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  • Clima de negocios: Argentina Week, ritmo económico y reelección de Milei, según presidente de JP Morgan

    Clima de negocios: Argentina Week, ritmo económico y reelección de Milei, según presidente de JP Morgan

    El presidente de JP Morgan Argentina y el Argentina Week

    Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week –junto a la Embajada Argentina en EEUU, Bank of Americas y el fondo Kaszek–, adelantó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está “mega sold out”.

    El encuentro convocará a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, miembros del gabinete y buena parte del círculo rojo local. Participarán como panelistas más de 50 CEOs y presidentes de empresas argentinas y asistirán más de 100 ejecutivos.

    Según el ejecutivo, “el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”.

    En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín habló sobre las expectativas y los desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del Gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. También describió la situación actual de JP Morgan en la Argentina y la relación bilateral con Estados Unidos.

    La relación bilateral entre Argentina y EEUU

    “Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina”, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio.

    Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 años y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense, cuyo origen se remonta a 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes trabajó en el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país.

    En la torre del banco, la más grande de EEUU y la más valiosa del mundo si se considera su capitalización —unos USD 780.000 millones—, en Park Avenue, Midtown Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad, presentará a Javier Milei.

    — ¿Qué cree que buscan los inversores que asistirán al evento?

    — Es una agenda amplia que abarca salud, tecnología, economía del conocimiento, agronegocios, minería y energía. Participarán funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y autoridades del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon abrirá el evento y presentará al Presidente. El objetivo es promover a Argentina: estamos apuntando a la economía real y a las finanzas, pero sobre todo a inversión directa, que es lo que el país necesita.

    Gómez Minujín habló también de la coyuntura económica local

    — ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor?

    — Aún falta conocimiento sobre lo que realmente está ocurriendo en Argentina. En el Argentina Week se va a discutir y mostrar dónde está parado el país y qué falta para avanzar. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores observan la coyuntura y se preguntan qué pasará el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no pudieron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba satisfecha. ¿Se podrá esta vez dar vuelta la página, posicionar al país, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Esa es la pregunta que se hacen todos. ¿Por qué nos va mal si tenemos recursos naturales, capital humano y un territorio increíble sin conflictos raciales y religiosos? Es momento de creer que esta vez puede ser diferente.

    — ¿Qué sería un Argentina Week exitoso?

    — Que los participantes perciban a Argentina como un lugar atractivo para invertir. Ese sería el éxito.

    — ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU?

    — No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y eso suele traer volatilidad y temor: la gente se refugia en el dólar. Pasó antes. Estoy convencido de que Estados Unidos jugará un papel significativo, como ocurrió en las elecciones de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país.

    — ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si fuera necesario?

    — Sí, porque nos perciben como un aliado estratégico.

    El número 1 de JP Morgan y la tensión entre el Gobierno y un grupo del “círculo rojo” local

    — ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes?

    — Argentina históricamente ha sido una economía cerrada y es financieramente más débil. Necesitamos que el contexto global esté estable para poder acceder a los mercados. Nos impacta lo que sucede en Medio Oriente porque genera incertidumbre mundial y encarece todo. Los problemas no se resolvieron y hoy no hay acceso al mercado de capitales; eso llevará tiempo. Estamos en un proceso de estabilización tras el riesgo sistémico de 2023. Las cosas se van ordenando de a poco, pero aún no cruzamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido proteger el superávit fiscal.

    — El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar financiamiento; ¿coincide con esa estrategia?

    — En cuanto surja una nueva ventana internacional, debería intentarlo, aunque la situación es más compleja ahora. Paralelamente, es necesario desarrollar un mercado de capitales local, como tienen la mayoría de los países. Desde la expropiación de las AFJP, un error grave según mi visión, se destruyó parte del mercado de capitales.

    — Áreas de research de muchos bancos internacionales emitieron informes críticos sobre Argentina la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país?

    — No, no creo. Hablo por JP Morgan: tenemos una mirada constructiva y pensamos que la inflación seguirá bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos transitando hacia una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores; por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial demanda un tipo de cambio distinto o que no se aumenten impuestos para facilitar importaciones. Son ajustes puntuales. El Gobierno plantea que sin resolver la macro no se puede resolver la micro.

    — ¿Qué es lo que más le preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina?

    — No quiero parecer parcial por mi especialidad financiera, pero Argentina debe acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No debe crecer la desconfianza social por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week: para intentar generar inversión en el sector privado y en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que todavía falta.

    — Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo?

    — Era necesario aprobar la reforma laboral, no solo para modernizar la ley sino para mostrar que el Gobierno tiene la gobernabilidad para impulsar reformas.

    — ¿Es una buena reforma?

    — Es buena, pero no será un game changer: no significa que automáticamente todo el mundo vendrá a invertir. La confianza es clave. Otra vez, habrá que ver qué sucede en las elecciones del año que viene. Creo que una continuidad sería positiva.

    — ¿Cree que esa continuidad tiene posibilidades?

    — Creo que sí. Depende de factores que ya mencioné: acceso al mercado, mayor inversión, reducción de la inflación y evitar una recesión. Son variables importantes. La gente vota por su bolsillo y su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Además, la oposición no logró renovar su discurso.

    — Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo interpreta ese contexto?

    — Los industriales necesitan tasas de interés más bajas para renovarse y competir internacionalmente. Requieren maquinaria y mayor inversión. No hay un sector de la construcción activo ni un mercado hipotecario desarrollado. Si el riesgo soberano sigue alto será difícil que bajen las tasas. Existe además la reforma tributaria: el Gobierno podrá decir que ya redujo algunos impuestos y retenciones y que el superávit es esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo.

    — ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos?

    — Los ataques personales no ayudan. Nunca estuve a favor de ellos, que sí ocurrieron en momentos anteriores, cuando los presidentes ponían a alguien entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y no le está yendo mal. Es importante escuchar y respetar todas las posiciones.

    — Hablemos del banco: ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina?

    — Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera frenado. Por eso seguimos invirtiendo. Tenemos un centro de servicios, el BACC (Buenos Aires Corporate Center), donde trabajan 4.000 personas y proyectamos llegar a 5.000. Abrimos muchas vacantes: el año pasado contratamos 1.000 personas y recibimos 50.000 postulaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos trabajo de alto valor agregado; no somos un call center. Además, mantenemos nuestro negocio tradicional de banca de inversión, ayudando a grandes empresas a conseguir financiamiento y financiando proyectos.

    — ¿Cómo es exportar servicios a la propia corporación desde Argentina con el actual nivel del dólar y de costos?

    — El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo, y se acerca al de algunas áreas de países más desarrollados, como ciertos sectores del Reino Unido. El punto es que aquí hay talento igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. El costo salarial argentino es más alto que hace un año, pero competimos con posiciones de primer nivel en otros mercados que son aún más caras. No nos medimos con India; nos medimos con Estados Unidos. Y allí seguimos siendo muy competitivos.

    — ¿Hace cuánto está en el banco?

    — Hace 30 años. Como presidente, desde 2008. Pasé por varias crisis.

    — ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas?

    — El peor fue 2001: yo estaba en el banco, aunque no como presidente. Fue una crisis financiera sistémica gravísima; Argentina retrocedió mucho. Habría que analizar cómo llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, también fue muy complicado. En Argentina uno está acostumbrado a vivir en crisis, por lo que buscar el ajuste más fino es inusual.

    — ¿Y el mejor momento?

    — Hoy vivimos una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina pueda dar vuelta la página y progresar. Si no lo logra, si el Gobierno fracasa y los argentinos volvemos a caer, será muy difícil de sostener. La sociedad no está en su mejor momento, pero hay mucha expectativa y gente apostando a este cambio. Si no lo logramos como conjunto y con liderazgo, será muy decepcionante.

    Facundo Gómez MinujínJP MorganJavier MileiInversión ExtranjeraConfianza EconómicaArgentina WeekÚltimas noticias

  • Milei publicó en IG un dibujo junto a Trump como ‘libertadores de América’ y generó fuerte rechazo

    Milei publicó en IG un dibujo junto a Trump como ‘libertadores de América’ y generó fuerte rechazo

    Tal vez algún día se sabrá si hubo algún ‘autor intelectual’ o si fue el propio Javier Milei, quien, mediante IA, creó la imagen que posteó en su cuenta de Instagram este sábado por la noche desde Estados Unidos. La ilustración muestra una suerte de mapa antiguo de América: en la parte superior aparece un imponente Donald Trump, representado con uniforme de los tiempos de la independencia estadounidense, mientras que Milei se reserva el rol de ‘libertador’ en América del Sur, luciendo un espectacular atuendo, también de guerra, en su caso con rasgos entre lo napoleónico y lo sanmartiniano… Todo bajo un título “Escudo de las Américas”

    La creatividad se agotó en la ilustración; el mensaje del posteo fue breve y se limitó a recitar,La Libertad Avanza. Viva la libertad carajo’, en letras mayúsculas. Aun así, reunió miles de comentarios y respuestas que oscilaban entre las burlas, cuestionamientos sobre la dependencia con Estados Unidos y duras ironías sobre su salud mental; una catarata que seguidores libertarios enfrentaban con el mismo tono heroico del dibujo de Milei, festejando “hacer llorar a los zurdos”, como Santiago Oría y Alex Caniggia. Pero, hay que reconocerlo, predominaban las ironías y las chanzas, y muchos mensajes llegaron a la grosería y al insulto.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Javier Milei y Donald Trump

    Dejamos entonces algunas de esas postales, derivadas, se supone, de la ‘batalla cultural’:

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

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    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    HB

  • Milei inicia intensa agenda en EE. UU.: cumbre con Trump y participación en ‘Argentina Week’

    Milei inicia intensa agenda en EE. UU.: cumbre con Trump y participación en ‘Argentina Week’

    El presidente Javier Milei ya se encuentra en Estados Unidos para dar inicio a una intensa agenda que concentrará reuniones políticas, foros económicos y encuentros con líderes internacionales. Es el viaje número 16 del mandatario desde que asumió en la Casa Rosada. La visita busca reforzar la sintonía política e ideológica entre Buenos Aires y Washington, orientación que se plasmará en reuniones con empresarios, inversores y con el propio Donald Trump.

