Los Román se perfilan como la nueva familia favorita del poder. Ochenta años después de que Alfredo Simón Román fundara la empresa de transporte y logística que lo convirtió en “El zar de las grúas”, sus herederos acaban de dar un salto de escala: Walter, uno de sus hijos, integra el consorcio que esta semana ganó la privatización de Aysa, y Leonardo, uno de sus nietos, se convirtió, en junio, en el socio local en la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Y, aunque sin contratos vinculados a la infraestructura estratégica nacional, en el establishment local tiene cada vez más presencia otra de las integrantes del clan, Karina, quien consolidó su presencia en ámbitos como el Foro Llao Llao.
En el entorno de los Román repiten que cada uno lleva adelante sus empresas y que no hay vínculos comerciales entre ellos. “El zar de las grúas” tuvo cuatro hijos: Alfredo (el padre de Karina), Ricardo (el padre de Leonardo), Oscar y Walter. En 1996, los hermanos decidieron separar sus negocios. Desde entonces, pisan cada vez más fuerte en distintos sectores como el portuario, la logística, la construcción, la infraestructura o los servicios.
Cultores de un extremo perfil bajo, en la era libertaria los Román fueron noticia por denuncias mediáticas, especulaciones y adjudicaciones millonarias. En sus entornos insisten en que los reproches públicos no son más que “operaciones” orquestadas por sus competidores y evitan las declaraciones directas con la prensa. Ninguno está cómodo con la exposición aunque es probable que puedan intuir que es inevitable: sus nombres forman parte del gran proceso privatizador de Milei.
Aysa para Walter Román El 8 de octubre se comunicó que el consorcio liderado por Rowing SA, de Walter Román, había presentado la mejor oferta económica para quedarse con el 90% del paquete accionario de Aysa. Para competir, el empresario se asoció con Mauricio Filiberti, el dueño de Transclor, y con la brasileña Arcos Saneamento e Participações SA (del Grupo Equipav). También participó el vehículo de inversión PHX AQUA AR B.V.
La oferta fue de US$340.200.000, casi un 20% más que la cifra propuesta por su competidor, el Grupo Roggio. Según el comunicado del consorcio, a partir de ahora asumirán el compromiso contractual de invertir US$1.940 millones en los primeros cinco años de la concesión, y US$15.040 millones en total a lo largo de los 30 años del contrato.
La resistencia a la privatización de Aysa comenzó en el instante en que se anunció y la apertura de sobres no calmó la situación. Al contrario. Apenas se conoció la noticia, las diputadas Ana María Ianni y Florencia Carignano y los senadores Adán Bahl y Jorge Capitanich presentaron un amparo para exigir que Gobierno revele la tasación oficial de la empresa y solicitaron una medida cautelar para frenar la adjudicación.
Las sospechas alrededor de Román comenzaron mucho antes de que su apellido apareciera vinculado a Aysa. En mayo de 2025, una de sus empresas, Urbano Express, quedó en el centro de una polémica por una licitación del PAMI para distribuir panales para adultos. El tema llegó a los medios, pero nunca se radicó una denuncia formal.
La idea de que se trata de uno de los favoritos del poder está instalada y se suele vincular a Román con los hermanos Neuss, los empresarios amigos de Santiago Caputo. En concreto, no hay ningún elemento público que relacione comercialmente estos apellidos.
La simpatía más clara de Román por el mileísmo aparece en el registro público de aportantes privados de la Cámara Nacional Electoral. En septiembre de 2025, PERFIL contó que, a través de dos empresas (Direct Group y Lógico), Román aportó $40 millones a la campaña de La Libertad Avanza.
Hidrovía para Leonardo Román. La presencia de Leonardo Román, el sobrino de Walter, en el proceso privatizador mileísta se conoció en marzo, cuando la empresa belga Jan de Nul resultó ganadora de la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay y se conoció que para participar del proceso se había asociado con la firma local Servimagnus.
Servimagnus se dedica al salvamento y desguace de buques, remoción de estructuras portuarias, izado de carga de proyecto, montaje de equipamiento portuario, balizamiento, dragado y obras hidráulicas. Aunque Ricardo se desempeña como el presidente, en la actualidad es su hijo Leonardo, el vicepresidente, quien lleva adelante los negocios.
En septiembre, Vía Navegable Argentina (VNA) inició sus operaciones al frente de la Vía Navegable Troncal (VNT) con una baja del 13,5% en la tarifa de peaje. Los ganadores de la privatización anunciaron que la medida responde a la necesidad de mejorar la navegación y reducir los costos logísticos.
Se trata de uno de los negocios más inmensos de los últimos tiempos con una infraestructura estratégica que concentra cerca de 60 terminales portuarias y por la que circula el 80% de las exportaciones del país.
Los vínculos para Karina Román. La tercera integrante de la familia Román que tiene cada vez más relevancia en el establishment local es Karina. Aunque su nombre no está asociado a ninguna licitación millonaria, su presencia es cada vez más visible.
En julio, El Economista publicó un perfil de la empresaria. “Pasó del anonimato a un rol central en el grupo que controla Exolgan, con inversiones en puerto, agro, energía e inmuebles”, escribió el periodista Beto Valdez. Y agregó: “Dejó atrás el histórico bajo perfil de su familia y comenzó a ocupar un lugar central en la conducción de las inversiones del holding a través de Puerto Asís Investments”.
Karina tiene una presencia consolidada en ámbitos como el Foro Llao Llao, la Universidad Di Tella y Endeavor, ámbitos clave para las relaciones del empresariado nacional.

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