“Esperaba un crecimiento más alto”: el Gobierno reconoció una recuperación más débil pero minimizó una posible recesión

16° Foro Radar ABECEB
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El viceministro de Economía, José Luis Daza, admitió que el crecimiento económico de la Argentina quedó por debajo de lo que el Gobierno esperaba, aunque rechazó encuadrar la situación actual como una recesión técnica y pidió mirar “el big picture” (foto completa). El número 2 del ministro Luis Caputo habló en el marco del 16° Foro ABECEB, celebrado en el Faena Art Center de Buenos Aires, horas después de que otro expositor del mismo evento advirtiera que el control demócrata del Congreso de Estados Unidos podría limitar la asistencia financiera a la Argentina.

“Yo esperaba un crecimiento más alto, sobre todo después de lo que empieza en el proceso entre febrero y junio”, afirmó el funcionario. Reconoció que el nivel de actividad es “muy bajo” y que los resultados son “menores” a lo que esperaban, pero encuadró esa lectura dentro de un proceso más amplio que, según sostuvo, “va en la dirección correcta”.

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La economía acumula cinco meses de estancamiento en la tendencia-ciclo del EMAE y los analistas advierten que se necesitaría un salto de 8,5% en septiembre —cifra que los propios economistas calificaron de “prácticamente imposible”— para evitar una recesión técnica; Daza no esquivó el tema pero le quitó peso: “Esas terminologías de declaración técnica son cosas contables. Movías un mes para acá y no iba a ser una recesión técnica, movías un mes para acá, va a ser una recesión técnica”, señaló. Y agregó: “Miremos el big picture. Es decir, preguntémonos hacia dónde vamos, si es sostenible, si estamos haciendo las cosas correctas”.

El viceministro reconoció que el año arrancó condicionado por los efectos de la crisis financiera de 2025 y que eso debilitó al sector financiero y la capacidad de tomar crédito. Describió un proceso que entre febrero y junio generó un círculo virtuoso —baja de tasas, recuperación del crédito, mejora de expectativas— que luego fue interrumpido por un shock externo. “A partir de julio tuvimos un shock de tasas. Indudablemente, eso tuvo un efecto”, admitió. Pero indicó que hacia fines de año vuelve a ver señales de recuperación leve y que el comportamiento del sector externo es “extraordinario”.

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El interés de Estados Unidos por la Argentina

La otra línea central de su intervención fue la respuesta al planteo que horas antes había formulado Gary Litman, vicepresidente senior de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (US Chamber of Commerce): que con un Congreso dividido —y ahora bajo control demócrata— la capacidad de Washington para asistir financieramente a países como la Argentina se vuelve más estrecha.

Daza descartó que ese escenario represente un riesgo real para el vínculo bilateral. “El interés de Estados Unidos por la Argentina trasciende totalmente al partido político que está. Esto es estratégico de mediano y de largo plazo”, afirmó. Y trazó una línea de continuidad que abarca administraciones de distinto signo: “Viene de la primera administración del presidente Trump, vino de la administración del presidente Biden. Él es el que acentuó”.

El argumento del funcionario es que lo que une a Washington con Buenos Aires no es política partidaria sino interés estratégico concreto: la Argentina tiene energía en abundancia, cobre —clave para la electrificación—, uranio y otros minerales críticos que se volvieron centrales en la disputa tecnológica global entre Estados Unidos y China. “Hay intereses nacionales que son muchísimo más importantes que la disputa política de corto plazo”, sostuvo.

Para explicar por qué ese interés es estructural y no coyuntural, Daza trazó un recorrido que arranca en la caída del Muro de Berlín y llega hasta la guerra fría tecnológica actual. Describió cómo la hiperespecialización productiva post-1989 llevó a que el comercio internacional pasara de representar el 33% del producto mundial al 65%, y cómo la pandemia expuso la vulnerabilidad de depender de China para bienes esenciales: vacunas, barbijos, chips.

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“China importa al año USD 350.000 millones en petróleo. En chips importa casi USD 700.000 millones”, graficó, para ilustrar la magnitud de la disputa. En ese contexto, apuntó, la nueva batalla tecnológica se libra en dos frentes: los chips más avanzados y la energía necesaria para alimentar la inteligencia artificial. Y la Argentina, dijo, tiene lo que el mundo necesita en ambos frentes.

Por qué la tasa de inversión sigue baja

Ante la pregunta de por qué la tasa de inversión en la Argentina sigue en torno al 15% del producto —muy por debajo de los estándares regionales—, Daza apeló a la teoría de opciones reales, una rama de la intersección entre economía y finanzas. Su diagnóstico: el principal freno es la incertidumbre sobre la estabilidad de las reglas de juego.

“No hay en el mundo un país que pasó más tiempo en recesión en los últimos setenta y cinco años que la Argentina, el número uno de 180 países”, señaló. Esa historia de volatilidad y crisis recurrentes, dijo, es la que explica que los inversores sigan exigiendo una prima de riesgo elevada antes de comprometer capital de largo plazo en el país.

A cierre de su intervención, Daza sostuvo que la elección de Javier Milei representó un punto de inflexión que va más allá del ciclo político. “Para mí la Argentina cambió. Y cambió para siempre”, afirmó. El argumento central: por primera vez existe en la Argentina un consenso transversal —“desde el peronismo hasta los sectores de derecha”— sobre la necesidad de reducir el peso del Estado y mantener el equilibrio fiscal.

Para ilustrar por qué ese consenso puede ser duradero, recurrió al caso chileno, país donde residió por muchos años dado que su padre fue diplomático en el país vecino. Recordó, entonces, que cuando Pinochet perdió el plebiscito de 1988, la bolsa cayó 58% en un día por el temor a que la Concertación revertiera las reformas. No lo hizo: las profundizó. “Chile entró a un período entre el 85 y la crisis asiática que creció al 7,1% por año, todos los años”, recordó. La analogía implícita fue clara: si las condiciones se mantienen, la Argentina podría transitar un proceso similar.

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