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  • Salarios registrados suben 2% en enero de 2026 y vuelven a quedar por debajo del IPC; qué pasó con los no registrados

    Salarios registrados suben 2% en enero de 2026 y vuelven a quedar por debajo del IPC; qué pasó con los no registrados

    En enero de 2026, el índice de salarios registrados aumentó 2% respecto de diciembre del año anterior, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec); de este modo, evolucionó por debajo de la inflación del primer mes del año, que se ubicó en 2,9 por ciento.

    El desempeño fue heterogéneo según los sectores: el sector privado no registrado encabezó las subas con un incremento mensual de 4,4%, mientras que el sector privado registrado mostró un alza de 2,1% y el sector público registró un avance de 1,8 por ciento. Cabe aclarar que la cifra del segmento informal presenta un rezago estadístico de cinco meses, por lo cual refleja el comportamiento de agosto de 2025.

    En la comparación interanual, el índice general de salarios registrados exhibió una suba de 29% y también se situó por debajo de la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que creció 32,4 por ciento. En el sector privado registrado la variación fue de 28,5%, y en el sector público, de 30 por ciento. En tanto, los trabajadores informales volvieron a encabezar las mejoras con un incremento de 80,6%, aunque debe compararse con el 33,6% anual de agosto.

    Dentro del sector público, el subsector nacional registró en enero un alza mensual de 2,0%, mientras que el subsector provincial subió 1,7%. En términos interanuales las variaciones fueron de 22,4% y 33,4%, respectivamente. Las cifras muestran que, en todos los segmentos, los salarios aún corren por detrás de la inflación acumulada.

    El economista en la Fundación Libertad y Progreso, Tomás Amerio, consideró que los movimientos interanuales de los indicadores confirman que “la recuperación del salario real, aunque en curso, aún no logra compensar la pérdida acumulada de los últimos años”.

    La evolución salarial en los últimos años

    Según cifras oficiales del Indec, en los últimos 100 meses tanto los salarios como los precios registraron incrementos destacados: ambos se multiplicaron por más de 70 veces. No obstante, de la propia estadística se desprende que la inflación avanzó a un ritmo superior al de los salarios.

    En septiembre de 2017, el sueldo neto promedio de un empleado formal del sector privado era de 20.974 pesos. Para diciembre de 2025, ese valor llegó a $1.600.263, lo que implica un aumento nominal de 7.529 por ciento. Es importante señalar que estos datos corresponden al salario promedio sin estacionalidad y sólo consideran a los trabajadores formales del sector privado, sin incluir a empleados informales ni del sector público.

    Durante el mismo período, el IPC subió 8.509%, es decir, la inflación superó a los salarios en 980 puntos porcentuales. Esto indica que, en promedio, los ingresos no lograron acompañar el alza de los precios, aunque el impacto varió según la actividad económica, ya que no todos los sectores tuvieron el mismo ajuste salarial.

    La diferencia de 980 puntos porcentuales entre inflación y salarios implica una caída del 11,38% en el poder adquisitivo promedio. Para mantener el mismo poder de compra que en 2017, el salario neto debería ubicarse en 1.805.731 pesos.

    La pérdida de poder adquisitivo se agrava si se consideran los precios de bienes esenciales. En septiembre de 2017, la canasta de 58 productos relevada por el Indec costaba $3.520,76, lo que permitía a un trabajador comprarla 5,96 veces con su sueldo neto. En diciembre de 2025, el costo ascendió a $325.370,30 y el salario promedio sólo alcanza para 4,92 canastas. Esto representa una reducción del 17,4% en la capacidad de compra respecto de 2017.

    Previsiones salariales para 2026

    Las previsiones para el empleo en Argentina muestran un posible cambio de escenario en la primera parte de 2026. De acuerdo con el último análisis salarial de Randstad, las empresas proyectan otorgar aumentos promedio del 17,5% a los empleados fuera de convenio durante el primer semestre del año. Esta decisión se da en un contexto en el que las compañías buscan dejar atrás medidas de emergencia y avanzar hacia políticas de compensación más planificadas y focalizadas.

    El relevamiento señala una marcada dispersión en los incrementos proyectados: mientras algunas empresas anuncian ajustes de al menos 4%, otras contemplan subas de hasta 35 por ciento. Esta diversidad refleja el esfuerzo de las organizaciones por equilibrar sus recursos y la necesidad de retener talento en posiciones especializadas, en un mercado donde estos perfiles son muy demandados.

    El informe destaca que, con una inflación estimada del 12% para la primera mitad del año, el aumento promedio previsto para el personal fuera de convenio podría traducirse en una mejora del salario real para ese grupo de trabajadores.

    Respecto de la frecuencia de las actualizaciones, el 31% de las empresas opta por revisiones trimestrales, el 22% realiza ajustes semestrales y el 15% los implementa de manera mensual. El informe muestra que las revisiones semestrales y cuatrimestrales están ganando terreno, en detrimento de los ajustes mensuales habituales en períodos de mayor volatilidad inflacionaria.

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    Salarios Inflación Indec Sueldos Ingresos Remuneraciones Últimas noticias

  • Ricardo Delgado: el Gobierno enfrenta un dilema de hierro y no podrá bajar la inflación y crecer a la vez

    Ricardo Delgado: el Gobierno enfrenta un dilema de hierro y no podrá bajar la inflación y crecer a la vez

    Ricardo Delgado se refirió a las dificultades para reducir la inflación

    La dinámica de la política económica en Argentina atraviesa una etapa de marcada complejidad. La administración de Javier Milei enfrenta lo que el economista Ricardo Delgado definió como “un dilema de hierro”. En una entrevista con la señal de streaming Infobae en Vivo, sostuvo que el gobierno “no va a poder bajar la inflación y crecer a la vez”. Con esa frase sintetizó el conflicto principal del equipo económico: la dificultad de sostener una caída permanente de los precios sin frenar la reactivación.

    Durante la charla, Delgado señaló que “la inflación se instaló en una meseta incómoda para el gobierno”. Consideró que la estabilización de los precios en niveles altos representa un problema para la gestión y para la consistencia del relato oficial. Observó además que los primeros meses del año mostraron una inflación que no cede y reconoció que los procesos de desinflación suelen ser prolongados. “Los procesos de desinflación son largos, llevan tiempo”, explicó.

