Milei candidato único, la siesta del Súper RIGI y el desembarco jujeño de Macri


Candidatura única, ¿o nada?

En política, como en la vida, los niños, las calzas y las PASO nunca mienten. El culebrón de las PASO tiene un solo pedal: la necesidad que tiene Milei de que los aliados de la centro derecha le concedan para el año que viene la candidatura única del espacio. La oportunidad no es la mejor porque su figura pasa por un momento de escaso respaldo, según las encuestas, el único barómetro que miran los políticos.

Es el motivo de la firmeza del rechazo del oficialismo, que busca la suspensión de un sistema que mide cuál es el capital político real de cada actor. A medida que avanzan los tiempos, los aliados suben el precio de las adhesiones. Y dudan más en cederle una candidatura única a nadie. Solo lo harán a quien les asegure el apalancamiento del voto para vencer al peronismo.

Por el contrario, lo desafían a Milei con postulaciones que señalan que la única manera de potenciar las chances competitivas del espacio del no peronismo está en hacer una PASO. Este sistema fue creado por el peronismo cuando era gobierno para arruinarle la vida a la oposición en 2010, que le había ganado las elecciones de 2009. Cuando la dirigencia conoce el capital político de cada cual, toma las decisiones estratégicas.

Este martes se reabre el debate en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Tiene tres temas en el menú: la reforma sin PASO; el proyecto de Ficha Limpia; y otro que aligera la obligatoriedad de las PASO. Por cualquiera de los tres, el ánimo del oficialismo puede quedar afectado.

El bronce vs. la mesa del cobre

Los aliados no quieren saber nada con sacar las PASO, salvo que el Gobierno les jure concesiones que les aligeren el compromiso electoral de 2027 y les permitan la supervivencia. Este punto es clave porque la mesa del mileísmo aporta desde hace algunas semanas la percepción de una disidencia interna, discreta y agazapada, entre el mileísmo del bronce, encarnado en el presidente, y el mileísmo del cobre que le maneja la economía.

Milei no se cansa de repetir, ante cualquier escollo, que está en este negocio por el reconocimiento público: “Entré acá por el bronce, no voy a borrar con el codo lo que escribí con la mano”, dijo hace una semana en Misiones (cumbre del IAEF). El bronce, lo dice la enciclopedia, es una aleación de cobre y estaño, inoxidable pero maleable. Sirve para hacer estatuas, mientras que el cobre acuña monedas.

La fama contra el dinero, las ideas contra el negocio. La expresión, que no es nueva, tiene un aura de final de ciclo. ¿La vocación por el bronce de Milei, es la misma que anima a la mesa del cobre de los primos Menem y la sororal vocera que se sientan a negociar en nombre de quien no negocia?

Esta disidencia se transmite a los aliados que tienen el derecho a preguntarse: le va mal en las encuestas ¿y encima nos pide la candidatura única? Milei arrastra, por ahora, la mayoría de las adhesiones del no peronismo, pero la amenaza de sentirse saciado por el bronce termina transmitiendo más debilidad que fortaleza.

Cuando se sientan en la mesa de negociación, los delegados de Mauricio Macri siguen sosteniendo ante la mesa del cobre que creen en las PASO y que, hasta ahora, no ven razones para modificar su criterio. Patricia Bullrich, que viene del palo, y que llamó a que se abra la comisión esta semana, admite que no están los votos para bajar las PASO, pero igual quiere que se discuta la reforma electoral desde ahora.

La mala hora en el Senado

Patricia no ha abandonado su proyecto de competir por algún cargo ejecutivo el año que viene. Es socia de ese partido porque Milei le dio al PRO todo lo que pedía a cambio de votos, funcionarios y proyectos para gobernar en 2023. Patricia tiene derecho a pedir un rol en el futuro del Gobierno ahora cuando Milei está en dificultades para seguir adelante.

De otra forma, la senadora no hubiera permitido que se reabra la comisión que preside el fueguino Agustín Coto y que expone al gobierno a un odioso debate por la demorada Ficha Limpia, proyecto que irrita al mileísmo y también al peronismo. Puede terminar montando otro escenario de derrota en el Senado.

