La morosidad de las familias volvió a subir y alcanzó al 18% del crédito

Proveedores no financieros

El informe también mostró importantes diferencias según quién otorgó el financiamiento. El sistema financiero tradicional concentra el 85,4% del crédito, equivalente a $84,9 billones, y presenta una morosidad del 15,8%.

La situación es más delicada entre los proveedores no financieros de crédito, categoría que incluye, entre otros, a emisoras de tarjetas no bancarias y fintech. Este segmento representa solamente el 14,6% del financiamiento total, con $14,5 billones, pero registra una mora del 31,3%, prácticamente el doble de la observada en el sistema bancario.

Como contrapartida, el estudio encontró una primera señal de estabilización. La denominada mora operativa, que contempla las situaciones 3 y 4 pero excluye los créditos considerados irrecuperables, se ubicó en 11,8% y comenzó a mostrar una meseta.

Fuertes diferencias entre provincias

La Rioja presentó la mayor morosidad por monto del país, con un 25,3%, seguida por Santa Cruz (23,6%) y San Luis (23,5%). En el otro extremo aparecen La Pampa, con apenas 9,6%; la Ciudad de Buenos Aires, con 12,4%; y Entre Ríos, con 14%.

Si se toma la cantidad de personas con dificultades para pagar, La Rioja también encabeza la estadística: el 36,5% de sus deudores está en situación irregular. Le siguen San Juan, con 35,6%, y Catamarca, con 35,5%. Los menores registros corresponden a CABA (15,4%), La Pampa (20,4%) y Santa Fe (23,1%).

El deterioro del crédito, además, comenzó a reflejarse con mayor intensidad entre las empresas. Un informe de la consultora Equilibra indicó que la mora corporativa pasó del 0,7% del monto financiado en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de este año.

La cantidad de empresas con atrasos también se duplicó en dos años, desde unas 16.200 hasta casi 37.500, equivalente al 13,4% del total.

El problema se concentra especialmente entre las pymes y en actividades vinculadas al mercado interno. La construcción presenta una morosidad del 7,7% y el comercio del 6,5%, mientras que sectores como minería, energía e intermediación financiera mantienen niveles inferiores al 0,5%.

Así, aunque la mora empresarial permanece muy por debajo de los niveles observados entre las familias, ambos indicadores reflejan un deterioro de la capacidad de pago, mientras el crédito comienza a perder impulso en términos reales.


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