La policía india arrestó a Rahul Gandhi tras pedir la renuncia de Modi en las protestas del movimiento CucarachaManifestantes juveniles exigen la salida del ministro de Educación en las mayores movilizaciones en cinco años. El Parlamento suspendió sus sesiones por segundo día consecutivo

La policía de Nueva Delhi arrestó este martes al líder opositor Rahul Gandhi después de que el presidente del Partido del Congreso exigiera la renuncia del primer ministro Narendra Modi y protagonizara una sentada frente a su residencia oficial. El arresto se produjo en el segundo día consecutivo de manifestaciones masivas convocadas por el movimiento Cucaracha, que reclama una reforma profunda del sistema educativo y la salida del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan.

Imágenes difundidas por AFP mostraron a agentes de policía, algunos con armadura corporal, sujetando a Gandhi por los brazos y las piernas para introducirlo a la fuerza en un autobús junto a otros legisladores del Congreso. La escena desencadenó momentos de caos cuando manifestantes intentaron abordar el vehículo antes de que partiera. Gandhi difundió después fotografías de su detención en redes sociales y advirtió que la protesta no se detendría.

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Antes de ser arrestado, Gandhi había declarado que Modi debía renunciar por destruir el futuro de la juventud india y acusó al gobierno de negarse tanto a asumir responsabilidades como a debatir la cuestión en el Parlamento. La cámara baja fue suspendida este martes por segundo día consecutivo después de que los bancos opositores exigieran un debate sobre lo que calificaron como brutalidad policial contra los estudiantes.

El líder de la oposición india, Rahul Gandhi, permanece dentro de un autobús policial tras ser detenido por la policía durante una sentada frente a la residencia del primer ministro Narendra Modi, en la que exigía que se rindieran cuentas por la actuación policial contra los estudiantes. La protesta tuvo lugar en Nueva Delhi, India, el 21 de julio de 2026
REUTERS/Adnan Abidi

Las protestas habían comenzado el lunes con una marcha multitudinaria hacia el Parlamento que derivó en choques violentos. La policía de Delhi utilizó gases lacrimógenos y cargó con porras contra los manifestantes, que respondieron arrojando piedras. Según cifras oficiales, los enfrentamientos dejaron 178 heridos: 60 civiles y 118 agentes de seguridad. Los organizadores del movimiento cuestionaron ese balance y afirmaron que el número de manifestantes heridos era muy superior al reconocido por las autoridades.

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Miles de personas permanecían acampadas este martes en Jantar Mantar, el tradicional espacio de protesta en el centro de Nueva Delhi, mientras el fundador del movimiento Cucaracha, Abhijeet Dipke, instaba a los presentes a no perder la esperanza. El portavoz del movimiento, Ashutosh Ranka, quien se había reunido el lunes con el ministro JP Nadda, denunció que el gobierno aún no había respondido a sus demandas y calificó la jornada anterior como un día vergonzoso en la historia de la democracia india.

El Partido del Pueblo Cucaracha —Cockroach Janta Party, CJP— surgió en mayo de 2026 como una cuenta satírica en redes sociales impulsada por Abhijeet Dipke, un graduado en Relaciones Públicas por la Universidad de Boston radicado hasta entonces en Estados Unidos. En pocas semanas acumuló millones de seguidores y se convirtió en el canal de expresión de una generación frustrada por la corrupción en el sistema de evaluación educativa y por la escasez de oportunidades laborales. Desde su llegada a India en junio, Dipke lideró una primera oleada de protestas en la capital que se extendió a Pune, Jaipur, Lucknow y Bengaluru. Las movilizaciones de julio representan la segunda y más intensa fase de esa campaña, y constituyen uno de los mayores desafíos que enfrenta Modi desde que ganó su tercer mandato en 2024.

El líder de la oposición india, Rahul Gandhi, junto con miembros de su partido, el Congreso, se manifiestan frente a la residencia del primer ministro Narendra Modi, exigiendo que se rindan cuentas por la actuación policial contra los estudiantes, en Nueva Delhi, India, el 21 de julio de 2026
REUTERS/Adnan Abidi

En el centro de la indignación está el Examen Nacional de Elegibilidad y Admisión, conocido como NEET, la prueba unificada de acceso a las carreras de medicina en India. El examen, que en su edición más reciente convocó a más de 2,2 millones de aspirantes para menos de 130.000 plazas en facultades de medicina, fue anulado por la Agencia Nacional de Evaluación tras la filtración masiva del cuestionario. Varios estudiantes murieron por suicidio después de la cancelación, según reportaron medios locales e internacionales. La reexaminación se realizó el mes pasado bajo estrictas medidas de seguridad. A ese escándalo se sumó otro relacionado con la corrección digital de pruebas rendidas por casi dos millones de estudiantes de bachillerato. Una investigación del diario The Indian Express identificó 45 casos graves de filtración de exámenes entre 2002 y 2025.

El ministro de Asuntos Parlamentarios, Kiren Rijiju, salió este martes en defensa del gobierno y sostuvo que las autoridades habían actuado con rapidez tras las filtraciones, con varios detenidos, y que Modi había convocado a sus aliados a una reunión reservada para exigir un sistema a prueba de irregularidades. El ministro de Educación Pradhan había descartado semanas atrás al CJP como un instrumento de elementos disruptivos. Modi no se pronunció públicamente sobre las protestas.

La irrupción del movimiento Cucaracha en la escena política india expone una tensión estructural: un país con la población joven más numerosa del mundo cuyo sistema educativo y mercado laboral no logran absorber ni canalizar sus expectativas. Que la oposición parlamentaria haya decidido sumarse a una protesta callejera nacida en las redes sociales indica que esa tensión ha alcanzado una dimensión política que el gobierno de Modi ya no puede ignorar.

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