“El kirchnerismo quiere romper el modelo”. Adrián Ravier eligió esa definición para describir la principal disputa política que, según su mirada, atravesará al Gobierno en los próximos meses. Pero inmediatamente agregó la segunda parte de su diagnóstico: cree que no lo conseguirá. “Esta idea de romper no va a ocurrir, porque el kirchnerismo está más débil, porque la gente ya eligió otra cosa”, sostuvo el vocero presidencial en una extensa entrevista con Infobae. Para el funcionario, el nuevo equilibrio político surgido de las últimas elecciones modificó la capacidad de la oposición para bloquear o revertir las reformas de Javier Milei.
En esa lógica ubicó la ofensiva contra el DNU 70/2023. Ravier consideró al decreto una de las piezas centrales del programa de desregulación y afirmó que el kirchnerismo buscará voltearlo como una manera de afectar el modelo económico. Sin embargo, se mostró confiado en que no tendrá los votos suficientes: “No lo van a poder voltear”. Mencionó los 95 diputados nacionales de La Libertad Avanza, la presencia de senadores propios, el vínculo con los gobernadores y el respaldo de bloques aliados. “Hay diálogo”, remarcó, y vinculó ese escenario con el mayor optimismo que, dijo, existe hoy dentro del equipo económico.
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El vocero amplió esa confrontación a otros temas que ocupan la agenda pública. Sobre las universidades, defendió la estrategia judicial del Gobierno frente a la Ley de Financiamiento Universitario y sostuvo que detrás de la disputa existe también una pelea por el equilibrio de las cuentas públicas. “Acá hay un problema fiscal serio, hay un intento político de la oposición de romper el equilibrio fiscal y hay un Gobierno que le pide a la Justicia que interceda. En el medio de esa disputa no hay un incumplimiento de la ley. La disputa continúa, hay nuevas instancias y veremos qué pasa”, afirmó. Para Ravier, universidades, discapacidad y Ley de Tierras forman parte de los asuntos que la oposición utiliza para imponer una agenda y desplazar del debate los resultados que el Gobierno reivindica en inflación, pobreza y apertura económica.
En discapacidad endureció especialmente el tono contra el kirchnerismo. “El kirchnerismo hizo un uso político de la discapacidad y entregó cantidad de pensiones no contributivas y asignaciones por discapacidad”, afirmó. Admitió que el proceso de auditorías todavía enfrenta problemas y dificultades operativas, pero aseguró que quienes efectivamente tengan derecho a las prestaciones las conservarán. En el debate por la Ley de Tierras también adoptó una posición explícita: “No debería haber límites para la compra de tierras en cuanto a cantidad de kilómetros o proporcionalidad”. Aclaró, sin embargo, que existen restricciones específicas para Estados extranjeros, zonas de frontera, recursos naturales y cuestiones de seguridad nacional.
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La política interna del oficialismo fue otro capítulo central de la conversación. Ravier negó que las diferencias públicas de Patricia Bullrich impliquen una ruptura con Milei y fue categórico respecto de su posición electoral: “Patricia Bullrich trabaja para que Milei sea reelecto”. Según explicó, la senadora “quiere que este proyecto continúe y entiende que Javier Milei es el mejor líder para este proyecto liberal”. También sostuvo que las discrepancias dentro del Gabinete son normales —“los liberales no somos manada”, recordó— y se mostró confiado en que los aliados acompañarán otro de los objetivos políticos de la Casa Rosada: “Somos optimistas de que los aliados nos van a acompañar” para eliminar las PASO.
Ravier también dedicó definiciones fuertes a Axel Kicillof. Recordó que fue alumno suyo en la Universidad de Buenos Aires y que el actual gobernador bonaerense era docente en una materia vinculada con el pensamiento económico marxista. “Puedo decir con certeza que él, por lo menos en su formación, es marxista y tiene una posición comunista. Tiene una posición contraria a los derechos de propiedad, a la libertad individual, a la economía de mercado y al gobierno limitado”, afirmó. Evitó reproducir literalmente la definición de Luis Caputo, que había llamado “anticristo” a Kicillof, pero sostuvo que las ideas que representa “llevaron a la Argentina al infierno”.
