Una jornada laboral terminó en tragedia este viernes por la mañana en San Salvador: un operario de 59 años -luego identificado como Raúl Ramón Ferreyra- perdió la vida mientras realizaba tareas en un molino arrocero, más precisamente en la planta de secado Chapuis, ubicada en la zona noroeste de la localidad, según informó la Jefatura Departamental de Policía de esa jurisdicción.
El hecho, que conmocionó al mundo laboral local, quedó bajo investigación judicial para establecer con precisión qué ocurrió en los instantes previos al fatal desenlace.
Según la información oficial, el episodio se registró alrededor de las 10:30 en la planta de secado del establecimiento arrocero. Un llamado telefónico de un trabajador alertó al Comando Radioeléctrico de la Jefatura Departamental, que al arribar al lugar encontró al operario sin signos vitales. Personal de salud del hospital local confirmó el fallecimiento en el sitio.
El jefe policial, Leonardo Morales, explicó que la víctima se encontraba junto a un compañero realizando tareas de reubicación de arroz seco en un silo, a una altura aproximada de cinco metros. En ese contexto se produjo la caída. “Aún no se sabe si se descompensó o si sufrió un resbalón”, indicó el funcionario policial, y aclaró que será la investigación la que determine las causas concretas.
Tras el deceso intervino la Fiscalía en turno, que ordenó la presencia del médico policial y del personal de Policía Científica para llevar adelante las pericias correspondientes. El objetivo es reconstruir la mecánica del hecho y establecer si existieron factores accidentales, fallas humanas o eventuales condiciones de riesgo laboral.
Por disposición del médico forense, el cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial de Concordia, donde se realizará la autopsia que permitirá avanzar en la determinación de la causa de la muerte.
El caso vuelve a poner en primer plano la importancia de las condiciones de seguridad en entornos industriales, donde cada tarea implica riesgos que exigen protocolos estrictos y controles permanentes. Mientras tanto, en San Salvador la noticia dejó una huella de dolor en el mundo del trabajo, allí donde la rutina cotidiana se vio abruptamente interrumpida por la fatalidad.

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