Luego de la privatización de la Hidrovía, ahora el Gobierno avanza en la licitación para dragar y ensanchar el Canal Martín García, en el Río de la Plata. Según se publicó este lunes en el Boletín Oficial, son dos las compañías que lograron avanzar en la licitación que se definirá la semana que viene con la presentación de las ofertas económicas.
De las tres empresas que presentaron ofertas, quedaron en carrera Jan De Nul, la firma belga que la semana pasada se quedó con la concesión de la Hidrovía por un periodo de 25 años, y Boskalis International Uruguay, que operó ese mismo canal entre 1999 y 2013 bajo la denominación Riovía. La firma china CHEC Dredging fue descalificada por incumplimientos técnicos vinculados a la antigüedad de los equipos ofrecidos.
La próxima instancia, según consta en el documento oficial, será la apertura de las ofertas económicas prevista para el 25 de junio. El contrato tendrá una duración inicial de cinco años, con opción de prórroga por otros cinco.
Según la Resolución 14/2026 dictada el 12 de junio por la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), la etapa técnica quedó cerrada con dos oferentes habilitados. De acuerdo con el dictamen de la comisión evaluadora, la exclusión de CHEC respondió a que la empresa presentó equipos con más de 30 años de antigüedad —por encima del límite fijado en el pliego— sin proponer reemplazos válidos.

La licitación abarca el tramo comprendido entre el kilómetro 39, en Barra del Farallón, y el kilómetro cero del río. Ese corredor tiene peso estratégico porque funciona como salida natural de toda la cuenca hidroviaria hacia el Atlántico y su profundidad operativa condiciona la capacidad de carga de los buques que circulan por la Vía Navegable Troncal.
La semana pasada, el Ministerio de Economía confirmó la adjudicación de la Hidrovía Paraná-Paraguay a la empresa belga Jan De Nul, junto a su socio local Servimagnus. Las empresas operarán bajo una nueva sociedad denominada Vía Navegable Argentina, que tendrá a su cargo la operación, el mantenimiento y la modernización del corredor fluvial durante los próximos 25 años.
El comunicado oficial señaló que la licitación no registró impugnaciones de las empresas participantes, que convalidaron así los dictámenes técnicos emitidos en cada etapa.

Las adjudicatarias informaron que el proyecto generará empleo directo e indirecto para más de 600 personas y prevé una baja del 13,5% en los costos logísticos. El contrato, cuya firma está prevista dentro de un plazo máximo de 30 días, incluye obras de profundización y la incorporación de tecnología para la seguridad de la navegación y el combate al narcotráfico.
De acuerdo con el comunicado oficial de Economía, esas obras permitirán que los barcos completen la carga en los puertos de origen, con impacto sobre el ahorro logístico, la expansión de la frontera productiva y la competitividad de los sectores productivos e industriales argentinos. El respaldo al proceso incluyó a la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, el Centro Exportador de Cereales, la Unión Industrial Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de Puertos Privados Comerciales, la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas y a los gobiernos provinciales de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones.
Jan de Nul se quedó con la concesión de la Hidrovía tras superar a su única competidora, la belga Dredging, Environmental & Marine Engineering (DEME). Si bien ambas empresas presentaron la misma oferta económica, durante la evaluación técnica de esa concesión, Jan De Nul obtuvo 66,20 puntos y DEME alcanzó 42,14. Fue por eso que la diferencia quedó resuelta por la puntuación técnica, donde Jan De Nul superó a DEME por más de 24 puntos sobre un máximo de 80.
La hidrovía se extiende a lo largo de 1.635 kilómetros y concentra la salida al Atlántico del 80% de las exportaciones argentinas, en especial granos y productos industriales embarcados en las terminales de Rosario. También es utilizada por cargas de Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay, países que junto con la Argentina firmaron en 1992 el acuerdo internacional que regula la navegación y el transporte comercial en la región.

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