Tag: Granos

  • De líder mundial a escolta regional: cuánto se amplió la brecha de carne y granos entre Argentina y Brasil

    De líder mundial a escolta regional: cuánto se amplió la brecha de carne y granos entre Argentina y Brasil

    Durante gran parte del siglo XX Argentina fue el principal exportador mundial de carne vacuna; sin embargo, primero fue desplazada por Australia y, en la última década, también por la vecina Brasil.

    Según un estudio de Guido D’Angelo, Emilce Terré y Julio Calzada, economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en los 90s el promedio anual de producción vacuna de Brasil más que duplicaba al de la Argentina: 5,8 millones de toneladas anuales frente a 2,7 millones.

    De carne éramos

    La cosa no terminó ahí: ya en la primera década de este siglo el promedio anual de producción brasileña había ascendido a 8 millones de toneladas, contra 3 millones en la Argentina. La diferencia siguió creciendo: en la década siguiente la producción vacuna argentina cayó a 2,8 millones de toneladas anuales, mientras la brasileña trepó a 9,7 millones. La brecha se profundizó en la actual década y se acentuó en los últimos dos años; la producción de carne brasileña (12,4 millones de toneladas anuales) ya casi cuadruplica la de la Argentina (3.2 millones), fenómeno que sustenta el actual status de Brasil como primer exportador mundial de carne, mientras la Argentina básicamente repite los registros de hace más de 30 años.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    En la producción granaria la divergencia fue menos pronunciada: en los noventa la diferencia era del 53% (39 millones de toneladas en la Argentina frente a 60 millones en Brasil). Aunque en lo que va de la década la producción brasileña llegó a casi triplicar la argentina anual, en el promedio de los últimos dos años la brecha relativa se redujo por el fuerte crecimiento de la producción argentina, que alcanzó 140 millones de toneladas anuales, con expectativas de que en la campaña actual el registro roce los 160 millones, frente a casi 320 millones en Brasil. Argentina dejó hace tiempo de ser “el granero del mundo”, pero sigue siendo un proveedor relevante.

    La ampliación de la brecha agropecuaria entre ambos países se atribuye, según el estudio de la BCR, a la aplicación de “políticas distorsivas”, y sostienen que el fin de muchas de esas distorsiones “renueva la expectativa de crecimiento para aprovechar el gran potencial del país”.

    Granos tecnologizados

    En el caso de los granos, los autores destacan que con la maduración de tecnologías, mejoras en el manejo, el protagonismo de paquetes tecnológicos y la adopción de la siembra directa, entre los 90s y la primera década de este siglo la Argentina redujo porcentualmente la brecha a un 45%. Sin embargo, fue también el período en que volvieron los derechos de exportación (retenciones) “en un marco de políticas que comenzaron a desincentivar el apoyo a las cadenas agrícolas”.

    En cambio, “Brasil no dejó de apoyar a su producción a través de iniciativas como el Plan Safra. Creciendo por encima de la Argentina en superficie y rindes agrícolas, hacia la segunda década la producción brasileña ya era 82% mayor que la Argentina, distancia que siguió estirando, al punto que en primeras cinco campañas de la década atual la producción brasilera fue un 155% superior a la Argentina, que se reduciría levemente en la actual campaña de soja, maíz y trigo.

    En el escenario exportador las brechas son todavía mayores: “mientras en el promedio de la década del ‘90 Argentina exportaba un 24% más de carne por año que Brasil, para esta campaña Brasil aspira a despachar al exterior más de cinco veces el volumen de la Argentina”. Y no es para menos: en poco más de 30 años, mientras la Argentina no llegó a duplicar sus ventas externas de carne, “Brasil las multiplicó por más de 13”, precisan los autores.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    D’Angelo, Terré y Calzada señalan que esta brecha de desempeño se explica también por el mayor financiamiento al agro brasileño. A principios de siglo Argentina y Brasil mostraban niveles de crédito interno al sector privado relativamente cercanos, con proporciones del 24% y 31% del PBI, respectivamente.

    Pero mientras ese indicador nunca recuperó los valores previos a la crisis de 2001 y se ubicó en el 15% en 2024, en Brasil creció sostenidamente hasta casi el 76% del PBI. De ese modo, la diferencia de 7 puntos entre ambos países hace 25 años se estiró a más de 60 puntos porcentuales de crédito en la actualidad. La aplicación de retenciones (un lastre sobre la capacidad exportadora) por parte de la Argentina contrasta con el aumento del crédito en Brasil. Viento en contra vs viento a favor.