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La entrevista tuvo además un extenso capítulo económico. Ravier reconoció que todavía no puede descartarse técnicamente que la Argentina acumule dos trimestres consecutivos de caída, aunque afirmó que no espera un 2026 recesivo. “Esperamos que no haya recesión técnica. Si la pregunta es: ‘¿2026 va a ser un año recesivo?’, no. La Argentina sigue creciendo”, sostuvo. También aseguró que la macroeconomía está hoy más ordenada que al inicio de la gestión: “La Argentina recibió una situación de desequilibrio tanto macro como micro, una economía rota. En esa economía rota, la macro hoy está más ordenada. Lo podemos ver en las reservas, en la hoja de balance del Banco Central, en las cuentas públicas”.
El vínculo entre Milei y la prensa dejó otra de las definiciones más fuertes de la entrevista. Ravier defendió la reacción presidencial frente a informaciones que el Gobierno considera falsas u operaciones políticas y explicó la lógica con la que, según él, actúa el jefe del Estado: “Si este periodista nos va a generar estos costos, le vamos a generar un costo al periodista y vamos a exponerlo con esta mentira y con esta operación”. Ante la repregunta sobre la necesidad de recurrir a insultos, insistió: “Los insultos del Presidente aparecen porque hay una persona que les hizo llegar a los argentinos que está del lado de los argentinos de a pie y que realmente insulta porque le importa”.
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La entrevista completa a Adrián Ravier
—Usted pasó de la academia, de ser economista, a diputado nacional; después a dirigente de La Libertad Avanza en La Pampa y ahora a vocero presidencial. Fue bastante vertiginoso. ¿Cómo fue ese tránsito?
—Sí, la verdad es que yo siempre dije que no iba a participar en política. Me gustaba mucho el mundo de las ideas, el mundo académico, participar de congresos internacionales, con la posibilidad de conocer a mucha gente prestigiosa, incluso premios Nobel de Economía y destacados economistas de muchas partes del mundo.
En ese camino fue que conocí a Javier Milei, participando de congresos académicos. Tenemos un respeto mutuo por las ideas y un amor por las ideas. Tuvimos también algunos momentos picantes. Justamente algunas diferencias que tuvimos en las ideas nos llevaron a alguna pelea, si se quiere, pero siempre estuvimos realmente muy alineados con las ideas de la libertad, las ideas liberales libertarias y las ideas de la Escuela Austríaca.
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Y después vino un poco la idea de que lo acompañara en esta función de vocero presidencial, compartiendo valores liberales libertarios y también valores cristianos, si se quiere. Compartimos mucho el enfoque. Creo que eso es importante porque comprender el mensaje del Presidente y poder llevarlo a la sociedad es una cuestión relevante. No todo el mundo puede hacerlo si no conoce en profundidad las ideas y las mentes brillantes que respaldan todo este enfoque.
—Quiero hacerle una pregunta más conceptual. ¿Este es un Gobierno que aplica una economía austríaca, una ideología liberal-libertaria? Y si la respuesta es positiva, ¿por qué?
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—Es una buena pregunta. Alguien podría decir: “Bueno, pero este tamaño del Estado no es compatible con el objetivo hacia donde nos quiere llevar la Escuela Austríaca de Economía” o “esta presión tributaria tampoco”. Hay mucho en lo cual todavía no.
Pero si uno piensa dónde estábamos al llegar en diciembre de 2023 y dónde estamos hoy, claramente esta Argentina está mucho más cerca de los ideales hacia donde iríamos si tenemos tiempo y herramientas para llegar. ¿Qué define la idea liberal libertaria? Un norte. Un norte en el cual se respete la libertad individual, la propiedad privada, la economía de mercado y un gobierno más limitado. Más limitado que el que quiere el populismo, el que quiere el socialismo o el que quiere el comunismo.