El Gobierno viene de mal en peor en esa cámara, que había logrado dominar entre 2023 y 2025 cuando Juan Carlos Romero coordinaba un entendimiento de bloques no pejotistas, que desalojó al cristinismo del control de la Cámara y aferró un grupo de los 37 senadores. Eso se terminó y el Gobierno duda de que, aun teniendo dictamen, pueda juntar los votos para aprobar la reforma del Banco Central según lo que le piden los mercados.

Del Súper RIGI, que ni pregunten: parecía encaminarse como una panacea futurista -ley para amparar proyectos de la dimensión desconocida con promociones de la dimensión conocida- pero entró en zona de archivo por el rechazo de las adhesiones de los aliados.

¿Debuta Lacunza junto a Macri en Jujuy?

El PRO de Macri, a dos puntas, le exige definiciones al Gobierno. Por un lado, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis se sientan a negociar con la mesa del cobre y no se bajan de la defensa de las PASO, quejándose además del hostigamiento de la mileísta Pilar Ramírez a Jorge Macri por su gestión en la Ciudad.

Por el otro, no terminan de aclarar qué es eso de que Hernán Lacunza sea precandidato presidencial avalado por Mauricio Macri. El cacique del PRO sigue fuera del país, pero mandó en las últimas horas a confirmar que encabezará la semana que viene una cumbre del PRO en Jujuy.

Tendrá un sesgo regional, pero habrá dirigentes nacionales de la fuerza en una provincia que gobierna un aliado del PRO en las elecciones, como el radicalismo en la figura de Carlos Sadir. En el programa previo a esa actividad figura una entrevista de Macri con Sadir, que integra el grupo de gobernadores que negocian posiciones con el gobierno.

Una mojada de oreja a Milei que puede escalar más si esta semana se confirma que Lacunza viajará a Jujuy para mostrarse con Macri por primera vez como precandidato presidencial. No es algo cerrado: pero se negociará finamente esta semana entre los acólitos cercanos a Mauricio y el economista.

Lacunza estuvo el martes en el seminario organizado por este diario en el Malba y recorrió todos los grupos de dirigentes, economistas y empresarios que asistieron. En esos corrillos confirmó que se mueve como candidato hasta el final. Admitió dos reuniones, al menos, con Macri para conversar sobre su lanzamiento y que Mauricio le dijo que lo hiciera y que lo iba a acompañar también hasta el final.

Para ese emprendimiento se mueve con independencia buscando amigos en otras fuerzas, estén o no afiliados al PRO, y trabaja ya con una treintena de técnicos que integran su equipo de campaña. Reparte sus actividades entre su tarea consultora del Banco de Córdoba y la presencia en todos los distritos. Estuvo la semana pasada en la Bolsa de Comercio de Córdoba y tiene una agenda que sigue con presencia en lugares como Mar del Plata y otras ciudades del sur.

Cambiemos: lo viejo funciona

En esos contactos Lacunza se acerca a dirigentes y partidos que pueden ir a una PASO del no peronismo, para consolidar una candidatura que eluda las limitaciones que hoy presenta Milei en ese espacio para de la confrontación con el pejotismo. En la semana que pasó tomó conocimiento de los antecedentes que arrimó el radicalismo sobre el tema Malvinas, algo que prueba que funciona el circuito que relaciona a los partidos que integraron Juntos por el Cambio.

El riojano Julio Martínez fue uno de los redactores originales de la ley de 2011 que sancionó el Congreso para castigar a las empresas que hagan negocios en el mar argentino que rodea las Malvinas, la que ahora el Gobierno quiere reforzar con el proyecto que va a llevar esta semana al Congreso.

Martínez le acercó al equipo del PRO que asiste a Lacunza los antecedentes que derivaron en la llamada Ley Pino, que llevó adelante Fernando Solanas entre 2010 y 2011 como presidente de la Comisión de Energía de Diputados. Eran los años que siguieron a la derrota del peronismo en 2009 y la oposición al cristinismo avanzó en posiciones de fuerza.