    Según los autores, las bajas de retenciones y el fin de las brechas cambiarias ayudarán a apuntalar la producción agrícola y ganadera argentina. “La campaña actual -escribieron.- “espera batir récords en producción de granos, mientras el crédito bancario al sector ganadero marcó su segundo mayor registro de la historia argentina. Con más apoyo al productor no caben dudas que la Argentina puede seguir creciendo en su producción y exportaciones”.

    Factores estructurales

    Ricardo Martins, analista e investigador y profesor de las Universidades de Utrecht (Países Bajos) y Lovaina (Bélgica), también comparó, en un estudio que resumió en la red Linkedin, las distintas evoluciones de Argentina y Brasil partiendo desde los años 60 del siglo pasado.

    “Durante las últimas seis décadas, el centro económico de gravedad en Sudamérica ha cambiado de manera significativa. Mientras que Argentina alguna vez dominó el panorama económico de la región, Brasil ha consolidado progresivamente su posición como la principal potencia económica del continente”, escribió. Y precisó: en 1960, Argentina representaba casi el 38% del PIB regional, siendo la potencia económica dominante en Sudamérica. Brasil, aunque ya era grande, representaba aproximadamente el 26% de la economía regional. Para 2025, la situación se ha invertido de manera drástica. Brasil ahora representa más de la mitad del PIB total de Sudamérica (50%), mientras que la participación de Argentina ha caído a aproximadamente el 15 por ciento”.

    El rezago relativo de la Argentina no fue solo frente a Brasil. Entre 1960 y 2025, apunta, mientras el PBI argentino retrocedía del 37,9% al 15,3% del PBI sudamericano, el de Chile avanzaba del 6,4 al 7,9%, el de Perú del 4 al 7,1% y el de Colombia del 6,2 al 9,8 por ciento. La única declinación más pronunciada que la de Argentina fue la de Venezuela bajo el chavismo: de 12,1% del PBI regional en 1960 al 1,9% el año pasado.

    En el contraste entre las economías argentina y brasileña, Martins destaca factores estructurales como la demografía. “La población de Brasil creció mucho más rápido que la de Argentina, creando un mercado interno y una fuerza laboral mucho mayores. En 1960, Brasil tenía aproximadamente 72 millones de habitantes, comparados con unos 20 millones en Argentina. Para 2025, la población de Brasil había alcanzado aproximadamente 213 millones y Argentina se estima en unos 46 millones.

    Esa divergencia demográfica amplió de forma significativa el mercado interno y la capacidad productiva de Brasil. Con el tiempo, esta ventaja de escala se tradujo en mayor capacidad industrial, un PIB agregado más alto y una posición geopolítica más fuerte en Sudamérica. Brasil, precisa, en las últimas dos décadas incorporó millones de personas a la economía formal y al mercado de consumo mediante programas sociales.

    Diversificación

    Además, subrayó, “Brasil desarrolló progresivamente una estructura económica más diversificada, combinando producción industrial, agroindustria, minería, energía y servicios, además de tecnología. Embraer de Brasil es el tercer mayor fabricante de aviones comerciales, después de Airbus y Boeing”. Y en tercer lugar, la inestabilidad macroeconómica y las recurrentes crisis inflacionarias, de deuda y de volatilidad política de la Argentina limitaron su crecimiento a largo plazo. Por otra parte, dice Martins, el Mercosur potenció más a Brasil que a la Argentina pues “consolidó su papel como eje económico central del Cono Sur”.

    Esa transformación, señaló, “tiene claras implicancias geopolíticas: el dominio económico de Brasil ha reforzado su influencia diplomática en Sudamérica y ha fortalecido sus ambiciones de actuar como una voz líder del Sur Global, incluso dentro de foros internacionales como los BRICS”. La evolución de la geografía económica sudamericana en los últimos 60 años, concluye, “refleja no solo trayectorias de desarrollo cambiantes, sino también una reconfiguración más amplia del poder dentro de la región”.

