Al menos 38 militares murieron este jueves y 29 más resultaron heridos en una serie de ataques con misiles balísticos y drones lanzados por los rebeldes hutíes contra posiciones de las fuerzas del Gobierno de Yemen en las provincias orientales de Hadramut y Marib, según informaron fuentes militares.
Los insurgentes, que cuentan con el respaldo del régimen iraní, dispararon al menos nueve misiles balísticos y un número no determinado de drones contra varias bases militares situadas al oeste de ambas provincias, controladas por el gobierno reconocido internacionalmente. Más tarde señalaron que se trató de una represalia contra Arabia Saudita, que combate a las milicias por su “despliegue militar”.
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Un oficial militar citado por AFP señaló, bajo condición de anonimato por razones de seguridad, que uno de los proyectiles impactó durante la formación matutina de tropas en un campamento de Marib, provocando al menos 45 bajas entre muertos y heridos, sin precisar el número de fallecidos.
El ataque constituye uno de los más letales perpetrados por los hutíes contra las fuerzas gubernamentales desde la tregua auspiciada por la ONU, que entró en vigor en abril de 2022 y, aunque expiró formalmente seis meses después, mantuvo congelados la mayoría de los frentes terrestres del conflicto.
Hasta el momento, el movimiento insurgente no ha reivindicado oficialmente la ofensiva. Sin embargo, su portavoz militar, Yahya Sarea, anunció que las Fuerzas Armadas hutíes emitirán en las próximas horas un comunicado para informar sobre una “operación militar amplia y cualitativa”.
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Previamente, las Fuerzas de Emergencia del Yemen, una formación militar y de seguridad respaldada por Arabia Saudí, denunciaron ataques contra “varios campamentos militares y unidades de las Fuerzas Armadas” gubernamentales, incluidas sus propias posiciones en la zona de Al Ruwaik, en Hadramut, y confirmaron que la ofensiva causó “pérdidas materiales y humanas”.
La escalada ocurre en un contexto de creciente deterioro de la seguridad en Yemen. En las últimas semanas, los hutíes han reivindicado repetidos ataques con misiles y drones contra objetivos marítimos vinculados a Arabia Saudí en el mar Rojo, mientras que el gobierno yemení anunció nuevas medidas militares y de seguridad para contener al grupo respaldado por Irán.
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El mes pasado, los insurgentes mataron a 16 soldados en un ataque contra fuerzas alineadas con el gobierno al sur del puerto de Hodeidah, uno de los episodios más mortíferos entre ambos bandos en los últimos años.
La guerra civil en Yemen comenzó a finales de 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Saná, lo que llevó a una intervención militar liderada por Arabia Saudí al año siguiente en apoyo del gobierno reconocido internacionalmente.
Aunque la tregua negociada por Naciones Unidas redujo significativamente los combates desde 2022, el equilibrio se ha deteriorado durante 2026. Los hutíes mantienen el control de Saná y de gran parte del norte y noroeste del país, mientras que las fuerzas gubernamentales dominan extensas zonas del sur y el este, incluidas las provincias donde se registraron los ataques de este jueves.
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La confrontación también se ha visto agravada por el recrudecimiento de las tensiones regionales entre los hutíes, respaldados por Irán, y Arabia Saudí, lo que ha devuelto al conflicto yemení a un escenario de creciente intensidad tras varios años de relativa contención.
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