    La primera actividad oficial del jefe de Estado está prevista para este sábado a las 14:00 (hora argentina), cuando participe de la “Cumbre Escudo de las Américas”, un encuentro que reunirá a presidentes y dirigentes regionales alineados con la agenda de seguridad impulsada por la actual administración estadounidense.

    El anfitrión de la jornada será Donald Trump. El encuentro se realizará en un contexto de alta tensión internacional por los ataques cruzados entre Irán e Israel, un conflicto que afectó instalaciones militares en países limítrofes y abrió la posibilidad de nuevas intervenciones en la región.

    Entre los asistentes también figuran José Antonio Kast —quien todavía no asumió la presidencia de Chile y lo hará el 11 de marzo—, Rodrigo Paz Pereira por Bolivia, Rodrigo Chaves Robles de Costa Rica, Luis Abinader de República Dominicana, Daniel Noboa de Ecuador, Nayib Bukele de El Salvador, Nasry Asfura de Honduras, José Raúl Mulino de Panamá, Santiago Peña de Paraguay y Christine Kangaloo de Trinidad y Tobago.

    Dentro del grupo, el dirigente que mantuvo el encuentro más reciente con Trump fue Nasry Asfura, referente hondureño cercano al espacio trumpista en los últimos comicios de su país. En ese mismo alineamiento aparecen también Milei y Santiago Peña, quienes firmaron el denominado Board of Peace.

    La nómina de invitados evidencia además un contraste político marcado: la convocatoria no obedeció únicamente a criterios geográficos, sino a afinidades ideológicas. Quedaron fuera del encuentro el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; la mandataria de México, Claudia Sheinbaum; y el jefe de Estado de Colombia, Gustavo Petro.

    La agenda geopolítica de la Cumbre Escudo de las Américas

    El eje de la reunión será la conformación de un bloque regional destinado a contrarrestar la expansión económica y estratégica de China en América Latina. Los debates se centrarán en frenar la estrategia de Beijing y en asegurar para Estados Unidos un acceso preferencial a recursos naturales considerados críticos, como el litio, el petróleo y la producción de alimentos. También formarán parte de la agenda el control de rutas comerciales clave, la cooperación en seguridad regional y la promoción de inversiones estadounidenses en el hemisferio.

    La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anticipó los lineamientos del encuentro el miércoles pasado. “El presidente dará la bienvenida a los jefes de Estado de 12 naciones de nuestro hemisferio occidental en Miami, Florida”, señaló la funcionaria. Luego agregó: “El objetivo de esta nueva cumbre latinoamericana es promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región”.

    La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt
    La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt | Kevin Dietsch – AFP

    “El presidente hablará con los líderes de estos países, que han formado una coalición histórica para trabajar juntos en la lucha contra las bandas criminales, los narcoterroristas y los cárteles, y hacer frente a la migración ilegal y masiva”, añadió Leavitt.

    En ese marco internacional, Javier Milei adquiere un papel central dentro de la estrategia regional promovida por Washington. El gobierno argentino consolidó un alineamiento directo con Estados Unidos, postura que se evidenció cuando Argentina se convirtió en el único país latinoamericano que respaldó oficialmente los ataques estadounidenses contra Irán.

    Tras la “Cumbre Escudo de las Américas”, el presidente argentino asistirá a las 15:00 (hora argentina) a un almuerzo de trabajo ofrecido por Donald Trump. En esa reunión se abordarán las negociaciones relacionadas con el acuerdo comercial firmado entre Estados Unidos y Argentina en diciembre de 2025.

    Javier Milei participará en la Hispanic Prosperity Gala

    Luego, a las 16:30 (hora argentina), el mandatario asistirá a la entrega del premio de la Hispanic Prosperity Gala, un reconocimiento otorgado en la gala anual organizada por la entidad Latino Wall Street en Estados Unidos. El evento reúne a empresarios, dirigentes políticos y referentes de la comunidad latina para distinguir trayectorias vinculadas al liderazgo económico, el desarrollo empresarial y la expansión de la prosperidad en el ámbito hispano.

    La distinción forma parte de una ceremonia que combina la entrega de premios, instancias de networking y actividades de recaudación institucional. Allí se homenajea a dirigentes, empresarios y figuras públicas que tuvieron impacto en el desarrollo económico o institucional de la comunidad hispana en Estados Unidos y en América Latina.

    Más que un reconocimiento académico tradicional, la gala funciona como un espacio político y empresarial destinado a visibilizar a figuras del sector privado y de la política que promueven el crecimiento económico, el espíritu emprendedor y la inserción de la comunidad latina en circuitos internacionales de negocios.

    Viaje a Nueva York para inaugurar la Argentina Week

    La agenda internacional del presidente continuará esa misma noche. A las 21:30 (hora argentina), Milei partirá hacia Nueva York para participar en la inauguración de la Argentina Week, un foro empresarial programado entre el 9 y el 11 de marzo con el objetivo de fomentar inversiones en los sectores energético, financiero y tecnológico del país. En la apertura dará un discurso presentado por el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon.

    Para esta etapa del viaje, la delegación se amplió e incluyó a diez gobernadores: Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).

    En Manhattan, el presidente tiene prevista para este domingo a las 11:00 (hora argentina) una única actividad oficial: una visita a la tumba de Menachem Mendel Schneerson, conocido como el Rebe de Lubavitch, en Nueva York.

    La gala de The Algemeiner y la lista J100

    El lunes a las 14:00 de Argentina Milei dará una disertación en la Yeshiva University y a las 21:55 (hora argentina) participará en la gala anual de The Algemeiner. Ese evento, organizado por el medio judío con sede en Nueva York, convoca cada año a dirigentes políticos, empresarios, intelectuales y figuras culturales para distinguir a personalidades influyentes en la defensa de la comunidad judía.

    Durante la ceremonia se presentará la lista J100, una selección elaborada por la propia organización que identifica a cien figuras consideradas influyentes en la vida judía contemporánea a nivel global. La nómina suele incluir a líderes políticos, empresarios, periodistas, artistas y activistas que, según el medio, fortalecen la identidad judía o promueven el respaldo internacional al Estado de Israel.

    Desde su lanzamiento en 2014, la gala se consolidó como una de las cenas más visibles del circuito institucional y mediático de Nueva York. Cada edición reúne a centenares de invitados y distingue a figuras públicas internacionales con peso en la política, la cultura y el debate global.

    Reuniones con inversores y viaje a Chile

    El martes la agenda de Javier Milei empezará a las 09:50 (hora argentina) con un breve encuentro con Jamie Dimon, CEO de JPMorgan. A las 10:00 (hora argentina) encabezará la apertura de la Argentina Week 2026 y mantendrá reuniones con inversores y referentes del sistema financiero internacional. La iniciativa busca afianzar la estrategia oficial para atraer capital extranjero y reforzar los lazos con el mercado estadounidense.

    Una vez concluida su agenda en Estados Unidos, a las 13:00 (hora argentina) Milei viajará a Chile. Allí participará el miércoles a las 12:00 (hora argentina) en la asunción presidencial de José Antonio Kast. Durante la visita se reunirá con autoridades chilenas y con dirigentes regionales asistentes a la ceremonia.

    A las 15:00 (hora argentina) el presidente abordará un vuelo desde Santiago de Chile con destino a Buenos Aires, donde está previsto que arribe a las 15:00.

    Como posible cierre de esta intensa agenda diplomática, existe una elevada probabilidad de que Milei y el secretario de Finanzas argentino, Pablo Quirno, reciban el jueves 12 de marzo en la Casa Rosada al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Ese encuentro sería un gesto político de alto impacto que robustecería la alianza bilateral en un escenario internacional marcado por fuertes tensiones geopolíticas.

  • Analistas: ¿inflación debajo del 1% en agosto y un IPC que podría empezar en cero, como deslizó caputo?

    Analistas: ¿inflación debajo del 1% en agosto y un IPC que podría empezar en cero, como deslizó caputo?

    Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, proyectaron que la inflación perforará el 1% mensual en agosto próximo o en los meses subsiguientes.

    Con los precios avanzando más cerca del 3% que del 2%, los analistas ven desafíos para la ambiciosa meta que el Gobierno se fijó para este año. Entre esos obstáculos están el reacomodamiento de precios relativos y regulados, como las tarifas de servicios públicos, y la pérdida de dos anclas que se emplearon en los primeros dos años de gestión para el proceso de desinflación.