    CarnesGranosSojaTrigoMaízArgentinaBrasilCréditoRetencionesÚltimas noticias

  • La guerra en Medio Oriente eleva precios de granos; la soja alcanza su nivel más alto en casi dos años

    La guerra en Medio Oriente eleva precios de granos; la soja alcanza su nivel más alto en casi dos años

    La persistencia del conflicto bélico en Medio Oriente impulsó al alza las cotizaciones de varios commodities. En ese marco, los granos y los aceites vegetales anotaron subas en los principales mercados internacionales.

    Para la Argentina, uno de los principales exportadores agrícolas del mundo, este escenario abre una ventana de oportunidad por la mejora de los precios internacionales, aunque con un condicionante clave: la oferta disponible de algunos cultivos quedó acotada tras la última campaña, por lo que el impacto en las exportaciones podría ser más moderado que en otros ciclos.

    Uno de los principales impulsores de este movimiento fue el aumento del precio del crudo. El petróleo de referencia internacional, el Brent Crude, superó en la noche del domingo los USD 120 en medio de las tensiones en zonas clave para el transporte de energía en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. Fue el valor más alto del commoditie desde 2022.

    En las ruedas posteriores, el precio moderó parte de esa suba y volvió a ubicarse en la franja de USD 90 a USD 100 por barril. Sin embargo, el encarecimiento del insumo impactó directamente en la cadena agrícola, al elevar los costos de producción, transporte, insumos y fertilizantes. Desde el comienzo del conflicto, el precio del petróleo se ajustó en un 28 por ciento.

    Más allá del efecto energético, el conflicto también encarece la logística internacional. El aumento del combustible y de los seguros marítimos presiona sobre los costos de flete, lo que se termina trasladando a los mercados de granos y a la dinámica del comercio global.

    Precio de la soja

    En ese contexto, la soja opera con subas en el mercado internacional. En la Chicago Board of Trade, el contrato de futuros con entrega en mayo de 2026 cotiza en torno a los USD 440 por tonelada, el valor más alto desde mayo de 2024.

    El maíz también muestra movimientos positivos. En el mismo mercado, el contrato con entrega en mayo de 2026 cotiza alrededor de los USD 180 por tonelada.

    El trigo, a su vez, acompaña la tendencia alcista. Los futuros del trigo duro de invierno con entrega en mayo de 2026 se ubican en USD 230 por tonelada en el mercado internacional.

    El efecto se extiende a los derivados de la oleaginosa. El aceite de soja, estrechamente vinculado al mercado energético por su uso en biocombustibles, registró subas en línea con el petróleo. En el mercado internacional, los futuros con entrega en mayo de 2026 cotizan en torno a 67,05 centavos de dólar por libra, con una mejora cercana al 0,84 por ciento.

    ¿La suba de commodities significa una liquidación más alta?

    En términos comerciales, el nuevo escenario internacional podría mejorar el valor de las exportaciones agrícolas argentinas, aunque con un efecto más acotado que en otros ciclos. Una parte importante de la producción de soja y maíz ya fue comercializada tras la última campaña, por lo que el volumen disponible para aprovechar una suba de precios es menor.

    El caso del trigo es distinto. Con la próxima campaña aún en desarrollo —y con perspectivas de récord en producción—, un contexto internacional de precios más altos podría mejorar las perspectivas de exportación del cereal argentino hacia fin de año, sobre todo si se mantienen las tensiones geopolíticas y el encarecimiento de la energía.

    Según el informe semanal de la BCR sobre buques programados, entre el 4 y el 28 de marzo deben embarcarse unas 285.200 toneladas de trigo desde el Gran Rosario, 181.000 toneladas desde Bahía Blanca y 25.000 toneladas desde Necochea. Gran parte de esas cargas, sin embargo, responde a operaciones comerciales cerradas previamente, por lo que no necesariamente reflejan las subas recientes en los mercados internacionales.

    No obstante, el valor FOB del trigo argentino en los puertos locales mostró un leve ajuste alcista en la última semana. Según los reportes de la Secretaría de Agricultura, pasó de USD 211 a USD 212 por tonelada.

    El factor fertilizantes y el impacto en la Argentina

    Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la atención de los mercados está puesta en el Estrecho de Ormuz, el punto geográfico que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye la principal salida para las exportaciones de potencias energéticas como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar.

