Bioceres SA, la sociedad fundacional del grupo rosarino impulsado por productores, fue declarada en quiebra a comienzos de marzo en medio de una fuerte interna accionaria. No obstante, la crisis se limitó a esa estructura local: mientras la “exBioceres” colapsa, su controlante, Moolec Science SA, mantiene un portafolio global con activos biotecnológicos valuados en más de US$160 millones en la Argentina, Estados Unidos y Europa.
El examen de la estructura societaria y de los balances presentados ante la Comisión de Valores y Bolsa de EE.UU. (SEC) permite desglosar el flujo de caja, la capacidad instalada y los pasivos de la compañía, gestionada bajo la órbita del empresario uruguayo Juan Sartori. Cabe recordar que Bioceres SA acumulaba deudas millonarias y presentaba un patrimonio neto negativo.
El eslabón más crítico del holding en términos judiciales se ubica en el control del Grupo Bioceres. El organigrama oficial, informado a la agencia norteamericana reguladora de los mercados financieros y difundido entre los accionistas originales de Bioceres, detalla que Moolec Science SA posee el 100% de Bioceres Group, que a su vez controla el 89,93% de Bioceres SA en la Argentina.
Tras un prolongado default iniciado a mediados de 2025 por el incumplimiento de obligaciones negociables bursátiles (por más de US$5 millones) y el inicio de un concurso de acreedores, el juez civil y comercial N° 6 de Rosario, Fernando Mécoli, decretó a principios de este mes la quiebra de Bioceres SA. El fallo dejó en claro un escenario de insolvencia con un patrimonio neto negativo cercano a los US$110 millones. La medida buscaba “cristalizar el patrimonio” de la empresa ante la inminencia de ejecuciones individuales, algo muy cuestionado por los exfundadores.
Bioceres SA quedó operando como un vehículo residualBioceres
Conviene, sin embargo, separar ese desapoderamiento judicial de la operatoria de Bioceres Crop Solutions (BIOX). La compañía desarrolladora del gen HB4, que hoy cotiza en el Nasdaq y continúa con su actividad comercial, resultó de una escisión de la matriz original. Surgió en el proceso de internacionalización del grupo y pasó a concentrar los activos biotecnológicos más relevantes. Hace un año las acciones de BIOX se negociaban en torno a US$6–7 por acción (primer trimestre de 2025), pero ahora cotizan cerca de US$0,40, lo que representa un desplome interanual del 94%.
En la estructura vigente bajo la gestión de Sartori, Bioceres SA quedó funcionando como un vehículo residual. Según el último informe presentado a la SEC, la participación de Moolec en Bioceres Crop Solutions se limita a un 5% de acciones propias, más derechos de voto de terceros equivalentes a otro 5%. Exceptuando el conflicto judicial por su controlada, el activo de mayor peso en la cartera de Moolec es su participación en el grupo Agrality (50% en Agrality SA Argentina y 50% en Agrality R&D and Seeds en EE.UU.), cuya valuación alcanza los US$77 millones.
El esquema de Agrality es completamente físico e industrial: operan plantas de acondicionamiento de semillas, equipos de secado y clasificación, invernaderos y campos irrigados en Argentina, Brasil y Estados Unidos. Los datos del último ejercicio informados muestran que el grupo cerró 2024 con ventas cercanas a los US$70 millones.
Bioceres SA fue declarado en quiebra gentileza
El flujo operativo industrial de Moolec se completa con instalaciones orientadas a ingredientes y proteínas alternativas, respaldadas por dos sociedades clave. Una de ellas es ValoraSoy SA Argentina. Radicada en El Tío, Córdoba, cuenta con una capacidad total de procesamiento cercana a las 10.000 toneladas anuales, y una línea de extrusión específica de 6.000 toneladas para proteínas vegetales texturizadas (TSP) destinadas a la industria plant-based. En el año fiscal 2024 reportó ventas por US$5,8 millones. La participación de Moolec en la sociedad, junto con su modelo de negocios y las tecnologías patentadas Piggy Sooy y Glaso (esta última ya generando ventas a terceros en EE.UU.), le confiere una valuación de entre US$45 y US$50 millones.
En SynBio Powerlabs, en Finlandia, Moolec ostenta el 90% de la sociedad dedicada a la fermentación de precisión. Sus instalaciones operan a escala piloto y pre-industrial (con dos fermentadores de 27.000 litros) y el plan prevé la instalación de seis reactores industriales de 250.000 litros. SynBio proyecta ventas por US$5 millones para 2026 y la participación de Moolec está valuada en US$30 millones.
El diagrama corporativo incluye además un 48% de participación en Ingeniería Metabólica SA (Argentina), firma abocada al procesamiento downstream y al escalado de microorganismos con patentes propias, cuya valuación se sitúa en torno a los US$12 millones.
Moolec Science, la controlante de Bioceres SA
En este contexto, desde la “exBioceres SA” aclararon a LA NACION que “desde el decreto de quiebra la sociedad no integra ningún grupo económico y sus destinos dependen del juez y la sindicatura”, y remarcaron que “Moolec ya no es controlante” y que “es ajena a la situación financiera que llevó a la quiebra, ya que se generó antes de la combinación de negocios de junio de 2025”.
En ese sentido, sostuvieron que “Moolec no controlaba la compañía cuando se contrajo la totalidad de la deuda”, que dejó un patrimonio neto negativo cercano a US$130 millones, y que los activos se limitan “a las patentes de HB4 y deudas intercompany consideradas incobrables por la gestión anterior”.
Además, indicaron que “la quiebra de Bioceres fue solicitada por el nuevo directorio asumido en diciembre de 2025, ante una situación imposible de revertir, y convalidada por los accionistas en enero de 2026”, y subrayaron que “durante el breve período de control indirecto no se generó nuevo endeudamiento”. Por último, afirmaron que, tras un incumplimiento de BIOX por unos US$106 millones, “Moolec perdió el control indirecto a pocos días de la operación”.

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