Clima de negocios: Argentina Week, ritmo económico y reelección de Milei, según presidente de JP Morgan

El presidente de JP Morgan Argentina y el Argentina Week

Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week –junto a la Embajada Argentina en EEUU, Bank of Americas y el fondo Kaszek–, adelantó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está “mega sold out”.

El encuentro convocará a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, miembros del gabinete y buena parte del círculo rojo local. Participarán como panelistas más de 50 CEOs y presidentes de empresas argentinas y asistirán más de 100 ejecutivos.

Según el ejecutivo, “el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”.

En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín habló sobre las expectativas y los desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del Gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. También describió la situación actual de JP Morgan en la Argentina y la relación bilateral con Estados Unidos.

La relación bilateral entre Argentina y EEUU

“Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina”, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio.

Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 años y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense, cuyo origen se remonta a 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes trabajó en el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país.

En la torre del banco, la más grande de EEUU y la más valiosa del mundo si se considera su capitalización —unos USD 780.000 millones—, en Park Avenue, Midtown Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad, presentará a Javier Milei.

— ¿Qué cree que buscan los inversores que asistirán al evento?

— Es una agenda amplia que abarca salud, tecnología, economía del conocimiento, agronegocios, minería y energía. Participarán funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y autoridades del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon abrirá el evento y presentará al Presidente. El objetivo es promover a Argentina: estamos apuntando a la economía real y a las finanzas, pero sobre todo a inversión directa, que es lo que el país necesita.

Gómez Minujín habló también de la coyuntura económica local

— ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor?

— Aún falta conocimiento sobre lo que realmente está ocurriendo en Argentina. En el Argentina Week se va a discutir y mostrar dónde está parado el país y qué falta para avanzar. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores observan la coyuntura y se preguntan qué pasará el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no pudieron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba satisfecha. ¿Se podrá esta vez dar vuelta la página, posicionar al país, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Esa es la pregunta que se hacen todos. ¿Por qué nos va mal si tenemos recursos naturales, capital humano y un territorio increíble sin conflictos raciales y religiosos? Es momento de creer que esta vez puede ser diferente.

— ¿Qué sería un Argentina Week exitoso?

— Que los participantes perciban a Argentina como un lugar atractivo para invertir. Ese sería el éxito.

— ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU?

— No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y eso suele traer volatilidad y temor: la gente se refugia en el dólar. Pasó antes. Estoy convencido de que Estados Unidos jugará un papel significativo, como ocurrió en las elecciones de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país.

— ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si fuera necesario?

— Sí, porque nos perciben como un aliado estratégico.

El número 1 de JP Morgan y la tensión entre el Gobierno y un grupo del “círculo rojo” local

— ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes?

— Argentina históricamente ha sido una economía cerrada y es financieramente más débil. Necesitamos que el contexto global esté estable para poder acceder a los mercados. Nos impacta lo que sucede en Medio Oriente porque genera incertidumbre mundial y encarece todo. Los problemas no se resolvieron y hoy no hay acceso al mercado de capitales; eso llevará tiempo. Estamos en un proceso de estabilización tras el riesgo sistémico de 2023. Las cosas se van ordenando de a poco, pero aún no cruzamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido proteger el superávit fiscal.

— El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar financiamiento; ¿coincide con esa estrategia?

— En cuanto surja una nueva ventana internacional, debería intentarlo, aunque la situación es más compleja ahora. Paralelamente, es necesario desarrollar un mercado de capitales local, como tienen la mayoría de los países. Desde la expropiación de las AFJP, un error grave según mi visión, se destruyó parte del mercado de capitales.

— Áreas de research de muchos bancos internacionales emitieron informes críticos sobre Argentina la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país?

— No, no creo. Hablo por JP Morgan: tenemos una mirada constructiva y pensamos que la inflación seguirá bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos transitando hacia una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores; por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial demanda un tipo de cambio distinto o que no se aumenten impuestos para facilitar importaciones. Son ajustes puntuales. El Gobierno plantea que sin resolver la macro no se puede resolver la micro.

— ¿Qué es lo que más le preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina?

— No quiero parecer parcial por mi especialidad financiera, pero Argentina debe acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No debe crecer la desconfianza social por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week: para intentar generar inversión en el sector privado y en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que todavía falta.

— Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo?

— Era necesario aprobar la reforma laboral, no solo para modernizar la ley sino para mostrar que el Gobierno tiene la gobernabilidad para impulsar reformas.

— ¿Es una buena reforma?

— Es buena, pero no será un game changer: no significa que automáticamente todo el mundo vendrá a invertir. La confianza es clave. Otra vez, habrá que ver qué sucede en las elecciones del año que viene. Creo que una continuidad sería positiva.

— ¿Cree que esa continuidad tiene posibilidades?

— Creo que sí. Depende de factores que ya mencioné: acceso al mercado, mayor inversión, reducción de la inflación y evitar una recesión. Son variables importantes. La gente vota por su bolsillo y su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Además, la oposición no logró renovar su discurso.

— Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo interpreta ese contexto?

— Los industriales necesitan tasas de interés más bajas para renovarse y competir internacionalmente. Requieren maquinaria y mayor inversión. No hay un sector de la construcción activo ni un mercado hipotecario desarrollado. Si el riesgo soberano sigue alto será difícil que bajen las tasas. Existe además la reforma tributaria: el Gobierno podrá decir que ya redujo algunos impuestos y retenciones y que el superávit es esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo.

— ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos?

— Los ataques personales no ayudan. Nunca estuve a favor de ellos, que sí ocurrieron en momentos anteriores, cuando los presidentes ponían a alguien entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y no le está yendo mal. Es importante escuchar y respetar todas las posiciones.

— Hablemos del banco: ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina?

— Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera frenado. Por eso seguimos invirtiendo. Tenemos un centro de servicios, el BACC (Buenos Aires Corporate Center), donde trabajan 4.000 personas y proyectamos llegar a 5.000. Abrimos muchas vacantes: el año pasado contratamos 1.000 personas y recibimos 50.000 postulaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos trabajo de alto valor agregado; no somos un call center. Además, mantenemos nuestro negocio tradicional de banca de inversión, ayudando a grandes empresas a conseguir financiamiento y financiando proyectos.

— ¿Cómo es exportar servicios a la propia corporación desde Argentina con el actual nivel del dólar y de costos?

— El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo, y se acerca al de algunas áreas de países más desarrollados, como ciertos sectores del Reino Unido. El punto es que aquí hay talento igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. El costo salarial argentino es más alto que hace un año, pero competimos con posiciones de primer nivel en otros mercados que son aún más caras. No nos medimos con India; nos medimos con Estados Unidos. Y allí seguimos siendo muy competitivos.

— ¿Hace cuánto está en el banco?

— Hace 30 años. Como presidente, desde 2008. Pasé por varias crisis.

— ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas?

— El peor fue 2001: yo estaba en el banco, aunque no como presidente. Fue una crisis financiera sistémica gravísima; Argentina retrocedió mucho. Habría que analizar cómo llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, también fue muy complicado. En Argentina uno está acostumbrado a vivir en crisis, por lo que buscar el ajuste más fino es inusual.

— ¿Y el mejor momento?

— Hoy vivimos una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina pueda dar vuelta la página y progresar. Si no lo logra, si el Gobierno fracasa y los argentinos volvemos a caer, será muy difícil de sostener. La sociedad no está en su mejor momento, pero hay mucha expectativa y gente apostando a este cambio. Si no lo logramos como conjunto y con liderazgo, será muy decepcionante.

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