    Según la entidad rosarina, por esa vía fluye cerca del 25% del comercio marítimo de petróleo y alrededor del 20% del comercio mundial de Gas Natural Licuado (GNL). Este último es un insumo crítico para el agro, ya que explica cerca del 80% del costo de producción de la urea, el principal fertilizante para el campo. “El estrecho es la llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes”, advirtió la BCR, al señalar que cualquier restricción en esa zona obliga a redirigir cargas y encarece de manera significativa los fletes y los seguros marítimos.

    El impacto es especialmente relevante para la Argentina, dado que cerca del 50% del consumo de fertilizantes del país es importado, lo que vuelve al sector particularmente sensible a los vaivenes del mercado internacional. De hecho, en 2025 la Argentina importó más de USD 2.000 millones en fertilizantes, un aumento del 38% respecto del año previo. Parte de ese salto se explicó por una parada técnica de la planta de Profertil -la única productora de urea del país- y por el temporal que afectó a Bahía Blanca, donde se encuentra la planta de esa productora de fertilizantes.

    De acuerdo con datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos, maíz y trigo concentran cerca del 70% del consumo de fertilizantes del país, mientras que la soja explica alrededor del 8%, principalmente a través del uso de fosfato monoamónico.

    commoditiesgranossojatrigoaceite de sojaguerra medio orientebrentpetroleoiranúltimas noticias

  • Guerra en medio oriente eleva el precio del petróleo por encima de USD 100 por barril tras cierre del estrecho de ormuz

    Guerra en medio oriente eleva el precio del petróleo por encima de USD 100 por barril tras cierre del estrecho de ormuz

    El barril West Texas Intermediate (WTI), referencia en el mercado de Estados Unidos, superó este domingo los USD 100, un nivel que no alcanzaba desde 2022, impulsado por la guerra en Medio Oriente.

    En la apertura de la Bolsa de Chicago, el barril con entrega en abril se disparó 13,8% hasta 103,5 el barril, según un cable de AFP.

    En tanto, los precios del crudo Brent, referencia en el Mar del Norte y en la Argentina, treparon hasta 15%, superando los USD 108 por barril, según reportó la consultora Trading Economics el domingo por la noche.

    Esto ocurre, explica el informe, luego de que los principales productores de Oriente Medio redujeran la producción porque el estratégico Estrecho de Ormuz permanece cerrado por la guerra con Irán.

    Kuwait, el quinto mayor productor de la OPEP, anunció recortes preventivos en la producción de petróleo y en la capacidad de refinación, citando amenazas iraníes al transporte marítimo a través del Estrecho.

    En Irak, la producción de sus tres principales yacimientos petrolíferos del sur se desplomó alrededor de un 70%, hasta 1,3 millones de barriles por día desde los 4,3 millones previos a la guerra con Irán, según funcionarios del sector.

    Por su parte, Emiratos Árabes Unidos indicó que gestiona con cautela la producción offshore para atender necesidades de almacenamiento, mientras que las operaciones en tierra continúan con normalidad.

    El aumento del petróleo es una buena noticia para las exportaciones argentinas de crudo, pero al mismo tiempo presiona sobre los precios de los combustibles en el mercado local, lo que podría trasladarse a los precios internos y a la tasa de inflación, que en términos mensuales subió de 1,5% en mayo de 2025 a 2,9% en enero de este año.

    Por ahora YPF, el líder del mercado argentino, no aumentó los precios. Sin embargo, expertos como el ex secretario de Energía Daniel Montamat habían advertido, ya antes de que el barril de crudo superara los USD 100, que el precio de los combustibles en la Argentina podría subir un 7% debido al traslado por medio de un sistema de promedios móviles.

    Más que el petróleo

    La coyuntura en Medio Oriente no solo afecta la seguridad regional: ya está arrastrando las cotizaciones de los commodities agrícolas a nivel global, alterando carteras de inversión y encareciendo los costos de producción primaria.

    Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el epicentro de la preocupación logística y económica se ubica en el Estrecho de Ormuz. Ese paso marítimo, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es la principal vía de salida para las exportaciones de potencias energéticas como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar. Por allí circula aproximadamente el 25% del comercio mundial de petróleo y el 20% del Gas Natural Licuado (GNL).

    El impacto en los insumos y la producción

    La importancia del Estrecho de Ormuz para el sector agropecuario va más allá del transporte de granos: radica en la cadena de suministro de fertilizantes. Según la BCR, esa zona es la “llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes”. El bloqueo virtual de la ruta obliga a redirigir cargamentos por trayectos más largos y costosos.

