Giordano: la obsesión antiinflacionaria de Milei pone en riesgo empleo y producción

La tensión bélica en Medio Oriente recalienta el mercado energético global y pone a prueba el plan económico de Javier Milei. El barril de Brent, referencia para el mercado argentino, subió cerca de 20 dólares en la última semana hasta ubicarse alrededor de los 90 dólares, con un aumento acumulado del 49% en lo que va de 2026. El epicentro del conflicto es el Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo de apenas tres kilómetros de ancho por donde circula el 20% del suministro global de petróleo y gas.

Para el economista Osvaldo Giordano, este escenario añade presión a un plan de estabilización ya tensionado. “Todo indica que la situación es muchísimo más compleja y que seguramente esto se va a prolongar”, señaló el especialista en declaraciones al programa Punto y Aparte, de Punto a Punto Radio 90.7.

“La palabra es incertidumbre. Con un precio del crudo que pasa de 60 a 100 dólares, eso naturalmente va a impactar en los combustibles“, afirmó.

Argentina, mejor parada que en crisis anteriores

Giordano subrayó, sin embargo, que el país enfrenta este shock externo desde una posición más sólida que en episodios previos. “Argentina era un país que hasta hace pocos años era deficitario en materia energética. Esa balanza comercial se ha revertido: exportamos más de lo que importamos, con lo cual somos menos vulnerables a un hecho negativo como este“, explicó.

Ese diagnóstico se ve respaldado por los datos recientes. En enero de 2026, la producción petrolera argentina alcanzó un récord histórico, impulsada principalmente por Vaca Muerta, cuya extracción creció un 35,5% interanual. El aumento sostenido de la producción no convencional implica que el beneficio no se limita a mejores precios, sino que se potencia por mayores volúmenes exportables.

Con todo, Giordano advirtió que el beneficio tiene una cara B: si el Brent se estabiliza en torno a los 100 dólares, Argentina podría recibir entre 2.600 y 3.100 millones de dólares adicionales por exportaciones, pero ese ingreso extraordinario también plantea riesgos para el mercado interno.

“Si el precio del crudo pasa de 60 a 100 dólares, habrá que ver cómo internamente eso se procesa y qué decisión toman el gobierno y las petroleras en cuanto a cuánto y cómo se traslada a precios“, sostuvo el economista.

El dilema inflación-producción

El núcleo del análisis de Giordano apunta al corazón del programa económico del gobierno. Según el especialista, la prioridad de reducir la inflación a cualquier costo estaba justificada en diciembre de 2023, cuando el país rozaba la hiperinflación. Pero ese escenario ya no se da.

La inflación en enero de 2026 fue del 2,9%, lo que implica que en un solo mes se consumió casi el 30% de la pauta que el propio gobierno fijó para todo el año en el presupuesto. Si esa trayectoria se mantiene, en el primer cuatrimestre el gobierno probablemente incumpliría la meta de inflación del 10,1% anual.

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Para Giordano, mantenerse rígido con las metas originales en este contexto sería un error de diagnóstico. “Si uno se obsesiona con ir más rápido en la baja de la inflación, lo paga por otro lado con menor nivel de actividad económica, menores salarios, menores empleos”, afirmó. Y añadió: “No quiero decir que no sea malo tener una inflación tan alta. Sigue siendo muy alta en Argentina, pero hay otras prioridades, otras urgencias, como el empleo y la producción”.

La actividad económica muestra señales mixtas: pese al crecimiento del PBI del 4,4% en 2025, los indicadores de consumo en supermercados, ventas pyme y shoppings continúan mostrando escaso dinamismo, y los salarios no logran compensar el aumento de precios.

Tasa alta, producción baja

El economista señaló a la política de tasas como el mecanismo concreto que está dañando la actividad. “El gobierno está comprando reservas, pero lo está haciendo a costo de una tasa de interés muy alta, y eso afecta la producción”, precisó.

Como ejemplo, mencionó que la reciente incorporación al equipo económico de un asesor formado en la experiencia uruguaya “venía alertando desde hace tiempo que la Argentina debería ir hacia un esquema no tan ambicioso de baja de la inflación”, tomando como referencia el proceso que llevó a Uruguay varios años resolver, sin sacrificar el crecimiento.

La referencia al caso uruguayo refuerza un argumento que comparten varios economistas locales. Iván Cachanosky, economista jefe de Fundación Libertad y Progreso, estimó que “lo más probable es que la inflación cierre este año más cerca del 20% que del 14%”.

Reformas estructurales y diálogo político

Giordano también hizo hincapié en la necesidad de consolidar reformas estructurales mediante acuerdos políticos amplios. Valoró que el oficialismo haya logrado sumar apoyo de la oposición para la reforma laboral, aunque advirtió que ese avance constituye apenas un punto de partida.

“Lo laboral recién arranca. Quedaron temas laborales pendientes y hay que instrumentar la ley, que es bien difícil. Pero pensemos que, desde el punto de vista de la competitividad, aún más importante es la reforma tributaria, y para eso es imprescindible tener apoyo de provincias y legisladores”, enfatizó.

El economista fue crítico con el perfil cerrado que, a su juicio, caracterizó en buena medida a la gestión. “Un gobierno que se deja poco ayudar, que en general no ha generado matices entre gente que quiere colaborar más allá de algunas diferencias y que está dispuesta a dialogar y no encuentra un ámbito correcto”, sentenció.

En ese marco, celebró la visita reciente del ministro de Economía, Luis Caputo, a la Fundación Mediterránea en Córdoba, donde el funcionario ofreció, según Giordano, “un enfoque didáctico y realista respecto a la necesidad de ser pragmático” en la conducción económica. “Ojalá esto de no ser tan ambicioso en la baja de la inflación y ser un poco más cuidadoso en la actividad económica cale, porque va a favorecer en general al programa económico”, concluyó.

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