Las acciones y los bonos de Argentina cayeron, el riesgo país subióe y el dólar aumentó debido a un fuerte efecto contagio y la incertidumbre financiera proveniente de Brasil tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial.
- El “Efecto Brasil” sobre los mercados vecinos: El triunfo electoral de Lula generó un desplome inicial en la bolsa de San Pablo (el índice Bovespa perdió 13,9%) y una fuerte depreciación del real brasileño (el dólar saltó 9% a 5,41 reales al cierre), lo que golpeó de forma directa a los activos de la región y a empresas argentinas con alta exposición comercial en ese país.
- Incertidumbre fiscal y regional: los inversores habían descontado un escenario político distinto en Brasil, por lo que el resultado electoral encendió alertas sobre el rumbo económico y la disciplina fiscal del principal socio comercial de Argentina, escenario que incrementó la cautela global y regional.
- Aumento del riesgo país: el indicador de JP Morgan escaló con fuerza, unas 57 unidades a los 765 puntos básicos para la Argentina, como reflejo una mayor desconfianza y la salida de capitales de activos emergentes.
- Venta de bonos y acciones: ante la mayor aversión al riesgo, los inversores se deshicieron de bonos soberanos (los Globales cayeron 2,1% en promedio) y acciones locales tanto en el mercado local como en el exterior, donde Mercado Libre (-7,8%) y las acciones de bancos cedieron hasta 8% en dólares. El índice MSCI Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 3%, a los 99.227 puntos.
- Suba del dólar: en simultáneo con la huida hacia refugios más seguros, el dólar subió en todas las franjas del mercado a sus precios nominales récord. El dólar mayorista cerró a $1.541 y al público en el Banco Nación quedó ofrecido a 1.560 pesos.
Un informe de Balanz indicó que “el deterioro se dio en línea con los débiles datos de actividad económica publicados la semana pasada y la sostenida incertidumbre acerca de la popularidad del gobierno de cara a las elecciones de 2027. La inesperada victoria del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en la segunda vuelta presidencial le está poniendo presión adicional a la baja a los bonos. A pesar de esta caída en los precios, la falta de catalizadores en el corto plazo nos hace permanecer cautos respecto a los bonos en dólares”.
“Es una referencia de baja liquidez que probablemente exagera el ajuste, pero la dirección es inequívoca. Nuestra tesis es que veremos una corrección que devolverá buena parte de la prima incorporada desde la primera vuelta y que la Argentina, pese a no haber capitalizado el alivio regional en las últimas dos semanas, sí puede sufrir su reversión”, consideró Sergio González, CFA Head de la Oficina de Inversiones de Cohen.
Sophia Bresler, asesora financiera de Cocos, precisó que en el frente externo, “Brasil es nuestro principal socio comercial. Cuando el real se deprecia, los productos brasileños quedan más baratos en dólares, y eso los vuelve más competitivos en los bienes que ambos países exportamos, como granos y minerales. En esos mercados, Brasil pasa a ofrecer lo mismo a un precio más atractivo que Argentina”.
En cuanto al frente fiscal y cambiario, Bresler argumentó que “Lula todavía no fue explícito sobre las medidas que va a tomar, pero se espera que mantenga el déficit fiscal, apostando a la inversión pública y privada en infraestructura, industria, energía y minerales críticos. Si el gasto sigue creciendo sin una mejora en la economía, el mercado va a exigir tasas más altas y el real va a seguir depreciándose por desconfianza. Hoy ya se vio una fuerte depreciación del real frente al dólar y una escalada sostenida en los rendimientos de los tipos de interés futuros. Por el peso que tiene Brasil en nuestro tipo de cambio real multilateral -cercano al 30%-, esa depreciación arrastra también al peso”.
“Este desarme acelerado de posiciones responde tanto al sesgo político del resultado como a la incertidumbre institucional generada por la posible judicialización de los comicios, tras la decisión del Supremo Tribunal de extender la votación sobre la hora y las amenazas de impugnación por parte del bolsonarismo. La conmoción trasciende las fronteras e impactará en la Argentina, donde la interrupción de la ola de triunfos de la derecha en la región genera dudas políticas con miras a 2027 y traslada la atención de los inversores hacia las próximas elecciones de medio término en Estados Unidos, clave por la sintonía estratégica entre Donald Trump y Javier Milei”, indicó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital.