    Ese escenario repercute en los costos de producción por la dependencia del gas natural para fabricar nutrientes. La BCR señala que el gas es un “input fundamental para la producción de, por ejemplo, la urea”, y subraya que este insumo “explica aproximadamente el 80% del costo de producción de urea”.

    Tener que utilizar rutas alternativas eleva los costos de fletes y seguros, traduciéndose en precios CIF (Costo, Seguro y Flete) superiores para los importadores. Esta dinámica genera incertidumbre en el hemisferio norte, donde los productores se preparan para las siembras de la campaña gruesa en abril. La BCR advierte que existe un temor fundado a que la suba de los fertilizantes derive en “menor inversión en los cultivos de cara a la nueva campaña hasta pérdidas de superficie y sustitución de cultivos hacia producciones menos intensivas”.

    Reacción de los fondos en Chicago

    El mercado de futuros de Chicago reflejó esa tensión con un cambio drástico en el posicionamiento de los fondos especulativos: lo que semanas atrás era una postura marcadamente bajista se convirtió en una carrera por activos percibidos como refugio y por materias primas.

    “En treinta días hábiles las carteras de inversores sumaron 540.000 contratos de commodities agro en Chicago”, destaca el informe de la BCR.

    Hace poco más de un mes, esos fondos mantenían una posición neta vendida de 245.400 contratos; los datos recientes muestran una posición comprada de 295.045 contratos. Ese movimiento sostiene precios más altos que, según el análisis técnico, no tendrían fundamentos alcistas fuera del contexto bélico.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    El trigo fue uno de los productos más sensibles, alcanzando máximos de USD 218/t. En el complejo sojero, el mayor peso de la exposición explica el 67% de la variación de la cartera de los fondos. Según la BCR, “la operatoria equivale a comprar 48 Mt de soja en el mercado de futuros en solo seis semanas”, un volumen comparable a la cosecha total esperada para Argentina este año.

    La realidad del mercado argentino

    A pesar de la tendencia alcista internacional, la plaza doméstica presenta una dinámica propia: una oferta interna abundante que limitó el traslado de las subas externas a los precios locales.

    En maíz, la presión de la cosecha nueva resultó determinante. Mientras en Chicago los precios encontraban soporte en el conflicto, en Argentina las cotizaciones cedieron ante el ingreso masivo de grano. En la última semana, las descargas en los puertos del Gran Rosario llegaron a 800.000 toneladas, un incremento del 141% respecto de la semana previa.

    Esa saturación logística provocó que las ofertas de compra retrocedieran USD 10/t en pocos días. La BCR informa que “la pizarra de Rosario llegó a mínimos de enero del 2018 si se actualizan los precios por el efecto de la inflación; es decir, mínimos de ocho años”.

    El trigo, en cambio, mejoró su competitividad internacional. Aunque los precios locales subieron siguiendo la tendencia global, lo hicieron en menor proporción que otros orígenes. Por otro lado, el aceite de soja en Chicago alcanzó niveles no vistos desde diciembre de 2022, superando los US$ 1.420/t. No obstante, esa suba no se replicó en el mercado FOB argentino, donde las primas negativas se profundizaron y el valor para mayo incluso registró una caída del 2,2%.

    Perspectivas y stocks récord

    La campaña 2025/26 en Argentina se perfila con niveles de oferta históricamente altos. Las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario indican que, si se mantienen las estimaciones actuales, los stocks finales de granos (maíz, soja, trigo, sorgo y girasol) superarían las 21 millones de toneladas, alcanzando niveles récord.

    Aunque esos inventarios holgados suelen presionar los precios a la baja, también colocan al país en una posición estratégica en el comercio global. La entidad concluye que el “poder de fuego del mercado argentino para abastecer el mercado internacional es muy alto y a niveles competitivos de precios”.

    El balance final de esta crisis sobre la agricultura dependerá de la duración de las hostilidades y de cómo la demanda externa se adapte a los nuevos costos logísticos y de producción impuestos por el conflicto en el Estrecho de Ormuz.