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    En ese marco, el economista aludió a la reacción oficial frente a las cifras inflacionarias y a la comunicación del Gobierno. Recordó que el presidente, a través de un mensaje en redes sociales, optó por “blanquear” la situación y admitir que la baja de la inflación será un proceso lento. “Me parece saludable”, valoró Delgado, aunque advirtió que “pensar que la Argentina podía en dos años llevar a cero su tasa de inflación en este contexto era impensado”.

    El contexto internacional también incide en la economía local. Delgado identificó factores externos —como el precio de los combustibles y el impacto de la guerra en Medio Oriente— que afectan al índice de precios al consumidor, aunque remarcó que la inflación ya registraba niveles altos antes de esos eventos. “Ya habíamos tenido dos nueve por dos meses consecutivos en enero y febrero”, recordó, al referirse al porcentaje mensual.

    Un eje central de su análisis fue el cambio de prioridades en la sociedad. Delgado afirmó que la inflación dejó de ser el tema excluyente en la agenda pública. “Hoy la agenda pública pasa por cuestiones más vinculadas al empleo, a los ingresos, a las perspectivas de los grupos familiares en particular”, describió. Señaló que la lucha contra la inflación fue clave para la llegada de Javier Milei a la presidencia, pero que ahora “la sociedad ya empieza a pedir otras cosas”.

    En ese sentido, se refirió a las señales del gobierno, tanto del Banco Central como del Ejecutivo, y evaluó decisiones como la baja de la tasa de interés y la estrategia de compra de dólares. Para Delgado, esas medidas sugieren que “el gobierno está en condiciones de, insisto, dándole a la guerra quizá el trasfondo para sumar un relato”, aunque advirtió que “no va a poder hacer las dos cosas: bajar la inflación y crecer a la vez. No hay condiciones para que eso suceda. Entonces, va a tener que elegir”.

    El economista pintó un escenario en el que la preocupación social principal gira en torno a la actividad económica y al empleo. Citó una encuesta de la Universidad de San Andrés que ubicó al bajo salario y la falta de trabajo como los problemas más relevantes para la población. “La gente no está pidiendo bajar la inflación, están pidiendo recuperame el salario”, subrayó.

    Al analizar el ámbito financiero, Delgado dijo que las tasas altas y la ausencia de crédito agravan las dificultades para el consumo. Señaló que el segmento informal, como las billeteras digitales y las fintech, registra morosidad por encima del 20 %, y en algunos casos llega al 30 %. “Bancos que no quieren prestar”, resumió, y sostuvo que la falta de financiamiento limita la recuperación económica.

    Sobre la política fiscal, advirtió que el Gobierno enfrenta restricciones crecientes: la recaudación se reduce por la falta de crecimiento, lo que complica la meta de equilibrio fiscal. “Se le va a hacer muy difícil sostener el equilibrio fiscal al Gobierno en los próximos meses, ajustando el gasto cada vez más porque la recaudación se está cayendo”, sostuvo. Según su diagnóstico, la administración deberá combinar ajuste y estímulo con mucho cuidado. “Hay espacio fiscal, algún espacio fiscal habría, porque si no, el ajuste eterno en el gasto va a llegar a un límite difícil”, alertó.

    Delgado propuso que el gobierno podría evaluar medidas puntuales para aliviar la presión sobre los ingresos, como una reducción de impuestos a los combustibles, y puso como antecedente la decisión de Brasil en ese sentido para mitigar el impacto en el poder adquisitivo. Aclaró que el margen de maniobra existe, aunque es acotado, y que el Ejecutivo debe preservar el equilibrio macroeconómico como marco de referencia.

    Durante la entrevista, describió a la gestión de Milei como pragmática en lo económico. “Ha sido un gobierno pragmático en lo económico. No es un gobierno dogmático, cien por ciento”, afirmó. Señaló que la continuidad del cepo cambiario para las empresas es un ejemplo de esa flexibilidad. “El cepo a las empresas se mantiene. Hoy las empresas no pueden comprar con sus pesos excedentes los dólares que quieren, no pueden dolarizarse. Eso es parte del pragmatismo”, explicó.

    Respecto a las perspectivas para el resto del año, Delgado descartó un escenario de crisis. La consultora Analítica, que dirige, proyecta un crecimiento por debajo del dos por ciento, con una estimación central del 1,8 %. Esa cifra está por debajo de las previsiones oficiales y de organismos internacionales y refleja la debilidad de los motores de la demanda. “No hay condiciones, los drivers de la demanda están muy fríos, el consumo, que es el principal motor, está muy frío, tanto por ingresos como por crédito, y obviamente el empleo cae”, argumentó.

    Resaltó que la creación de empleo informal y cuentapropista no compensó la pérdida de empleo formal del último año. “Se perdieron casi cien mil puestos de trabajo el año pasado”, precisó. Explicó que la caída del empleo formal es una señal de alarma y muestra el deterioro de las condiciones laborales.

    En el tramo final de la entrevista retomó la idea de que la sociedad demanda un ajuste moderado de la política económica. “Esto hay que volver todo para atrás, no. Se avanzó mucho, sobre todo en el ordenamiento fiscal y monetario, eso hay que preservarlo. Pero ahora me parece que la sociedad ya empieza a pedir otras cosas”, reflexionó.

    El panorama político también formó parte de su diagnóstico. Consideró que la cercanía de la competencia electoral pondrá a prueba la capacidad del gobierno para gestionar las tensiones entre objetivos económicos y demandas sociales, y advirtió que los próximos meses serán clave para decidir si el Ejecutivo modifica su rumbo o lo mantiene.

    Al cerrar su intervención, insistió en la necesidad de que el gobierno interprete lo que la sociedad pide. “Mi esperanza, mi expectativa, que lea lo que la sociedad está demandando, que es que mejoren las condiciones materiales, si se quiere, de la vida de los argentinos, más allá de la tasa de inflación”, expresó. Al mismo tiempo, descartó que la administración recurra a políticas fiscales expansivas y enfatizó la importancia de conservar el orden fiscal y monetario logrado.

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    Mirá la entrevista completa a Ricardo Delgado:

    El economista Ricardo Delgado analiza la inflación en Argentina y qué se puede esperar para los próximos meses. ¿Son efectivas las medidas del Gobierno?

