Vaca Muerta genera más del doble de los dólares que Argentina le paga al FMI por año, pero esa lluvia de divisas deja un camino de asfalto roto en el interior del país. Cansado del deterioro de su infraestructura vial, el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, decidió ponerle un freno al paso indiscriminado de los camiones petroleros y envió a la Legislatura un proyecto para cobrarles peaje.
La iniciativa se traduce en una nueva “Tasa Vial” que pondrá en la mira exclusivamente a los vehículos pesados de cinco o más ejes. Para evitar un golpe al bolsillo de los trabajadores locales, el gobierno provincial aclaró de entrada que el impuesto no afectará a los transportistas pampeanos, dejando exentos a todos los camiones que tengan al día el Impuesto Automotor en su territorio.

El disparador de esta medida radica en un colapso logístico sin precedentes. Según pudo saber Clarín en base a datos de Vialidad de la Provincia, el volumen de tránsito pesado sufrió una explosión. El caso testigo más brutal ocurre en los 80 kilómetros de la Ruta Provincial 13: mientras en 2015 pasaban apenas 17 camiones por día, en este 2026 la cifra trepó a 226, lo que representa un salto insólito del 998%.
Esta marea de vehículos pesados (unos 1.200 por día en promedio, incluyendo los enormes “bitrenes”) cruza La Pampa con un objetivo claro: llevar a Neuquén la arena que sale de Entre Ríos y que resulta vital para el fracking. Como muchas rutas nacionales ya están destrozadas por la falta de mantenimiento, los camioneros desvían su recorrido por las vías provinciales pampeanas, terminando de romper el asfalto local.
Para intentar reparar el daño económico y material, Ziliotto ideó un sistema de reparto automático de lo que se recaude. El proyecto establece que el 90% de los fondos irá directo a un nuevo “Fondo de Desarrollo y Conservación Vial” manejado por la provincia, mientras que el 10% restante se coparticipará entre los municipios con la obligación estricta de usar esa plata para arreglar calles y caminos vecinales
La cuestión legislativa
Antes de convertirse en realidad, el peaje tendrá que sortear un escenario legislativo complejo. En las próximas semanas, cuando el proyecto tome estado parlamentario, el oficialismo deberá negociar los votos no solo con la oposición, sino también con el bloque peronista que responde al ex mandatario Carlos Verna, un sector interno que arrastra viejas tensiones con la actual gestión de Ziliotto.
El reclamo pampeano también expone la desidia sobre las vías que dependen directamente de la Nación. Desde el gobierno provincial apuntan que el asfalto cede bajo el peso de la arena en corredores nacionales clave como la ruta 5 (que conecta con Buenos Aires), la 35, la 152 a la altura de General Acha, y muy especialmente la 151, en su tramo de unión hacia la provincia de Río Negro.
El telón de fondo de esta movida esconde un choque político inevitable. Mientras La Pampa sigue en pleno tironeo con la administración central por la transferencia de fondos adeudados, la creación de un nuevo impuesto que encarece la logística de Vaca Muerta amenaza con encender un nuevo foco de conflicto entre la provincia y el gobierno libertario.
TC/VR

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