Stand by El acuerdo energético con EEUU promete USD 7.000 millones, pero falta un crédito clave

Durante la gira del presidente Javier Milei por Nueva York, la Argentina y Estados Unidos presentaron el “Corredor Andes-Atlántico”, un entendimiento que promete conectar las zonas mineras del noroeste argentino y la cuenca de Vaca Muerta con los puertos del Atlántico y, desde ahí, con los mercados internacionales. 

El esquema anunciado contempla herramientas de financiamiento por hasta USD 7.000 millones hacia 2027, aunque casi seis de cada siete dólares comprometidos corresponden a una sola propuesta de crédito que el Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM) calificó como “indicativa y no vinculante”.

El resto del paquete se reparte entre gasoductos, tendido eléctrico, ferrocarriles de carga, hidrovía y telecomunicaciones, con montos mucho más acotados y, en algunos casos, todavía sin definir.

El proyecto que concentra casi todo el dinero

Ese proyecto es Argentina LNG, la iniciativa de exportación de gas natural licuado que desarrollan YPF junto con la italiana Eni y la emiratí XRG a partir de la producción de Vaca Muerta. 

El Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM) presentó una propuesta de financiamiento de largo plazo por hasta USD 6.000 millones, destinados a la compra de bienes y servicios estadounidenses para desarrollar la infraestructura y la producción del proyecto.

Esa propuesta todavía no es un crédito aprobado: requiere el visto bueno final del directorio de EXIM, y hasta entonces sigue siendo, según los propios términos del acuerdo, una oferta indicativa.

La primera etapa de Argentina LNG contempla dos unidades flotantes de licuefacción frente a las costas de Río Negro, con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales, y un inicio de operaciones proyectado para 2031. 

Para llegar a esa fecha, los socios calculan una inversión de USD 29.000 millones: unos USD 24.000 millones en ductos, instalaciones portuarias, plantas de procesamiento y unidades de licuefacción, y otros USD 5.000 millones para desarrollar el gas que alimentará el proyecto. A lo largo de toda su vida útil, la cuenta total del proyecto trepa a USD 51.000 millones.

Dentro de ese desarrollo aparece también el sistema de ductos que trasladará el gas hasta las instalaciones de exportación: el acuerdo menciona la adjudicación de un contrato superior a USD 1.000 millones a un consorcio integrado por la estadounidense Pumpco, la italiana Bonatti y la argentina Contreras Hermanos. 

Esa obra, sin embargo, queda sujeta a que el proyecto de GNL reciba finalmente luz verde para la inversión.

Energía y rieles, la otra mitad del corredor

El resto del corredor combina un proyecto eléctrico y una batería de líneas ferroviarias pensadas para bajar hidrocarburos y minerales hasta la costa. 

La concesión de AMBA I, una nueva línea de alta tensión para el transporte de energía eléctrica, tiene una inversión estimada de USD 800 millones y cuenta con una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); forma parte del componente energético del corredor, pensado para acompañar el crecimiento de la producción de petróleo y gas.

En materia ferroviaria, el acuerdo incorpora proyectos para rehabilitar y ampliar el Belgrano Cargas, el San Martín y el Urquiza, en un contexto en el que el Gobierno avanza con la privatización de esas líneas. 

El objetivo declarado es mejorar la conexión entre las zonas productivas y los puertos, sobre todo para facilitar el traslado de minerales, hidrocarburos y otros productos de exportación.

Entre esos proyectos ferroviarios figura además una posible conexión de cargas entre Vaca Muerta y Bahía Blanca, que tendría un peso estratégico para sacar la producción de hidrocarburos de la cuenca neuquina hacia uno de los principales polos portuarios del país. A diferencia de otras obras del corredor, todavía no se informó un monto de inversión específico para esta traza.

Puertos, fibra óptica y un mercado de telefonía que cambia de manos

La Hidrovía también entró en el paquete de obras y concesiones: el entendimiento contempla inversiones para mejorar vías navegables y puertos, de modo de facilitar la salida de la producción hacia los mercados externos.

El corredor suma, además, un capítulo de conectividad digital. El documento menciona la próxima concesión para ampliar y modernizar la red de fibra óptica de Arsat, cuya primera etapa contará con un préstamo del BID por USD 49 millones, y deja abierta la puerta a futuras inversiones en cables submarinos, centros de datos y conectividad satelital.

En el plano de las telecomunicaciones, el acuerdo señala la adquisición de seis millones de usuarios de servicios móviles en la Argentina por parte de la estadounidense Metrotel, una operación que se enmarca en la fusión entre Telecom y Telefónica.

Litio, cobre y un objetivo que todavía es una promesa

Detrás de las obras puntuales, el Gobierno y Washington plantean un objetivo más amplio: fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, promover nuevas inversiones y conectar las regiones mineras del noroeste argentino -con el litio y el cobre como protagonistas- con los puertos del Atlántico. Es, en los papeles, la columna vertebral que le da nombre al corredor.

Entre los proyectos con financiamiento ya ofrecido y los que todavía no tienen un número asociado, el “Corredor Andes-Atlántico” funciona hoy más como un mapa de intenciones que como una obra en marcha: su pieza más grande, el crédito de US$6.000 millones para Argentina LNG, sigue esperando la firma final del directorio de EXIM.

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