En la antesala del año electoral, Emilio Monzó vuelve a colocarse en el papel de armador. Hace tres semanas, ingresó a la sede de la gobernación bonaerense en La Plata para reunirse con Axel Kicillof. Le dijo que para ganar el premio mayor en 2027 tenía que correrse del extremo de la oposición más férrea a Javier Milei y hacer gestos para seducir al tercio del electorado que no respalda al Gobierno ni comulga con el kirchnerismo. Poco después, Monzó charló con Mauricio Macri, líder de Pro, para auscultar cuán disgustado está con sus socios libertarios.
Pero el principal objetivo del extitular de la Cámara de Diputados es convencer al empresario y banquero Jorge Brito de que sea candidato a presidente de un espacio de centro. “Pasar de Milei a Kicillof sería zigzaguear de nuevo; hay que parar el péndulo en el medio en 2027”, dice en una entrevista con LA NACION.
-En 2024, apenas asumió Milei, usted dijo que el Presidente no estaba preparado para gobernar y que no podía comportarse como un “dictador”. ¿Qué sensación tiene ahora?
-Confirmo lo que manifestaba en ese momento. Ahora tengo una preocupación mayor, porque veo que expulsaron a los periodistas acreditados en la Casa Rosada. La conducta del Presidente no ha cambiado y sigo dudando de su personalidad.
Si quiere bajar el riesgo país, Milei debería templarse y sacar a Adorni”
-Hace más de 40 días que el Gobierno está atrapado en el laberinto del caso Adorni. ¿Este es el peor momento político de Milei?
-No sé si es el peor momento, pero hubo una sobredosis de errores. Ellos no fallan en el cambio, sino en el ejercicio del poder. Es un gobierno que ejerce una violencia verbal permanente. Y la comunicación oficial debería tender un puente con la sociedad. Además, tienen problemas en la gestión porque todas las semanas hay un funcionario expulsado. Vemos desprolijidades de todo tipo.
-¿A qué se refiere?
-Últimamente hay una interna muy fuerte dentro del Gobierno. Y eso es lógico: como aparentemente no hay una oposición que amenace al poder, comienzan a visualizarse las internas del oficialismo.
Hay que mirar eso, porque hasta ahora la ciudadanía le ha dado una licencia muy grande a Milei y ha hecho un esfuerzo para salir del modelo anterior. Entonces, no sea que esta circunstancia produzca una erosión electoral imposible de revertir.
-¿Dice que Milei puede llegar debilitado al proceso electoral si no cambia?
-Si continúa con este hybris, como decían los griegos, que significa sentir que el poder no tiene límites, yo creo que el desgaste va a ser mayor.
Esta reforma electoral tiene un solo objetivo: que Milei gane en primera vuelta”
-¿Le hubiera aconsejado a Milei que vaya al recinto de Diputados a acompañar a Adorni?
-Es que el Presidente va a ir a blindar a un funcionario. Lo complejo es que hacen de la negación de la equivocación una virtud. ¿Por qué va? Va a negar el error. Ahí es donde pongo el hybris del griego. Es un gobierno que no está reflexionando ni reaccionando ni templándose frente a las equivocaciones. Adorni debería estar afuera del Gobierno hace mucho tiempo.
-¿Y asocia las dificultades que afronta Milei en el plano económico con este riesgo político, con la interna y la falta de una red sólida de aliados?
-Hoy leía que “Toto” Caputo, a quien quiero y me parece un profesional serio, quiere convencer a los fondos buitre de que la apreciación del riesgo país es exagerada. Al riesgo país lo provoca esto de Adorni. Caputo, en lugar de hablarles a los fondos buitre, convéncelo al Presidente de que no vaya al Congreso.
-¿Por qué lo dice?
-Cuando Milei vaya a defender un error y blindar una equivocación, va a generar un espectáculo que no le hace nada bien a la previsibilidad, a la confianza y a la separación de poderes que quiere el inversor. Entonces, no hay riesgo “kuka”; principalmente, lo que hace elevar el riesgo país es el propio gobierno.
-¿Qué debería hacer Milei para bajar el riesgo país? ¿Echar a Adorni?
-Templarse, bajar un cambio. Y, por supuesto, sacar al jefe de Gabinete. La continuidad de Adorni erosiona mucho la figura del Presidente.
A veces pienso que el Gobierno es bulímico. Se atraganta con los acontecimientos, los vomita, pero no se nutre de los errores. Esto ya lo vivió con José Luis Espert.
-¿El gobierno de Milei tiene rasgos autoritarios como el de los Kirchner? Al principio de la charla condenaba los ataques a los periodistas.
-Es el ataque a los empresarios, a la prensa y a la política. Milei mandó el proyecto de reforma electoral y puso en su cuenta de “X”: “Esto es para la casta”. Todo es una agresión.
Tarde o temprano, Macri tiene que estar lejos de este gobierno”
-¿Qué opina de la reforma electoral que envió Milei al Congreso?