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Entonces, ¿estamos en ese camino? La realidad es que después de dos años y medio, un poco más, se ha transformado la Argentina con un libreto austríaco, creo yo. Ha bajado el gasto público 15 puntos del PBI, se han quitado tres puntos del PBI en impuestos, se ha desregulado mucho la economía reduciendo la burocracia.
Hay grandes pasos en apertura económica por los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, con Estados Unidos, con Singapur. Hoy entra la carne argentina en Japón. Hay un respeto por las instituciones, por la democracia, por la República. Es un modelo federal, que mira al interior del país y tiene en cuenta las posibilidades de producción de las provincias cordilleranas. En Neuquén, en La Pampa, las economías regionales están despertando.
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Todo eso es muy compatible con la idea de que el Estado deje de ser una máquina de impedir y permita el desarrollo de las libertades individuales, de las capacidades de cada uno, y que eso genere más producción y mejor calidad de vida.
Recesión, inflación y los desafíos económicos

—Usted es economista antes que vocero. Si hoy dejara por un minuto el atril de vocero presidencial y mirara las planillas y los datos como analista, ¿pensaría que la Argentina puede estar entrando en una recesión técnica?
—Hay un trimestre negativo y hay un primer mes negativo en el tercer trimestre de este 2026. Para entrar en una recesión técnica tendríamos que tener dos trimestres negativos. Por lo que he escuchado de algunos analistas, el segundo mes de este trimestre sería positivo. Vamos a ver si se confirma. Y hay que ver cómo cierra el trimestre. Esperamos que no haya recesión técnica.
La realidad es que hay una coyuntura y un contexto internacional un poco desfavorable. No para la Argentina solamente, sino para el mundo entero. El problema de Medio Oriente tiene impacto en el petróleo, eso impacta en la inflación, y se suma Estados Unidos, donde la Reserva Federal sube las tasas de interés. Eso impacta en la economía en general y hace que se desacelere el crecimiento que se proyectaba para muchas economías.
Ahora, no veo a nadie diciendo que 2026 vaya a ser un año recesivo para la Argentina. Todos coincidimos en que va a haber crecimiento o, por lo menos, veo en el REM, el Relevamiento de Expectativas de Mercado, que es un promedio de unas 30 consultoras, una proyección de crecimiento cercana al 2%.
Estábamos más cerca de una proyección del 3%. Hoy estamos más cerca de una proyección del 2%. Pero lo mismo pasa con Chile, con Uruguay y con otras economías que proyectaban determinado crecimiento y ahora están desacelerando producto de este contexto internacional.
Entonces, si la pregunta es: “¿2026 va a ser un año recesivo?”, no. La Argentina sigue creciendo. Si entre el segundo y el tercer trimestre vamos a tener dos trimestres negativos que nos lleven a una recesión técnica, dependerá de los resultados de agosto y septiembre. Ahí no me quiero aventurar a decir qué va a pasar.
—La pobreza subió en la última medición, quedó alrededor del 32%, y hay consultoras que plantean que la inflación podría volver al 2%. ¿Estamos ante algo transitorio o existe el riesgo de que la pobreza no termine de ceder y la inflación deje esa tendencia incipiente a la baja?
—En lo que refiere a pobreza siempre partimos de dónde estábamos en diciembre de 2023. El primer dato que tuvimos en 2024, después de asumir algunas de las correcciones que necesitaba el modelo económico, mostraba una pobreza que superaba el 50%. Desde ese punto hubo una baja prácticamente a la mitad, al 28%, 28,3%. Ahora subió un poquito, al 32%.
¿Por qué sube? Nosotros vemos una correlación muy clara entre pobreza e inflación. La inflación bajó del 25% mensual al 2%. Eso hace que la pobreza pueda bajar de manera contundente.
