En el número 1628 de la Avenida Alvear, en el tradicional y elegante trazado porteño de Recoleta —sin duda el más lujoso de la ciudad de Buenos Aires— funcionó la emblemática tienda de Ermenegildo Zegna.
La propiedad de dos pisos ya está en proceso de demolición; en su lugar se construirá un edificio de nueve pisos que tendrá en planta baja un local de 300 metros cuadrados para una marca de súper lujo, cuyo contrato se está cerrando en estas horas.
En la misma manzana se encuentran edificios de valor histórico, como el Palacio Fernández Anchorena —sede de la Nunciatura Apostólica—, el Palacio Duhau —hoy Park Hyatt Buenos Aires— y el Palacio Casey, que actualmente alberga al Ministerio de Cultura.
A pesar de contar con las autorizaciones pertinentes del gobierno porteño, la propiedad quedó envuelta en una polémica entre empresarios del mundo inmobiliario y surgieron dudas sobre la protección patrimonial de la zona.
La construcción contaba con permiso de demolición desde hace un par de años y ahora comenzaron los trabajos. La obra, dirigida por Pride Developer, recibió duras críticas de otro actor del mercado inmobiliario: Izrastzoff.
“Acabamos de ver que el GCBA autorizó la demolición total de un edificio patrimonial en la avenida más emblemática de Buenos Aires. Escándalo es poco”, posteó en X Izrastzoff.
“Todo lo que se pueda hacer para frenar este permiso debe hacerse rápido, porque el riesgo de que demuelan entre gallos y medianoche es real. No estamos en contra del desarrollo ni somos los fanáticos de La Ciudad Museo pero este edificio puede mantenerse y desarrollar arriba otro volumen como se ha hecho en Aberg Cobo y en muchos otros edificios como el club francés, etc. etc.”, agregaron.
“Es insólito el reclamo. Está todo en regla, es un inmueble que no está protegido, se hizo en los 90 y la protección es para los anteriores a 1942. No hay cuestiones patrimoniales… la obra ya arrancó, ya se está demoliendo. En 24 meses estará lista”, le dijo a este medio Maximiliano Mustafá, CEO de Pride.
“Izrastzoff se queja porque se quedó afuera del negocio. Querían venderlo ellos y lo va a vender Sotherby’s”, agregó.
En el lugar se prevé un local comercial de 300 metros —“que ocupará una marca muy grande global”, prometió el empresario— y el edificio tendrá nueve plantas con pisos y semipisos de entre 90 y 180 metros cuadrados, con unidades valoradas hasta en USD 2 millones.
“Empezamos a reclamar con otra demolición de la zona que no estaba protegida y la terminaron demoliendo. Debería estar protegida. La Ciudad tendría que hacer un catálogo renovado con lo que se puede tocar y lo que no. La ley habla de protección de propiedades hasta el año 1942, pero hay que cambiarla de manera urgente. Hay que proteger a la avenida Alvear y muchos otros trazados porteños”, dijo Iuri Izrastzoff, director de la inmobiliaria.
“El edificio fue reformado en los ‘90, pero es mucho más antiguo. Antes era una casa: tiene la firma del arquitecto en la fachada. Es una propiedad que tuvo dos vidas. Nosotros hace 16 años tenemos una revista de protección del patrimonio de Buenos Aires y decir que hacemos estos reclamos por un tema comercial es nefasto. Es una mentira grotesca. El edificio sigue en pie, pasé hace un rato. Al menos debería mantenerse la fachada. La Ciudad debería hacer algo ya”, afirmó.
Como se dijo, esta propiedad pasó por varias instancias. En 2022 intervino la Nación —por medio de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos— y se frenó su demolición. Luego vino la autorización de 2024, que se demoró hasta ahora, cuando empezaron las obras, y también las quejas.
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