-Simple. Este Gobierno solo puede ganar en la primera vuelta. Esta reforma electoral es para sacar 40 puntos y una diferencia de más de diez con el segundo y poder triunfar. No es para otra cosa. No nos comamos el cuento de que es para ahorrar plata y mejorar el esquema democrático.
Fue lo que hizo Sergio Massa en 2023, quien armó una ingeniería electoral para ganar en primera vuelta, pero no le alcanzó. Esta reforma electoral tiene un solo objetivo: ganar en primera vuelta. Este gobierno no gana el balotaje en 2027.
-¿Quitar las PASO dejaría sin herramientas a la oposición para construir una alternativa competitiva y amplia?
-Yo tuve proyectos para sacar la obligatoriedad. Se pueden hacer cosas mucho más interesantes. Pero no quisiera entrar en discusión, porque es obvio que el Gobierno lo único que quiere es ganar en primera vuelta.
-¿Milei puede conseguir los votos para eliminar o suspender las primarias?
-Vamos a ver. Depende mucho del apoyo de los gobernadores.
-¿Por qué el Gobierno no logró consolidar una red de aliados? ¿Hay desconfianza porque Karina Milei prioriza un proyecto de país con los puros?
-Es un gobierno de tribus que no acepta matices. No hay una fidelidad de los gobernadores con el Gobierno. Y es difícil que puedan lograrlo con esta prepotencia.
No veo a los gobernadores haciendo mileísmo”
-Sin embargo, hay un grupo de gobernadores que cooperan con Milei. ¿No están condicionados porque la mayoría de los votantes del interior respaldan a LLA y temen la vuelta del kirchnerismo?
-Sin duda, cooperan en las votaciones y el Gobierno colabora con ellos para que tengan recursos, pero no veo a los gobernadores haciendo mileísmo.
-¿Los gobernadores están más preocupados por salvar sus provincias que construir una alternativa a Milei?
-Como siempre y es correcto. Ellos les deben a sus vecinos el lugar de administradores de las provincias. Esto ocurre hace veinte años en el país: los gobernadores adelantan las elecciones para diferenciarse de los problemas nacionales.
El tipo de confrontación o polarización y esta violencia verbal entre adversarios se da en el marco nacional. Si uno se traslada a las provincias y municipios, la dirigencia tiene otras formas. Hay diálogo y buena convivencia. Por esa razón, se van a separar de la elección nacional. No quieren estar en este fango.
La visita a Kicillof
-Su reunión con Kicillof y Nicolás Massot generó suspicacias. ¿Le ofreció armar un frente anti-Milei? ¿Está pensando en articular una gran interna opositora?
-Tengo un diálogo fluido con Axel y casi todos los diputados desde que estuve al frente de la Cámara. Esta vez fuimos a la gobernación y, por eso, tuvo gran repercusión. Me gusta hablar con el que opina diferente. Me aburro con mi propia tribuna, porque aquel que piensa distinto a mí, quizá, me enriquece. Converso desde con Axel hasta con Macri. Y también tuve diálogo con personas del gobierno actual.
Ahora, en la reunión con Kicillof nunca se planteó armar una PASO de un frente anti-Milei.
-¿Pero sí piensa en una interna entre el peronismo y una opción de centro?
-Queremos que la herramienta de las PASO esté. La mejor manera de encontrar un dirigente que legitime y se convierta en un líder del sector de centro es mediante esta metodología.
-¿Kicillof debe ir al centro para ganar la elección presidencial?
-Se lo digo matemáticamente. La Argentina son tres tercios: el centro y los dos extremos. Los que ganaron fueron los extremos que se movieron al centro. Por lo tanto, Axel es economista y tiene que hacer una cuenta con números. Ahora bien, por supuesto que ideológicamente tiene que cambiar.
-¿Nota gestos de Kicillof para ir al centro y cambiar?
-Por ahora, pocos.
-¿Usted está tratando de convencer a Jorge Brito para que sea el candidato del centro que compita contra Kicillof en las PASO?
-Yo siempre observo dirigentes y empresarios o artistas que tienen el pensamiento del centro, que es la mayoría en la sociedad. Jorge Brito es uno de ellos. Tiene equilibrio emocional y una familia bien formada; ha manejado muy bien su empresa; y River, después de su gestión, es un club que llena de orgullo. Es una persona normal, que no agrede y dialoga. Tiene muchas características para ser un buen presidente.
-¿Pero lo ve con deseos de ser candidato?
-Ese es otro tema. Una cosa es mi deseo. Hablo de él como de muchos gobernadores. Para mí, Rogelio Frigerio, Martín Llaryora, Alfredo Cornejo o Maximiliano Pullaro tienen condiciones para presidir de manera normal este país. Yo hablo y articulo con todos ellos.
Hay muchos dirigentes políticos, empresariales o de la sociedad civil que pueden llevar adelante el país desde 2027.
-¿Cuál sería el sostén de ese proyecto?
-Sería importante que todos nos comprometamos con un acuerdo firmado con cosas básicas. Tomo lo que dijo Luciano Laspina, flamante director de Cippec. Él puso tres puntos: que el déficit no sea cubierto de manera monetaria, mantener el equilibrio fiscal y respetar los contratos. Empecemos por eso. Si esto lo firman los candidatos a presidente, desde Axel Kicillof hasta la otra punta, sería el puntapié inicial para vivir mejor en este país.
