Un diputado libertario reivindicó sus visitas a represores y hubo escándalo en el Congreso: “Es para cagarlo a trompadas”, dijo el jefe de bloque K


La visita de los diputados libertarios de julio de 2024 a Alfredo Astiz y otros represores condenados por delitos de lesa humanidad volvió a desatar un escándalo en el Congreso, con acusaciones cruzadas, insultos y un representante del bloque de Milei defendiendo la última dictadura militar. Se trata de Beltrán Benedit, organizador de aquel tour para ver a los genocidas presos en Ezeiza que detonó al bloque de La Libertad Avanza dos años atrás.

Todo se dio en el marco de la reunión conjunta de las comisiones de Defensa Nacional Legislación Penal, Relaciones Exteriores y Culto, donde se debatía el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, que hace foco en las Islas Malvinas, impulsado por el presidente Javier Milei.

Fue en el cierre de la jornada. El entrerriano Benedit, que no suele hacer uso de la palabra muy seguido, pidió ser el último orador del día por haberse sentido aludido durante el discurso de Aldo Leiva, diputado kirchnerista de Chaco y excombatiente de Malvinas.

“Hay genocidas que están presos y a los que ustedes visitan en la cárcel, ustedes lo convalidaron en este Congreso. Cuando dicen la verdad: cuando visitan alos genocidas o cuando dicen que hay que respetar los derechos humanos”, había afirmado Leiva.

“Hemos callado durante mucho tiempo sobre lo que se ha mencionado acá y creo que es momento de poner un poco de verdad sobre tanta mentira instalada”, arrancó Benedit. Sus palabras enseguida detonaron una fuerte reacción de Germán Martínez, titular del bloque de Unión por la Patria, que intentó interrumpirlo.

Benedit retomó el control del micrófono y lanzó una férrea defensa a la última dictadura militar. “Acá se ha hablando y se ha instalado la palabra genocidio, en un país donde hasta donde yo sé, no hay ningún ciudadano procesado y condenado por genocidio a pesar del prevaricato del poder judicial”, sostuvo.

“Si hubo un plan, pero precisamente de las fuerzas contrarias que combatieron que fueron las fuerzas subversivas terroristas, es así, y lo quiso llevar adelante el señor Mario Santucho que dijo que si su guerra tenía éxito y podían derrocar un gobierno democrático iban que tener, para perpetuarse en el poder, matar un millón de argentinos, eso fue lo más parecido que hay a un intento de genocidio que por suerte no se llevó a cabo”, lanzó mientras los diputados kirchneristas ya habían dejado sus asientos y escuchaban sus palabras en la puerta del plenario.

Acto seguido, Benedit defendió al visita a los represores condenados por torturas, asesinatos y desapariciones. “Con respecto a la visita, le recuerdo que en este país donde la mayoría son creyentes, es una buena costumbre para los hombres de fe acompañar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados, cualquiera sea la necesidad…”.

Su exposición hizo estallar a Martínez. “No se vaya Martínez, quédese, quédese, sea valiente”, le pidió Benedit. “No teatralice tanto”.

─Señor Presidente, me los fumé todo el día, a este pelotudo ya no me lo voy a bancar ─ lanzó ya de pie, con sus papeles en la mano, y se dio vuelta para irse de la comisión.

─Duele, duele la verdad, duelen, duelen, duelen ─repitió el libertario.

─Vamos, ya está. Andá Benedit, andá a responderle a otro. Andá a buscar la reelección el año que viene. Ya está Zapata, gracias ─ insistió Martínez, pidiéndole al salteño Carlos Zapato que terminara con el debate.

─Señor diputado Martínez, mantenga el decoro ─solicitó Zapata.

─ ¿El decoro? Es para cagalo a trompadas, ¡es para! No lo voy a hacer ─se ofusco el jefe del bloque K.

“Bueno, se está yendo un poco al pasto”, intervenido el salteño, con un léxico bien gráfico, cerró los micrófonos y levanto la reunión de comisiones.

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