    Coincidiendo con las previsiones presidenciales, Caputo afirmó en declaraciones recientes que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) quebrará el 1% durante el octavo mes de 2026. Admitió, además, que intentar llevar la medición anual a un dígito anual exige un “programa mucho más agresivo” que el aplicado por países que lograron domar el flagelo inflacionario en poco tiempo.

    Intentar llevar la medición anual a una dígito anual requiere un “programa mucho más agresivo” que el que aplicaron países que lograron domar el flagelo inflacionario en poco tiempo (Caputo)

    En concreto, Economía pretende volver al sendero de desinflación mediante un esquema que mantiene y profundiza el superávit fiscal —esto es, sin emitir pesos para financiar desequilibrios fiscales— combinado con una política monetaria restrictiva.

    A pesar de los pronósticos oficiales, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestra que, al menos hasta agosto, el IPC no arrancará en 0. El sondeo, que recoge proyecciones de las principales consultoras, bancos y entidades financieras del país, plantea una trayectoria descendente desde el 2,7% en febrero hasta el 1,5% en agosto.

    Procesos de estabilización en países como Israel, Perú y Chile indican que reducir inflaciones muy elevadas —por encima del 100% anual— hasta niveles cercanos al 30% suele lograrse en plazos relativamente cortos. No obstante, bajar desde ese 30% hasta tasas de un dígito anual demanda más tiempo y enfrenta mayores obstáculos. Parte de esa dificultad se explica por los ajustes en los precios relativos, que son más complejos cuando la inflación deja de ser tan alta y las distorsiones se vuelven menos evidentes.

    La clave está en cómo los cambios en precios relativos impactan el promedio del índice. Si rubros puntuales —como la carne o ciertos alimentos— suben mucho más que otros, el IPC puede mostrar un aumento aunque la mayoría de los precios se mantenga estable o disminuya. Eso no necesariamente refleja una inflación generalizada, sino variaciones concentradas en determinados sectores.

    Parados con los ojos de hoy y con lo que ha pasado en los últimos meses parece difícil: suba de los servicios públicos, la carne, el turismo y ahora en marzo la educación (Tiscornia)

    Según la visión oficial, descontados los efectos de la devaluación y de la inflación internacional, el indicador podría ubicarse por debajo del 1%, reflejando una mayor estabilidad en el resto de los precios.

    La mirada de los analistas

    Los economistas consultados por Infobae coinciden, en distinto grado, en que la meta fijada desde las altas esferas del Poder Ejecutivo resulta, cuando menos, desafiante. Los principales factores que limitarían una baja tan contundente de la inflación son el reordenamiento de los precios relativos y el abandono de las anclas cambiaria y salarial para frenar el proceso inflacionario.

    Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T, argumentó que “el Gobierno va haciendo cosas para que eso ocurra: ha corregido la situación fiscal, es prudente y bastante duro monetariamente, con lo cual podría bajar en algún momento fuertemente la inflación”.

    Tiscornia explicó: “Parados con los ojos de hoy y con lo que ha pasado en los últimos meses parece difícil, pero lo cierto es que también en ese período hubo factores puntuales, como la suba de los servicios públicos, la carne, el turismo y ahora en marzo la educación. Entonces, es difícil animarse a decir que va a arrancar con cero”.

    Desde la perspectiva de C&T, el rumbo actual para desacelerar la suba de precios es “correcto”, aunque para alcanzar una cifra alineada con el resto del mundo es necesario “cambiar comportamientos que están muy arraigados en Argentina”, en referencia a decisiones de consumidores y empresas que pueden alimentar la inercia inflacionaria.

    Por su parte, la economista de LCG, Florencia Iragui, sostuvo que en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, “resulta difícil pensar en poder reducir el porcentaje de inflación mensual con rapidez y en una magnitud bastante elevada; no quiero decir imposible, pero sin ir más lejos, resulta difícil recortar 2 puntos porcentuales del IPC cuando el gas en febrero presentó subas cercanas al 17% mensual”.

    Iragui enfatizó que la persistencia de la inercia inflacionaria constituye un desafío. Ante la posibilidad de que la inflación se acelere o, en el mejor de los casos, se mantenga en los niveles actuales, la dinámica es difícil de revertir y complica que el registro caiga por debajo del 1% mensual.

    Resulta difícil recortar 2 puntos porcentuales del IPC cuando el gas en febrero presentó subas cercanas al 17% mensual (Iragui)

    Según ella, la caída del indicador de variación de precios al consumidor dependerá de la evolución de la actividad económica, de las importaciones —que actúan como ancla frente a los precios locales— y de las medidas que adopte el equipo económico en los próximos meses.

    Para Guido Zack, director de Economía de Fundar, es poco probable que se materialice el escenario que vislumbra el oficialismo. En tal sentido, subrayó que el principal objetivo debería ser lograr una reducción estable de la inflación por debajo del 2% mensual.

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    Zack explicó que “hay movimientos de precios relativos que impiden que la desinflación del 30% al 10% sea rápida. En particular, destacó que las tarifas están rezagadas, lo que impacta en prácticamente todos los precios de la economía, y que dicho rezago se mantiene a través de subsidios. En consecuencia, si el Gobierno quiere reducir el gasto público por ese lado, eso tiene un impacto inflacionario”.

    Martín Kalos, director ejecutivo de Epyca Consultores, coincidió en que el Gobierno precisa de “tiempo y paciencia” para bajar la inflación a niveles internacionales. Además, subrayó que se agotaron las dos anclas que se utilizaron en la primera parte del plan de estabilización: los salarios y el tipo de cambio.

    El principal objetivo debería ser que la inflación se reduzca de manera estable por debajo del 2% mensual (Zack)

    “Cuando esas dos anclas se agotaron, a mitad de 2025, la inflación dejó de desacelerarse. Si bien hoy hay un leve proceso de apreciación, no hay espacio para que el dólar corra muy detrás del resto de los precios. Y tampoco, en principio, uno querría creer que tampoco van a volver a generar una caída de los salarios. Los salarios están en los niveles de hace dos años, a excepción de los del sector público nacional. Eso tampoco puede volver a ser usado de ancla. A eso se suma las tarifas de servicios públicos, que fueron un poco atrasadas antes de las elecciones”, describió.

    Kalos concluyó: “Si todo le sale muy bien al Gobierno, puede pasar que la inflación empiece con 1%, pero la verdad es que no es el escenario más probable. Lo sano sería que del casi 3% actual vaya bajando y si para fin de año estamos en uno y pico, es un buen dato. El problema ahí es discursivo porque el Gobierno se pone una meta demasiado exigente y que incluso puede ser contraproducente”.

    InflaciónPreciosIPCIndecREMLuis CaputoPrecios relativosJavier MileiÚltimas noticias

  • Fin de la 2ª luna de miel: Gobierno y oposición vuelven al choque por reformas

    Fin de la 2ª luna de miel: Gobierno y oposición vuelven al choque por reformas

    Esta columna podría titularse “Regresar a septiembre”. El 1° de septiembre, en el Teatro Colón, Clarín celebraba sus 80 años y, entre todo el círculo rojo presente, recuerdo la expresión de terror de uno de los propietarios de una petrolera cuando, conversando conmigo, cité la columna de Morales Solá sobre los crecientes rumores en ámbitos parlamentarios acerca de un posible juicio político a Milei. Hoy esa escena resulta impensable: en lugar de buscar un tercio de diputados que lo salven de una destitución y frenen la reafirmación de vetos presidenciales, Milei aspira a los dos tercios para designar en la Corte Suprema jueces que posibiliten una mayoría automática, tras haber logrado con holgura la aprobación de las leyes enviadas en sesiones extraordinarias al Parlamento y, con su nuevo ministro de Justicia, disponerse a nombrar por mayoría simple a más de doscientos jueces vacantes.

    La causa que llevó a Milei a aquella situación —casi terminal— en septiembre, luego a revertirla posoctubre y probablemente ahora de nuevo a la anterior, fue la economía. No hace falta ser marxista para admitir que la infraestructura condiciona a la superestructura; y aunque a Néstor Kirchner, en 2003, le pesara reivindicar la primacía de la política sobre la economía, existe al menos una interdependencia. Lo demuestra Estados Unidos: por más éxitos militares que acumule Trump, su suerte electoral en noviembre dependerá de la evaluación de los votantes sobre la economía doméstica.

    Política y economía se influencian mutuamente, aunque no siempre al mismo tiempo: una puede ser causa y la otra consecuencia, con efectos retardados según su intensidad. El respaldo de Estados Unidos en septiembre permitió a Milei dar vuelta su suerte: ganó en octubre, se fortaleció políticamente, disipó las amenazas de ingobernabilidad y disfrutó de los clásicos cien días de luna de miel, que en su caso se extendieron varias semanas más hasta la apertura de las sesiones ordinarias el domingo pasado. Sin embargo, ya había señales de desgaste, como los insultos dirigidos a los dos mayores empresarios industriales del país, Rocca y Madanes —símbolos nada menos que del acero y el aluminio, la industria de industrias.