-¿Usted cree que puede coincidir en esos puntos o en un programa con Kicillof? ¿Estaría dispuesto a compartir un frente con el kirchnerismo después de haber apoyado a Patricia Bullrich en 2023?
-No le pongo nombre y apellido, sino un programa para la Argentina. Si empezamos desde el mesías, arrancamos mal. Si esos tres puntos básicos los firma un dirigente político, estoy dispuesto a apoyar la alternativa que se arme bajo esos pilares. No me importan los nombres.
-Pero usted articula con Miguel Pichetto. ¿Lo incomoda que se reúna con Cristina Kirchner o Guillermo Moreno, dos condenados por la Justicia?
-No me incomodan las sociedades de nadie. No soy quien para condicionar los diálogos. Ese es el país que tiene que venir: todo el mundo tiene derecho a hablar con quien quiera. Esas tribus fanáticas que te impiden hablar con el adversario es lo que nos ha hecho tanto daño. Mi ejercicio político y mi forma de ser en la vida es promover el diálogo.
-¿Y su apertura al diálogo incluye a Cristina Kirchner o Moreno, que están condenados por hechos de corrupción?
-¿Por qué no puede conversar? No está juzgando o sentenciando, sino dialogando. Pichetto tiene una relación personal después de treinta años de hacer política.
-¿Macri tiene chances de candidato a presidente? ¿Cree que va a construir una alternativa a Milei o va a terminar al lado del Gobierno?
-Espero que no acompañe al Gobierno. Es muy importante que Macri ayude a conformar un espacio del centro. Es una persona que piensa en ese sentido. Si va a ser candidato a presidente, lo va a decidir el Pro. Apuesto a que, por su forma de ser, tarde o temprano tiene que estar lejos de este gobierno.
-Pareciera que en el centro no hay votos ni dirigentes en un momento de tanta polarización política.
-Debemos generar un esquema comunicacional para que la sociedad atienda más al centro que a los extremos. Si formamos un volumen político fuerte, con varios actores legitimados, podemos generar la atención de la ciudadanía. Y apuesto a que vamos a pasar de la locura a la mesura.
-Luis Caputo dijo que la elección de 2027 será un “paseo en el parque” para Milei y en el Gobierno dicen que el recuerdo del kirchnerismo asusta. ¿Concuerda?
-El recuerdo es traumático para la sociedad. Y es la licencia que le dan los argentinos al Gobierno. Pero están jugando mucho con eso.
Esto es como cuando Caputo dijo aquella frase “comprá, campeón”, y miren cómo le fue. Ahora dice que van a ganar por robo. Vamos a ver. Creo que son expresiones desesperantes de Caputo.
-Antes dijo que busca convencer a Brito. En estos días llegó al país Dante Gebel y coquetea con una candidatura. ¿Puede emerger otro outsider?
-Sería una fatalidad para la Argentina volver a este tipo de experiencias. No hay lugar para candidatos que vengan a gobernar sin siquiera tener un conocimiento de los actores. Sería un despropósito.
-¿La elección de medio término en EE.UU. puede alterar el tablero electoral de 2027?
-Obviamente, la geopolítica incide, pero todos los problemas que tiene Milei están en su gobierno. Apelo a la mesura y a que haya reflexión. Quiero que al país le vaya bien. Ahora depende de que frenen este vértigo y las internas. Si no cambia este ejercicio del poder, no habrá un Trump ni nada que lo pueda salvar a Milei.
-Milei dice que están conspirando para sacarlo del Gobierno.
-La victimización es muy vieja. ¿Cómo pueden decir que están conspirando para voltear al Gobierno? Ellos mismos están conspirando. La sociedad no va a tolerar la erosión autoinfligida.
-¿El crédito social del Gobierno se agota rápido?
-Ellos lo están agotando. Milei va al Congreso a blindar a Adorni, que que se ha equivocado. La Argentina no necesita funcionarios que quieran tener razón, sino que generen confianza.
-¿Kicillof tiene más chances de ser el candidato a presidente del PJ que Massa?
-Hoy, Kicillof es la figura con más peso electoral del peronismo. Eso no quiere decir que sea el mejor.
-¿Le puede ganar a Milei en un balotaje?
-Según las encuestas, sería pareja; pero si Milei continúa con esta situación, sin duda.
Lo que sí hay que armar es una alternativa. ¡Basta del péndulo! Pasar de Milei a Kicillof sería zigzaguear de nuevo. Tenemos la responsabilidad con muchos dirigentes de parar el péndulo en el medio en 2027. Esa es mi aspiración.
Muchos dicen que nunca llegó el centro. Es mentira. Macri era el centro. Juntos por el Cambio era un centro y llegamos a gobernar. Quisiera repetir esa experiencia con un tinte peronista dentro del espacio. Eso tenemos que armar.
-¿Y eso se logra con una interna con Kicillof?
-No estamos pensando en una interna con Kicillof, sino en armar el centro.
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