En aquel año se aprobó la ley 26.659 que castiga a empresas que entren en Malvinas con los ingleses (y otras como Glaciares y el 82% a jubilados). Esa ley funcionó durante 15 años porque la Argentina hizo sanciones y advertencias.

El panorama cambió por dos motivos: 1) La llegada al gobierno de Milei, un atlantista admirador de Margaret Thatcher que hizo creer a los británicos que tenían piedra libre en Malvinas. 2) Más importante, la escalada del precio del petróleo por las guerras en Medio Oriente, que han convertido en rentable la inversión en el recurso en áreas marítimas, o en yacimientos para extracción no convencional.

Malvinas y jueces, despertador para radicales

De paso, Martínez estuvo con algunos caciques de su partido que viajaron a La Rioja a participar de una reunión de legisladores de las provincias del Norte Grande. Entre ellos estaban el santafesino José Cano, hoy legislador provincial en Santa Fe, y Gustavo Valdés, legislador por Corrientes después de ser gobernador.

Este dirigente escuchó de sus correligionarios el canto de sirena de una precandidatura presidencial por la UCR. Corrientes tiene un cronograma electoral descalzado del nacional, que le permitiría a Valdés cierta independencia para comprometerse en una elección a presidente de 2027 sin abandonar su pretensión de volver a la gobernación de Corrientes, algo que se disputará recién en 2029.

La aspiración del radicalismo a tener un precandidato a presidente en una PASO del no pejotismo, se basa en la existencia de una demografía del partido que se extiende en todo el país y que hoy no tiene expresión en la cúpula del partido ni en las bancadas legislativas, donde está balcanizado en sectores que nadie unifica.

Hay ejemplos que justifican esa pretensión de representación, como el bloque del Senado, donde la UCR ejerce de árbitro de todas las decisiones con las 10 bancas que tiene. Salen o no salen los proyectos que avala o no esa bancada, que se mueve en el espectro de los 44 legisladores que coordina Patricia Bullrich, jefa del bloque LLA.

El 20 de octubre puede surgir otro testimonio. Se eligen los representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura, que será la primera PASO de 2027, por la cantidad de votantes que participarán en la disputa de las sillas de ese estamento.

Se calcula que pueden llegar a votar unos 150 mil abogados y el radicalismo tiene militantes en por lo menos cuatro listas que tienen chance de sacar algún representante. Este lunes se conocerán los nombres que integran las listas de candidatos.

Malvinas, el abrazo del oso

El malvinazo que siguió al sabanazo y la remontada en el partido contra Inglaterra del Mundial, sumió al Gobierno en el descrédito ante la opinión pública. La reacción a partir de las palabras de Trump contra Gran Bretaña ha convencido al Gobierno de la rentabilidad de empaparse de ánimo malvinero, recurso de todo gobierno débil.

Ahora van a completar la batalla en el Congreso con el viejo recurso del abrazo del oso: desafiar a la oposición con proyectos a los que nunca podrían decir que no. ¿Cómo el peronismo rechazaría un proyecto que endurece las sanciones a los cruceros en Malvinas? ¿Cómo los aliados no acompañarán al Gobierno en esta inflamación nacionalista?

De ahí que la cúpula del PRO haya tomado contacto con los radicales como Martínez, que saben de Malvinas, para reperfilar su discurso. Del lado del peronismo, le preparan también alguna zancadilla al Gobierno. El federal Guillermo Michel ha presentado dos proyectos que agravan la Ley Pino en dos capítulos.

Uno denuncia el convenio de doble imposición fiscal con Gran Bretaña. Compromete unos USD 50 millones al año y basta con que la Cancillería denuncie el convenio para que caiga ese beneficio a unas 500 empresas inglesas, y que ingrese al fisco criollo. Ese monto equivale a la mitad del gasto anual en defensa para el gobierno inglés en las islas.

Los kelpers pueden autofinanciarse con ingresos de licencias de pesca y de turismo, pero no tienen ese dinero para pagarse la seguridad. Otro proyecto reforma el código para imponer prisión efectiva a quienes violen la Ley de Pesca, otro duro golpe al perfil pro-business del Gobierno. Si eso avanza hace correr sangre y saca al gobierno del estado declamatorio.

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