    ¿Qué lo llevó a retomar su iracundia inicial tras meses de silencio calculado para recuperar apoyos, primero de votantes luego de su derrota en septiembre y después de legisladores tras su triunfo en octubre?

    La hipótesis más extendida atribuye el cambio a la recuperación de la autoestima tras la cadena de triunfos electorales y parlamentarios, manifestada en soberbia. Pero otra explicación, quizá más verosímil, es la inversa: que, agotado el impulso de confianza que le dio su victoria —con una desdolarización, la caída del precio del dólar y una baja de las tasas—, en enero y febrero la compra de dólares para atesoramiento volvió a los niveles mensuales del otoño e invierno anteriores, aunque ya sin el “riesgo kuka” o electoral. Eso demuestra que el riesgo es más endógeno al propio plan económico, que además agotó la posibilidad de reducir rápidamente una inflación enquistada y lograr la recuperación de la mayoría de las actividades, hoy en recesión, resumido en la palabra estanflación.

    Ese diagnóstico lo comparten el ministro de Economía y el Presidente desde febrero y, una vez pasado el veranito de sus éxitos políticos, llegó al público: ayer un informe de cuatro bancos internacionales puso de relieve las fragilidades de la economía argentina.

    Los insultos a los legisladores el domingo parecen, en parte, la reacción de alguien impotente frente a una realidad que no puede torcer: una manera de negarla o, al menos, disimularla y postergar su reconocimiento. Es una sobreactuación de fuerza donde en realidad hay fragilidad, disfrazada con la invocación de una resurrección del kirchnerismo que hoy resulta más simbólica y fantasmal que efectiva.

    Pero si la hipótesis de la debilidad fuera más explicativa que la de la fortaleza como causa de su renovada iracundia, se añade otra explicación que trasciende lo económico o lo político y pertenece al terreno emocional y psicológico. Según relata en su nota en la edición de ayer de la revista Noticias el autor del best seller El loco, sobre Javier Milei, y editor de Política de la publicación, en febrero murió uno de los perros del Presidente que, como él mismo explicó reiteradamente, son como hijos.

    El perro se llamaba Robert (por el economista de Chicago de las expectativas racionales, Robert Lucas) y, en palabras del propio Milei, dentro de su particular constelación familiar “Robert me ayuda a ver mis fallas y me contiene emocionalmente al tiempo que pelea contra la oscuridad”. Juan Luis González explica en su nota que los hijos de cuatro patas del Presidente cumplen una suerte de esotérico consejo de asesores; más allá de si esa función es real, es comprensible que el duelo por la pérdida afecte su emocionalidad.

    Lo relevante es la emocionalidad social: los sentimientos compartidos que construyen el humor público y alteran la percepción de la realidad. Algo está cambiando en cómo los agentes económicos perciben la solidez del plan del Gobierno, y en los votantes, cuya aprobación de Milei ha caído en los últimos meses, como si el hechizo de su segunda luna de miel política empezara a resquebrajarse.

    Más allá de hipótesis, lo invariable es que los insultos del domingo en el Congreso continúan la línea de los que en febrero dedicó a Rocca y Madanes. Al Presidente no le faltan motivos de enojo: la guerra en Medio Oriente empaña su viaje en busca de inversiones a Nueva York y eleva el riesgo de que Donald Trump, su aliado y sostén, pueda perder las elecciones de noviembre.

    Milei dijo en el Congreso: “La malaria ya pasó”. Ojalá esas palabras tengan efecto exorcizante también para él.

  • Caso $LIBRA: revelan presunto acuerdo entre Javier Milei y el empresario Hayden Davis

    Caso $LIBRA: revelan presunto acuerdo entre Javier Milei y el empresario Hayden Davis

    La abogada y doctora en Ciencias Jurídicas Natalia Volosin, directora del sitio La Justa, publicó un artículo en el que afirma que, en la causa judicial conocida como $LIBRA, hay documentos que ligarían al presidente Javier Milei con el empresario estadounidense Hayden Davis, impulsor del proyecto cripto investigado. Según el material difundido, esos archivos habrían sido recuperados del teléfono del empresario Mauricio Novelli durante un peritaje judicial.

    La nota sostiene que, entre los archivos analizados, figura un borrador de acuerdo confidencial que, según distintas fuentes periodísticas citadas, habría sido suscrito por Milei y Davis. De acuerdo con la reconstrucción de Volosin, el documento estaría en poder de la fiscalía que conduce Eduardo Taiano desde noviembre del año pasado, aunque aún no habría sido incorporado formalmente al expediente.

    Borrador $LIBRA

    El documento recuperado en un teléfono

    Según el informe difundido, el archivo denominado “LOI_KELSIER.docx” habría sido enviado por Novelli a su propio WhatsApp el 29 de enero de 2025, horas antes de la reunión que el grupo mantuvo en la Casa Rosada al día siguiente. El archivo habría sido borrado después, pero los peritos de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) lograron recuperarlo en el análisis forense de los dispositivos.

    LOI KEISER

    El texto del archivo coincidiría con descripciones aportadas por periodistas que siguen la causa. En particular, Volosin remite a publicaciones del periodista Mariano Vidal, quien aseguró en distintas notas que el acuerdo entre Milei y Davis habría sido efectivamente firmado.

    La investigación indica que el documento está en manos del fiscal desde el 17 de noviembre de 2025, fecha en la que los peritos entregaron parte del material recuperado. No obstante, los abogados querellantes sostienen que el archivo no fue incorporado formalmente al expediente, lo que les impide acceder a su contenido.

    Las conversaciones y los anexos reservados

    Otra cuestión destacada en la publicación es la existencia de conversaciones extraídas de teléfonos celulares que podrían vincular a distintos protagonistas de la causa. Según Volosin, el informe pericial que documenta esos intercambios fue elaborado el 9 de enero, pero recién se incorporó al expediente el 24 de febrero.

    El abogado Nicolás Oszut, representante de un grupo de presuntos damnificados por la operación cripto, afirmó que las querellas no pudieron revisar la totalidad del material. Según su versión, las extracciones completas de los dispositivos fueron entregadas al juzgado en un disco externo y permanecen reservadas.

    Los denunciantes cuestionan que la causa no esté bajo secreto de sumario, lo que en principio permitiría a las partes acceder a la documentación. Esa limitación, dicen, complica la posibilidad de avanzar con nuevas medidas probatorias.

    Contratos y ofertas comerciales

    Entre los documentos mencionados en el informe figura una oferta de acuerdo por USD 1,55 millones más un 35 % de lo facturado, que habría sido presentada el 21 de noviembre de 2024 por la firma Kelsier Group, vinculada a Hayden Davis.

    Kelsier group

    El destinatario de esa propuesta habría sido un grupo de empresarios argentinos integrado por Mauricio Novelli, Manuel Terrones Godoy y Sergio Morales. Según la investigación, este último se desempeñaba como asesor de la Comisión Nacional de Valores (CNV) mientras participaba de las negociaciones.

    Kelsier group

    Días después, el 27 de noviembre, se habría firmado otro contrato en inglés entre Kelsier Holdings Limited, otra empresa asociada a Davis, y los mismos empresarios argentinos. Ese acuerdo contemplaba la organización de encuentros privados con el Presidente y la posible participación de Milei en un evento empresarial vinculado al ecosistema cripto.

    La factura por USD 250 mil

    El informe también menciona una factura por USD 250.000 dirigida a Hayden Davis. Datada el 5 de enero de 2025, la factura habría sido emitida por Pía Novelli, hermana de Mauricio Novelli.

    Kelsier group Pia Novelli

    Según la publicación, el pago debía realizarse a través de una billetera virtual y estaría vinculado a los acuerdos comerciales entre el grupo local y la empresa de Davis. La factura forma parte del mismo conjunto de archivos recuperados por los peritos tecnológicos.

    Kelsier group

    Volosin sostiene que estos documentos se suman a otras pruebas incorporadas a la causa, como transferencias reconstruidas por la comisión investigadora del caso $LIBRA en el Congreso, presidida por el diputado Maximiliano Ferraro, además de investigaciones periodísticas publicadas en medios nacionales e internacionales.

    Reuniones y vínculos previos

    El informe añade que los empresarios involucrados habrían mantenido múltiples encuentros con el Presidente en la Casa Rosada y la residencia de Olivos. Según la reconstrucción, esos contactos se habrían repetido a lo largo de varios años.

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    En paralelo, diversos testimonios recopilados en la causa sostienen que intermediarios habrían exigido pagos para facilitar reuniones privadas con Milei. Novelli, por su parte, negó públicamente haber recibido dinero por gestionar esos encuentros.

    La investigación judicial

    La causa judicial, caratulada “Milei, Karina s/cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública”, tramita bajo el expediente N.º 772/2025. El proceso investiga si se produjeron maniobras irregulares relacionadas con la promoción del proyecto cripto $LIBRA.

    Carátula $LIBRA

    Hasta ahora, el fiscal Eduardo Taiano no presentó un requerimiento de instrucción que formalice imputaciones. Varios abogados querellantes reclaman que se avance con nuevas medidas de prueba, entre ellas la citación de testigos y el examen completo de la documentación encontrada.

