Peter Thiel: el magnate de Silicon Valley que se cruzará con Javier Milei y sacude la política argentina

El Presidente Javier Milei continúa estrechando lazos con diversos empresarios. Este jueves a las 14 horas, en Casa Rosada, se reunirá con Peter Thiel, un ejecutivo multimillonario cofundador de PayPal y uno de los cerebros más influyentes —y polémicos— del capitalismo global, con grandes lazos en Silicon Valley. Con pensamientos en sintonía con los del economista.

Thiel es un artífice de la economía digital. Su olfato para los negocios quedó demostrado cuando fue el primer inversor externo de Facebook, una apuesta que consolidó una fortuna que hoy ronda los USD 30.000 millones. Con ese respaldo financiero, también invirtió en empresas como Uber, en el rubro del alojamiento con Airbnb, en la carrera espacial con SpaceX y en el streaming con Spotify.

No obstante, su activo más sensible es Palantir Technologies. La firma, especializada en el análisis de Big Data, es una pieza clave en la seguridad global, con contratos que vinculan su software con la CIA y diversas fuerzas militares alrededor del mundo.

Ese nexo entre tecnología e inteligencia estratégica ubica a Thiel no solo como empresario, sino como un actor geopolítico de peso, capaz de procesar volúmenes de información que condicionan decisiones de Estado. A ello se suma una postura política controvertida: critica la democracia, respalda regímenes libertarios y defiende, sobre todo, el libre mercado.

Así, se convirtió en uno de los pocos pesos pesados de la tecnología en apoyar abiertamente a Donald Trump. “Thiel no solo invierte en el futuro; busca influir activamente en cómo se construye ese futuro”, señalan analistas del sector.

La visita de Thiel a Buenos Aires se da en un contexto de expectativa por el rumbo económico del país. Según trascendió, el empresario evalúa cuestiones relevantes: estudiar oportunidades de inversión en el sector tecnológico local, seguir las reformas pro-mercado impulsadas por la administración de La Libertad Avanza y constatar, de primera mano, el potencial de crecimiento de economías que intentan integrarse al ecosistema global de innovación.

Para el Gobierno, la foto con Thiel también funciona como un mensaje de confianza hacia los mercados internacionales y como una validación del modelo por parte de uno de los capitalistas de riesgo más audaces del planeta. Y, de paso, sirve para intentar desviar el foco de la agenda pública, dominada por los escándalos del jefe de Gabinete Manuel Adorni, cuyo proceso judicial destinado a indagar su crecimiento patrimonial suma novedades a diario.

El oficialismo necesita de manera imperiosa que se “hable de otra cosa” y recuperar la iniciativa en un momento en el que la economía aporta pocas respuestas: el salario registrado pierde terreno frente a la inflación y los precios de la economía doméstica, con el 3,4% en marzo, continúan en alza.

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