El Departamento del Tesoro de Estados Unidos prohibió que Cuba reciba petróleo ruso, una decisión que agrava la crisis energética en la isla justo cuando dos buques cisterna cargados de hidrocarburos se aproximan a aguas cubanas. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) publicó el jueves la inclusión de Cuba en la lista de países vetados para transacciones con hidrocarburos de origen ruso. La medida busca frenar la llegada de crudo ruso a un país golpeado por cortes de energía y una profunda recesión, una situación que evoca el colapso tras la desintegración de la Unión Soviética, según informó CNBC.
El miércoles la firma de inteligencia marítima Windward identificó al buque cisterna Sea Horse, abanderado en Hong Kong, transportando aproximadamente 190.000 barriles de gasoil ruso con rumbo a Cuba. Analistas de Windward detectaron que el barco recurrió a prácticas de navegación encubierta, como el apagado intencionado de sus sistemas de posicionamiento, y que opera sin seguro occidental, indicios de una posible evasión de sanciones internacionales.
Un segundo buque, el Anatoly Kolodkin, bajo bandera rusa y ya incluido en listas de sancionados, transporta 730.000 barriles de crudo y también tiene como destino la isla, según la firma de análisis naviero Kpler, citada por AFP y mencionada por CNBC.
Washington había autorizado temporalmente la semana pasada la compra de petróleo ruso varado en altamar como recurso excepcional para estabilizar los mercados energéticos tras la guerra liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Esa medida, que supuso una breve suspensión de las sanciones impuestas a Moscú tras la invasión a Ucrania, quedó sin efecto con la nueva prohibición dirigida a Cuba, especificó CNBC.
La llegada inminente de ambos buques constituye, en palabras de los analistas citados por el medio, un desafío abierto a Estados Unidos, que ha advertido que sancionará a cualquier país que abastezca a Cuba.
Durante la administración de Donald Trump se intensificaron las restricciones al suministro de combustible hacia la isla, calificando a la dictadura cubana como “una amenaza inusual y extraordinaria”. Trump expresó su aspiración de intervenir en Cuba tras la guerra en Irán.
Desde la óptica del gobierno cubano, las amenazas —señaladas como “casi diarias” por el dictador Miguel Díaz-Canel— han sido respondidas con un llamado a la “resistencia inflexible” frente a los intentos de asfixiar el suministro de combustible.
En paralelo, Rusia ha reiterado su alianza con Cuba y su disposición a proporcionar “el apoyo necesario, incluida la ayuda financiera”, en respuesta a lo que califica como bloqueo estadounidense, según recogió CNBC.
El deterioro de la provisión energética se profundizó desde enero, tras la operación militar de Estados Unidos para derrocar al narcodictador de Venezuela, Nicolás Maduro. Hasta entonces, la mayor parte del petróleo que recibía La Habana procedía de Venezuela, pero ese flujo se interrumpió por la crisis política y militar, lo que obligó a Cuba a buscar nuevos socios energéticos en condiciones cada vez más adversas.
La decisión de la OFAC de prohibir la entrega de combustible ruso a Cuba coloca a la isla ante su mayor desafío económico desde la década de 1990: sin suministros regulares ni respaldo financiero suficiente desde Venezuela y bajo la amenaza directa de sanciones estadounidenses ante cualquier intento de importar crudo ruso.
El seguimiento de los cargamentos de gasoil y crudo transportados por el Sea Horse y el Anatoly Kolodkin será determinante para medir hasta qué punto las nuevas restricciones estadounidenses consiguen frenar la llegada de petróleo a la isla, en un contexto de creciente presión diplomática y económica.
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