    El caso ganó mayor relevancia tras el colapso del proyecto $LIBRA y las pérdidas denunciadas por inversores. El escándalo motivó además investigaciones periodísticas y la creación de una comisión parlamentaria para analizar posibles responsabilidades políticas y penales.

    Tuit de Milei $LIBRA

    En su nota, Volosin plantea que el conjunto de documentos, conversaciones y registros financieros podría aportar nuevas pistas sobre la relación entre los empresarios implicados y el entorno presidencial. El avance de la causa dependerá de las decisiones que adopten ahora el fiscal y el juez a cargo del expediente.

    *Crédito de las imágenes: Natalia Volosin

  • Kicillof: “Me cago a trompadas” para defender la educación pública

    Kicillof: “Me cago a trompadas” para defender la educación pública

    El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, defendió con énfasis la educación pública y advirtió que “los que están en contra quieren privatizarla y dejar a un montón de gente afuera”.

    Defensa de la educación pública

    “A mí me parece que en el sistema educativo hay que seguir transformando, hay que ir más profundo”, señaló el mandatario bonaerense en declaraciones al canal de streaming Infocielo.

    “Hay cuestiones que son transformaciones recientes, tecnológicas. Tenemos que ponerlas a funcionar. Yo siempre dije. Yo defiendo la educación pública. Me ponés ahí. Me cago a trompadas para defender la educación pública”, aseveró Kicillof.

    Y luego completó: “Porque los que están en contra de la educación pública quieren privatizarla y dejar a un montón de gente afuera con estos de los vouchers, ahora con educación en el hogar. O el neoliberalismo que corta recursos”.

    “Hay un montón de dificultades”

    “Yo lo que digo que defender a la educación pública no es decir ´anda bárbaro, está perfecta´. Nos pone muy vulnerables, hay un montón de dificultades”, aclaró.

    Defender la educación pública o la salud pública es hacer los diagnósticos, reconocer que problemas hay y dedicarse todos los días a mejorarla y transformarla”, aseguró Kicillof.

    “En eso falta. Creo que en todos los planos. La Provincia de Buenos Aires venía muy desgobernada, muy desatendida, con pocos planes y pocas ideas, sin un gobierno que estuviera presente”, concluyó.

  • Facundo Nejamkis advierte que, si Milei no revierte la crisis económica, perderá en el balotaje

    Facundo Nejamkis advierte que, si Milei no revierte la crisis económica, perderá en el balotaje

    Facundo Nejamkis, director de la consultora Opina Argentina, aseguró que Javier Milei podría perder un balotaje en 2027 si se acentúa la crisis económica. El politólogo sostuvo que el oficialismo atraviesa un “momento prime en términos políticos”, con capacidad para obtener victorias legislativas, pero advirtió que el programa económico exhibe “signos de agotamiento”. “La pregunta es qué va a pasar cuando aparezca un rival que tenga autoridad moral para poder discutir con el gobierno”, indicó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).

    Facundo Nejamkis es licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires. Realizó estudios de maestría en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de San Andrés. Es el director de Opina Argentina, una de las consultoras de opinión pública más consultadas por medios y dirigentes, destacada por su análisis electoral y de imagen de gobierno.

    Se cierra la semana que comenzó con las airadas expresiones del Presidente en la apertura de las sesiones ordinarias y concluye con lo de ayer. El Presidente generó una serie de interpretaciones acerca de si comienza una nueva fase del gobierno. Me gustaría tu propio balance de la semana y saber si le das esa importancia significativa que yo estoy planteando.

    Sí, son hechos relevantes, por supuesto. No comulgo con la idea de que cada suceso noticioso sea necesariamente fundacional. Ni siquiera consideraría que la apertura de sesiones del Congreso, aun siendo un espectáculo atractivo, marque por sí sola un antes y un después. Más bien lo interpreto como parte de un proceso en curso. Yo veo un gobierno, como dirían los jóvenes, en su momento prime en términos políticos. Es decir, un gobierno muy fortalecido en recursos de gobernabilidad: con abundancia de herramientas legislativas, quizás incluso en exceso.

    Prácticamente obtiene lo que quiere en el Congreso y domina la escena de la Asamblea Legislativa de forma que hace un año no se hubiera imaginado. De un presidente que antes no podía sostener sus vetos, pasamos a uno que parece capaz de impulsar cualquier ley que desee; de alguien que inició su mandato hablando fuera del Congreso para no mezclarse con legisladores, a un presidente que controla la Asamblea y se dirige a los bloques sin exhibir con quién dialoga. En términos políticos, por ahora, el gobierno parece sobrado de recursos.

    Al mismo tiempo, es un gobierno que en esa escena aparece polarizando con una fuerza política que hoy aparece muy debilitada, que es la principal fuerza opositora: el peronismo. Ese peronismo luce fragmentado y debilitado y, dentro suyo, el espacio hegemónico de los últimos 20 años, el kirchnerismo, enfrenta tensiones internas: su liderazgo está detenido y sin posibilidad de postularse, y arrastra un fuerte desprestigio social. Veo, entonces, a un gobierno que busca polarizar con una oposición debilitada, pero que genera resistencias incluso entre sectores que habían apoyado al oficialismo y que hoy están menos conformes con la situación.

    Así como sostengo que el gobierno está en un momento prime en lo político, no observo lo mismo en lo económico. Percibo un programa económico que muestra signos de agotamiento similares a los que se vieron antes de la elección de octubre, con la diferencia de que entonces el respaldo político y financiero de Estados Unidos había compensado una situación de alta precariedad, sobre todo en lo referido al valor del dólar. Hoy, en los sondeos, existe cierta certidumbre sobre el dólar, pero el resto de los indicadores de opinión son negativos.

    La gente percibe que los precios aumentan respecto a la estabilidad que Milei consiguió en su primer año. Crece en 12 puntos la proporción de personas a las que no les alcanza el ingreso para llegar a fin de mes. Aumenta del cinco al 15% la proporción de quienes consideran que la inflación volvió a ser una preocupación principal. Además, indicadores objetivos relacionados con crecimiento y morosidad muestran un programa económico con rendimientos heterogéneos que, por ahora, no mejora la vida cotidiana de la mayoría.

    El Gobierno ha utilizado la Asamblea Legislativa como un recurso político para confrontar con un rival, y hasta ahora eso le ha permitido acumular capital político; pero no sé cuánto podrá mantener ese recurso cuando comience a competir contra sí mismo, como suele ocurrir a los gobiernos tras las elecciones de medio término.

    ¿No hay una relación entre una cosa y la otra? ¿El espectáculo del domingo y esa exhibición de fortaleza política es necesaria o consecuencia de la debilidad en materia económica?

    Sí, la política y la economía operan de manera casi superpuesta. Permitime retroceder un paso: plantear las transformaciones estructurales del programa económico desde una dimensión moral. En debates académicos o técnicos, si hay déficit o no, no es un tema moral. Si el Estado gasta o no gasta, no es un tema de orden moral. El Gobierno, con acierto estratégico, instaló esa lectura moralizante. Así descalifica a cualquier adversario que proponga otro enfoque y, por eso, el Presidente se permite prescindir de la obra pública durante dos años sin que nadie pueda decirle fácilmente “es una barbaridad”, porque quien propone obra pública queda estigmatizado como corrupto.

    La cuestión es si esa estrategia funciona frente a un rival que carezca de autoridad moral para cuestionarla, en este caso el peronismo kirchnerista. La pregunta es qué va a pasar cuando aparezca un rival que tenga autoridad moral para poder discutir con el gobierno. Ese rival podría surgir dentro del mismo espacio reciclado o de un espacio distinto; y su aparición, junto con el rendimiento del gobierno, será determinante.

    Hoy Milei piensa que su adversario es el kirchnerismo. Está bien que lo use como recurso, es efectivo; pero en realidad hoy Milei pelea contra sí mismo y contra el desempeño de su gestión hasta las elecciones del año que viene. Puedo imaginar que, en un hipotético balotaje, mucha gente preferiría a Milei frente al kirchnerismo; la incógnita es si competirá contra eso o si surgirá otro rival.

    Un ejemplo: la historia no se repite, pero rima. Pensemos en el gobierno de Mauricio Macri: él creía que peleaba contra Cristina Kirchner y, en una jugada política, Cristina se corrió del centro, puso a Alberto Fernández como candidato y Macri perdió con Alberto Fernández, que hasta entonces no había encabezado una lista ni era un líder con carisma arrollador. Macri perdió, en buena medida, por el rendimiento económico de su gobierno.

    Por eso la pregunta clave es qué pasará con la economía de aquí en adelante; creo que eso definirá la dinámica política. Entramos en una etapa donde Milei empezará a competir contra sí mismo y gobernar con el espejo retrovisor suele ser más difícil que en los primeros dos años. Echar la culpa a la herencia o agitar el fantasma del adversario pierde eficacia si a uno no le va bien.

    Con un desempeño económico regular, Milei podría zafar: la memoria de crisis previas puede ser tan fuerte que con un rendimiento moderado alcance para ganar. La duda es si llegará al año que viene con ese rendimiento regular; yo advierto señales de alerta que apuntan a que podría no ser así.