Ahora, el ataque político que tuvimos antes de la elección de 2025 impactó en el tipo de cambio e impactó también en la tasa de inflación. El dato de marzo de 2026 fue 3,4% de IPC. Cuando te sube la inflación, te sube la pobreza, porque al subir la inflación se encarece la canasta básica y una persona que antes podía adquirirla deja de hacerlo.
Entonces, si sube la inflación, sube la pobreza. Esto es lo que pasó durante el primer semestre de 2026, cuando subimos cuatro puntos la pobreza.
Pero recordemos de dónde veníamos. La baja sigue siendo muy contundente. Hoy el IPC volvió a ser 1,7%, que es el último dato que tenemos. Más allá de las proyecciones sobre lo que vendrá, el último dato muestra una baja desde el 3,4% que teníamos en marzo hasta 1,7%. Eso quiere decir que la inflación vuelve a bajar. Nos permite pensar que la pobreza y la indigencia deberían tender a bajar también.
En programas de estabilización exitosos que se aplicaron en Israel, Perú o Chile siempre pasa esto. La inflación baja con una tendencia muy clara, con un plan que controla los agregados monetarios, pero no es una baja mes a mes como una escalerita perfecta. Puede pasar que un mes suba y después retome la baja.
Ahora, la tendencia del 25% al 1,7%, independientemente de pequeñas subas que haya habido en algún momento, es muy clara y muy contundente.
Creo que ese es el camino para que baje la pobreza y la indigencia en Argentina. Y nos pone muy optimistas respecto de lo que queda de acá a 2027, hasta que cierre el mandato. Y, de haber una reelección, la continuidad de este mismo modelo les permitirá a los argentinos volver a tener una moneda sana.
—Hay economistas que plantean que el dólar está retrasado y, al mismo tiempo, señalan problemas en la microeconomía: cierre de empresas, pérdida de puestos de trabajo. Dicen: “La macroeconomía puede estar bien, pero la gente no lo siente”. ¿Qué responde sobre el dólar y sobre la actividad?
—Primero, en relación con el dólar, nosotros no vemos atraso cambiario. ¿Por qué? ¿Y con respecto a qué se supone que puede haber un atraso cambiario? La respuesta es medio técnica, pero creo que es importante.
Si graficamos el tipo de cambio y su evolución a lo largo de décadas, podríamos preguntarnos cuál fue el promedio del tipo de cambio real multilateral que tuvo la Argentina. Es determinado nivel. Hoy el tipo de cambio estaría por debajo de ese promedio de las últimas décadas.
Pero, ¿cuál es el mensaje que nos da el ministro de Economía, Luis Caputo? Él dice: ojo, porque esa historia argentina contra la cual estamos tomando el tipo de cambio real promedio es una Argentina de déficit fiscal financiado con emisión monetaria y eso implicó altos niveles de inflación. Es una economía que tuvo déficit fiscal financiado con deuda y eso nos llevó a crisis cambiarias y crisis de deuda. Es una historia de economía cerrada, una historia de mucha improductividad y con muchísimos problemas.
Esta Argentina con la que estamos comparando hoy es una Argentina abierta al mundo, con menos inflación, con equilibrio fiscal, con superávit fiscal y en cuenta corriente, con superávits gemelos, con un dinamismo exportador que es realmente asombroso bajo cualquier estándar.
Eso permite pensar incluso que este crecimiento que estamos mostrando hacia adelante va a seguir dándonos más crecimiento. Más allá de la coyuntura concreta de este trimestre, si miramos el año, vuelve a ser un año de crecimiento. Ya acumulamos y vamos a acumular tres o cuatro años de crecimiento. Y después continuará, porque el dinamismo exportador es la base y el fundamento de este crecimiento.
Entonces, ¿el tipo de cambio está atrasado respecto de la media? No. Es verdad que está un poquito abajo del promedio. Es un dato. Ahora, que esté abajo del promedio, ¿quiere decir que está atrasado? No. La Argentina recibió un mercado de cambios con una cantidad enorme de restricciones, cepo cambiario y otras restricciones. Se ha eliminado gran parte, casi la totalidad, lo cual no fue fácil y tomó muchas etapas.
