En la intersección entre la política tradicional y las nuevas formas de comunicación digital aparece una figura que, sin ocupar siempre el primer plano mediático, gana protagonismo en el armado de espacios jóvenes: Federico Mochi. Abogado, dirigente político y referente del peronismo universitario, su nombre comenzó a circular con mayor intensidad por su vínculo con figuras como Tomás Rebord y Pedro Rosemblat, dos comunicadores que intentan dar el salto hacia la política institucional.
Nacido en la Ciudad de Buenos Aires en 1994, Mochi se formó como abogado en la Universidad de Buenos Aires, donde además desarrolla tareas docentes. Su trayectoria política tiene raíces en la militancia universitaria: fue secretario de Derechos Humanos del Centro de Estudiantes de Derecho y hoy ocupa la secretaría general de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en la Ciudad.
Su perfil combina la tradición militante con una marcada inserción en el ecosistema digital. En los últimos años participó activamente en proyectos de streaming político y en análisis de medios, como el programa “El Triángulo de Hierro”, y en iniciativas orientadas al estudio del impacto de los contenidos online. Incluso promovió una startup destinada a medir audiencias y tendencias del streaming, en articulación con la UBA.
Ese doble anclaje —militancia territorial y comprensión del universo digital— explica en buena medida su rol dentro del espacio Peronismo Patriótico, una construcción reciente que busca interpelar a las nuevas generaciones. Allí, Mochi actúa como uno de los coordinadores principales a nivel nacional, articulando la estrategia política y la proyección pública del espacio.
En ese marco, su vínculo con Rebord y Rosemblat no es casual. Ambos integran una camada de comunicadores que construyeron audiencias masivas desde plataformas con formatos híbridos entre entretenimiento, análisis político y comunidad digital. Mochi aparece como uno de los dirigentes que procura traducir ese capital simbólico en representación política concreta.
El crecimiento del espacio quedó en evidencia en movilizaciones recientes, donde Rebord y Rosemblat encabezaron columnas junto a militantes jóvenes, mientras Mochi se encargaba de la coordinación y la organización. La apuesta del dirigente es nítida: capitalizar la influencia cultural de los streamers para construir una nueva forma de participación política.
En paralelo, Mochi también dio el salto institucional. Desde diciembre de 2025 se desempeña como legislador de la Ciudad de Buenos Aires, lo que refuerza su perfil como puente entre la política tradicional y los nuevos liderazgos emergentes.
Con un pie en la academia, otro en la militancia y un tercero en el mundo digital, Mochi encarna un tipo de dirigente atento a los cambios en la comunicación política contemporánea. En ese rol, su influencia sobre Rebord y Rosemblat lo posiciona como uno de los nombres a seguir dentro del armado de nuevas candidaturas en la escena argentina.
Qué pasa en el oficialismo y en LLA
En el oficialismo porteño, Jorge Macri —el jefe de Gobierno— apuesta a la reelección. El alcalde considera que su gestión repuntó y observa a la oposición rearmándose en un escenario fragmentado. En LLA, por ahora, no dan señales y apuestan a seguir recorriendo el distrito, sin hablar por el momento de postulaciones.
JP/DCQ

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