    ¿Volvemos a septiembre? ¿Volvemos a un momento en el que al Gobierno la economía no le está dando la posibilidad de demostrarle a la sociedad las mejoras esperadas después de un optimismo generado a lo largo del segundo semestre de 2024 y el primer trimestre de 2025, cuando empezó aquel problema cambiario? En este caso, los síntomas son de la economía real. La inflación está más cerca del 3% que del 2%, y la crisis económica permite que se califique la situación actual de esta inflación. ¿Te parece que hay como un regreso o un fin de esa luna de miel que tuvo el presidente tras el triunfo de octubre hasta marzo de este año?

    Si lo analizás por imagen, sí. En septiembre, cuando el Gobierno atravesó varias crisis y sufrió la derrota en la provincia de Buenos Aires, la imagen del Gobierno y del propio presidente rondaba los 40 puntos, y en algunos momentos cayó cerca del 35. El efecto Scott Bessent, en mi opinión, fue determinante para entender el rumbo de la opinión pública y el resultado electoral de octubre. Es verdad que la elección bonaerense despertó en votantes el deseo de evitar al peronismo y votar la opción “menos mala”, pero cuando el dólar comienza a crecer e inestabilizarse, eso también se convierte en un argumento decisivo.

    Entre septiembre y octubre apareció un prestamista de última instancia que dijo: “El valor del dólar lo garantizo yo”. Eso generó un respaldo al sistema cambiario de una magnitud insospechada y produjo un rebote en la imagen presidencial, llevándola a niveles de 50–52 puntos. Ese efecto duró octubre y noviembre, pero desde diciembre la imagen empezó a descender y hoy, en marzo, está en los mismos niveles que en septiembre.

    Es cierto que hoy resulta raro ver presidentes con imágenes del 60 o 70% como antes: la polarización, la antipolítica y la dinámica mediática dificultan sostener niveles altos. Aun así, no podemos ignorar esta caída: con estos números el presidente necesitaría ganar en primera vuelta, porque corre el riesgo de llegar a un balotaje donde existe una mayoría social que no estaría dispuesta a votarlo. Lo vimos en octubre: sacó 41 puntos y el 59% de la gente votó otras cosas, sin contar el ausentismo, que también expresa distancia y decepción de parte del electorado.

    Además, una situación económica más grave puede fijar un techo. Me permito tomar una idea de colegas: Cristian Buttié señaló que el Presidente, más que caer en su piso, ha caído su techo. Eso complica a quien debe enfrentar un balotaje —preguntémosle a Sergio Massa, que se topó con ese problema en 2023— y deja abierta la posibilidad de que surja quien encarne ese sentimiento diferente, aunque hoy por hoy aún no haya aparecido.

    ¿Creés que hay tiempo para que la sociedad, de demandarlo, cree una oferta a tiempo para 2027? Algo tan rápido como lo que vos mencionabas en el caso de Alberto Fernández, pero en aquel momento ungido por alguien que tenía un poder que hoy pareciera no tener nadie.

    Ese es el problema central. Hoy ese poder no lo tiene nadie y al mismo tiempo el peronismo está mucho más dañado hoy que en ese momento. En 2015 Macri había ganado el balotaje por un punto; hoy la correlación es distinta. Aunque el peronismo ya arrastraba causas de corrupción como la causa Cuadernos, hasta entonces no estaba tan marcado por el estigma de un gobierno desordenado, desprolijo y con un presidente que daba la sensación de no manejar los recursos del poder. Ese sello —el de desgobierno— afectó al peronismo de modo distinto en la última gestión.

    Por eso, yendo a tu pregunta, resulta difícil imaginar que en poco tiempo surja una alternativa potente desde el peronismo si el propio espacio está tan dañado. No obstante, cuando las sociedades se cansan, buscan cualquier alternativa.

    Veamos qué fue Milei: en 2021 no pensábamos que la alternativa sería él; se hablaba de (Horacio Rodríguez) Larreta, (Patricia) Bullrich o Macri como opciones de Juntos por el Cambio. Sin embargo, el desgaste del peronismo llevó a elegir una propuesta completamente distinta. Hoy no aparece una figura similar, aunque Milei ya asomaba; todo dependerá de la velocidad de la crisis: si el gobierno sufre una descomposición económica acelerada, la sociedad buscará atajos y alternativas rápidamente. Si Milei hace un gobierno regular, probablemente tenga más chances de ganar una elección en primera vuelta, porque será más difícil articular una alternativa mayoritaria.

    Otra hipótesis es que hay tres escenarios: la polarización, que es lo que sucedió entre Macri y Alberto Fernández y Macri y Scioli; tercios, que es lo que sucedió en 2023; o fragmentación, que es lo que sucedió en 2003 cuando no había PASO. ¿Le asignás alguna probabilidad a este último escenario? Imaginemos que haya tres peronismos, que la propia derecha esté dividida entre una candidatura de Milei y una de un candidato del PRO, Nacho Torres, el gobernador de Chubut, respaldado por Macri, y por ejemplo otra inclusive de Victoria Villarruel, aunque saque 4 o 5%, y del otro lado también el peronismo dividido, derecha e izquierda, con Axel Kicillof como candidato natural, Juan Grabois a la izquierda y un gobernador representando lo que representó Massa o un exgobernador como Gerardo Zamora, y luego un pastor como Dante Gebel? ¿Te imaginás la posibilidad de que se pueda llegar a un balotaje con candidatos que no lleguen al 30%?

    Sumo un cuarto escenario al que mencionás: el de 2011, con el oficialismo fuerte y toda la oposición fragmentada. En ese año alguien lo describió como “Blancanieves y los siete enanitos”: el principal contendiente quedó muy por debajo del 20% y Cristina obtuvo el 54%. Reitero: todo vuelve a depender del rendimiento del Gobierno. Si el oficialismo llega a 2027 con la economía recuperada —supongamos que la crisis es pasajera y aparece un rebote del consumo y el crecimiento— es plausible que el Gobierno se fortalezca y la oposición se fraccione, porque no habrá incentivos para unirse.

    Por el contrario, si al Gobierno le va mal, entonces sí puede fragmentarse la derecha, porque para que surjan alternativas competitivas a Milei ese espacio necesita perder incentivos para apoyarlo y que las otras propuestas resulten atractivas. A la vez, el deterioro podría empujar al peronismo a presentar alternativas internas —una opción más a la izquierda y otra más peronista clásica— y ver quién llega a un eventual balotaje con Milei.

    La variable central es, insisto, el rendimiento del Gobierno. No creo que la política adquiera una dinámica autónoma independiente del desempeño económico. Además, el rendimiento económico del país no depende sólo del Gobierno: el conflicto en Medio Oriente, por ejemplo, cuyo inicio es visible pero cuyo final es incierto, puede complicar la gestión económica por el impacto en precios del petróleo y de commodities. Es una situación compleja, por decirlo con palabras de una amiga chilena.

    TV

    LT

  • El Gobierno planea eliminar las PASO para complicar al peronismo rumbo a 2027

    El Gobierno planea eliminar las PASO para complicar al peronismo rumbo a 2027

    El gobierno de Javier Milei prepara una reforma electoral con un objetivo central: eliminar definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa, que el oficialismo proyecta enviar este año al Congreso, forma parte de un paquete más amplio de modificaciones al sistema político y podría incidir directamente en cómo la oposición organiza sus candidaturas de cara a la elección presidencial de 2027.

    La propuesta fue confirmada por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien adelantó que el proyecto contemplará la derogación de las primarias y cambios en el régimen de los partidos políticos.

    La discusión surge en un contexto de fuerte fragmentación dentro de la oposición, especialmente en el peronismo, donde conviven distintas corrientes que tendrán que definir su liderazgo en los próximos años.

    Un nuevo intento de LLA, tras la suspensión de 2025

    El Gobierno ya intentó avanzar sobre las PASO en 2024. Ante la resistencia opositora, terminó acordando su suspensión para las elecciones legislativas de 2025, aunque no consiguió su eliminación definitiva.

    Ahora la Casa Rosada intentará retomar ese debate en un año no electoral, tal como se acordó entonces con la oposición dialoguista. Para modificar el régimen electoral necesitará mayorías absolutas en ambas cámaras del Congreso: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado.

    El objetivo del oficialismo es aprobar la reforma durante 2026 para que el nuevo esquema rija plenamente en el próximo ciclo político.

    En el trasfondo del debate asoma un eje central: el papel de las PASO para ordenar candidaturas dentro de las coaliciones. Espacios opositores advierten que eliminar las primarias podría complicar la resolución de internas en frentes amplios, sobre todo en el peronismo.

    Cuestionamientos de la oposición a la Reforma Electoral

    El diputado de Unión por la Patria Agustín Rossi planteó esa preocupación en diálogo con PERFIL. “Creo que hay una especulación del Gobierno que cree que sin PASO al peronismo le va a costar encontrar un método para seleccionar candidatos”, sostuvo.

    El legislador defendió el sistema vigente al recordar que fue sancionado durante el gobierno de Cristina Kirchner. “Era presidente del bloque cuando sancionamos esa ley. Las PASO fortalecen la política porque permiten que la sociedad participe en la selección de candidatos”, afirmó.

    Aunque el proyecto aún no ingresó al Parlamento, distintos bloques ya anticiparon reparos. En el PRO advierten que primero esperan conocer el texto antes de fijar posición, mientras que en la UCR el senador Maximiliano Abad sostuvo que eliminar las primarias sin un sistema alternativo sería “un retroceso”.

