Lo que dejó la sesión en el Senado: el fin del “bloque de los 44”, aliados en fuga y el desafío de Patricia Bullrich

Fue muy poco lo que quedó en pie de aquel ambicioso proyecto, que fue dictaminado en mayo pero que, casi 20 versiones después, se aprobó en el recinto. Para empezar, quedó afuera todo el capítulo que atentaba contra el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP). Una política que, durante el gobierno de Cambiemos había logrado sortear la grieta “kirchnerismo-antikirchnerismo” de aquellos años.

Más acá en el tiempo, esta misma semana, y pese al esfuerzo de Bullrich por despejar los fantasmas que se generaron en torno al texto, los libertarios debieron desprenderse de la modificación a la ley de Tierras. Fue otro proyecto que, si bien el oficialismo intentó endilgárselo al kirchnerismo –incluso se lo atribuyeron a Máximo Kirchner quien, por aquellos años, ni siquiera era diputado nacional– no alcanzó. Vale recordar que cuando se sancionó, allá por el año 2011, salvo el salteño Juan Carlos Romero, el resto de los miembros de la Cámara alta acompañaron el proyecto. Había sido otra ley que atravesó las grietas partidarias y que LLA quiso llevarse puesta.

Así, el espíritu del proyecto de Sturzenegger quedó en el camino. Y ahora el texto quedó en manos de Martín Menem para su sanción definitiva.

Los pilares del proyecto de Sturzenegger quedaron en el camino.

Los pilares del proyecto de Sturzenegger quedaron en el camino.

Senado

Hacia el fin de la jornada, La Libertad Avanza ya no solo había perdido la pelea en la calle y en las redes sociales, sino también en el Congreso. Para el día de la votación, el slogan “la patria no se vende” ya había prendido. Y figuras del mundo del espectáculo, la cultura y el deporte se hicieron eco. Para los aliados, acompañar una ley que antes de la bandera “Las Malvinas son argentinas” del Mundial no había estado en el radar se convirtió en un costo político tan alto que prefirieron no acompañar.

Poner al kirchnerismo en la vereda de enfrente para sumar adeptos al momento de la votación no alcanzó. Incluso cuando, al día de hoy, el PJ sigue siendo el principal rival del oficialismo de cara a las elecciones del año que viene, el tiro les salió por la culata. Le sirvieron en bandeja un triunfo a los Kirchner. Al final, sus leyes no eran tan malas.

Para colmo, la sesión tuvo un capítulo extra que volvió a poner en el centro de la escena a la supuesta lucha anti-casta que venía a dar el gobierno de Javier Milei. Esto fue cuando se conoció que Joaquín Benegas Lynch, senador muy cercano al Presidente, a tal punto que forma parte de La Banda Presidencial, sería uno de los grandes beneficiados con la reforma a la ley de Tierras.

El entrerriano reconoció desde su banca ser dueño de la firma Glocal Terra SRL, con la que se dedica a rastrear clientes extranjeros que quieran comprar tierras en Argentina. Así, quedó a la vista un conflicto de intereses. ¿Legislan para los “argentinos de bien” o para ellos mismos? Lo mismo ocurrió, por caso, con la ley de Inocencia Fiscal, a la que adhirieron varios funcionarios. Entre ellos, nada menos que Manuel Adorni, el primero en poner en jaque el discurso anti-casta libertario.

Los desafíos que se vienen

Pero la sesión de ayer no solo dejó a la vista la debilidad libertaria, que no supo defender su propia ley y dejó que se instalen slogans como “la soberanía está en peligro” o “Milei quiere rifar el país”. Todo esto, apenas una semana después de que Milei denunciara (sin pruebas) el financiamiento de una campaña “anti-argentina” por parte del gobierno de Brasil.

La sesión del jueves dejó a la vista que el grupo de los 44 con los que contaba Bullrich para avanzar con las leyes oficialistas es cada vez más endeble. Aún cuando los tres pilares quedaron suprimidos del texto, varios de ellos votaron en contra de la ley.

