Guerra en Irán frena negociaciones por Ucrania: Moscú anuncia pausa y Zelensky exige reanudar

El Kremlin confirmó el jueves una “pausa situacional” en las negociaciones de paz entre Moscú, Kiev y Washington destinadas a poner fin a la guerra en Ucrania. La interrupción del proceso se produjo tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Horas después, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, anunció que su equipo negociador ya viajaba a territorio estadounidense para retomar las conversaciones el sábado, aunque Rusia rechazó enviar una delegación a suelo americano, lo que dejó sin resolver el formato y la sede de la próxima ronda trilateral.

“Esta es una pausa situacional, por razones obvias”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ante la prensa. Peskov agregó que, cuando Washington pudiera dedicar más atención a los asuntos ucranianos, Moscú esperaba que la pausa llegara a su fin y que se celebrara una nueva ronda de negociaciones. La declaración del Kremlin siguió a una portada del diario ruso Izvestia que señaló que el conflicto en Medio Oriente podría empujar a Kiev hacia posturas más conciliadoras en la mesa de negociación.

Desde Kiev, Zelensky reconoció la existencia de la pausa pero exigió que se ponga fin de inmediato. “Ha habido una pausa en las negociaciones. Es hora de terminar con eso, y haremos todo lo posible para que las conversaciones puedan ser verdaderamente significativas”, afirmó el mandatario en su alocución nocturna.

El presidente sostuvo que Washington había dado señales de estar dispuesto a continuar el proceso y que el equipo político de su delegación negociadora ya se dirigía a Estados Unidos para la reunión prevista para el sábado. Sin embargo, días después Zelensky admitió que Rusia se había negado a enviar representantes a territorio estadounidense y que Kiev aguardaba una respuesta de Washington sobre si se cambiaría el país sede o si Moscú confirmaba su participación.

Las negociaciones tripartitas entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia comenzaron este año en Abu Dabi y continuaron en Ginebra el 17 y 18 de febrero, sin que ninguna de las rondas lograra acuerdos sobre los puntos centrales del conflicto: el alto el fuego, el estatus territorial, las garantías de seguridad para Ucrania y el control de la central nuclear de Zaporiyia.

Una tercera ronda prevista para Abu Dhabi el 5 de marzo fue suspendida tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero, y no se fijó nueva fecha ni sede.

Rusia y Ucrania mantienen posturas muy distantes sobre la cuestión territorial: Putin exige que Kiev abandone su aspiración de integrarse en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y que se retire de cuatro regiones que Moscú reclama como propias —Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón—, pese a no controlar la totalidad de ninguna de ellas.

Ucrania rechaza ceder territorio que Rusia no ha logrado conquistar militarmente. Mientras tanto, los ataques continuaron: en la semana previa al anuncio de la pausa, Rusia lanzó 1.770 drones de ataque, más de 1.530 bombas aéreas guiadas y 86 misiles sobre territorio ucraniano, según datos difundidos por el propio Zelenski.

La guerra en Irán suma presión adicional sobre Kiev. Once países solicitaron asistencia ucraniana para neutralizar drones tipo Shahed en el marco del conflicto en Medio Oriente, lo que amenaza con agotar los arsenales de defensa aérea que Ucrania necesita para interceptar los misiles rusos.

El senador republicano Mitch McConnell advirtió en el Senado que los indicios de cooperación entre Moscú y Teherán revelan hasta qué punto los conflictos globales están interconectados. Para Kiev, cada semana que la atención de Washington permanezca anclada en Oriente Medio es una semana más de guerra sin perspectiva real de acuerdo.

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