    También desde bloques provinciales expresaron dudas sobre el impacto que la reforma tendría en las coaliciones electorales.

    Reforma de partidos y Boleta Única

    La eliminación de las PASO sería solo uno de los ejes de la reforma política que impulsa el oficialismo. El proyecto también incluiría cambios en el financiamiento de los partidos políticos y en los requisitos para su constitución, con el propósito —según el Gobierno— de reducir la proliferación de agrupaciones políticas.

    Durante la apertura de sesiones ordinarias, Milei sostuvo que su gestión buscará “reformar integralmente el sistema electoral” y revisar el financiamiento partidario para garantizar mayor transparencia.

    El paquete de cambios también contemplaría la expansión de la Boleta Única de Papel, un sistema que el oficialismo pretende consolidar en las elecciones nacionales.

    Con el proyecto aún sin ingresar al Congreso, la discusión recién empieza. Pero oficialismo y oposición coinciden en algo: el debate sobre las PASO volverá a convertirse en uno de los principales conflictos políticos del año legislativo.

    JD / fl

  • Día 817: Karina Milei afianza su hegemonía y redefine el mapa del poder político

    Día 817: Karina Milei afianza su hegemonía y redefine el mapa del poder político

    La llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia revela algo más que una simple modificación de gabinete: señala el comienzo de una nueva fase del mileísmo, en la que la rosca política comienza a imponerse sobre la épica libertaria inicial. A lo largo de su trayectoria, Javier Milei siguió un patrón recurrente: primero desplazó a sus militantes y comunicadores originales para apoyarse en operadores como Carlos Kikuchi; después relegó al núcleo digital de Santiago Caputo en favor de armadores territoriales como Sebastián Pareja en las listas de las elecciones de medio término; y ahora privilegia a la “familia judicial” por sobre su propio aparato comunicacional.

    El Presidente mantiene el discurso incendiario contra “los kukas” para su base, mientras negocia acuerdos en el Parlamento. Esa ambivalencia —gritar contra “la casta” y, a la vez, pactar con ella— fue la que le permitió acumular poder, pero también puede erosionar su credibilidad entre el núcleo duro libertario. Si la contradicción entre relato y práctica se vuelve demasiado evidente, el riesgo es que el mileísmo perciba que su mayor adversario no es sólo el kirchnerismo, sino la distancia entre palabras y hechos y la falta de resultados concretos en la economía.

    Con la designación de Mahiques al frente del Ministerio de Justicia, la geometría del poder dentro del gobierno parece haberse reconfigurado en torno a un esquema más compacto. Karina Milei ocupa ahora el vértice central de esa estructura política. A su costado actúan los Menem y algunos funcionarios cercanos al núcleo presidencial, como Manuel Adorni. Caputo quedó acotado. El desplazamiento de fuerzas dentro del llamado “triángulo de hierro” marca el cierre de una etapa del mileísmo. Comienza la etapa K.

    La designación de Mahiques al mando del Ministerio de Justicia, promovida por Santiago Viola, abogado personal de Karina Milei, se impone en detrimento de Mariano Cúneo Libarona y de su segundo en el ministerio, Sebastián Amerio, señalado en el esquema informal de poder del gobierno como el operador judicial de Caputo.

    Amerio se enteró de su cesantía en vivo, mientras presidía por Zoom una reunión de la Comisión de Administración y Financiera del Consejo de la Magistratura. A ese trato hacia el sector Caputo se suma otro episodio: durante las transmisiones de la apertura de sesiones ordinarias de la Cámara de Diputados, la edición audiovisual en vivo, dirigida por gente de Karina, evitó mostrar el palco desde el que seguían la sesión Santiago Caputo y el Gordo Dan.

    Paradójicamente, varios analistas interpretaron la confrontación de Milei con el kirchnerismo como un vuelco hacia la estrategia Caputo. Sin embargo, ambas lecturas no son incompatibles. El Gobierno parece haber aprendido a jugar en dos frentes: alimentar a su núcleo duro con un discurso incendiario y polarizante, mientras confía en la rosca política y las negociaciones para obtener resultados concretos en la gestión.

    Fue precisamente esa rosca la que le permitió avanzar en el Parlamento con la reforma laboral y la Ley Penal Juvenil, entre otros proyectos. Y la necesitará si pretende reformar la ley electoral, considerada clave para remover las PASO y complicar la unificación opositora.

    La jura del nuevo ministro dejó señales palpables de esa reconfiguración del poder. El saludo frío entre Karina y Caputo puso en escena la tensión entre ambos sectores y fue leído dentro del oficialismo como la confirmación de una derrota política para el asesor. Milei, en cambio, saludó a su colaborador con un abrazo prolongado que, al mirarlo con detalle, resultó más frío y forzado que en otras ocasiones.

    Desde la óptica estratégica, la dinámica del poder mileísta siempre estuvo marcada por una ambivalencia estructural. Por un lado está el Milei de la confrontación permanente, el de la batalla cultural: entiende la política como un conflicto ideológico total contra el kirchnerismo, el socialismo y lo que denomina “la casta”. Ese costado se expresa con mayor claridad en el dispositivo comunicacional que conduce Caputo, en la lógica de polarización constante y en el ecosistema de militancia digital que amplifica el conflicto. Es el Milei que se dirige a su núcleo duro y construye identidad política a partir del antagonismo.

    Pero convive con otra dimensión más clásica y pragmática del poder. Allí aparecen Karina, Martín y Eduardo “Lule” Menem y los armadores territoriales que se ocupan de cerrar acuerdos, ordenar listas, negociar con gobernadores y consolidar una estructura política capaz de sostener al oficialismo en el tiempo. Ese Milei acepta la lógica de la rosca, la acumulación gradual de poder y las transacciones inevitables de la política real. La tensión entre la confrontación ideológica y la negociación pragmática atraviesa toda la experiencia del gobierno libertario y explica muchas de sus decisiones recientes.

    Esta pulsación entre dos “almas” del Gobierno ya tuvo varios ciclos en la carrera del Presidente. Milei llegó a la política rodeado por un núcleo reducido de militantes digitales, economistas libertarios y activistas antiestablishment que lo acompañaron desde sus primeras apariciones televisivas. Sin embargo, cuando el proyecto debió convertirse en una estructura electoral competitiva, optó por apoyarse en operadores con experiencia territorial y desplazó a quienes le habían abierto el camino.

    En esa etapa se impuso la figura de Kikuchi, que se transformó en el principal armador de La Libertad Avanza en 2021 y 2022. Esa decisión implicó relegar a varios de los primeros militantes libertarios provenientes del activismo mediático y las redes. Al mismo tiempo dejó espacio para Santiago Caputo y nuevas figuras en ascenso, como el Gordo Dan y el canal de streaming “Carajo”.

    Tras la asunción, la tensión interna se repitió. El armado territorial del oficialismo gravitó en torno a Pareja, que fue consolidando poder dentro del partido y, en particular, en la provincia de Buenos Aires. Su ascenso se dio en conflicto con el sector comunicacional y digital del mileísmo, vinculado al estratega Caputo y a figuras mediáticas del ecosistema libertario como el streamer Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan.

    Ese enfrentamiento quedó cristalizado en las elecciones de medio término. Mientras el núcleo de Caputo buscaba listas que preservaran la identidad original del movimiento, Pareja avanzó con acuerdos con dirigentes territoriales y estructuras políticas tradicionales. La disputa dejó en evidencia la tensión entre el mileísmo militante de redes y el pragmatismo del armado electoral.

    La misma lógica se percibe ahora en el reciente cambio en el Ministerio de Justicia. La designación de Mahiques, vinculado a sectores de la llamada “familia judicial” y con lazos históricos con operadores del sistema, se interpretó como un nuevo gesto hacia la política tradicional. El movimiento implicó desplazar del área a funcionarios próximos al sector de Caputo, como el viceministro Amerio, símbolos de la influencia del núcleo estratégico del mileísmo.

    En un momento en que el Gobierno enfrenta conflictos judiciales y disputas institucionales, el Presidente volvió a apostar por un perfil con capacidad de interlocución en los tribunales. Así, en cada etapa de su recorrido político —la construcción electoral, el armado territorial y ahora la gestión judicial—, Milei ha mostrado que, cuando está en juego el poder, su opción tiende a favorecer la rosca política por sobre la lealtad al núcleo duro que lo impulsó.

    La influencia sobre ese organismo incide directamente en el funcionamiento del sistema judicial. El representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura participa en decisiones clave sobre jueces y presupuesto del Poder Judicial. Controlar ese espacio implica contar con una herramienta central en la relación entre política y justicia. La nueva conducción del ministerio asumirá ese rol en un momento especialmente sensible por el avance de la investigación por la criptoestafa $Libra y el escándalo en ANDIS, que involucra a Karina.

    Según reveló la periodista Irina Hauser, un peritaje sobre dispositivos del trader Mauricio Novelli encontró un acuerdo confidencial que habría firmado Javier Milei con el empresario Hayden Davis para recibir asesoramiento en blockchain, criptomonedas e inteligencia artificial. Ese documento contradice la versión del Presidente, que afirma no haber tenido vínculos con el proyecto $Libra ni conocimiento de la maniobra. Para la periodista, estos elementos refuerzan la hipótesis de que el mandatario estaba “muy empapado” en el tema y que el vínculo entre las partes resulta difícil de negar, lo cual complica la situación del mandatario en la criptoestafa.

