La industria metalúrgica de Córdoba cerró mayo con una caída del 4,1% interanual y sin señales de recuperación a la vista. Los datos corresponden al último informe técnico del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) y consolidan una tendencia declinante que se extiende a lo largo de todo 2026.
El retroceso en la provincia tuvo dos motores principales: el sector de autopartes, de fuerte presencia en el entramado industrial cordobés, registró una caída del 2,9% interanual, mientras que la maquinaria agrícola marcó una tendencia negativa por primera vez en el año, con un descenso del 8,6% a nivel nacional. Las empresas vinculadas al agro acumularon un registro negativo del 9,5% en el análisis de cadenas de valor.
A escala nacional, el sector metalúrgico contrajo un 5,1% interanual y un 1,4% respecto a abril en términos desestacionalizados. Con ese resultado, la industria metalúrgica argentina acumula una baja del 6,0% en los primeros cinco meses del año. Córdoba se ubica en una posición intermedia en la comparación regional: Buenos Aires registró la caída más pronunciada con un 5,9%, seguida por Santa Fe con un 5,1%, Entre Ríos con un 3,8% y Mendoza con un 2,4%.
El dato que más preocupa al sector es la utilización de la capacidad instalada: el índice se ubicó en el 39,8%, uno de los niveles más bajos en términos históricos y 6,8 puntos porcentuales por debajo del registro del año anterior. Otros subsectores mostraron retrocesos significativos: la fundición cayó un 8,9%, los bienes de capital un 6,8% y el equipamiento médico un 6,3%. El único rubro con saldo positivo fue carrocerías y remolques, con un crecimiento interanual del 1,9%.
El mercado laboral del sector tampoco escapa a la tendencia. El empleo en las empresas metalúrgicas registró una caída interanual del 2,2% y un descenso mensual del 0,2% respecto a abril. El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, describió el escenario con cautela: “La nueva variación mensual refleja que la recuperación de la actividad aún presenta desafíos importantes, en un contexto donde la utilización de la capacidad instalada continúa en niveles reducidos para el sector.” El directivo agregó que “la industria metalúrgica sigue atravesando un escenario de demanda moderada en distintos segmentos de actividad, lo que genera dificultades para muchas empresas”.
Las perspectivas para el corto plazo no ofrecen señales de mejora: siete de cada diez empresas del sector no esperan cambios positivos en sus niveles de producción para el próximo trimestre. Del Re cerró el análisis con un llamado a la acción: es fundamental, dijo, “continuar promoviendo condiciones que favorezcan la inversión, la producción y el sostenimiento del empleo a lo largo de toda la cadena industrial”.

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