    Ricardo DelgadoInfobae en VivoActividadInflaciónÚltimas Noticias

  • Javier Milei reconoció “contratiempos” en su plan para reducir la inflación y anunció ajustes

    Javier Milei reconoció “contratiempos” en su plan para reducir la inflación y anunció ajustes

    Durante el feriado en conmemoración por el Día de la Memoria, el presidente Javier Milei decidió permanecer en Olivos y dedicó parte de la jornada a responder críticas y comentarios en redes sociales. Entre sus réplicas, el mandatario admitió que hubo “contratiempos” en la búsqueda de reducir la inflación.

    Han habido contratiempos pero eso no hará que abandonemos la lucha con las herramientas del manual de la libertad”, sostuvo el libertario a través de X en respuesta a un usuario que le preguntó si se esperaba inflación 0% para agosto y una proyección anual de entre 15% y 17% para 2026.

    Tweet de Javier Milei

    Si bien en las últimas semanas el mandatario había reiterado la meta de que la inflación llegara al 0% en agosto, o al menos que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) “comience con cero”, en las últimas horas reconoció “contratiempos” que dificultarían alcanzar una de las metas centrales de la administración libertaria.

    Los “contratiempos” que ponen en duda el objetivo

    Las declaraciones de Milei implican la posibilidad de que no se cumpla una de las metas consignadas en el Presupuesto, que proyectaba que 2026 cerraría con una inflación de 18,1%, aunque aclaró que para 2027 se espera un número “más bajo” que el actual. De todos modos, se descarta que el IPC comience con cero en agosto o septiembre de este año como se había señalado anteriormente.

    La publicación del mandatario generó reacciones encontradas: hubo quienes valoraron la sinceridad y el esfuerzo del Gobierno y quienes le recordaron el impacto de la suba de precios en la vida cotidiana. En ese marco, el funcionario sostuvo que la tendencia es favorable pese a que el problema aún no está resuelto.

    Parte del debate se originó cuando el presidente libertario difundió un gráfico en el que comparó la evolución de la inflación interanual durante su gestión con la de gobiernos anteriores y aseguró que, “salvo el actual gobierno, todos los restantes dejaron una mayor inflación que la recibida”.

    “Esto no significa que el problema de la inflación esté terminado, pero está claro que vamos por el buen camino“, aclaró el mandatario, quien recordó que entre enero y febrero de 2026 la inflación acumuló un 5,9%, en referencia a la desaceleración de la suba de precios.

    En sus mensajes, el jefe de Estado admitió que “todavía hay mucho para ajustar” y ratificó que el Gobierno seguirá con la política de recorte del gasto estatal. “Nunca dije que la tarea haya terminado. Dije que somos los únicos que la estamos bajando desde el nivel heredado”, enfatizó.

    “Los indicadores, de a poco, están mejorando”, insistió Milei en materia económica y advirtió que “no es fácil arreglar 100 años de decadencia”. En ese sentido, afirmó que en lo económico “no lo podría haber hecho mejor” y aseguró que, según sus cálculos, el consumo “está en máximos históricos”.

    El mandatario también rechazó la intervención estatal en la microeconomía y, para respaldar su postura de mantener al Estado al margen de la gestión económica, preguntó: “¿Sabías que pretender meter al Estado en la ‘micro’ es pedir corrupción y desigualdad ante la ley?”.

    Aunque el presidente se mostró activo en redes sociales durante el 24 de marzo, mientras se desarrollaban diversos actos y movilizaciones por el 50⁰ aniversario del último golpe cívico-militar en Argentina, en sus mensajes solo hizo una referencia al Día de la Memoria en la que ponderó al expresidente Raúl Alfonsín, ubicándolo por sobre Néstor Kirchner.

    AS.

    LT

  • Nafta súper subió el doble de la inflación en un año; el alza en surtidores comenzó antes de la guerra en medio oriente

    Nafta súper subió el doble de la inflación en un año; el alza en surtidores comenzó antes de la guerra en medio oriente

    El precio de los combustibles se mostró especialmente volátil en las últimas semanas tras el inicio de la guerra en Medio Oriente. De hecho, desde que comenzó el conflicto bélico, el valor de la nafta y del gasoil se incrementó 15 por ciento. Sin embargo, las subas se habían iniciado mucho antes en la Argentina por factores internos que poco tienen que ver con el contexto internacional.

    ¿Cuánto aumentaron? La respuesta varía según el período considerado, pero tomando como referencia lo ocurrido en los últimos 12 meses se advierte que los precios en boca de expendio se encarecieron hasta 63,6%, prácticamente el doble de la inflación general.

    En detalle, la nafta súper de YPF (el valor más representativo del mercado) costaba $1.173 en marzo de 2025 y se vende a $1.920 en la actualidad, dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Es decir que en un año registró un incremento de 63,6% ($ 747 de diferencia).

    En lo que respecta a la nafta premium, el salto fue más moderado, al pasar de $1.449 a $2.145 (48% de suba). No obstante, la diferencia alcanzó los $696 por litro.

    El gasoil también registró subas muy pronunciadas. En marzo de 2025, la infinia diésel se vendía en las estaciones de servicio de CABA a $1.448; hoy, el valor asciende a $2.128. De ahí se desprende que en el transcurso de un año ese producto aumentó $680 (46,9 por ciento).

    En otras banderas, las subas fueron similares. Por citar un ejemplo, en marzo de 2025 algunas estaciones de servicio de Axion vendían el litro de nafta súper a $1.214 y hoy ofrecen el mismo producto a $1.937 (59% de variación). En Shell, la nafta súper pasó de $1.238 a $1.990 (60,7% de aumento). De todas formas, es importante recordar que hoy cada estación de servicio maneja sus propios precios, dependiendo de la demanda y su estrategia de negocios, por lo que es posible encontrar valores diferentes a los informados en este artículo.

