Vínculos familiares en el ámbito judicial invaden la lista de jueces propuestos por Milei

El gobierno de Javier Milei parece haber dejado atrás su retórica contra “la casta”, al menos en lo que respecta a la justicia. Así lo refleja un análisis de los más de 80 pliegos que el Poder Ejecutivo envió en distintas tandas durante las últimas dos semanas para designar jueces, fiscales y defensores oficiales, en los que abundan apellidos conocidos de la llamada “familia judicial”.

La nómina enviada por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques —en consulta con la hermana presidencial, Karina Milei, y con el aval del jefe del Estado— no sólo incluye hijos y esposas de funcionarios del Poder Judicial.

Entre los postulantes figura Laureano Durán, con vínculos claros con operadores judiciales del kirchnerismo, como el actual ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, y el rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Diego Molea, representante del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) ante el Consejo de la Magistratura.

Hijo del fallecido Alberto Ramón Durán, quien presidió la Cámara Federal, Laureano Durán ganó notoriedad cuando, en diciembre de 2014 y con menos de 40 años, fue designado por la entonces presidenta Cristina Kirchner como juez subrogante del Juzgado Federal 1 de La Plata, un tribunal clave por su competencia electoral. Su nombramiento fue para reemplazar al juez Manuel Blanco, fallecido en ese entonces, consignó el diario La Nación.

Si hablamos de familia, Mahiques está fuertemente involucrado en este proceso para empezar a cubrir las más de 300 vacantes judiciales, cuyo tratamiento en el Senado arrancará el 29 de abril con la primera de una serie de cinco audiencias que se extenderán hasta el 14 de mayo.

Esta semana, el jueves 16, habrá una audiencia en la que participará su padre, Carlos Mahiques. El camarista busca renovar su magistratura por cinco años a partir de noviembre próximo, cuando cumplirá 75 años y, según la Constitución Nacional, debería jubilarse. Nobleza obliga: su pliego fue enviado por el Poder Ejecutivo en febrero, casi un mes antes de que su hijo reemplazara a Mariano Cúneo Libarona al frente de la cartera de Justicia.

Carlos Mahiques es una figura polémica desde su traslado —por el gobierno de Mauricio Macri— a la Cámara Federal de Casación Penal, un cargo para el que no había concursado. Por ese motivo ingresaron a la Comisión de Acuerdos del Senado dos impugnaciones gemelas impulsadas por Inecip y ACIJ, que señalan que ese tipo de designaciones “han sido declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación” y piden corregir “inmediatamente” lo que consideran una situación contraria a la carta magna, publicó el diario La Nación.

Otro apellido resonante por sus lazos familiares es el de Emilio Rosatti, hijo del actual presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, nominado para el Tribunal Oral Federal de Santa Fe.

Rosatti hijo fue secretario en la justicia electoral entre 2013 y 2018 y es autor del libro La Justicia Mediática, en el que analiza la relación entre los medios, la opinión pública y el servicio judicial; la obra fue presentada el año pasado en el Senado con el apoyo de senadores libertarios.

También forma parte de la “familia judicial” Ana María Cristina Juan, candidata al Juzgado Federal de Hurlingham. Juan es secretaria en la Cámara Federal porteña y es la esposa del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, quien actualmente instruye causas de alto impacto político.

Su trayectoria en la justicia es extensa y su experiencia le permitió terminar primera en el concurso del Consejo de la Magistratura sin necesitar el habitual empujón político de la entrevista personal que suele favorecer a quienes cuentan con el respaldo del gobierno de turno para integrar las ternas enviadas al Poder Ejecutivo.

La nominación de Juan —su tercer intento, después de que en las dos ocasiones anteriores su pliego fuera retirado por cambios de gobierno— cobra especial relevancia porque su esposo es el magistrado a cargo de la causa Andis, en la que está involucrada la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, publicó el diario La Nación.

La herencia judicial también aparece en Juan Andrés Moldes, hijo del fallecido fiscal Germán Moldes, postulado como fiscal ante los juzgados en lo Penal Económico.

Nicolás Pacilio, nominado para juez de un Tribunal Oral en lo Criminal Federal en la Ciudad de Buenos Aires, es hijo del ex camarista Antonio Pacilio. Hizo toda la carrera judicial —desde auxiliar administrativo hasta secretario de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, cargo que ocupa actualmente.

La nómina incluye además secretarios que crecieron al amparo de los jueces más influyentes de Comodoro Py, como María Julia Sosa —se desempeña en el juzgado federal de Julián Ercolini y fue propuesta para un Tribunal Oral en lo Criminal de La Plata—.

También están Ivana Quinteros, actual secretaria de la Sala I de la Cámara Federal, nominada para un tribunal oral criminal; Javier Arzubi Calvo, fiscal federal que trabajó durante años con el juez federal y frustrado candidato a la Corte Suprema Ariel Lijo; y Jésica Sircovich, secretaria en la Cámara de Casación Penal y propuesta para un tribunal oral en la capital de la provincia de Buenos Aires.

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