
Un despliegue militar estadounidense sin precedentes busca bloquear el estrecho de Ormuz, con el envío de tres grupos de portaaviones, diez destructores y dos buques de asalto anfibio. Esta maniobra está orientada a cortar el comercio marítimo de Irán en el contexto del conflicto con Washington.
El bloqueo en la zona del estrecho de Ormuz consiste en un despliegue naval de gran envergadura, dirigido por la Quinta Flota de Estados Unidos desde este miércoles. Esta operación incluye vigilancia aérea, satélites, equipos de abordaje y la capacidad de controlar el tráfico marítimo, con el objetivo de frenar las exportaciones iraníes y presionar para la reapertura de la ruta.
La fuerza principal está compuesta por los portaaviones USS Abraham Lincoln, George HW Bush y Gerald R Ford, acompañados por destructores armados con misiles guiados y dos buques de asalto anfibio. Estos últimos transportan a 2.200 infantes de marina y equipos diseñados para tomar embarcaciones por aire. El propósito declarado es “ahogar” el flujo comercial iraní mediante un cerco naval efectivo, detalló el medio The National tras dialogar con expertos navales.
Los aviones E-2D Hawkeye patrullan la zona de manera permanente, mientras los cazas F-35 y FA-18 Super Hornet están listos para sobrevolar embarcaciones e imponer la obediencia a las órdenes de retorno a puerto. Los destructores Arleigh Burke, armados con misiles Harpoon y sistemas avanzados de defensa aérea, mantienen posiciones capaces de desplazarse a velocidades de hasta 30 nudos.
Capacidad tecnológica y vigilancia militar
La infraestructura tecnológica estadounidense sostiene la misión a través de satélites, drones y aviones especializados. Equipos como los E-3 Sentry AWACS y P8 Poseidon, operando desde bases en el Golfo, permiten monitorear y registrar la actividad de cada embarcación relacionada con Irán.
Expertos citados por The National advierten sobre la importancia de una vigilancia minuciosa para detectar a los “corredores del bloqueo”. Kevin Rowland, especialista naval del centro de estudios Rusi, señaló que “necesitan contar con inteligencia precisa para identificar correctamente a los barcos sospechosos”. Y añadió que las autoridades estadounidenses deben marcar la procedencia y el destino de cada nave en el Golfo de Omán utilizando tecnología avanzada.

Desafíos y amenazas operativas en el bloqueo naval
Las fuerzas de Estados Unidos enfrentan riesgos de calado al acercarse al litoral iraní, como la amenaza de misiles chinos CM-302, adquiridos recientemente por Irán y con un alcance de 290 kilómetros. Estos proyectiles suponen un peligro significativo para los grandes buques, según The National.
Las maniobras de abordaje representan otro reto considerable. Los marines y las fuerzas especiales de la Marina deben estar listos para tomar control de embarcaciones que podrían estar tripuladas por miembros armados del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) o civiles forzados a sabotear o destruir sus propios barcos. Además, la presencia de minas, mini-submarinos y misiles portátiles incrementa los peligros de la misión.
El ex comandante Tom Sharpe, de la Marina Real británica, enfatizó que alejarse de la costa para disminuir riesgos produce el efecto de ampliar enormemente la zona a vigilar. “Si alejas las naves del litoral, el área a cubrir se expande enormemente”, declaró al medio citado.

Reacciones y posibles escenarios futuros
Según The National, la Quinta Flota de Estados Unidos dispone de alternativas limitadas. Si una embarcación sospechosa se niega a ser inspeccionada y la confrontación es demasiado arriesgada, los destructores pueden realizar disparos de advertencia con sus cañones de 127 mm. Si esto no surte efecto, existen técnicas orientadas a inmovilizar el buque con daños mínimos.
Jonathan Hackett, ex marine estadounidense, puso en duda la suficiencia operativa de disponerse solo de diez destructores para cubrir toda la ruta. Observó que la extensión del litoral iraní y la existencia de puertos alternativos, como Jask, ofrecen oportunidades para que Irán sortee el cerco. “Es prácticamente imposible mantener el bloqueo sin más recursos”, advirtió.
Desde el inicio de la operación, varios cargueros han sido forzados a regresar a puerto, pero expertos insisten en que es difícil impedir por completo el flujo marítimo iraní con los medios actuales.

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