El juicio contra Leonardo Roberto Airaldi y otros ocho acusados por narcotráfico está llegando a su fin, luego de numerosas y alargadas audiencias en el Tribunal Oral Federal de Paraná. Solo queda una testigo por declarar y una nueva ampliación indagatoria del principal imputado, antes de pasar a los alegatos finales. Este martes fue una jornada muy adversa para el productor agropecuario de Diamante, con las declaraciones de un testigo de identidad reservada y tres policías federales que lo incriminan con el principal organizador del tráfico de cocaína a gran escala en la zona de islas y el río Paraná, entre Diamante, Las Cuevas y Puerto Gaboto.
En primer lugar, declaró el llamado “Testigo A”, un hombre que fue llevado a la Fiscalía de San Lorenzo a declarar bajo reserva de su identidad en el año 2022. Poco antes, la Policía de Santa Fe había encontrado un cargamento de casi 30 kilos de cocaína de máxima pureza en la casa de Diego Torres en Puerto Gaboto, el puestero de Airaldi en la isla El Pillo. Mientras que el terrateniente, un mes después, fue detenido en Rosario cuando iba con armas y algo de drogas en una camioneta VW Amarok.
Testigo A es una pieza clave en la causa, aunque no la única, que une a ambos, y este martes en el juicio oral ratificó lo sustancial de su testimonio inicial. Por Zoom, con la cámara apagada y con la voz distorsionada, dijo que habló con Torres dos o tres veces, en oportunidad de ir a pescar y cazar con su familia a la isla.
La última vez que lo vio, recordó, Torres estaba muy nervioso, recibió un llamado telefónico que le dijo que era de Airaldi quien le indicaba que tenía que ir hasta Diamante. Se fue y volvió en la lancha blanca con un motor de 90 HP, con un bulto grande en su interior. Como Torres siempre “jodía” con el tema de la droga relacionado a su patrón, ahí el testigo entendió que no era en joda. El puestero le preguntó si quería acompañarlo hasta Gaboto, pero él lo rechazó, se asustó, se fue y no volvió más.
Entre otras cosas, Testigo A también dijo que Torres le contaba que Airaldi tenía una pista de aterrizaje de aviones, en la isla o en la estancia.
Celulares ardientes
Tres integrantes de la Policía Federal que investigaron a Torres y a Airaldi luego de aquel hallazgo de droga en Puerto Gaboto, bajo instrucciones del fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez, declararon en el juicio este martes y fueron categóricos en sus definiciones sobre el productor agropecuario como el líder de la organización que traficaba cargamentos de droga en la zona.
Eduardo Guillermo Sidre, comisario general de la PFA con 30 años de experiencia en investigaciones de narcotráfico, fue el primero en declarar.
“En el año 2022 la Fiscalía Federal N° 2 de Santa Fe ordena que participemos de una investigación que estábamos llevando adelante. Se había iniciado a raíz del secuestro de cocaína en la ciudad de Gaboto, a raíz de una denuncia de amenazas de una mujer a un masculino llamado Diego Torres. En esa denuncia, la Policía de Santa Fe realiza unas tareas y determina que en una vivienda de calle Solís había un vehículo que estaba a nombre de la pareja de un señor de apellido Torres y de un familiar de Torres. Encuentran los 28 panes de cocaína debajo de una cama en una de las habitaciones”, recordó.
“Se produce una circunstancia particular: la Policía pasa por el frente y encuentra una camioneta Toyota Hilux estacionada frente a la casa. Esa camioneta estuvo en una causa donde hubo detenidos y condenados por el Tribunal Oral Federal de Santa Fe”, dijo en relación a un narco de apellido Bruno.
“Avanzamos sobre la vivienda y sobre Torres. Ahí ingresa a la causa una información nueva que fue la declaración de un testigo de identidad reservada. Los testigos aportaban datos relacionados a Torres y que el patrón era un señor de apellido Airaldi. Posteriormente ingresa a la causa una nueva información. La Gendarmería Nacional en un control en Rosario intercepta una Amarok que era conducida por Airaldi, con su pareja Jimena Burne, una señorita Troncoso y un señor Peralta. Secuestran armas, municiones, dinero, estupefacientes y seis aparatos de telefonía celular”, añadió.
A los celulares “se les hace la correspondiente extracción forense que nos remite la Fiscalía Federal de Santa Fe a nosotros para que incorporemos a esta investigación. De uno de los teléfonos, un IPhone, establecemos que era utilizado por Airaldi. A medida que empezamos ver los mensajes se individualizaba a una persona que era el señor Torres, aparecía como el licenciado. Se fueron analizando los mensajes y surgía esto: el señor Airaldi tiene una isla cerca de Diamante, en ese campo hay un lugar que se utilizaba para que aterricen aviones que transportaban drogas, probablemente 450 kilos según un mensaje. Esos aterrizajes lo hacían junto a Erbes y a Armando Balcaza. Venían los aviones transportando estupefacientes, ingresaban al territorio nacional, bajaban en esa isla”, narró Cidre.
“Hay una constancia de la Policía de Santa Fe que anduvieron tres horas a caballo para llegar a uno de los lugares, era inmensa la isla El Pillo. Por lo que dijeron, era de muy difícil acceso a ciertas partes. Entones los aviones que venían aterrizaban, sin señal de celular porque Erbes decía que tenía que subir a una parte más alta de la isla, donde le refiere cómo se iba el pájaro y cómo se iban los veterinarios, como que estaba viendo el avión y las personas que transportaban los estupefacientes”, describió el comisario.
