Javier Milei reencauza el diálogo con los gobernadores y el peronismo busca sumar a los díscolos

El desplante por la modificación a la ley de Tierras encendió las alarmas en la Casa Rosada y exhibió el poder de fuego de los caciques, que siguen siendo árbitros legislativos. Por eso, el oficialismo salió a contener las quejas y tendió nuevos puentes con el objetivo de evitar una sangría mayor de cara a los próximos debates parlamentarios.

Se trata de un reclamo de antaño de los norteños, que será instrumentalizado a través de una resolución, sin pasar por el Congreso. Ante este escenario, el Gobierno confía en poder avanzar con la modificación del régimen de zona fría en el Senado, dejando afuera a localidades de Córdoba, San Luis, Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza.

El sistema de subsidios al gas, en tanto, se sostendrá en la Patagonia. Lo confirmó el gobernador neuquino Rolando Figueroa tras reunirse, por separado, con Luis Caputo y Diego Santilli. Figueroa consiguió el traspaso de obras a la provincia, incluyendo proyectos del extinto Procrear. También anticipó su respaldo a la modificación de la Carta Orgánica del BCRA y a la reforma electoral, dos ítems clave para la agenda mileísta.

Santilli devolverá gentilezas asistiendo el lunes al Neuquén Day, en el Centro de Convenciones de la Ciudad, un evento pensado para presentar las potencialidades de la provincia, con Vaca Muerta a la cabeza, ante inversores.

Por ahora, la eliminación de las PASO sigue siendo el punto más álgido. El peronismo intenta cerrar filas para rechazar cualquier modificación, mientras que la oferta de las colectoras para caciques amigables sigue sobre la mesa, aunque algunos la den por muerta.

Una de las novedades en el vínculo con los distritos es el involucramiento directo del ministro Caputo, quien no solo fue anfitrión del cónclave con Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Leandro Zdero (Chaco), sino que antes había viajado a Catamarca junto a Santilli para firmar el acuerdo por el sistema de acueductos Abilgasta junto a Jalil y al santiagueño Elías Suárez.

El peronismo busca captar a los díscolos

No obstante, más allá de la sintonía entre el oficialismo y los mandatarios, el PJ intenta recuperar el terreno perdido. El Gobierno tiene la billetera como activo, pero el deterioro de la situación social y el sol del 2027 en el horizonte empiezan a jugar su partido. En ese marco, tomar una distancia prudente de Milei es una oferta seductora para algunos líderes.

Bien lo sabe, por ejemplo, el misionero Hugo Passalacqua. Rota su alianza con el poderoso Carlos Rovira, el gobernador litoraleño ensaya la confrontación con la Casa Rosada. Ya logró llevarse a Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, los dos senadores del oficialismo local, a su campamento. También estudia conformar un bloque propio en diputados junto a alfiles de Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta).

La semana pasada, Passalacqua recibió en tierra colorada a una comitiva del peronismo federal integrada por los diputados Victoria Tolosa Paz, Emir Félix y Guillermo Michel; el intendente de Pilar, Federico Achaval; y el dirigente porteño Juan Manuel Olmos, quienes buscan sumarlo a una estructura nacional.

Casi a la par del cónclave, Axel Kicillof desembarcaba en Chaco con la excusa de presentar su libro. La visita no se supeditó únicamente a los asuntos literarios: hubo acto con la CGT local, reunión con intendentes del PJ y un encuentro con empresarios y emprendedores, con la escolta del senador Jorge Capitanich, uno de los pesos pesados en el terruño comandado por el radical violeta Leandro Zdero.

Un día después, Kicillof participó en La Plata de una actividad del PJ que incluyó comitivas de Buenos Aires, Santa Fe, Jujuy, La Rioja, Neuquén, Corrientes y Salta. Incluso estuvieron sectores reactivos al kirchnerismo, como Alberto Marocco, número dos del salteño Gustavo Sáenz. Marocco se reunió con su par bonaerense, Verónica Magario, con quien coincidió “en la importante necesidad de reorganizar una Argentina federal”.

En tanto, la senadora jujeña Carolina Moisés, también cercana a Sáenz y enfrentada con Cristina Kirchner, se declaró “amablemente desinvitada” horas después de confirmar su presencia en el mitin. En su entorno apuntaron contra “el pensamiento dogmático, poco federal y limitado que demuestran algunos dirigentes a los que les gana el temor”.

Vices: la bonaerense Verónica Magario y su par de Salta, Antonio Marocco.

Vices: la bonaerense Verónica Magario y su par de Salta, Antonio Marocco.

El viernes, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de Buenos Aires, Gabriel Katopodis, viajó a Rosario, donde mantuvo un encuentro con intendentes peronistas de Santa Fe, en otro paso para apuntalar la aventura kicillofista en territorio adverso.

El riojano Ricardo Quintela, en tanto, es otro de los apóstoles del General que juegan su propio partido. Quintela se dio la tarea de ir en búsqueda de los mandatarios celestes que se alejaron del partido a nivel nacional.

Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil son dos de ellos. Hasta le abrió la puerta al cordobés Martín Llaryora, cultor de un peronismo mediterráneo divorciado con la escudería con sede en la calle Matheu. “Es importante que Martín se sume a este proceso de unidad”, afirmó el líder norteño, quien admitió tener “muy buen” vínculo con su par de Córdoba y con el diputado Juan Schiaretti.

El jueves, la provincia de Buenos Aires y La Rioja salieron en tándem a anunciar límites a los créditos “abusivos” y “usureros”, un cortafuego contra la epidemia de morosidad y también una diferenciación marcada con la narrativa libertaria del “problema entre privados”. Lo cierto es que cada vez son más las jurisdicciones que avanzan con políticas de alivio: Neuquén, La Pampa, Santa Fe, CABA, Misiones, Entre Ríos y Corrientes.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *