Fernando de Andreis: “Bullrich es personalista y dinamita cada lugar por donde pasa”

En medio de las crecientes tensiones políticas que sacuden al oficialismo, Fernando de Andreis pasó por los micrófonos de Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), y dejó definiciones que prometen encender el debate interno de la derecha argentina. El actual diputado nacional y secretario general del PRO —quien ostenta la particular credencial de haber ocupado en el pasado los mismos roles de gestión que hoy desempeñan Karina Milei y Patricia Bullrich— no se guardó nada.

Con una mezcla de crudo diagnóstico y proyección electoral, analizó con preocupación la dinámica del Gobierno de La Libertad Avanza, lanzó duras críticas al “personalismo” de su antigua compañera de espacio y marcó una frontera clara entre el estilo de Javier Milei y el “sello de gestión” del partido fundado por Mauricio Macri de cara al armado territorial que se viene.

Es un político ligado al PRO, ejerce como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires desde diciembre de 2025 por el interbloque Fuerza del Cambio. Anteriormente se desempeñó como secretario general de la Presidencia; acompañó a Mauricio Macri durante toda su gestión presidencial encargándose de la gestión administrativa y logística de la Casa Rosada. Fue presidente del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires entre 2013 y 2015 y legislador por la Ciudad de Buenos Aires, habiendo sido jefe del bloque PRO en la Legislatura porteña.

Fernando, muchas gracias por estar acá. Me parece, además, que vos tenés credenciales que poca gente tiene en este momento porque ocupaste y ocupás puestos que tuvieron tanto Karina Milei como Patricia Bullrich. Así que te toca ser la persona que ha tenido las mismas dos posiciones de quienes hoy están en una discusión de la cual me gustaría, primero, tener una opinión. ¿Cómo ves esa discusión interna dentro del Gobierno?

Buen día. ¿Cómo va? Gracias por la invitación. Soy secretario general del partido, Patricia era la presidenta, pero entiendo el punto. Lo veo con mucha preocupación. Vos sabés, Jorge, que la Argentina lleva décadas de estancamiento, más allá de algún período puntual, y los argentinos la vienen remando fuerte. Está muy difícil la situación y para cualquier gobierno, para cualquier presidente, incluso en un montón de lugares del mundo, la tarea es muy complicada. Sacar a la Argentina del quilombo en el que está es una tarea titánica. Si esa tarea la emprendés con tu equipo tan partido, tan peleado, tirándose con tantas cosas, resulta prácticamente imposible. Nosotros vemos con muchísima preocupación lo que pasa en esa dinámica de trabajo, porque en lo que perjudica es el desarrollo. La verdad es que hay una oportunidad hoy enorme. Lo hablamos con un montón de dirigentes, de empresarios y de personas, porque la Argentina es un lugar increíble que tiene todo lo necesario para salir adelante. Me parece que el Gobierno tiene que recuperar el foco en la gestión, bajar muchísimo los tonos de pelea interna y volver a plantearle a los argentinos cómo vamos a salir de esto.

Ayer entrevistábamos a distintos analistas sobre la interna, que viene siendo tema de los últimos días de manera creciente y genera ese temor que vos marcás: qué difícil debe ser llevar adelante acciones que ya son complejas si, además, gran parte del tiempo lo tenés que invertir en peleas internas. Uno de ellos nos decía que Bullrich estaba dinamitando su futuro, que no podía volver al PRO y que, al mismo tiempo, no podía ser candidata de La Libertad Avanza ni a la Ciudad ni a la vicepresidencia. Me quedé con la duda de si no podría volver al PRO. No cabe ninguna duda de que se portó mal con el PRO y fue desagradecida, pero algunos recuerdan que Elisa Carrió también había sido muy crítica de Macri cuando era candidato a presidente y luego Macri la perdonó, por decirlo de alguna manera. ¿Es posible un perdón del PRO a Patricia Bullrich en un futuro?

El PRO entiende qué es mejor para la Argentina, independientemente y muchas veces postergando sus propios intereses. El problema es que hay determinados dirigentes en la Argentina que no tienen esa misma mirada, que a lo largo de su trayectoria han demostrado un personalismo exacerbado y que terminan dinamitando todos los lugares por donde pasan. Creo que ese es el caso de estas personas que nombraste. De todas maneras, nosotros nunca nos vamos a cerrar a, por lo menos, ponernos a pensar si ahora puede haber una oportunidad, si hay un cambio o si hay una reflexión por parte de tal o cual dirigente. Pero tendría que haber antes una explicación. Una especie de: “Bueno, acá me equivoqué, les pido disculpas, yo lo vi de esta manera”. Si no, es muy difícil, porque perdés autoridad frente a tu propio electorado si no hay una explicación de por qué dijiste tal cosa en tal momento y, sin mediar explicación alguna, ahora parece que te conviene decir: “Bueno, ahora sí vamos con esta persona”.

Se podría decir que parte de la erosión del capital simbólico de los partidos políticos —del radicalismo y del peronismo— fue que podían llegar a tener posiciones contrarias. En determinado momento Menem y Kirchner representaron, dentro del peronismo, ideas absolutamente contrarias; en otro momento De la Rúa y Alfonsín. Parte de que haya un capital político alrededor de un partido es mostrar cierta consistencia a lo largo del tiempo.

Es un tema profundo. Hay un problema grave en el sistema político argentino que tiene que ver con el movimiento, sin explicación alguna, de que van para un lado y para el otro. Eso altera lo más importante, que es la confianza. Creo que todavía estamos viviendo las esquirlas de la explosión del sistema de partidos políticos del 2001. Si no hay recuperación de ese ordenamiento, terminás sometiendo al electorado a tomar decisiones que tienen que tomar los partidos políticos. Una cosa es (Fernando) De la Rúa y (Raúl) Alfonsín dentro del radicalismo discutiendo y teniendo posiciones distintas. Yo tengo posiciones distintas dentro de mi propio partido con otros dirigentes. Yo abogo por una posición más liberal dentro del PRO y hay otros que abogan por una posición más socialdemócrata. Pero sabiendo que, al final, no nos vamos a… como uno ganó cierta discusión, el otro se va y arma algo distinto, porque si no es imposible. Entiendo que para la ciudadanía la discusión partidaria es un plomo, no me queda duda alguna; incluso aleja. A mí personalmente hasta no me conviene enroscarme en una discusión de política partidaria, pero mi responsabilidad es tratar de ordenar.

Además, vos tenés la responsabilidad partidaria, casualmente.

Tengo la responsabilidad partidaria, pero además, si no hay un ordenamiento interno de los partidos, después las cosas no funcionan. Yendo a algo más concreto, uno de los grandes problemas que le veo hoy al gobierno de La Libertad Avanza es político, es de construcción política, es de consistencia política. Si no existe eso básico, es muy difícil, por más magia que haga el ministro de Economía, que la Argentina se desarrolle a mediano y largo plazo y se dé por terminado ese movimiento pendular donde se bandea de un lado para el otro. Estamos hace 20 años sin generar empleo privado, las inversiones nunca terminan de llegar, etcétera.

Acabás de plantearme básicamente la pregunta: ¿Por qué hoy el Gobierno festeja, a meses de haber asumido, un riesgo país de 1.500 y el PRO, al año siguiente de haber asumido Macri, lo tenía en 300?

Me imagino que festeja porque viene de un lugar mucho peor en el que lo dejó Alberto Fernández. No hay un solo número hoy que esté a la altura de agosto del 2019 en materia de riesgo país, inversión o inflación. Una de las cosas en las que nos pusimos de acuerdo en Parque Norte en el encuentro de dirigentes es que, más allá de los logros obtenidos, tenemos que mirar compulsivamente para adelante. Se viene haciendo una tarea más que correcta en el ordenamiento macroeconómico y en la lucha contra la inflación, pero, en definitiva, el riesgo país sigue arriba de 1.500. Con el riesgo país en esos niveles no hay acceso al mercado de crédito, o lo hay para muy pocos, y eso no termina de hacer arrancar la economía. Por eso el planteo del próximo paso y la insistencia con la política. Lo que falta para que termine de bajar es institucionalidad, reglas claras y transmitir por qué la Argentina va a dejar de moverse de un lado para el otro tan fuertemente, dando certeza a quienes quieren invertir. Los argentinos tenemos que entender que, si no hay instituciones fuertes y reglas claras que se sostienen en el mediano y largo plazo, no se genera inversión privada, que es la que genuinamente brinda crecimiento y desarrollo, saca a la gente de la pobreza.

Lo que estás diciendo es que no es solo la economía.

Paradójicamente, contrario a lo que en la década del 90 se decía de “es la economía, estúpido”, hoy para mí es “la política, estúpido”. Con todo el respeto del mundo, el aprendizaje para el sistema político y los empresarios es que, si no hay continuidad política en el rumbo de la Argentina, no van a llegar nunca las inversiones ni va a bajar el riesgo país de los 1.500 puntos.

Fernando, hay un paralelismo. Nosotros planteamos aquí la vieja frase que se usa en Estados Unidos entre Wall Street y Main Street. Podríamos decir que la falta de institucionalidad es lo que perciben los mercados. ¿Por qué fracasan los países? Por la falta de instituciones. En el caso del votante, ¿la distancia que tomaron incluso los propios votantes de La Libertad Avanza respecto de Milei tiene que ver con la corrupción o con la economía?

Debe ser una mezcla de las dos cosas, pero lo que hay que entender es que lo que primero cambia es la sociedad argentina, y Milei supo interpretar esa voluntad de cambio y transformación.

Él es una consecuencia, no es la causa.

Correcto. Me gustaría poder enfocarnos en este punto porque el que va a terminar de lograr que la Argentina salga es la sociedad argentina. Por eso nuestra insistencia de que hay que ponerle palabras a lo que falta y llenar ese vacío. Milei va a ser una anécdota en la historia política argentina, como lo es el PRO, como lo soy yo o Mauricio Macri. Lo que va a transformar y consolidar el cambio es la sociedad. Nosotros lo que tenemos que hacer es acompañar, ser consecuentes y empáticos. Hoy los argentinos la están remando de una manera que no tengo registro de que haya sucedido antes. Tenemos que estar a la altura, y por eso insisto tanto con la decisión del PRO de mirar para adelante y volver a enfocarnos en los problemas.

Creo que queda clara la diferencia en términos institucionales y la propia palabra “republicanismo” entre el PRO y La Libertad Avanza. Ahora, vos dijiste que lo mejor para Argentina sería que Macri fuera el próximo presidente para la “reconstrucción de la etapa de demolición”. O sea, desde el punto de vista económico también hay diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza, no son solo institucionales.

Sí, hay una gran diferencia en la implementación de las decisiones de política económica. Para nosotros es muy importante eso porque, si no, anunciás y las cosas no suceden. Vemos una mejora, pero se ha sido muy exitoso en el proceso de demolición de la situación heredada de Alberto Fernández. En la metáfora que plantea Mauricio: en el 23 los argentinos plantearon que querían una casa nueva. Milei interpretó bien que para eso había que primero demoler los cimientos o la casa que planteaba Alberto Fernández y todo el desastre que hizo con (Sergio) Massa y compañía. En ese sentido fue muy efectivo y el PRO acompañó eso. La demolición fue exitosa, pero el argentino lo que quiere es una casa nueva. Después de la demolición, si vos no construís, tenés un terreno vacío, y el PRO es exitoso a la hora de construir. Donde gobierna el PRO, la gente vive mejor. Creemos que el PRO tiene que recuperar esa función de construcción. Como este año no es electoral a nivel presidencial, uno de los grandes consensos es que no podemos poner en riesgo el rumbo de la Argentina ni ser funcionales al regreso al kirchnerismo; por eso el acompañamiento al Gobierno nacional. Pero en la reconstrucción partidaria planteamos poner en la cancha candidatos a intendentes en las 150 ciudades más importantes de la Argentina, porque el intendente siempre es la primera línea de vínculo y de gestión con el ciudadano. Eso nos permite recuperar el vínculo con el electorado que perdimos por errores propios, básicamente fruto de una interna que fue muy dañina en 2023. Esto nos pone en un lugar de poner en valor la gestión, y eso para nosotros es un sello distintivo con La Libertad Avanza.

150 intendentes representa el 82 u 83% del padrón de la Argentina. ¿Y para presidente?

Para presidente falta. Creo genuinamente que no corresponde porque hoy nadie nos está preguntando eso. Es cierto que se le acerca mucha gente a Mauricio diciendo “volvé”, pero la preocupación de la Argentina no es quién va a ser el candidato el año que viene, sino: “Venimos bancando fuerte, apostando por el cambio y hoy no la vemos”. Concentrate en eso y el año que viene, cuando haya elecciones, explicame por qué te tenemos que votar a vos.

Fernando, se habla ya de manera casi oficial de que la mayoría de los gobernadores van a desdoblar las elecciones provinciales de la elección presidencial. También se dice que, para no votar cada domingo, al menos el 40% de los gobernadores se pongan de acuerdo en un domingo en particular en el otoño. Al desdoblar, haya o no PASO, vamos a tener elecciones provinciales y municipales en algún momento del otoño próximo. Para lo cual las alianzas electorales van a tener que estar tres meses antes. Nos vamos a encontrar a fin de este año o las vacaciones del año próximo teniendo que definir alianzas que van a condicionar la elección presidencial. Esta pregunta amerita: no falta tanto y la certidumbre de que Argentina tiene alternativas también ayudaría a la baja del riesgo país. Vos dijiste que lo mejor sería que Mauricio Macri fuera el próximo presidente. ¿Qué posibilidades le asignás a ese escenario de que él sea candidato? Te veo muy entusiasmado con el deseo de que lo sea, pero ¿le asignás que es el escenario más probable?

Jorge, lo veo muy enfocado y tengo que respetar su decisión. Hoy está en una suerte de impasse. No descarto ninguna de las posibilidades, pero no me siento cómodo asignando probabilidades porque es una decisión muy personal. Lo veo muy entusiasmado con la reconstrucción y la renovación del partido. De hecho, Mauricio viaja mañana a Santa Fe para un encuentro regional de “El Próximo Paso”, donde estará la dirigencia de La Pampa, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. Eso habla de una voluntad y de un compromiso. Él dijo el 7 de diciembre de 2019: “Yo voy a estar”, y eso está más vigente que nunca. Nos sirve muchísimo su rol como presidente del partido. Creo que si los argentinos sienten que desde la política podemos ordenar el calendario electoral, ahí vamos a tener atención. A mí me gusta la idea de que haya un ordenamiento. Creemos que las PASO son un mecanismo muy saludable para el ordenamiento de los partidos políticos, sobre todo para los cargos ejecutivos.

Para mí tiene que haber PASO.

Es saludable. Así como hay un tema pendiente que el Gobierno tiene que poner en agenda urgente: la reforma tributaria, tratando de hacer algo parecido a lo que hicimos en 2017 con el Pacto Fiscal. Los países que abren su economía son los que mejor les va, pero te dicen unánimemente que la carga tributaria es excesiva. No le podés pedir a un empresario que compita en igualdad de condiciones con productos de afuera si no bajás impuestos. Ganancias tiene que bajar, habría que repensar el IVA y el impuesto al cheque debería desaparecer; fue puesto temporalmente hace décadas y sigue. Las retenciones tienen que bajar más agresivamente, pero también tienen que bajar Ingresos Brutos y esa cosa obscena de las tasas municipales que muchos intendentes —sobre todo de la provincia de Buenos Aires, kirchneristas— desvirtuaron absolutamente. Si no bajás la carga tributaria, si no invertís en infraestructura y si no aplicás la reforma laboral, no podés pretender que los empresarios argentinos sean competitivos.

Pero está muy bien, porque esa discusión solamente se puede llevar adelante con los gobernadores.

Exactamente. Los gobernadores se excusan en que el Gobierno nacional no les da esto o lo otro. Hay una confusión tremenda de quién paga el costo de la boleta de energía, es un caso emblemático. Hay una confusión enorme de quién se hace cargo de cada parte de la boleta. El territorio es muy importante para el PRO, que va a competir en los 150 municipios y en las 24 jurisdicciones.

Además, creés que va a haber PASO.

Exacto.

Todo eso los coloca en una situación muy distinta a la de 2023. Me animo a decir que la voluntad de Macri es muy distinta a la que había en 2023, probablemente por la percepción del aporte que él puede hacer hoy. Vos no lo decís, pero déjame que lo diga yo: creo que hay más probabilidades de que Macri sea candidato a que no lo sea, independientemente de que ustedes busquen el momento adecuado para decirlo. Fernando, mucha suerte y muchas gracias. Fue un placer tenerte acá.

Muchas gracias.

Comparto que la Argentina necesita partidos políticos lo más institucionales posible, y el PRO tiene un rol en ese caso.

Muchas gracias.

MEG

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