Jorge Vasconcelos, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, observó que “la depreciación del real y un posible enfriamiento de la economía brasileña representan riesgos para la industria, el turismo y las exportaciones argentinas. Entre el 17% y el 27% de las ventas externas de provincias como Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Tucumán y Córdoba tienen a Brasil como destino”.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, afirmó que “el mercado no ve muy bien la reelección de Lula, sobre todo por su política fiscal, con un déficit enorme y con deuda en reales que sigue aumentando. Veía mejor un gobierno de Bolsonaro, con el antecedente de su padre y un ministro de Economía ortodoxo como Guedes, que equilibró el déficit fiscal sin intervenir en la política monetaria. La política monetaria de Brasil siempre fue dura, pero el déficit fiscal destrozaba lo bueno de esa política”.
Para Thomas Haugaard, gestor de carteras de Janus Henderson, la sorpresa no estuvo tanto en el resultado electoral como en la forma en que los mercados habían incorporado las expectativas previas. Según su análisis, “la deuda externa brasileña ya descontaba en gran medida una victoria de Bolsonaro, luego del repunte registrado tras la primera vuelta. El triunfo de Lula, por lo tanto, dejó al descubierto una asimetría en los precios: el escenario favorable a Bolsonaro estaba incorporado en las cotizaciones, mientras que el riesgo de una victoria de Lula había recibido menos atención”.
La inestabilidad financiera doméstica producto del cimbronazo político en Brasil, donde sorpresivamente el oficialista Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales en segunda vuelta, tuvo entre sus secuelas una nueva suba del dólar, que alcanzó precios récord en todas las franjas del mercado.
En la plaza mayorista la divisa interbancaria aumentó 11,50 pesos o 0,8%, a 1.541 pesos, en la séptima sesión en alza. En lo que va de octubre el tipo de cambio oficial sube 24 pesos o 1,6 por ciento. En el segmento de contado se operó un volumen relevante por 735,2 millones de dólares.
El BCRA informó que el techo de las bandas cambiarias alcanzó los 1.946,73 pesos. El dólar mayorista quedó a 405,73 pesos o 26,3% de ese límite de flotación.
El dólar al público ganó diez pesos o 0,7%, a $1.560 para la venta, según la referencia del Banco Nación. El BCRA informó que en las entidades financieras el billete minorista promedió $1.560,40 para la venta y $1.507,26 para la compra. El dólar blue también subió diez pesos, a 1.575 pesos.
Los dólares financieros estuvieron negociados en alza y también en máximos. El “contado con liquidación” avanzaba 16 pesos en el día, a $1.679, con una brecha de 138 pesos o un 9% respecto del oficial, y de 7,2% en comparación al MEP, en los 1.566 pesos.
En el mercado dólar futuro todos los contratos finalizaron con alzas en un rango de 0,5% a 1% y un importante mondo de negocios en pesos por el equivalente a USD 2.382,4 millones, según datos de A3 Mercados. Las posturas para fin de octubre -las más negociadas- ganaron 9,5 pesos o 0,6%, a 1.544,50 pesos.
El dólar en Brasil llegó a ser negociado en los primeros negocios con un alza de más de 12% , en los 5,60 reales -un máximo desde enero- para asentarse en los 5,41 reales a las 15:30 horas, con una suba que se acota a 9% en el día.
“En el plano cambiario, el impacto externo se combinó con una postura más flexible del Banco Central respecto a la evolución del tipo de cambio informal, tras el fixing de un bono dollar link la semana pasada y tras haber superado el umbral informal de $1.525 y cerrado en $1.529 la semana pasada. Así, el dólar mayorista avanzó 11 pesos hasta alcanzar los 1.540 pesos por unidad, marcando máximos del año”, aseveró Eric Ritondale, economista Jefe de Puente.
“Este movimiento responde tanto a la debilidad del real brasileño como a la decisión de la autoridad monetaria de acomodar gradualmente la volatilidad externa para evitar tensiones sobre el mercado spot, lo que en el corto plazo podría ir acompañado también de un ritmo más moderado en la compra de reservas”, apuntó Eric Ritondale.
El Banco Central no efectuó compras en el segmento spot, a un día del “fixing” para determinar el tipo de cambio de referencia para el pago de un vencimiento del bono dollar linked D30O6. Las reservas internacionales brutas crecieron en USD 278 millones, a USD 50.481 millones, un máximo desde el 10 de septiembre.
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