Guerra en medio oriente eleva el precio del petróleo por encima de USD 100 por barril tras cierre del estrecho de ormuz

El barril West Texas Intermediate (WTI), referencia en el mercado de Estados Unidos, superó este domingo los USD 100, un nivel que no alcanzaba desde 2022, impulsado por la guerra en Medio Oriente.

En la apertura de la Bolsa de Chicago, el barril con entrega en abril se disparó 13,8% hasta 103,5 el barril, según un cable de AFP.

En tanto, los precios del crudo Brent, referencia en el Mar del Norte y en la Argentina, treparon hasta 15%, superando los USD 108 por barril, según reportó la consultora Trading Economics el domingo por la noche.

Esto ocurre, explica el informe, luego de que los principales productores de Oriente Medio redujeran la producción porque el estratégico Estrecho de Ormuz permanece cerrado por la guerra con Irán.

Kuwait, el quinto mayor productor de la OPEP, anunció recortes preventivos en la producción de petróleo y en la capacidad de refinación, citando amenazas iraníes al transporte marítimo a través del Estrecho.

En Irak, la producción de sus tres principales yacimientos petrolíferos del sur se desplomó alrededor de un 70%, hasta 1,3 millones de barriles por día desde los 4,3 millones previos a la guerra con Irán, según funcionarios del sector.

Por su parte, Emiratos Árabes Unidos indicó que gestiona con cautela la producción offshore para atender necesidades de almacenamiento, mientras que las operaciones en tierra continúan con normalidad.

El aumento del petróleo es una buena noticia para las exportaciones argentinas de crudo, pero al mismo tiempo presiona sobre los precios de los combustibles en el mercado local, lo que podría trasladarse a los precios internos y a la tasa de inflación, que en términos mensuales subió de 1,5% en mayo de 2025 a 2,9% en enero de este año.

Por ahora YPF, el líder del mercado argentino, no aumentó los precios. Sin embargo, expertos como el ex secretario de Energía Daniel Montamat habían advertido, ya antes de que el barril de crudo superara los USD 100, que el precio de los combustibles en la Argentina podría subir un 7% debido al traslado por medio de un sistema de promedios móviles.

Más que el petróleo

La coyuntura en Medio Oriente no solo afecta la seguridad regional: ya está arrastrando las cotizaciones de los commodities agrícolas a nivel global, alterando carteras de inversión y encareciendo los costos de producción primaria.

Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el epicentro de la preocupación logística y económica se ubica en el Estrecho de Ormuz. Ese paso marítimo, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es la principal vía de salida para las exportaciones de potencias energéticas como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar. Por allí circula aproximadamente el 25% del comercio mundial de petróleo y el 20% del Gas Natural Licuado (GNL).

El impacto en los insumos y la producción

La importancia del Estrecho de Ormuz para el sector agropecuario va más allá del transporte de granos: radica en la cadena de suministro de fertilizantes. Según la BCR, esa zona es la “llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes”. El bloqueo virtual de la ruta obliga a redirigir cargamentos por trayectos más largos y costosos.

Ese escenario repercute en los costos de producción por la dependencia del gas natural para fabricar nutrientes. La BCR señala que el gas es un “input fundamental para la producción de, por ejemplo, la urea”, y subraya que este insumo “explica aproximadamente el 80% del costo de producción de urea”.

Tener que utilizar rutas alternativas eleva los costos de fletes y seguros, traduciéndose en precios CIF (Costo, Seguro y Flete) superiores para los importadores. Esta dinámica genera incertidumbre en el hemisferio norte, donde los productores se preparan para las siembras de la campaña gruesa en abril. La BCR advierte que existe un temor fundado a que la suba de los fertilizantes derive en “menor inversión en los cultivos de cara a la nueva campaña hasta pérdidas de superficie y sustitución de cultivos hacia producciones menos intensivas”.

Reacción de los fondos en Chicago

El mercado de futuros de Chicago reflejó esa tensión con un cambio drástico en el posicionamiento de los fondos especulativos: lo que semanas atrás era una postura marcadamente bajista se convirtió en una carrera por activos percibidos como refugio y por materias primas.

“En treinta días hábiles las carteras de inversores sumaron 540.000 contratos de commodities agro en Chicago”, destaca el informe de la BCR.

Hace poco más de un mes, esos fondos mantenían una posición neta vendida de 245.400 contratos; los datos recientes muestran una posición comprada de 295.045 contratos. Ese movimiento sostiene precios más altos que, según el análisis técnico, no tendrían fundamentos alcistas fuera del contexto bélico.

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El trigo fue uno de los productos más sensibles, alcanzando máximos de USD 218/t. En el complejo sojero, el mayor peso de la exposición explica el 67% de la variación de la cartera de los fondos. Según la BCR, “la operatoria equivale a comprar 48 Mt de soja en el mercado de futuros en solo seis semanas”, un volumen comparable a la cosecha total esperada para Argentina este año.

La realidad del mercado argentino

A pesar de la tendencia alcista internacional, la plaza doméstica presenta una dinámica propia: una oferta interna abundante que limitó el traslado de las subas externas a los precios locales.

En maíz, la presión de la cosecha nueva resultó determinante. Mientras en Chicago los precios encontraban soporte en el conflicto, en Argentina las cotizaciones cedieron ante el ingreso masivo de grano. En la última semana, las descargas en los puertos del Gran Rosario llegaron a 800.000 toneladas, un incremento del 141% respecto de la semana previa.

Esa saturación logística provocó que las ofertas de compra retrocedieran USD 10/t en pocos días. La BCR informa que “la pizarra de Rosario llegó a mínimos de enero del 2018 si se actualizan los precios por el efecto de la inflación; es decir, mínimos de ocho años”.

El trigo, en cambio, mejoró su competitividad internacional. Aunque los precios locales subieron siguiendo la tendencia global, lo hicieron en menor proporción que otros orígenes. Por otro lado, el aceite de soja en Chicago alcanzó niveles no vistos desde diciembre de 2022, superando los US$ 1.420/t. No obstante, esa suba no se replicó en el mercado FOB argentino, donde las primas negativas se profundizaron y el valor para mayo incluso registró una caída del 2,2%.

Perspectivas y stocks récord

La campaña 2025/26 en Argentina se perfila con niveles de oferta históricamente altos. Las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario indican que, si se mantienen las estimaciones actuales, los stocks finales de granos (maíz, soja, trigo, sorgo y girasol) superarían las 21 millones de toneladas, alcanzando niveles récord.

Aunque esos inventarios holgados suelen presionar los precios a la baja, también colocan al país en una posición estratégica en el comercio global. La entidad concluye que el “poder de fuego del mercado argentino para abastecer el mercado internacional es muy alto y a niveles competitivos de precios”.

El balance final de esta crisis sobre la agricultura dependerá de la duración de las hostilidades y de cómo la demanda externa se adapte a los nuevos costos logísticos y de producción impuestos por el conflicto en el Estrecho de Ormuz.

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