Hay una política cambiaria que hoy nos muestra un tipo de cambio bastante estable. Creo que es correcto el plan de estabilización con el ancla fiscal, el ancla monetaria y el ancla cambiaria. Y hay un tipo de cambio que hoy se mueve dentro de bandas que se van abriendo y que nos van conduciendo a un mercado de cambios totalmente libre. En ese proceso, el tipo de cambio está en un lugar adecuado para una Argentina que tiene un dinamismo exportador que décadas atrás no teníamos.
No es común que cuando hay atraso cambiario haya superávit en cuenta corriente o superávit en la balanza comercial, donde las exportaciones superan ampliamente a las importaciones. Son indicadores que complementan la discusión. Por eso decimos: “¿Hay atraso?”. Bueno, sería un atraso raro con todos estos elementos. Nosotros no lo vemos.
Ahora, esto se conecta con la otra pregunta, que es la microeconomía. La Argentina recibió una situación de desequilibrio tanto macro como micro, una economía rota. En esa economía rota, la macro hoy está más ordenada. Lo podemos ver en las reservas, en la hoja de balance del Banco Central, en las cuentas públicas. Incluso podemos proyectar que la Argentina puede seguir teniendo superávit fiscal porque hubo una corrección del gasto público tan importante que hoy nos permite decir que lo que recaudamos en impuestos alcanza para financiar el gasto.
Eso es muy importante cuando hablamos de dominancia fiscal. El equilibrio fiscal con el equilibrio monetario y el equilibrio cambiario le da una solidez macro muy importante a la economía. Ahora, ¿qué es la micro? En la Escuela Austríaca de Economía decimos siempre que no existe tal cosa como micro y macro. La macro es la sumatoria de las micros. En la micro tenemos individuos, personas, familias, empresas, cada uno con sus situaciones personales, que se agregan para llegar a la macro de la que hablábamos.
Y la micro, por supuesto, tiene realidades distintas. Son heterogéneas porque la Argentina está recibiendo muchos shocks. Uno es el cambio en los hábitos de consumo. Antes comprábamos ropa en un comercio y hoy mucha gente compra por Internet. Eso hace que un comercio que antes vendía ropa solamente con las personas que entraban al negocio ahora tenga que vender de manera digital. Hay un cambio de hábitos que afecta a los comercios minoristas.
Otro shock tiene que ver con la inteligencia artificial y con toda la innovación que estamos viviendo. Lo está viendo el mundo entero. Y otro shock tiene que ver con el cambio de modelo: pasar de una economía cerrada a una economía abierta. En una economía cerrada, con tipo de cambio depreciado y alta inflación, hay un tipo de negocio. En una economía abierta y competitiva hay otro tipo de negocios.
Es cierto que una empresa de neumáticos como Fate puede tener dificultades. Fate vendía neumáticos a tres veces el precio de un neumático en cualquier otro lugar del mundo. Cuando uno abre la economía, hay 47 millones de argentinos que hoy pueden acceder a comprar un neumático al tercio del valor que pagaban antes. Pero en esta empresa trabajaban 900 familias que hoy pueden decirme: “Bueno, pero acá tenemos un problema real, porque estas familias ya no pueden seguir trabajando en Fate”. Es cierto.
Pero también tenemos una economía en la que 47 millones de argentinos compran neumáticos más baratos. Estamos viendo deflación en textiles, en alimentos y bebidas. Por momentos hay precios que bajan gracias a la importación. Lo estamos viendo en tecnología, lo estamos viendo en automóviles. Hay muchos precios que reciben presiones a la baja gracias a poder importar a precios competitivos.
Eso es muy importante tanto para bajar la inflación como para bajar la pobreza y la indigencia, porque hay gente que puede adquirir cosas a mejores precios que antes.

—Déjeme plantearle la contracara. Si empezamos a sumar todos los Fate que van quedando en el camino, esos 47 millones dejan de ser 47 millones. ¿El Gobierno calcula cómo absorber ese tránsito, qué impacto económico y político puede tener?
