El Gobierno insiste en eliminar las PASO y negocia desde una posición más débil con sus aliados

El gobierno de Javier Milei reactivó su plan de reforma del sistema electoral para avanzar en la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Tras semanas de definiciones internas, la Casa Rosada abrió negociaciones con gobernadores y bloques aliados con la intención de reunir los votos necesarios en el Congreso.

El oficialismo pretende impulsar el proyecto en los próximos días, con la expectativa de tratarlo durante este año y fijar así el esquema electoral de cara a 2027. La iniciativa forma parte de un paquete más amplio que contempla cambios en el financiamiento de los partidos y la consolidación de la Boleta Única de Papel.

No se trata de una medida aislada: la eliminación de las PASO es un objetivo que el Gobierno viene planteando desde el inicio de la gestión y que el propio Milei volvió a poner sobre la mesa en la apertura de sesiones ordinarias del 1 de marzo, cuando habló de la necesidad de “reformar integralmente el sistema electoral”.

El gobierno busca recuperar su agenda

El oficialismo ya había intentado avanzar sobre las primarias en 2024, pero ante la falta de consensos en el Congreso terminó acordando su suspensión para las elecciones legislativas de 2025. Ahora pretende dar un paso más y erradicarlas de forma definitiva.

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, confirmó que esa será la intención del Gobierno. La reforma no se limitará a las PASO: incluirá cambios en el régimen de partidos, en su financiamiento y en la Boleta Única.

Según consignó TN, la mesa política que promueve la iniciativa está integrada por el jefe de Gabinete Manuel Adorni, Karina Milei, Patricia Bullrich y el propio Menem, entre otros funcionarios.

Entre los puntos en análisis aparece también la posibilidad de avanzar hacia un esquema con mayor peso de financiamiento privado para los partidos, una propuesta que genera resistencias en los espacios tradicionales.

Los aliados que no están a favor de eliminar las PASO

El desafío del oficialismo es notable. Cualquier modificación del régimen electoral exige mayorías absolutas en ambas cámaras: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado.

En ese escenario, el Gobierno depende del respaldo de los bloques dialoguistas, donde ya surgieron dudas sobre avanzar con una eliminación lisa y llana de las PASO. “Las PASO a nivel nacional no estamos de acuerdo en eliminarlas ya, cuando ya hay una estrategia electoral hacia 2027”, señalaron legisladores del PRO en diálogo con PERFIL.

En ese espacio advierten que las primarias continúan siendo una herramienta clave para ordenar candidaturas dentro de eventuales alianzas. En la misma línea, un diputado nacional aliado a LLA sostuvo ante este medio: “No estamos para eliminar las PASO y no ofrecer nada más. Tenemos que pensar una alternativa”.

Desde la UCR, el senador Maximiliano Abad también expresó reparos al advertir que eliminar las primarias sin un sistema alternativo “constituye un retroceso”. Eso evidencia que en el debate parlamentario ya asoma una resistencia transversal: no solo de la oposición dura, sino también de sectores que han acompañado al Gobierno en otras votaciones.

Y ni hablar en el peronismo, donde directamente responsabilizan a la reforma de intentar debilitar a la principal fuerza opositora: “Estoy en contra de eliminar las PASO. Era presidente del bloque cuando sancionamos esa ley y sigue siendo beneficiosa para el sistema político”, afirmó el diputado de Unión por la Patria Agustín Rossi en diálogo con PERFIL.

“Antes los candidatos los elegían las cúpulas partidarias y ahora la sociedad puede participar. Fortalece la política. Eliminarlas sería un retroceso”, agregó. Y concluyó: “Creo que hay una especulación del Gobierno que cree que sin PASO al peronismo le va a costar encontrar un método para seleccionar candidatos”. El diputado también cuestionó el argumento del costo fiscal. “Es ridículo. Ese análisis lleva a pensar que no es bueno que haya elecciones porque generan gasto”.

En el oficialismo, en cambio, sostienen que la reforma busca simplificar el sistema electoral y reducir lo que consideran distorsiones en el funcionamiento de los partidos.

El contexto Adorni puede cambiar la discusión

A diferencia del escenario en el que el Gobierno logró suspender las PASO en 2025, la nueva ofensiva se produce en un contexto político más complejo. En las últimas semanas, una serie de escándalos impactó la agenda oficial: la investigación por la criptoestafa $LIBRA, las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, y los cuestionamientos por créditos otorgados por el Banco Nación a funcionarios del Gobierno.

Ese panorama redefine la negociación parlamentaria. Sectores de la oposición consideran que el oficialismo llega con menor margen político para imponer condiciones y podría verse obligado a negociar el alcance de la reforma.

Precisamente, la discusión sobre esta reforma electoral se cruza con la citación para el próximo 29 de abril, cuando el jefe de Gabinete deberá presentarse en Diputados para brindar su informe de gestión en una sesión que estará marcada por los cuestionamientos de la oposición. El oficialismo necesita mantener el respaldo de los bloques dialoguistas no solo para defender a su jefe de Gabinete, sino también para avanzar con una de sus apuestas centrales: la reforma del sistema electoral.

Con el proyecto aún sin ingresar formalmente, el debate comienza a tomar forma. Pero en el Congreso ya se perfila una certeza: la eliminación de las PASO no será solo una discusión técnica, sino una negociación política atravesada por el clima de época y por el equilibrio de fuerzas rumbo a 2027.

JD/ EM

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