    Lo que está claro, más allá de las diferencias que pueda haber en cada empresa, es que los combustibles han subido a un ritmo mucho más acelerado que el promedio del resto de los precios de la economía. Cabe recordar, que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 33,1% en los últimos doce meses, aunque en ese caso se puede tomar como referencia el período comprendido entre febrero de 2025 e igual mes de este año. La comparación con marzo será posible recién cuando el Indec publique la inflación correspondiente al tercer mes del año, lo cual ocurrirá el 14 de abril próximo. Por lo pronto, los números disponibles permiten entender que el ritmo de incremento de los combustibles, especialmente el de la nafta súper, prácticamente duplicó al IPC en el último año.

    Mayor aumento en el producto más demandado

    Como se mencionó, las estaciones de servicio manejan sus precios estratégicamente dependiendo de la demanda del mercado. Los números lo dejan en claro: según datos de la Secretaría de Energía, uno de cada dos metros cúbicos de combustible que se venden en CABA son de nafta súper, justo el producto que más aumentó en el último año.

    En enero (último dato disponible), las empresas que operan en la Capital Federal vendieron 40.752,05 m3 de nafta súper al público, contra 21.979,90 m3 de nafta premium, 9.629,43 m3 de gasoil ultra y 8.864,83 m2 de gasoil común.

    La pregunta, es si las compañías seguirán sosteniendo la misma estrategia de precios en los próximos meses. Las estadísticas oficiales demuestran que la decisión de concentrar las subas en la nafta súper no ha sido gratuita. Según la Secretaría de Energía, las ventas totales de nafta súper, aunque superaron en volumen al resto, cayeron 3% interanual en enero en CABA, mientras que los despachos de nafta premium se incrementaron 2%. En tanto, la venta de gasoil común retrocedió 11%, al mismo tiempo que el gasoil ultra registró un crecimiento del 4%.

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  • Javier Milei admitió contratiempos para bajar la inflación y colocó expectativas en las metas anuales

    Javier Milei admitió contratiempos para bajar la inflación y colocó expectativas en las metas anuales

    Mientras miles de personas se concentraban en la Plaza de Mayo para recordar los 50 años del último golpe de Estado, Javier Milei permaneció en Olivos y optó por responder críticas sobre la economía a través de la red social X. El presidente se centró principalmente en los cuestionamientos relativos a la inflación y al rumbo del plan económico.

    En sus publicaciones, Milei admitió contratiempos en la meta de reducir la inflación, un objetivo central de su gestión. Al responder a un usuario que le preguntó por la proyección de inflación anual para 2026 y la posibilidad de alcanzar inflación cero en agosto, el mandatario reconoció: “Han habido contratiempos, pero eso no hará que abandonemos la lucha, con las herramientas del manual de la libertad”. Ese mensaje, que puso en primer plano las dificultades para cumplir las previsiones iniciales, se transformó en el eje del debate público.

    Han habido contratiempos pero eso no hará que abandonemos la lucha con las herramientas del manual de la libertad…

    — Javier Milei (@JMilei) March 24, 2026

    Las declaraciones del presidente provocaron reacciones diversas: mientras algunos seguidores valoraron la sinceridad y el esfuerzo oficial, otros remarcaron el efecto de la suba de precios en la vida cotidiana. Frente a críticas por la persistencia de la inflación, Milei explicó: “Puede aumentar todo y bajar la inflación porque esta mide la tasa de variación de precios… Por ende, si suben, pero menos que antes, la inflación baja”. Con esa defensa intentó mostrar una evolución favorable de los indicadores, aunque reconoció que el problema no está resuelto.

    El intercambio se originó cuando el Presidente difundió un gráfico para comparar la inflación interanual de su gestión con la de administraciones anteriores. Según su interpretación, “salvo el actual gobierno, todos los restantes dejaron una mayor inflación que la recibida”. La publicación incluyó la aclaración: “Esto no significa que el problema de la inflación esté terminado, pero está claro que vamos por el buen camino”.

    Entre enero y febrero de 2026, la inflación acumuló un 5,9%. Ese dato fue esgrimido por Milei para sostener el avance en la contención de la suba de precios. Al ser interpelado sobre el resto de los indicadores económicos, ironizó: “Si querés te hago actividad y pobreza para hacértelo más fácil… ya que con dibujitos puede que tengas mayores chances de entender”. Además, prometió que en 2027 la inflación será “más baja” que la actual.

    En sus respuestas, el jefe de Estado ratificó la decisión de reducir la cantidad de ministerios y achicar la planta de trabajadores públicos. “Todavía hay mucho para ajustar”, afirmó, y confirmó la continuidad de la política de recorte del gasto estatal. En otra publicación sostuvo: “Nunca dije que la tarea haya terminado. Dije que somos los únicos que la estamos bajando desde el nivel heredado”. En el mismo sentido agregó: “Aún falta mucho, pero vamos por el buen camino”.

    Puede aumentar todo y bajar la inflación porque esta mide la tasa de variación de precios… por ende si suben pero menos que antes la inflación baja…

    — Javier Milei (@JMilei) March 24, 2026

    Las movilizaciones en Plaza de Mayo, impulsadas por organismos de derechos humanos y organizaciones políticas, incluyeron cuestionamientos a la administración de Milei. Las entidades denunciaron la “represión de la protesta” y el “ataque al derecho de huelga” y reclamaron la restitución de los nietos apropiados. En sus discursos remarcaron: “Desde la asunción de Milei no pasó otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar este y todos los derechos del pueblo”. Además, advirtieron sobre la reivindicación de figuras vinculadas al terrorismo de Estado, el uso de métodos represivos y la persecución judicial de la protesta social.

    En lo económico, Milei defendió su gestión al asegurar que “los indicadores, de a poco, están mejorando” y sostuvo que “no es fácil arreglar 100 años de decadencia”. Al ser objeto de una burla por su figura física, respondió: “El gordo baja inflación. Hasta lo hice con mi propio cuerpo”, y contó que perdió 20 kilos desde que asumió la presidencia.

    El mandatario afirmó que “no lo podría haber hecho mejor” en materia económica y, al ser consultado sobre la necesidad de mejorar el poder adquisitivo y el empleo, manifestó: “La modernización laboral que se ha votado apunta a ello”. A una sugerencia de bajar el IVA en alimentos, replicó: “Sugerime baja del gasto equivalente”.