Al respecto recordó que en el celular de Airaldi, aparecieron mensajes con el contacto Nico Mandela, acerca de terneritos o novillitos, uno de los cuales había llegado “lastimado” y este cómplice le envió una foto de lo que parece un ladrillo de cocaína roto. El productor agropecuario le respondió que debía repararlo o envolverlo correctamente, dijo el testigo.
“Una vez que llegaban a la isla los estupefacientes, la parte logística era del señor Torres, un baqueano de la isla que se dedica a la parte ganadera”, señaló el testigo, y amplió: “Tenía conocimiento del lugar, bastante destreza porque las lanchas eran muy potentes y transportaba la droga hacia distinto destinos, hacia General San Martín y hacia Gaboto, uno de esos destinos era donde se encontraban los 28 paquetes que mencioné”.
En este sentido, el investigador profundizó: “La operatoria del transporte, sacar la droga de la isla, lo hacía el señor Torres, a indicación de Airaldi, de acuerdo a la lancha que estuviera en mejores condiciones. Hay un mensaje donde hablan del peso que podía soportar las lanchas, por eso mencionan 400 kilos, y también de dos personas que podían subir o no la lancha”.
Luego, agregó un dato que se complementa con la investigación que se llevaba adelante en el Juzgado Federal de Paraná por parte de la Policía de Entre Ríos: “Parte de esa droga se comercializaba en un bar, que creo que se llamaba Mandela, en la ciudad de Diamante. Tengo asociada a una persona que estaba agendada como Nico Mandela”.
Con respecto al rol de Airaldi, Cidre sostuvo: “Creo que en uno de sus informes pusimos como conclusión que era el que se encargaba de realizar la recepción de las aeronaves, la logística, daba la directiva de en qué lancha, a quién se le entregaba el material para la venta. Airaldi disponía de todas las directivas al resto de lo que era que tenían que hacer”.
También se refirió el comisario a los mensajes y comunicaciones entre Airaldi y otras personas donde sostiene que se utilizaban mensajes encriptados, donde utilizaban palabras como ternerito, novillo, carne, maple y maple con pelos para referirse a la droga, según interpretaron.
La defensora, Mariana Barbitta, formuló preguntas a Cidre sobre la actuación de la Policía Federal en el caso, y en particular orientó el interrogatorio a si habían profundizado la investigación sobre el origen de la droga, lo cual el comisario no recordaba, pero dijo que, en tal caso, habría quedado plasmado en el expediente, algo que se entendió que la abogada cuestionará al momento de los alegatos.
También le preguntó acerca de si Puerto Gaboto es un punto habitual de llegada o almacenamiento de grandes cargamentos de droga. Dijo que no tenía presente a esa localidad como un punto logístico habitual del narcotráfico, pero sí la provincia de Santa Fe: “En ciertos lugares sí. Por ejemplo, hace dos semanas atrás una avioneta aterrizó con 400 kilos de cocaína cerca de Reconquista. Después en la parte de Rosario es muy conocido. No sé si Gaboto es un centro. Sí Rosario con toda su cercanía, Carcarañá, son lugares donde es habitual el secuestro de mucha cantidad de estupefaciente porque las avionetas en general tienen una autonomía de combustible que llegan hasta Santa Fe, Sanford al lado de Casilda. Las aeronaves que vi tienen tanques suplementarios en el interior”.
Asimismo, se dejó entrever que la defensa apuntaría a que el verdadero dueño de aquel cargamento de cocaína era el mencionado Bruno condenado por narcotráfico en Santa Fe, relacionado a Torres, y no Airaldi.
El jefe y las operaciones
Las dos policías federales que participaron de la investigación, de apellidos García y Leiva, ambas con trayectoria y experiencia en este tipo de casos, ampliaron lo que Cidre había mencionado. Por ejemplo, en cuanto a que Airaldi era el líder de la organización, así como las operatorias narco en la zona de islas, tal como habían averiguado los policías rurales “Los Pumas” con lugareños de Santa Fe, acerca de que Torres estaba vinculado a Airaldi, que bajaban la droga y la transportaban en lancha.
También aportaron que no se trataba de mensajes aislados los hallados en los celulares, sino de una secuencia de mensajes que determinaban la logística que había usado Airaldi con Torres para la llegada de la droga y su posterior distribución en la ciudad Rosario, donde el encargado era “Jupu” Erbes, afirmaron las testigos.
Ambas sostuvieron que Airaldi era el jefe de la organización y señalaron que existía una relación asimétrica con el resto de los integrantes, donde quedaba claro que era el patrón y los demás sus subordinados a rajatabla. También ampliaron la cuestión de las pistas de aterrizaje, que según las policías federales se encontraban en tierras de Airaldi.
Cómo sigue el juicio
Airaldi iba a declarar este martes, pero como terminó muy tarde la audiencia lo hará el 10 de junio. La única testigo que queda por declarar lo hará antes, en una fecha aún no confirmada. Luego, el 12 será el inicio de los alegatos de la acusación pública, a cargo del fiscal general José Ignacio Candioti, quien actúa junto a Juan Podhayni y Valeria Esponda. La sentencia del Tribunal Oral Federal de Paraná, integrado por Noemí Berros (presidenta), Mariela Rojas y José María Escobar Cello está prevista para el 30 de julio.

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