    GuerraMedio OrienteEstrecho de OrmuzPrecios internacionalesPetróleoGranosÚltimas noticias

  • Por el conflicto en medio oriente, la soja superó los USD 440 y llegó a su nivel más alto en casi dos años

    Por el conflicto en medio oriente, la soja superó los USD 440 y llegó a su nivel más alto en casi dos años

    La escalada de hostilidades en Medio Oriente provocó una onda expansiva en los mercados globales de materias primas y situó a la soja en niveles que no se veían desde hace casi dos años. En la última rueda de la Bolsa de Chicago, mercado de referencia internacional, la oleaginosa cerró con subas marcadas que la llevaron a superar la barrera de los USD 440 por tonelada, el precio más alto desde mediados de 2024, impulsada por un complejo escenario geopolítico y por cambios estratégicos en las carteras de inversión.

    En concreto, la posición mayo en la plaza estadounidense registró un aumento de casi ocho dólares, alcanzando los USD 441,20 por tonelada. Por su parte, el contrato con vencimiento en julio mostró una fortaleza aún mayor, con una ganancia superior a siete dólares para ubicarse por encima de los 445 dólares. Estos valores representan los niveles más altos para el cultivo desde mayo de 2024 y reflejan una reacción inmediata ante el inicio de operaciones militares y la incertidumbre sobre el flujo comercial en zonas críticas.

    El factor energético y el “efecto cobertura”

    Los especialistas coinciden en que la dinámica actual de precios está muy ligada al comportamiento del mercado energético. Según explicó Ariel Tejera, economista y analista de Grassi, “la guerra está impulsando los precios de commodities en general y hay mucha compra por cobertura. Nadie se está queriendo ir al fin de semana sin tomar posiciones”.

    Este fenómeno responde directamente a la fuerte escalada en las cotizaciones del petróleo. “Lo que vimos es un escenario que afecta directamente el mercado del crudo con las fuertes subas que ha estado teniendo a lo largo de la semana. Todo esto también, en alguna medida, tracciona a las commodities agro, en particular al aceite de soja y al poroto”, señaló Tejera. El experto destacó además que el aceite de soja registró subas especialmente marcadas por su estrecha vinculación con la producción de biodiésel.

    A ese panorama se suma un componente regulatorio en Estados Unidos que aporta un sostén adicional a los precios. Tejera indicó que, más allá del conflicto bélico, el mercado encuentra impulso en las expectativas por la publicación de las nuevas normas para biocombustibles hacia el año 2026. “Se espera que las normas y los mandatos y la estructura jurídica de los créditos fiscales favorezca la demanda de aceite en Estados Unidos”, añadió el experto.

    El rol estratégico del Estrecho de Ormuz

    Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierten que la atención de los mercados financieros está puesta en el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico clave que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Esa vía es la principal salida para las exportaciones de potencias energéticas como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar.

    De acuerdo con el informe de la entidad rosarina, por esa región fluye aproximadamente el 25% del comercio marítimo de petróleo y el 20% del Gas Natural Licuado (GNL). Este último es un insumo crítico, ya que explica cerca del 80% del costo de producción de la urea. “El Estrecho es la llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes”, subrayó la BCR, alertando que un bloqueo o restricción en esa zona obliga a redirigir las cargas, incrementando sensiblemente los costos de fletes y seguros.

    El giro de los fondos especulativos

    Un dato revelador del impacto del conflicto es el cambio de tendencia en el accionar de los fondos especulativos en Chicago. La BCR destaca que, en apenas treinta días hábiles, los inversores pasaron de una posición netamente vendedora a una fuertemente compradora.

    “Hace seis semanas la posición de los fondos especulativos en Chicago era profundamente bajista, al estar vendidos en granos y derivados por un total de 245.400 contratos. Esta misma semana, la posición neta es comprada en 295.045 contratos”, detalló la institución. Este movimiento implicó la suma de 540.000 contratos de commodities agro en un mes.

    En el caso particular de la soja, el aumento de exposición de estos fondos explica el 67% de la variación de sus carteras. “La operatoria equivale a comprar 48 millones de toneladas de soja en el mercado de futuros en solo seis semanas, lo que representa el volumen esperado para la cosecha argentina de este año”, ejemplificó la Bolsa de Rosario. Esta presión compradora es la que termina convalidando niveles de precios más altos que, en condiciones normales de mercado, no tendrían fundamentos alcistas tan sólidos.

    SojaMedio OrienteGuerraPrecio por toneladaMercado de ChicacoGranosÚltimas noticias