    Nunca dije que la tarea haya terminado… dije que somos los únicos que la estamos bajando desde el nivel heredado…

    — Javier Milei (@JMilei) March 24, 2026

    El presidente sostuvo que, según sus cálculos, el consumo “está en máximos históricos”. Sin embargo, datos recientes de la consultora MAP Latam muestran que la mejora en el consumo privado se concentra en rubros como autos, motos y electrodomésticos, mientras que otros sectores no se benefician de igual modo.

    En otro tramo del intercambio, Milei rechazó la intervención estatal en la microeconomía y respondió: “¿Sabías que pretender meter al Estado en la ‘micro’ es pedir corrupción y desigualdad ante la ley?”. Defendió la idea de mantener al Estado alejado de ese segmento de la economía para evitar distorsiones y fomentar la competencia.

    El presidente negó la existencia de recesión y recomendó observar el Estimador Mensual de Actividad Económica sin estacionalidad. Según su postura, “bajamos inflación y está aumentando el nivel de actividad, el cual se encuentra en un pico histórico”. Informes sectoriales advierten que la recuperación es desigual, con sectores como industria y construcción retrasados, mientras que energía, minería y actividades agropecuarias muestran mayor dinamismo, aunque con menor impacto en el empleo.

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  • Milei comparó la inflación de su Gobierno con gestiones anteriores y mostró un gráfico con los números

    Milei comparó la inflación de su Gobierno con gestiones anteriores y mostró un gráfico con los números

    El presidente Javier Milei aprovechó el feriado por el Día de la Memoria para intentar capitalizar la variable que más crédito le genera en la sociedad: su combate a la inflación, en momentos en que otras preocupaciones económicas empiezan a cobrar protagonismo. El mandatario publicó este martes un tuit con un gráfico comparativo sobre la evolución de la inflación durante los primeros meses de gestión de distintas presidencias argentinas. La imagen, que acompañó su mensaje, muestra la trayectoria del índice de precios al consumidor (IPC) interanual relativo al nivel heredado al inicio de cada mandato, tomando como referencia a Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), Mauricio Macri, Alberto Fernández y al propio Milei.

    En su mensaje, Milei sostuvo: “El gráfico muestra que salvo el actual gobierno, todos los restantes dejaron una mayor inflación que la recibida. Esto no significa que el problema de la inflación esté terminado pero está claro que vamos por el buen camino”. El presidente difundió el gráfico en su cuenta oficial de Twitter, lo que generó repercusiones en la conversación pública y en medios periodísticos.

    El gráfico presenta la variación porcentual interanual del IPC en relación con el inicio de cada gestión presidencial. Para cada uno de los cinco mandatarios seleccionados aparece una línea que indica cómo evolucionó la inflación respecto del nivel que recibieron al asumir. Según la imagen, los perfiles muestran trayectorias distintas según el período analizado y el contexto macroeconómico en el que se desarrolló cada administración.

    La curva correspondiente a Javier Milei abarca los primeros meses de su gobierno, iniciado en diciembre de 2023, y todavía en curso. Allí se observa que, a 26 meses de su mandato, la inflación interanual se sitúa en un nivel equivalente a 0,2 veces el nivel heredado. Milei enfatizó en su tuit que su administración es la única, entre las comparadas, que no aumenta la inflación respecto de la recibida. El mandatario advirtió que la lucha contra la inflación no ha concluido, aunque consideró que los datos evidencian un cambio de tendencia.

    El gráfico incluye además la evolución de la inflación durante los mandatos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner. En el caso de Kirchner, la curva muestra un descenso inicial, aunque en la segunda mitad de su gestión la inflación tiende a repuntar. Al finalizar su mandato, los datos oficiales indicaban un nivel bajo, pero distintas estimaciones privadas registraron discrepancias significativas respecto de las cifras difundidas por el INDEC.

    En diciembre de 2007, cuando terminó el gobierno de Néstor Kirchner, ya había cuestionamientos públicos sobre la confiabilidad de los datos oficiales de inflación. Diversos analistas del sector privado y consultoras estimaban que la inflación real oscilaba entre el 17% y el 22%, cifras superiores a las reportadas oficialmente. El gráfico de Milei le atribuye a ese período un aumento de la inflación equivalente a 1,4 veces el nivel heredado.

    La línea correspondiente a Cristina Fernández de Kirchner muestra un incremento paulatino que se acelera hacia el final de su segundo mandato, en un contexto de mayor presión inflacionaria y dificultades para contener la suba de precios. La curva alcanza un pico de 1,4 veces el valor inicial recibido por Fernández de Kirchner al asumir. El período presidencial de CFK es el más cuestionado en términos de estadísticas, pero según el IPC de la Ciudad se puede asignar una inflación del 26,9% al momento de su salida de la Casa Rosada.

    En el caso de Mauricio Macri, el gráfico registra un crecimiento sostenido de la inflación a lo largo de su mandato: la serie sube durante los primeros meses y se mantiene en niveles elevados hasta el final de su gestión. La línea amarilla que lo representa marca un valor cercano a 2,0 hacia el cierre de su presidencia. Macri recibió casi un 27% de inflación y dejó el Gobierno con un 54%.

    La administración de Alberto Fernández muestra en el gráfico una marcada aceleración del IPC interanual relativo: la curva celeste asciende con fuerza y alcanza un máximo próximo a 3,9 antes del traspaso de mando, es decir, pasa del 54% interanual al 211% al término de su mandato.

    El mensaje de Javier Milei circula en un contexto de debate sobre la dinámica de precios en la economía argentina y el impacto de las políticas oficiales. La discusión sobre la credibilidad de los datos, especialmente en los períodos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, complica la interpretación de los gráficos y la comparación histórica de los procesos inflacionarios. El uso de fuentes alternativas y estimaciones privadas fue habitual durante la última etapa del kirchnerismo justamente por las diferencias entre las cifras oficiales y las que manejaban economistas independientes.

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  • Nueva encuesta nacional: Desaprobación a Milei llega al 64% y 8 de cada 10 argentinos no llegan a fin de mes

    Nueva encuesta nacional: Desaprobación a Milei llega al 64% y 8 de cada 10 argentinos no llegan a fin de mes

    La gestión de Javier Milei vive su peor momento ante la opinión pública. Un relevamiento nacional de la consultora Delfos, realizado entre el 13 y el 19 de marzo sobre 2.951 casos, indica que la desaprobación a la gestión presidencial alcanzó el 64% —diez puntos más que en febrero— y que la imagen negativa del Gobierno subió al 62%, doce puntos por encima del mes anterior. Es el registro más adverso desde que La Libertad Avanza llegó al poder.