    La idea de que la designación de Mahiques pueda servir como un mecanismo de blindaje político se apoya en su profunda inserción en el sistema judicial argentino. Mahiques no es un outsider: proviene de una familia con múltiples cargos dentro del Poder Judicial y con vínculos de décadas en tribunales federales y provinciales.

    Su padre, Carlos Mahiques, es juez de la Cámara Federal de Casación Penal, uno de los tribunales más influyentes del país, y además fue ministro de Justicia bonaerense durante el gobierno de María Eugenia Vidal. A ese entramado familiar se suman otros integrantes del clan, como su hermano Ignacio Mahiques, fiscal federal que intervino en causas de alto impacto político, lo que configura una red con presencia en distintos niveles del poder judicial.

    En ese marco, su llegada al Ministerio de Justicia podría resultar útil para el Gobierno porque combina dos factores: conocimiento interno del funcionamiento judicial y relaciones personales dentro del sistema. Antes de ser ministro, Mahiques fue representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura y luego fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, cargos que le permitieron tejer vínculos con jueces, fiscales y operadores del mundo judicial.

    Además, su carrera estuvo vinculada a espacios políticos con capacidad de incidencia institucional, primero durante el gobierno de Mauricio Macri y luego en estructuras ligadas al poder judicial y al Ministerio Público. Ese recorrido lo convierte en una figura capaz de interpretar los tiempos y las lógicas de Comodoro Py, algo valioso para un gobierno que enfrenta potenciales conflictos judiciales o que necesita gestionar nombramientos y vacantes en tribunales.

    El Ministerio de Justicia tendrá, además, la responsabilidad de impulsar la designación de cerca de doscientos jueces federales y nacionales. La cobertura de esas vacantes será una de las decisiones institucionales más relevantes de los próximos años. Esos nombramientos pueden condicionar el funcionamiento del sistema judicial durante décadas. Hasta ahora, la administración de Javier Milei no había avanzado en ese proceso.

    Sin embargo, el nuevo ministro no está exento de polémicas. Su designación reavivó la controversia por el viaje a Lago Escondido, uno de los episodios más discutidos de su trayectoria. El caso involucró a jueces, empresarios y funcionarios que visitaron la estancia del magnate británico Joe Lewis, presuntamente invitados por directivos del Grupo Clarín. El episodio generó cuestionamientos porque algunos magistrados presentes habían tomado decisiones judiciales favorables a empresas o actores vinculados a ese entorno.

    La polémica se intensificó cuando se filtraron chats de un grupo de Telegram integrado por jueces, funcionarios y empresarios que participaron del viaje. En esas conversaciones analizaban cómo reaccionar públicamente ante la revelación y evaluaban estrategias para justificar los gastos del vuelo privado y la estadía. Entre los mensajes apareció un audio de Mahiques en el que sugería “hacer una facturita” para justificar la visita a Lago Escondido.

    Viola, segundo de Mahiques y abogado personal de Karina, también arrastra antecedentes comprometidos. Durante la investigación a Cristina Fernández de Kirchner en la causa del juez Sebastián Casanello, conocida como la Ruta del Dinero K, presentó dos testigos que afirmaron haber visto a Casanello en la Quinta de Olivos, con la intención de desplazar al magistrado. Luego se comprobó que se trató de una operación fraudulenta contra el juez.

    Otro indicio del viraje hacia una estrategia más política, orientada a achicar frentes de conflicto, es que al asumir Mahiques pidió la renuncia de varios funcionarios políticos del equipo de Cúneo Libarona. Entre los cambios más notorios figura la salida de Daniel Vítolo, titular de la Inspección General de Justicia (IGJ), quien había ganado visibilidad por la ofensiva del Gobierno contra la AFA y por promover el envío de veedores a la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia.

    Aunque desde la Casa Rosada sostuvieron que la postura oficial hacia la asociación del fútbol no variará, la designación de Mahiques generó interrogantes por sus vínculos previos con dirigentes del fútbol, entre ellos Tapia y Pablo Toviggino, a quienes dijo conocer “socialmente”, aunque negó una relación de amistad. En paralelo, el nuevo ministro anticipó que revisará el expediente que solicitaba el envío de veedores a la AFA antes de definir una postura definitiva.

    Esto representa una descompresión del conflicto con “Chiqui” Tapia, que además ganó espacio tras gestionar la vuelta al país del gendarme Nahuel Gallo, entonces preso del chavismo en Venezuela.

    El modelo Caputo encarna la pureza ideológica y el ataque permanente, mientras que el ala política, representada por los Menem y Karina Milei, simboliza la negociación y el consenso. El Gobierno optó por una estrategia ambivalente: mantener el discurso incendiario mientras se abren y fortalecen vías de negociación. La crítica del caputismo más puro es que se reincide en un problema clásico de la política: la hipocresía.

    Si llega a percibirse que Milei “habla para la tribuna” mientras “negocia con la casta política”, podría iniciarse una etapa de desmoralización entre las filas de su núcleo duro. Al mismo tiempo, la polarización ya es leída por aliados políticos como un rasgo distintivo de Milei que, en definitiva, no resulta determinante por sí solo.

    Los insultos y la denostación pública a los “kukas” durante la apertura de sesiones admiten dos lecturas. Para algunos fueron gritos de impotencia ante las crecientes dificultades económicas. Para otros, una estrategia para construir un terreno político, señalando a Cristina como enemiga principal. De ese modo, Milei recuerda a sus seguidores que él es, por ahora, el adversario principal del kirchnerismo y se posiciona al frente del antikirchnerismo, que hoy parece hegemónico en el país.

    Ayer, durante una entrevista en La Nación+, Luis Majul le preguntó por la confrontación en el Parlamento, y el Presidente respondió: “El kirchnerismo es lo peor que le pasó a la Argentina en su historia” Resulta llamativa una declaración tan rotunda, ya que, aunque se pueda ser opositor al kirchnerismo, la dictadura de Jorge Rafael Videla fue indudablemente más gravosa: en ese período se aplicó terrorismo de Estado, se violaron derechos humanos de forma sistemática y desaparecieron 30.000 personas.

    Algunas versiones afirman que Milei, en su afán refundacional, estaría preparando indultos para genocidas. Sería un tema extremadamente sensible para la historia política argentina, más aún en el 50° aniversario del golpe militar. La ambivalencia de Milei también responde a la fragilidad de sus puntos de apoyo.

    El mileísmo transita un momento de gran fortaleza política, pero enfrenta crecientes dificultades económicas. Esas tensiones afectan su imagen, que ya muestra signos de desgaste en las encuestas, y probablemente han debilitado el liderazgo de Caputo al frente de la comunicación dentro del denominado “triángulo de hierro”.

    Por ahora, el Gobierno mantiene el control del dólar, logró abastecerse de reservas y cuenta con el respaldo explícito de Donald Trump. Además conserva la capacidad de instalar temas en la agenda pública. Sin duda, el oficialismo sigue teniendo la iniciativa política.

    No obstante, la economía real no presenta resultados equivalentes. En una columna reciente en Cenital, Ernesto Tenembaum y Alfredo Zaiat advierten que la historia argentina registra momentos de aparente hegemonía que luego se diluyeron —gobiernos como los de Carlos Menem, Cristina o Macri en distintos momentos parecían invencibles—. El problema no es la concentración del poder en sí, sino cuánto tiempo puede sostenerse.

    Los indicadores económicos empiezan a mostrar tensiones en el programa oficial tras más de dos años de gestión. En ese lapso se perdieron cerca de 300.000 empleos privados registrados, mientras la masa salarial real cayó y la inflación mensual se estancó más cerca del 3 que del 2 por ciento. El esquema antiinflacionario descansó en buena medida sobre el salario como ancla, y el tipo de cambio osciló entre crawling peg, bandas cambiarias impulsadas por el FMI y ajustes atados a la inflación pasada, cada mecanismo generando nuevas expectativas en el mercado.

    El dilema es claro: si el Gobierno relaja esas anclas, la inflación puede acelerarse; pero si las endurece, profundiza la recesión, en una economía donde la morosidad crece, el crédito no despega y la rentabilidad financiera sigue siendo más atractiva que la inversión productiva. El respaldo parlamentario que facilitó sus triunfos recientes parece haberse convertido en su nueva base de sustentación.

    En este contexto de inestabilidad económica, como en un mar embravecido, el Gobierno se aferra a la balsa que representa la hegemonía lograda en el Parlamento mediante la negociación política. No solo la afinidad une; también lo hace el espanto. La posibilidad de una nueva crisis funciona como pegamento para aliados inconsecuentes que no quieren que todo se desplome o que no perciben una alternativa clara.

    El gobierno de Milei parece entrar en una fase en la que la construcción de poder político se vuelve su único punto de apoyo estable. ¿Será suficiente para capear las olas de una economía adversa hasta que soplen vientos favorables? La evolución de esa combinación entre política y economía definirá el futuro del experimento libertario.

    Producción de texto e imágenes: Facundo Maceira

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