Sin diálogo con Javier Milei, Mauricio Macri juega sus cartas: intercala respaldos y reclamos al Gobierno en la política y la gestión


Mauricio Macri prefirió el silencio cuando el viernes en Chaco le consultaron sobre las críticas de Javier Milei a su gestión. Consciente que el Presidente supo calificar su administración como un “fracaso”, el fundador del PRO se levantó y abandonó la conferencia de prensa. Un rato antes, durante su discurso, había insinuado reparos con la administración libertaria. Su mano derecha, Fernando de Andreis, tomó la palabra. “El PRO está más vivo que nunca”, dijo el diputado en una afirmación que varios interpretaron como un mensaje a la Casa Rosada pero también a su electorado, que en las últimas elecciones quedó fagocitado por LLA.

Macri y Milei no volvieron a verse desde la noche del 31 de octubre en Olivos, cuando la cena se interrumpió y el anfitrión anunció que Guillermo Francos había dejado la jefatura de Gabinete para que lo reemplazara Manuel Adorni, que hoy arrastra la imagen del Gobierno.

El ex mandatario había calificado la designación del ex vocero como “desacertada” en un tuit que le valió el enojo de sus propios seguidores. Quienes comparten con él en la intimidad aseguran que el líder del PRO es todavía más categórico sobre la suerte judicial del ministro coordinador. “Es obvio. Yo avisé”.

De todos modos, en su reaparición del viernes, Macri evitó fulminar al funcionario en público. Los diputados amarillos, además, mantienen la firme decisión de no prestar votos para una interpelación al ministro coordinador.

En el inicio de la gira nacional que lo llevará a otras provincias sostuvo que el “silencio traiciona el cambio”, otro modo de avisar a un espacio que no tolera las disidencias internas o los cuestionamientos que no se guardará su opinión cuando lo crea necesario.

Al igual que un viejo conocido suyo, el actual ministro de Economía Luis Caputo, Macri está convencido de que el riesgo político le pone un techo al crecimiento económico y a la llegada de las inversiones. En la mesa chica del PRO recuerdan que en el primer trimestre de 2018 y con cuatro puntos de déficit, el Riesgo País era entre 100 y 200 puntos menor que hoy que hay equilibrio fiscal. El ex mandatario -que sigue confiando en la visión de sus ex ministros Nicolás Dujovne y Hernán Lacunza- señala que es necesario generar las condiciones para que haya más crédito. Sigue pensando que los atajos para reactivar el consumo -como quisieran algunos ministros del Gabinete- no son convenientes aunque haya una caída del empleo y considera que la sociedad creció y ya no discute el costo de la energía y el transporte.

Los dirigentes que lo visitan en la sede del PRO en San Telmo o en sus oficinas de Olivos cuentan que ningún otro nombre pone más nervioso a Macri que el de Axel Kicillof, a quien no le reconoce ninguna virtud. Apuesta que todos los avances en materia económica desaparecerán si el gobernador bonaerense resultara electo. “El cambio no está blindado”, repitió en Chaco.

El ex presidente, de todos modos, no disimula su afecto por un dirigente que trabaja para que gane el PJ en 2027. Se trata de Miguel Angel Pichetto, su ex compañero de fórmula en 2019. Cree que el actual diputado es un dirigente que sigue creyendo que la forma es tan importante como el fin.

Macri se mostró el viernes con el gobernador chaqueño Leandro Zdero -un aliado electoral de Milei, en 2025– y con el correntino Juan Pablo Valdés. Según su círculo íntimo esos dos mandatarios de la UCR son los que tienen un perfil más afín con el ideario del PRO.

La estrategia de visitar provincias le sirve a Macri para recuperar algo de la centralidad extraviada y posicionar a los dirigentes amarillos. A fines de mayo viajará a Mendoza, donde podría cruzarse con el gobernador Alfredo Cornejo, un viejo conocido, que esta semana volvió a reunirse con Karina Milei en Balcarce 50 junto al gobernador de Entre Ríos y referente del PRO Rogelio Frigerio. “Cualquiera que queramos nos recibe”, se entusiasman cerca del ex presidente. Señalan que hasta algún mandatario provincial de la UCR quiere persuadirlo de que encabece una fórmula presidencial, a pesar de lo que marcan las encuestas. De Andreis no descartó esa posibilidad, aunque aclaró que no estaba pensando en eso.

Macri considera que la imagen de 2025 con frentes en las provincias con el nombre y los colores de LLA es “una etapa terminada”. A los propios les dice que faltan cambios e imprimir otra velocidad en la gestión después de 2027 o antes.

Les repite que faltan licitaciones, privatizaciones e inversiones urgentes en infraestructura. Sigue criticando por lo bajo el pliego de la Hidrovía, que habría generado comentarios en las reuniones de diplomáticos de países del G-20. Esos cuestionamientos lo enfrentaron públicamente con Santiago Caputo con quien no volvió a hablar de manera directa ni a cruzarlo a pesar de que el jefe del PRO bonaerense Cristian Ritondo visitaba al asesor presidencial asiduamente en Casa Rosada.

Con Diego Santilli, que todavía en los papeles integra el PRO que ayudó a fundar, no habla desde su llegada al ministerio del Interior. Tampoco lo seduce el reconocimiento que le prodigó días atrás Patricia Bullrich en los últimos días. .

El ex presidente no guarda rencor con todos los dirigentes que dejaron su redil. Está dispuesto a garantizar una interna abierta entre el jefe de Gobierno Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta; como la que el hoy legislador protagonizó con Gabriela Michetti en 2015.

La búsqueda de un outsider no terminó. Recompuso fuertemente su vínculo con el titular del Banco Macro, Jorge Brito (h). En las últimas horas, el ex mandatario se mostró sorprendido y hasta algo divertido por las versiones de que el ex presidente de River coincidió en un almuerzo reciente con Victoria Villarruel. A Macri también le habían adjudicado contactos con la vicepresidenta, en el sur, aunque él solo reconoció un encuentro previo a la asunción de los libertarios.

El ex presidente intercala la supervisión del relanzamiento de su partido con el bridge, una pasión heredada de su padre a la que la flamante soltería le permite zambullirse y representar al país. Este sábado y hasta el lunes, en la cancha de básquet del CENARD dio el primer paso para intentar revalidar el título sudamericano de la categoría senior que ganó en 2024. Debutó con una victoria ante Brasil que otorga una plaza para el mundial de Barbados del año que viene. Tan compenetrado lo vieron, que hasta le dijo a algunos de sus compañeros que prefería asegurarse un triunfo y que Boca empate el clásico de este domingo con River.

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