el poder de quien manda en la confección de las listas.

En última instancia, en la Argentina los políticos se alinean en dos clases: los que gobiernan y los que no gobiernan. Tener la lapicera y el morral a la hora de organizar elecciones puede eximir a los que gobiernan del riesgo de que la oposición maneje mejor que ellos el sistema de las PASO.

Le pasó al peronismo en 2015, cuando perdió el poder por las divisiones que dejaron las PASO en el gobierno de la provincia de Buenos Aires, que lo mandaron a la derrota en las generales. Macri gobernaba en 2019 cuando unas PASO lo mostraron desnudo en su pequeñez y precipitó una derrota en primera vuelta.

El peronismo de 2023 también fue a una PASO que le midió las costillas. Y la primaria dividió de manera letal a Cambiemos, que se quedó afuera del balotaje. Ante esas experiencias, este gobierno sueña es que no haya ni PASO ni internas y que el jefe haga duhaldemente las listas de candidatos, con el lápiz en la cocina de su casa.

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