—Te lo tomo y es el gran debate. Llevar a una economía cerrada, populista, inflacionaria y pobre a una economía abierta y competitiva, que entendemos que a futuro les va a dar mayor calidad de vida a los argentinos, este camino es el gran desafío.
Capital Humano está llevando adelante políticas de contención. La AUH (Asignación Universal por Hijo) se duplicó desde el inicio del Gobierno y hay contención especialmente para los más pobres, para los más humildes, para quienes más sufren en este camino.
Fijate también en la tasa de desempleo. Algunos hacen comparaciones con los años 90. En los años 90 el desempleo saltó del 6% al 18%. Acá pasamos de alrededor del 7% a 7,9%, si recuerdo bien el último dato. Hay un desempleo que subió muy poquito. La tendencia muestra que la economía está atravesando una transformación muy grande sin un cambio significativo, en principio, en el agregado del desempleo.
—Pero está cambiando la matriz laboral. Trabajadores formales pasan a ser informales, dejan de tener contribuciones patronales y previsionales y tienen ingresos menores.
—Ahí viene la pregunta sobre la composición. Si miramos el agregado del desempleo, cambió poco. Y esto es muy importante porque la Argentina se está transformando, se está desafiando, está volviendo al mundo. Estamos viendo el despertar de la agroindustria, de la minería, de la energía, de las exportaciones pymes, de la economía del conocimiento.
Hay servicios profesionales que se exportan y hoy entran al país más de USD 10.000 millones por año gracias a todos esos servicios profesionales que estamos exportando al mundo. Podríamos seguir con otros sectores que tienen dinamismo. Pero al mismo tiempo existe esta situación de cambio, innovación y transformación, que no empezó con Javier Milei.
Cuando hablamos de informalidad o monotributistas, yo podría mostrar un gráfico donde los monotributistas vienen aumentando desde hace mucho tiempo. Llegó Javier Milei, los monotributistas ya venían aumentando y siguieron aumentando. Y eso tiene que ver también con una cuestión impositiva. El monotributista paga alrededor del 5% de Ganancias; las empresas pagan 35%.
Nos encantaría, como liberales de la Escuela Austríaca, que todas las empresas pagaran 5% de Impuesto a las Ganancias, poder bajar el IVA, eliminar el impuesto al cheque, trabajar con las provincias para eliminar Ingresos Brutos y bajar la presión tributaria. De hecho, el Gobierno nacional eliminó el Impuesto PAIS, bajó derechos de exportación, eliminó impuestos internos y otros impuestos. Pero falta mucho. Estamos a mitad de camino y no lo queremos hacer de tal manera que perdamos el equilibrio fiscal.
Sí proyectamos seguir bajando impuestos. Sí proyectamos una reforma tributaria, eventualmente, que quite o reduzca la mochila que hoy pagan los empresarios. Ahora, en el camino es cierto que hay más empleo informal. Ese mayor empleo informal hoy está dando una solución real en una economía que se transforma.
¿Cómo atacamos el problema de la informalidad? Con una ley de modernización laboral, que yo mismo como diputado nacional apoyé. Creo que es parte de la solución a la industria del juicio y a otros problemas. Creemos que va a ayudar hacia adelante. Pero es cierto que la composición del empleo cambió. Sin embargo, el desempleo sigue más o menos igual. Y otro dato importante es que, comparado con diciembre de 2023, hoy hay más de 500.000 puestos de trabajo adicionales en la Argentina.
Estamos viviendo estos shocks, esta coyuntura internacional concreta y estamos corrigiendo problemas heredados: enorme gasto público, sobreempleo público, déficit fiscal, presión tributaria, enorme burocracia y economía cerrada. Vamos resolviendo cuestiones que creemos que nos van a conducir a una Argentina mejor. Yo digo siempre: “Ya estamos en otra Argentina. Esta ya es una Argentina mejor”. Pero, por supuesto, falta mucho.
