La cantidad de empresas empleadoras en la Argentina volvió a sufrir en marzo una dura caída, en este caso del 2,8% interanual, lo que se tradujo en el cierre definitivo de 14.044 compañías en comparación con el mismo mes del año anterior. Con este desplome, la cantidad de firmas activas con personal a cargo se redujo a 481.635 en todo el país.
El fenómeno responde a una combinación de factores macroeconómicos que asfixian la actividad: el desplome del consumo interno, el incremento de los costos operativos y una persistente alta inflación -aunque los últimos datos mostraron algunas bajas- que pegó en el poder adquisitivo de los salarios. Según un informe de la consultora Politikón Chaco, elaborado sobre la base de registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el dato de marzo no es un hecho aislado, sino que marcó el vigésimo quinto mes consecutivo de contracción. Además, este último registro se consolidó como la caída más pronunciada desde que comenzó la actual serie de descensos, evidenciando una velocidad de destrucción que no encuentra piso.
Por su parte, desde la consultora Fundar también analizaron el tema, y precisaron que cerraron 26.448 empresas entre marzo de 2023 y marzo de 2025. “Sólo en marzo de 2026 cerraron 2011 empresas. El dato contrasta con la caída de 257 firmas registrada el mes anterior y marca una nueva aceleración en el deterioro del tejido productivo”, sostiene.
Además, especifica que entre los casos más relevantes se encuentran Citroën (que dejó de fabricar vehículos en Argentina y concentrará su producción regional en Brasil y Uruguay); Leval S.A. (histórica fabricante de estructuras metálicas y proveedora de Siderar, Siderca y Acindar, que cerró tras más de 50 años de actividad); y la planta de Granja Tres Arroyos en Entre Ríos.
La sangría empresaria golpeó de forma heterogénea a los distintos segmentos de la economía, con especial impacto sobre los motores tradicionales del empleo. El comercio fue el sector más afectado en términos de volumen, con la pérdida de 5.145 firmas, lo que representó una baja del 3,5% interanual producto de las persianas que debieron bajar los locales ante la falta de ventas.
Por su parte, la industria manufacturera registró un retroceso del 4,5%, destruyendo 2.167 fábricas y talleres en apenas doce meses, un golpe directo al valor agregado y a los puestos de trabajo calificados. El agro (-2,3%) y la construcción (-2,1%) tampoco lograron esquivar la tendencia negativa generalizada.
El mapa del achicamiento productivo muestra un panorama complejo a nivel federal, con persianas bajas en casi todas las provincias. En términos absolutos, las provincias que concentran la mayor densidad demográfica y económica lideraron las pérdidas: Buenos Aires encabezó el podio con la desaparición de 4.311 empresas, seguida por Córdoba con 2.187, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 1.539 y Santa Fe con 1.305 cierres.
Si se analiza el impacto porcentual, los retrocesos más violentos se ubicaron en La Rioja (-10,7%), Tierra del Fuego (-6,7%), Santa Cruz (-6,6%) y Misiones (-6,6%). La única y notable excepción a la regla fue Neuquén, que gracias al persistente impulso de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta logró sumar 12 nuevas firmas, registrando un leve crecimiento del 0,1%.
Al evaluar el comportamiento de este indicador clave desde el recambio institucional, la evolución bajo la gestión de Javier Milei consolida la tendencia contractiva del sector privado. Si se contrasta el escenario actual con los datos de noviembre de 2023, justo antes de la asunción del líder libertario, la cantidad de empresas empleadoras arrastra una caída acumulada del 5,2% a nivel nacional.
Esta variación implica que en los primeros meses del mandato actual desaparecieron 26.213 compañías en todo el país, reflejando el impacto directo del fuerte plan de ajuste, la devaluación inicial y la drástica caída de la demanda que caracterizaron el período.
La mirada de mediano plazo hacia el interior del entramado productivo confirma que la recesión golpeó las estructuras fabriles y de servicios de manera generalizada bajo el nuevo esquema económico. Durante este ciclo, el sector de la construcción se posicionó como el más castigado con un derrumbe del 9,5% en su cantidad de empresas, directamente afectado por el freno total de la obra pública dispuesto por el Gobierno nacional y la parálisis de los desarrollos privados.
Detrás se ubicaron la industria manufacturera, con un preocupante retroceso del 6,8%, el comercio con una baja del 4,6% y el sector agropecuario, que resignó un 4,5% de sus firmas empleadoras.
El desagregado provincial durante la administración libertaria replica la misma asimetría que se observa en los datos mensuales, dejando en claro el peso de la concentración económica. Las provincias grandes sufrieron el mayor costo en términos de volumen puro debido a la escala de sus mercados locales: Buenos Aires perdió 5.615 empresas desde noviembre de 2023, mientras que Córdoba registró una baja de 4.388 firmas, Santa Fe anotó 2.993 cierres y la Ciudad de Buenos Aires sumó otras 2.909 bajas en sus registros de empleadores.
En términos relativos, el impacto geográfico muestra realidades extremas en los extremos del mapa productivo nacional. Un pelotón de seis provincias exhibe caídas de doble dígito en el acumulado de la gestión de La Libertad Avanza, siendo los casos más dramáticos los de Tierra del Fuego, con una contracción del 11,8% en su universo empresarial; Catamarca, con un descenso del 12,8%; y La Rioja, que lidera las pérdidas porcentuales con un alarmante desplome del 17,6%. En el otro extremo de la tabla, distritos como la Ciudad de Buenos Aires, Río Negro, Tucumán y San Juan lograron amortiguar el impacto, mostrando las bajas más moderadas del país con caídas que no superaron el 3,0%.
Una vez más, la provincia de Neuquén se consolidó como la única isla verde dentro de un mapa cubierto por números rojos en la era Milei. Impulsada por las inversiones récord en el sector energético, el empleo asociado a los servicios petroleros y el desarrollo de la infraestructura en la cuenca neuquina, la provincia registró un crecimiento del 2,1% en la cantidad de empresas empleadoras respecto de noviembre de 2023, lo que representa la incorporación neta de 186 nuevas firmas al circuito formal.

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