Lejos de ser una novedad, la foto de Javier Milei con 13 gobernadores en el marco del Argentina Week, en París, exhibió el sistema de respaldos sobre el que La Libertad Avanza (LLA) se apoyó desde su llegada al poder. Sí se destaca un hecho: son contadas con la mano las veces que el Presidente posó junto a un número robusto de jefes provinciales. Más allá de eso, no hubo elementos extraños en la postal. Líderes opositores como Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja) o Sergio Ziliotto (La Pampa) brillaron por su ausencia. Por eso, no se puede hablar de una apertura total.
Con diferencias y un ajuste profundo sobre las provincias a cuestas, el Gobierno logra mantener un esquema de dialoguistas y aliados importante, ya que más de la mitad de los 24 mandamases acompañaron al Presidente a tierras galas. Dentro de ese ecosistema hubo ausencias importantes, como la del santafesino Maximiliano Pullaro y del cordobés Martín Llaryora, que optó por enviar a su vice, Myrian Prunotto, y al titular de la agencia Procórdoba, Pablo De Chiara.
Otros dirigentes prefirieron evitar el viaje. Tal es el caso del tucumano Osvaldo Jaldo, quien ya fechó las elecciones locales para el 9 de mayo. Jaldo sufre el asedio del libertario Lisandro Catalán y de su compañero de espacio Juan Manzur. El senador le espeta su cercanía a Milei y amenaza con presentar una postulación propia, que rompería el voto peronista. No era, entonces, el momento más propicio para mostrarse con el Presidente. El misionero Hugo Passalacqua, en tanto, atiende su juego, busca dejar atrás la sombra de Carlos Rovira y ensaya una postura autónoma, más beligerante con la Casa Rosada y con coqueteos con el PJ incluidos.
Passalacqua dio un paso importante en ese sentido este viernes, cuando instruyó al fiscal de Estado misionero a ir a la Justicia por la ley de Tierras luego del fallo de la Corte Suprema que habilitó la compra indiscriminada por parte de extranjeros.
La suspensión de las PASO, objetivo central
Quienes acudieron a la ciudad de las luces fueron los patagónicos Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Claudio Vidal (Santa Cruz); los norteños Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Carlos Sadir (Jujuy); los litoraleños Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Leandro Zdero (Chaco); los cuyanos Alfredo Cornejo (Mendoza) y Marcelo Orrego (San Juan); Rogelio Frigerio (Entre Ríos), representante de la Región Centro; y el porteño Jorge Macri.
Se trata de un grupo variopinto, donde conviven provincialistas, PRO, radicales y peronistas. Más allá de la sintonía económica con el oficialismo y la necesidad mutua de captar inversiones, la aventura europea dejó tela para cortar en materia política. La presencia de Diego Santilli, embajador ante las provincias, no fue casual. Como contó Ámbito, el jefe de Gabinete, en tándem con Karina Milei, volvió a pedirles a los caciques por la suspensión de las PASO.
La situación es farragosa para LLA, ya que la reforma electoral no cuenta con todas las voluntades que desearían. Los distritos se anotaron una primera victoria y es que el Gobierno dejó de hablar de eliminación. En cambio, piensa en un idea similar a la implementada en 2025, cuando las primarias fueron dadas de baja solamente por un año. Chaco ya hizo lo propio y no tendrá internas abiertas en 2027. Santa Fe, en cambio, revalidó el sistema puertas adentró y lo utilizará en abril para dirimir candidaturas.
Como prenda de cambio, la crew mileísta ofrece dar de baja a sus postulantes en los terruños comandados por quienes presten votos. No es una idea nueva. La posibilidad de competir con listas de baja intensidad o directamente ausentarse siempre estuvo en análisis. Pero no es tan fácil como soplar y hacer botellas. El vínculo de la Casa Rosada con las gobernaciones está repleto de desconfianzas mutuas. Además, una de las incógnitas es qué voluntad tienen las bases, que vienen trabajando para presentar boletas propias, de aceptar sin chistar la orden emitida desde Buenos Aires.
En cualquier caso, la prioridad para los violetas es la reelección de Javier Milei. Todo el esquema libertario debe obrar en torno a ese tótem, incluso si la iniciativa conlleva decir adiós a las armas. “Nuestro objetivo es la reelección del Presidente, todos los que concuerden con este objetivo serán bienvenidos”, repiten en los cuarteles del “León”. La postura representa un giro respecto al 2025, cuando Karina Milei planteaba la necesidad de competir en todo el país, mientras que Santiago Caputo agitaba alianzas con líderes amigables.
Hasta el momento, Milei trabó entendimientos con Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y Leandro Zdero, un tridente con el que espera revalidar los lazos en 2027. También con Jorge Macri, aunque el vínculo es más complejo. CABA es un trofeo especial para los libertarios, ya que ganarla significaría darle un golpe mortal al PRO en bastión de cabecera. La unidad depende, en buena parte, de la relación entre los primos Macri, que por estas horas no atraviesa su mejor momento.
Maximiliano Pullaro es otro de los mandamases que cruzó señales de deshielo con el Gobierno, vía Santilli. La posibilidad de sumar a los libertarios y afrontar un duelo mano a mano con el peronismo es tentadora. Sin embargo, tendrá como desafío sostener Unidos, el amplio frente que comanda, donde conviven amarillos, radicales y hasta socialistas, quienes ven con malos ojos el desembarco de la escudería presidencial. El chubutense Ignacio Torres y el sanjuanino Marcelo Orrego son otros de los dirigentes urgidos por cerrar filas. Ambos cayeron derrotados en los comicios legislativos, con la división del voto reactivo al PJ como actor central.
Tal vez el correntino Juan Pablo Valdés sea el más empoderado dentro de la comitiva que viajó a Francia. La provincia no tendrá comicios ejecutivos el año próximo, porque fue a las urnas en 2025 para renovar sus autoridades. Valdés, al frente de la UCR, se impuso en primera vuelta al peronismo y relegó a LLA al cuarto lugar. Además, tiene influencia sobre los tres senadores de Corrientes: los radicales Eduardo “Peteco” Vischi y Gabriela Valenzuela y el peronista Carlos “Camau” Espínola.
Por lo pronto, el calendario se mueve. Los gobernadores dialoguistas buscan desdoblar las elecciones locales con un doble objetivo. Por un lado, apurar a LLA y al peronismo, obligándolos a acelerar definiciones; por el otro, alejar lo más posible la reyerta local de la nacional. Así lo hizo el tucumano Jaldo y así lo hará también Pullaro, quien mira a abril para las PASO y a junio para las generales. Salta, Corrientes, Chubut, Misiones, San Luis y Chaco son otros de los distritos amigables que ya avisaron que irán por separado. Catamarca, en cambio, votará en octubre.
El viaje a París de Javier Milei con 13 mandamases fue un gesto de distención, en medio de discusiones centrales, como la reforma electoral y el Presupuesto 2027. Si bien exhibió fortaleza, también dejó en claro que cualquier desajuste en la órbita de respaldos puede traducirse en reveses legislativos. Y en las provincias lo saben.

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