Luego de sucesivos sondeos, charlas de café y visitas a distintas provincias, Diego Santilli se muestra confiado. Los gobernadores, o al menos una mayoría de ellos, le habrían verbalizado su apoyo para la suspensión de las PASO, objetivo prioritario para el Gobierno, en tren de asegurar la reelección del presidente Javier Milei el año próximo.
Pero prioridades son prioridades: el ministro coordinador se pasó la semana, con la ayuda de otros funcionarios nacionales y legislativos, haciendo cuentas y ajustando los números para conseguir una mayoría y aprobar, el miércoles en la Cámara de Diputados, dos proyectos económicos que el Presidente considera claves: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la ley de inocencia fiscal. Pasos indispensables para recuperar la iniciativa luego del retiro del capítulo vinculado a la venta de tierras en el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, aprobado la semana pasada.
“Los números para suspender las PASO ya los conocemos y somos optimistas. Pero necesitamos sacar otras leyes antes”, afirmaron a este diario cerca del ministro coordinador. Desde la mesa política, que encabeza cada martes la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, expresaron a LA NACION que “el foco está puesto en el 26. Además, son dos proyectos muy importantes para el Presidente, ambos apuntan al equilibrio fiscal sostenido”.
Soledad Aznarez
Desde Balcarce 50 también destacan como meta futura la aprobación del presupuesto 2027, que ingresará al Congreso a mediados de septiembre, aunque no será presentado por el Presidente, como ocurriera el año pasado, en el Congreso y por cadena nacional. “Este año, el Presidente decidió no hacerlo de ese modo”, confirmaron desde Presidencia, sin dar detalles ni razones del cambio.
En relación a la eventual suspensión de las PASO −hay más consenso en suspenderlas por única vez que en eliminarlas, como propone el proyecto del oficialismo enviado en abril−, Santilli y otros interlocutores de los gobernadores, como el subsecretario de gestión institucional, Eduardo “Lule” Menem, confían en los apoyos seguros de aliados como los radicales Leandro Zdero (Chaco) y Carlos Sadir (Jujuy), los macristas Ignacio Torres (Chubut) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos), los independientes Marcelo Orrego (San Juan) y Claudio Poggi (San Luis) o el peronista Raúl Jalil (Catamarca), quienes ya vienen anticipando su apoyo y el de los legisladores que le responden.
“Las PASO son una encuesta cara, es lo que pienso”, afirmó Jalil a LA NACION, en una postura que le vale al catamarqueño duras críticas de los gobernadores peronistas enlistados en el proyecto presidencial de Axel Kicillof.

“La suspensión va a depender de la coyuntura política a nivel nacional. Tal vez la consigan, pero antes nos dejaron en claro que quieren aprobar dos o tres leyes para superar lo de la ley de tierras”, comentó a este diario y sin micrófonos cerca otro mandatario provincial, que conversó la última semana con Santilli, y de los que suele acompañar con el voto de sus legisladores las iniciativas del Poder Ejecutivo.
En su reciente encuentro con Santilli, el miércoles en la Casa Rosada, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, le confirmó que apoyará la eliminación de las PASO, a la que califica de “gasto innecesario”, y también la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Distinta es la situación del radical mendocino Alfredo Cornejo, aliado pero que sostiene a las PASO como herramienta electoral en su provincia, o del también aliado, el peronista Osvaldo Jaldo, que además de no respaldar la suspensión viene subiendo el tono de sus críticas a la política económica del Gobierno. “El voto de los legisladores tucumanos el miércoles todavía no está definido”, sostuvieron cerca de Jaldo.
En el grupo de los que aún no tomaron una postura clara están el radical santafesino Maximiliano Pullaro y el salteño Gustavo Sáenz, quienes según la Casa Rosada “discuten ley por ley” y a la vez sostienen sus propias demandas, un modus operandi similar al del resto de los mandatarios que mantienen un diálogo permanente con el Poder Ejecutivo. Surgieron problemas en Misiones, con el gobernador Hugo Passalacqua, en franca disputa con el caudillo Carlos Rovira, y la decisión de tomar distancia del Gobierno, un dato no menor a la hora de buscar votos y aliados para los proyectos de la Casa Rosada.
“La ventaja que hoy tenemos es que los gobernadores, en su mayoría, no tienen por ahora un proyecto nacional ni un candidato presidencial al que apoyar”, afirmó una alta fuente legislativa libertaria, confiada en que, en su búsqueda de la reelección en sus provincias, los mandatarios terminen apoyando (o al menos no obstruyendo) la reelección del Presidente. “Nuestro objetivo 1, 2, 3, 4 y 5 es la reelección de Milei”, graficó la espada legislativa oficialista.
Las concesiones del Gobierno a los gobernadores del Norte, centradas en mayores subsidios a las “zonas cálidas”, fueron bien vistas por los mandatarios que integran el grupo. “Diego hace política y nosotros también. Hay un cambio de actitud”, comentó uno de los interlocutores de Santilli y el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, en la reunión del martes pasado.
“Este es el camino que queremos consolidar: escuchar, dialogar y resolver. Los problemas que llevan años esperando una respuesta no se solucionan con discusiones entre Nación y provincias, sino trabajando juntos”, afirmó luego de aquella reunión Santilli, que trabaja para cumplir con el mandato que recibió: hacer todo lo que esté a su alcance para que Milei sea reelecto el año que viene.

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