Las fuerzas armadas ucranianas consiguieron contener la embestida rusa y avanzar en la recuperación de terreno en distintos sectores del frente oriental, en una escalada de combates que marca el inicio de la nueva ofensiva de primavera lanzada por Moscú.
El comandante en jefe Oleksandr Sirski afirmó que la defensa ucraniana “sigue agotando al adversario y frustrando sus planes”, después de una semana de intensos ataques rusos que no pudieron romper las líneas de Kiev.
La mejora de las condiciones climáticas permitió a las tropas rusas intensificar la presión en la región de Donetsk, donde intentan hacerse con el control de las áreas todavía en manos ucranianas. El epicentro de los combates se situó cerca de Pokrovsk: los enfrentamientos se prolongaron cuatro días y, según el ejército ucraniano, en la mayoría de los sectores los ataques fueron rechazados.
En esas operaciones, el Tercer Cuerpo de las Fuerzas Armadas de Ucrania informó de la destrucción de decenas de vehículos blindados enemigos.
El avance ruso en el este ha sido lento. Fuentes militares ucranianas estiman que, en la última semana, Rusia perdió más de 8.000 soldados entre muertos y heridos, a cambio de apenas 28 kilómetros cuadrados capturados, un ritmo de avance que califican como el más bajo de los últimos años.
En zonas como Sloviansk y Kramatorsk, las fuerzas invasoras solo lograron avances limitados, quedando a unos 17 kilómetros de sus objetivos principales.
El alto mando ucraniano resaltó que las tropas han recibido refuerzos y disponen de armamento y munición suficientes para sostener la defensa. El general Sirski subrayó que “se tomaron las decisiones necesarias” para afrontar la presión rusa, y aseguró que la preparación de las unidades les permitió resistir los asaltos y lanzar contraataques en sectores clave del frente.
Las fuerzas ucranianas recuperaron posiciones en al menos dos sectores que Rusia había ocupado el año pasado. En Kúpiansk, en la región de Kharkiv, las unidades de Kiev expulsaron a grupos aislados de tropas rusas que seguían en el área tras la ofensiva fallida del otoño anterior. En la frontera entre Dnipropetrovsk y Zaporizhzhia, el portavoz Vladislav Voloshin señaló que las operaciones continúan con el objetivo de consolidar nuevas líneas defensivas y complicar los movimientos logísticos del enemigo.
El uso de drones por parte de Ucrania ha sido clave en la resistencia. Batallones como los ‘Halcones de Hierro’ de la 67ª Brigada han empleado vehículos aéreos no tripulados para atacar posiciones rusas, cortar el suministro de municiones y destruir artillería. Videos muestran a las fuerzas invasoras recurriendo incluso a caballos para atravesar zonas peligrosas ante la escasez de vehículos blindados disponibles.
El comandante Vladislav Datsenko aseguró que los recientes contraataques han permitido “éxitos significativos” y que la iniciativa en algunos frentes cambió de manos. Analistas de seguridad como Oleksí Melnik estiman que, pese al uso intensivo de aviación y drones por parte de Rusia, es poco probable que Moscú logre avances decisivos a corto plazo, sobre todo con las recientes mejoras en la movilización y el equipamiento del ejército ucraniano.
Las autoridades de Kiev también fomentan el desarrollo de sistemas robotizados y drones terrestres, tanto para el transporte de suministros como para la evacuación de heridos y para operaciones ofensivas.
Además, el ministro de Defensa, Mijailo Fédorov, explicó que uno de los objetivos es aumentar el número de bajas rusas mensuales, lo que podría forzar al Kremlin a decretar nuevas rondas de movilización, una medida impopular que podría erosionar el apoyo interno a la guerra.
(Con información de EFE)
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