Bullrich ya no tiene garantizado el acompañamiento de los

Bullrich ya no tiene garantizado el acompañamiento de los “44”-

Entre ellos, nada menos que la cordobesa Alejandra Vigo, que fue una de las legisladoras que cuestionó los desmanejos en las negociaciones del proyecto que combinó las materias más variables y que derivó en casi 20 versiones distintas desde que se dictaminó hasta que se votó esta madrugada en el recinto.

A Vigo se le sumaron los senadores de algunos de los gobernadores que mantienen muy buena sintonía con la Rosada. Le quitaron su apoyo a la ley Beatriz Ávila (Tucumán), Julieta Corroza (Neuquén) y Flavia Royón. Ellas responden a Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa y Gustavo Sáenz, respectivamente. En la votación, también le soltaron la mano al Gobierno los dos santacruceños de Movere.

La derrota fue tal que, en paralelo, los rumores en la Rosada eran que el Gobierno frenaría otro proyecto “ómnibus” que tiene la firma de Sturzenegger, y que busca desregular una serie de industrias, como la Farmacéutica o la del Libro.

En los equipos de Sturzenegger desmienten que así sea. Pero reconocen que el borrador que circuló semanas atrás sigue en revisión. Y hasta comenzaron a reunirse con los sectores alcanzados por ese borrador. De mínima, en LLA están poniendo un pie en el freno, para evitar llegar con una nueva Ley ómnibus que termine en una “ley fitito”, como se bromeaba con la Ley Bases que empezó con más de 600 artículos y, cuando se aprobó, apenas superaba los 200.

Pero no solo los desmanejos y la mezcla de temas tan disímiles que conviven en el texto de Sturzenegger generaron malestar entre los aliados. Benegas Lynch tiró más nafta al fuego cuando hizo su descargo tras ser acusado por conflicto de intereses. Desde su banca, el senador apuntó contra los aliados, que son imprescindibles para que Bullrich logre sacar cualquier ley adelante. Es que, en la bancada libertaria apenas conviven 21 senadores.

“La ignorancia de los tibios del medio nos lleva a no votar el capítulo 3, que es para los argentinos”, arremetió el senador amigo de Milei. Sus palabras cayeron muy mal entre los aliados. Varios pusieron el grito en el cielo y hasta algunos aseguran que fue el detonante para que más de un senador le quitara su apoyo al capítulo de la ley del Fuego.

Benegas Lynch trató de

Benegas Lynch trató de “tibios” a sus propios aliados.

El malestar se replicó puertas adentro. El entrerriano demostró que no juega en equipo. Y hasta habría desobedecido la orden de Bullrich, quien en la reunión de bloque previa a la sesión, habría pedido no aludir a los capítulos de la ley que habían quedado en el camino.

Así que ahora, LLA, con Bullrich a la cabeza, deberá recomponer sus vínculos con los aliados para recuperar el grupo de los 44, imprescindible si el Gobierno quiere sacar las leyes que más le importan a Milei. Entre ellas, la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo proyecto de Inocencia Fiscal.

El asunto es que, con la elección a la vuelta de la esquina, la docilidad que los aliados, con gobernadores incluidos, supieron mostrar durante el primer tramo del año, va quedando atrás.

¿Se viene un Senado virtual?

Por lo pronto, Bullrich se anotó un pequeño triunfo: logró que se desechara la votación virtual que solicitó la camporista Anabel Fernández Sagasti primero y el radical Flavio Fama después. El video de la mendocina planteando su pedido no cayó del todo bien incluso en las filas peronistas.

El mismo peronismo boicoteó el pedido de Sagasti para sesionar de manera virtual.

El mismo peronismo boicoteó el pedido de Sagasti para sesionar de manera virtual.

Dejar a discreción del cuerpo la votación remota podría ser pan para hoy y hambre para mañana. Es decir, que en un futuro el oficialismo use esa herramienta a su favor, cuando esté corto de quorum. Por eso, acompañaron la moción de Bullrich para que el tema se debata en comisión.

Así y todo, en el PJ surgió la idea de presentar un proyecto para que las senadoras embarazadas tengan la posibilidad de participar de manera remota en las sesiones. ¿Será el debate que se viene o “aquí no ha pasado nada” y seguirá reinando la presencialidad en el Senado?

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