    La encuesta, dirigida por el politólogo cordobés Luis Dall’Aglio, no deja lugar para interpretaciones optimistas: el deterioro es simultáneo en todos los indicadores medidos, desde la percepción económica hasta la credibilidad institucional.

    Desaprobación de gestión de Milei

    Con la economía doméstica en el centro del malestar, la credibilidad estadística en retroceso y una desaprobación que no cede, Milei afronta el tramo más exigente de su mandato justo cuando el calendario electoral empieza a pesar. El desafío ya no es solo político: es recuperar la confianza de una sociedad que, según los datos, dejó de creerle a los números.

    Una sociedad entre ajuste e incertidumbre

    El núcleo del malestar tiene nombre y apellido: la economía doméstica. El 49% de los hogares relevados no logra cubrir sus gastos mensuales y el 37% declara que llega “con lo justo”. En la práctica, ocho de cada diez argentinos viven en una situación de ajuste permanente o al límite de sus posibilidades.

    La percepción sobre la situación económica general acompaña ese panorama. El 40% la califica como mala —una suba de diez puntos respecto de febrero— y el 35% la describe como regular. Solo una minoría mantiene una visión positiva del presente.

    El 61% de los encuestados considera que el país está peor que hace un año. Y en el futuro inmediato, el panorama tampoco genera alivio: el 65% no cree que el Gobierno vaya a sostener la reducción de la inflación, uno de los principales argumentos del relato oficialista.

    La desconfianza en el INDEC, en alza

    Uno de los datos más significativos del informe se refiere a la credibilidad de las estadísticas públicas. El 71% de los encuestados desconfía de los datos difundidos por el INDEC, cuando en febrero ese porcentaje era del 59%. En un mes, la brecha creció doce puntos.

    El dato es relevante porque el Gobierno construyó buena parte de su narrativa de éxito sobre los índices oficiales de inflación y actividad. Si siete de cada diez argentinos no creen en esos números, el relato económico pierde uno de sus principales sostenes.

    En ese marco, el optimismo sobre el futuro también se desplomó. Solo el 29% cree que Milei logrará mejorar la situación del país, contra el 45% que sostenía esa expectativa en julio de 2025, el punto más alto del mandato.

    La imagen presidencial, en rojo

    La imagen personal del Presidente muestra 36% de valoración positiva frente a 57% negativa. La intención de voto acompaña esa tendencia: pasó de 43,7% en octubre de 2025 a 34,2% en esta medición, una caída de 9,5 puntos en cinco meses.

    La evaluación sectorial de la gestión también resulta adversa en todos los frentes. El 57% reprueba la situación social, el 55% cuestiona la política exterior y el 50% tiene una percepción negativa del rumbo económico.

    Karina Milei

    Dentro del propio ecosistema oficialista, Karina Milei concentra el rechazo más alto de todo el sistema político: 66% de imagen negativa, por encima de Mauricio Macri (58%) y del propio Presidente (57%).

    La corrupción, primer problema del país

    El reordenamiento de la agenda ciudadana aporta otro elemento de tensión para el Gobierno. La corrupción e impunidad lidera el ranking de preocupaciones con el 19,3%, por delante de los problemas macroeconómicos, que acumulan el 17,1%.

    El dato tiene peso político propio. Milei llegó al poder enarbolando la batalla contra la casta y la promesa de un Estado limpio. Que la corrupción encabece las preocupaciones sociales en el tercer año de gestión interpela directamente ese discurso fundacional.

    Ballotage con ventaja para Kicillof

    El desgaste oficialista no encuentra por ahora un beneficiario claro. En un hipotético escenario de segunda vuelta, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece con 46% de intención de voto frente al 37,5% de Milei. Según el informe, la diferencia refleja más el retroceso del Presidente que la consolidación de una alternativa opositora competitiva.

    Kicillof, al igual que el resto de las figuras de la oposición, registra altos niveles de rechazo: 51% de imagen negativa, el mismo porcentaje que Juan Schiaretti. Cristina Fernández de Kirchner y Patricia Bullrich rondan el 55-56% de desaprobación.

    El escenario es el de una crisis de representación generalizada: el oficialismo pierde terreno, pero la oposición no logra capitalizar ese espacio. El estudio fue realizado mediante entrevistas directas individuales y con metodología CAWI, con ponderación por sexo, edad y región. El margen de error es de ±2,1% con un nivel de confianza del 95%.

  • Índices de satisfacción caen y empeoran expectativas económicas según Di Tella y San Andrés: ¿es preocupante para Milei?

    Índices de satisfacción caen y empeoran expectativas económicas según Di Tella y San Andrés: ¿es preocupante para Milei?

    Si bien Luis “Toto” Caputo sostuvo que los comentarios sobre un deterioro en la imagen del Gobierno forman parte de una campaña mediática, diversos índices de prestigio —elaborados tanto por la Universidad Di Tella como San Andrés— indican que el fenómeno efectivamente se está produciendo. La pregunta, entonces, es hasta qué punto debería preocuparle a la Casa Rosada una serie de datos que muestran una caída en la imagen del Presidente, de su gestión y en las expectativas económicas.

    Ayer se conocieron dos estudios que apuntan en la misma dirección. Uno es el Índice de Confianza del Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Di Tella junto a la consultora Poliarquía. En marzo registró una caída del 3,5% y, en términos interanuales, del 4,9%.

    “Comparado con el mismo momento de las dos gestiones anteriores, el nivel de marzo supera ampliamente el registrado durante la de Alberto Fernández y se ubica en valores muy similares al de la gestión de Mauricio Macri”, explicaron.

    En lo que va de 2026, el ICG acumula tres descensos consecutivos: en enero fue de 2,8%, en febrero de 0,6% y en marzo el deterioro fue algo mayor, con una caída acumulada del 6,5% en el primer trimestre.

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    La Universidad de San Andrés, por su parte, divulgó su informe mensual de humor social, que también muestra un deterioro. En su encuesta —que a partir de este mes será mensual— apenas el 33% de los encuestados se declaró satisfecho con “la marcha general de las cosas”, lo que representa una caída de 7 puntos respecto a noviembre de 2025. “La insatisfacción alcanza el 65%”.

    La gestión de Javier Milei registra una aprobación del 39% frente a una desaprobación del 59%. Si bien ese dato luce negativo, en perspectiva no lo es tanto: Mauricio Macri alcanzaba una aprobación del 51% en este mismo tramo de su mandato, mientras que Alberto Fernández apenas llegaba al 17%.

    Por otra parte, Macri luego sufriría una caída libre a partir de la crisis cambiaria que se desató en abril de 2018. Milei, en cambio, está lejos de atravesar una situación tan crítica, por lo que un eventual repunte dependerá de variables como la evolución de la inflación, los salarios, el crédito y la marcha del consumo.

    Entre las principales preocupaciones aparecen los bajos salarios (37%) y la falta de trabajo (36%), que se consolidan como los principales problemas del país, “superando incluso la corrupción”. “La inflación ha perdido centralidad relativa en la agenda de preocupaciones”, detalla el estudio.

    Por otro lado, crece el sentimiento negativo sobre el porvenir: el 46% de los argentinos cree que el país empeorará en el próximo año, frente a un 30% que aún espera una mejora.

    A fines de la semana pasada la Universidad Di Tella había divulgado el Índice de Confianza del Consumidor (ICC). En marzo registró una caída mensual del 5,3%. En la comparación interanual, el índice muestra una disminución del 4,73% respecto de marzo de 2025.

    En cuanto a las regiones, el índice mostró caídas en la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, mientras que el Interior registró un aumento.

    “La disminución más pronunciada se observó en GBA (-9,35%), seguida por CABA (-6,99%), mientras que el Interior registró un incremento de 1,26%. El Interior continúa exhibiendo el índice más elevado (50,71 puntos), en tanto que el GBA mantiene el valor más bajo entre las tres regiones (37,39 puntos)”.

    Por nivel de ingresos, el ICC registró caídas mensuales en ambos segmentos. La disminución fue más pronunciada entre los hogares de ingresos bajos (-6,91%), mientras que entre los hogares de ingresos altos la contracción fue menor (-4,71%). Los hogares de ingresos altos continúan exhibiendo un índice superior (43,35 puntos) frente a los hogares de ingresos bajos (40,62 puntos).

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  • El precio de la nafta en Argentina, tercero más caro de la región tras Uruguay y Perú

    El precio de la nafta en Argentina, tercero más caro de la región tras Uruguay y Perú

    Tras los aumentos del precio internacional del petróleo por la escalada bélica en Medio Oriente, Argentina registró incrementos en los combustibles que la colocan entre los más caros de la región. Según un relevamiento del sitio GlobalPetrolPrices, el precio del litro de nafta en el país alcanza USD 1,343, siendo superado en la región únicamente por Uruguay (USD 1,899) y por Perú (USD 1,343).

    Los precios por litro de nafta muestran una marcada dispersión entre los países sudamericanos. En el extremo más bajo se ubica Venezuela, con USD 0,035. Ecuador figura entre los más accesibles con USD 0,729, al igual que Bolivia, donde el litro está en USD 1,009. Chile fija el precio en USD 1,337; Colombia lo sitúa en USD 1,079; en Paraguay un litro cuesta USD 1,052, y en Brasil el valor es USD 1,229.

    El conflicto en Medio Oriente, iniciado a fines de febrero, impactó de manera directa en el costo del crudo: el barril de Brent superó los 100 dólares en el mercado internacional. Ese contexto global aceleró la suba de los combustibles en Argentina, donde los precios en los surtidores treparon cerca de un 9% desde el inicio de la crisis.

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    La consultora EcoGo reportó que el índice de precios promedio de las naftas y el gasoil pasó de 136,3 a 148,2 entre el 26 de febrero y el 16 de marzo, tomando como base enero de 2025 = 100. Ese salto del 8,67% interrumpió la tendencia de aumentos moderados observada en los primeros meses del año. El incremento se trasladó casi en su totalidad a los precios que pagan los usuarios finales.

    Jorge Lapeña, presidente del Instituto de Energía Argentina General Mosconi, afirmó que el Estado argentino cuenta con herramientas para evitar que los precios locales reproduzcan automáticamente las variaciones internacionales, priorizando el abastecimiento interno. No obstante, la política aplicada en las últimas semanas se orientó hacia la llamada “paridad de exportación”, por la cual el precio interno refleja la evolución del mercado internacional y la capacidad del país de obtener divisas por la exportación de hidrocarburos.

    El gobierno aseguró que intentará amortiguar el impacto de las subas. Horacio Marín, presidente de YPF, dijo que la empresa procurará “amortiguar los aumentos” mediante una política de “micropricing”, aunque no precisó hasta qué punto podrá hacerlo ni cómo reaccionarán otras compañías del sector como Shell, Axion y Puma. El exsecretario de Energía y expresidente de YPF, Daniel Montamat, explicó que las refinadoras no integradas están pagando precios internacionales y que los combustibles aún no se ajustaron por completo a esos valores.

    La volatilidad internacional complicó también las previsiones a futuro. El barril de Brent experimentó fuertes oscilaciones según la evolución del conflicto en el Golfo y la situación en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y el 33% del GNL mundial. Las acciones bélicas en la región provocaron daños estructurales en infraestructuras de Irán y Qatar, lo que llevó a los mercados a anticipar aumentos persistentes en los precios de los combustibles a nivel global.

    El traslado de esos incrementos al consumidor repercutió de inmediato en la inflación local. Según un análisis de GMA Capital, el índice de precios al consumidor podría ubicarse en torno al 2,8% en marzo, en línea con los registros de los meses previos. La consultora estimó que un aumento del 10% en el valor de los combustibles suma 0,37 puntos porcentuales adicionales a la inflación, aunque el impacto final dependerá de la política comercial de las petroleras y de la evolución del conflicto internacional.

    El Congreso debatió un proyecto de ley impulsado por legisladores del kirchnerismo para restablecer un mecanismo de información anticipada sobre cambios en los precios de los combustibles, derogado anteriormente por la resolución 717/2025. La iniciativa busca que las petroleras y el Estado informen con al menos 72 horas de antelación cualquier ajuste, una práctica que hoy no es obligatoria. Un amparo colectivo cuestiona este régimen y la Justicia deberá definir si corresponde restaurar el sistema previo.

    La Secretaría de Energía modificó el período estacional para la licitación de importación privada de GNL, lo que posterga el traslado a precios locales del gas importado hasta mayo. La medida apunta a demorar el impacto de los mayores costos internacionales en los valores que abonan los usuarios argentinos durante el invierno.

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  • Hasta 22.500%: alimentos que más subieron en la última década según el Indec, con subas que superaron a los salarios

    Hasta 22.500%: alimentos que más subieron en la última década según el Indec, con subas que superaron a los salarios

    En la última década, la inflación se consolidó como el desafío estructural más persistente de la economía argentina, erosionando el poder adquisitivo de los ciudadanos. Este fenómeno, lejos de ser un número abstracto en las planillas oficiales, golpea con mayor dureza a los sectores más vulnerables, que destinan la mayor parte de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.

    En ese contexto, el rubro “Alimentos y Bebidas no alcohólicas” funciona como el termómetro social más fiel. Al tratarse de bienes de primera necesidad que no admiten postergación, las variaciones en las góndolas reflejan la velocidad del movimiento de precios. Para dimensionar esos aumentos, Infobae analizó la evolución de los valores que releva el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en el Gran Buenos Aires desde abril de 2016 (el dato más antiguo disponible) hasta febrero de este año (último informe publicado).

    Los resultados sorprenden, sobre todo por su magnitud. Según el organismo, las subas más “benévolas” superaron el 7.000% en la última década, mientras que los casos más alarmantes superaron el 20.000%.

    Los ajustes más extremos

    Hay tres productos que se destacan por su alta volatilidad. El que registró el mayor incremento en el período analizado fue el yogur firme: en su presentación de 195 cc anotó una suba del 22.551%, pasando de $11 en abril de 2016 a $2.449 en febrero de 2026. Los $2.438 de diferencia ilustran con crudeza el impacto de la inflación sobre los insumos alimenticios.

    El segundo producto con mayor variación fue el aceite de girasol: la botella de 1,5 litros saltó de $26 a $5.779 en los últimos diez años (22.228% de suba). El tercer puesto lo ocupa el café molido de 500 gramos, que se encareció $12.750, al pasar de $62 a $12.812 (20.442% de variación).

    Más atrás aparece el primer producto del rubro “frutas y verduras”: la manzana deliciosa, que según los registros del Indec costaba $25 por kilo en 2016 y se vende a $4.652 en la actualidad, lo que representa una suba porcentual de 18.417%.

    Siguiendo la lista, no puede pasarse por alto el caso de la manteca. En el Gran Buenos Aires, los 200 gramos se vendían a $23 hace una década y hoy promedian $4.006, lo que arroja una variación de 17.296%.

    La carne, otra vez protagonista

    En los últimos meses se habló mucho sobre la volatilidad del precio de la carne vacuna. Las subas registradas desde finales de 2025 fueron noticia en todo el país por su magnitud y su efecto en el bolsillo. Sin embargo, las estadísticas del Indec muestran que la tendencia alcista se mantuvo a lo largo de casi toda la década.

    Según los informes del organismo, cuatro cortes tradicionales forman parte del “top ten” de aumentos de los últimos diez años, todos con incrementos superiores al 16.000%. La suba más pronunciada correspondió a la nalga, cuyo precio por kilo pasó de $121 a $20.528, una variación del 16.883%.

    Apenas por debajo aparece la paleta, que se vendía a $94 en 2016 y hoy se comercializa a $15.818 (16.751% más). También figuran el asado, que pasó de $100 a $16.852 (16.702% de incremento), y el cuadril, que registró una suba de exactamente 16.500% en diez años.

    Por arriba del 15.000 por ciento

    El “top ten” de aumentos se completa con el limón, cuyo valor por kilo avanzó de $61 a $9.521 (16.279% más), aunque hay otros alimentos que también merecen atención. Por ejemplo, la carne picada común, que, si bien no escaló tanto como algunos cortes, registró un alza del 15.591%, pasando de $61 a $9.521.

    La bebida que más se encareció en el período analizado es la cerveza en botella de litro: costaba $26 hace diez años y promedia $3.976 en la actualidad (15.255% de variación).

    Otros dos productos que tuvieron aumentos superiores al 15.000% fueron las hamburguesas congeladas (15.145%) y el queso pategrás (15.004%).

    Los ajustes más bajos

    Incluso los productos con menor variación muestran aumentos llamativos. Según el Indec, el artículo más estable de la última década fue la cebolla, que subió $991 (pasó de $14 a $1.005) y acumuló una variación de 7.185%.

    En segundo lugar figura la naranja: el kilo de esa fruta se incrementó 7.470% en los diez años analizados, al saltar de $23 a $1.756. En tanto, el paquete de 250 gramos de galletitas de agua envasadas subió 8.012% (costaba $17 y ahora $1.354 en el GBA).

    Por encima de la inflación y los salarios

    Los datos son contundentes, pero cobran mayor significado en contexto. Más allá de los números, hay dos realidades que evidencian cómo han impactado estas subas en los bolsillos argentinos. Una es que los precios de los alimentos aumentaron, en promedio, por encima del IPC general.

    El Índice de Precios al Consumidor (IPC) más antiguo disponible tras la crisis estadística del Indec corresponde a diciembre de 2016. Desde entonces hasta febrero de 2026 (el dato más actual), el IPC acumuló una suba del 10.615%. En ese mismo período, el precio promedio de los alimentos relevados por el organismo tuvo un aumento de 11.423%, es decir, los productos alimenticios se encarecieron 808 puntos porcentuales por encima de la inflación general.

    En materia de salarios, la brecha es aún mayor. El período que puede evaluarse con las series históricas del Indec va de abril de 2016 a diciembre de 2025. En esos años, el ingreso promedio de los trabajadores registrados aumentó nominalmente 9.038%. Si se calcula la suba media de los alimentos en ese mismo lapso, se obtiene un incremento del 12.862%, con una diferencia de 3.824 puntos porcentuales en contra de los salarios.

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