Cuando decimos que la pobreza bajó de más del 50% al 32%, que es el último dato, estamos hablando de millones de personas que salieron de la pobreza. Si miramos el dato entre niños, son millones de chicos. Si miramos la indigencia, estaba cerca del 20% y hoy ronda el 6%.
—Quiero que le hable al ciudadano de a pie. La oposición puede decir que está todo horrible y el Gobierno puede mostrar sus números, pero mucha gente no siente un salto abrumador en su calidad de vida. ¿La gente va a sentir realmente una mejora en el bolsillo? ¿En cuánto tiempo?
—Yo creo que la gente ya la está sintiendo y explico por qué. Todo depende de con qué comparamos. Cuando Milei asumió, el tipo de cambio estaba en alrededor de 360 pesos. Y el primer paso fue un sinceramiento del tipo de cambio, que subió 118%, para terminar con la brecha cambiaria, con los múltiples tipos de cambio y con otras distorsiones.
Esto es como una olla hirviendo con mil problemas. Sergio Massa, como ministro de Economía, se ocupó de contener la tapa para que el país no explotara. Y acá llegó un Presidente que levantó la tapa y sinceró la economía. Y ahí hubo una situación en la cual cayó el salario real, que en realidad es donde nos había dejado el kirchnerismo con esos niveles de inflación del 211%.
Desde ese punto del pozo en el que nos dejaron, la Argentina pegó un salto de recuperación. Eso lo vivimos en el segundo semestre de 2024 y en gran parte de la primera parte de 2025, hasta que entramos en una meseta por este ataque político en el cual, con enorme irresponsabilidad fiscal en el Congreso, se aprobaron proyectos que eran muy difíciles de financiar. Eso tuvo impacto, incluso sobre el salario real.
Después empezamos a ver una recuperación nuevamente y nosotros creemos que va a continuar. Si miramos los niveles de actividad económica, tenemos niveles récord. Si miramos exportaciones, más de USD 100.000 millones por año. Si miramos consumo agregado, estamos muy bien. Ahora, si hablamos del hombre de a pie, antes iba al supermercado y había faltantes en todos lados. Había precios máximos, controles de precios, góndolas vacías en muchos supermercados. Hoy los productos volvieron.
Había productos importados que ya no se conseguían y nos dejaron una deuda de USD 50.000 millones con importadores. Eso lo tuvo que resolver este Gobierno. Entonces hay soluciones reales que la gente ve. De hecho, cuando tuvo que votar en octubre del año pasado, se expresó masivamente a favor de Javier Milei. Independientemente de las críticas que pueda presentar hoy la oposición, cuando la gente tuvo que votar en las últimas dos elecciones apoyó estas ideas del presidente Javier Milei. Y nosotros creemos que eso va a seguir siendo así porque hay una mejora contundente respecto del pozo.
No niego que estemos sufriendo, en este contexto actual, una situación compleja que pasa a nivel global. Hay dificultades. Pero sí creemos que, de la mano de la baja de la inflación, con el último dato en 1,7%, la recuperación de los salarios reales está ocurriendo ahora. Llevamos tres meses en los cuales la suba de salarios le gana a la inflación y creemos que esto va a continuar.
—El propio Presidente y Luis Caputo plantearon que las mediciones de actividad económica estaban dando cualquier cosa. ¿Por qué para algunas cosas los números oficiales sirven y para otras el Gobierno los cuestiona cuando son negativos?
—El Presidente no está diciendo que los datos no muestran la realidad y que hay que dejarlos de lado porque ahora sean negativos. Eso no es lo que pasó. Esto tiene que ver con la estacionalidad. Al cambiar la matriz productiva, con el despertar de la energía y de la minería, la estacionalidad de la producción argentina cambió. Doy este ejemplo: si miramos la agroindustria, entre marzo, abril y julio son los meses en los cuales históricamente ingresan más divisas al país. Eso lo sabemos porque es algo histórico y estructural de la Argentina. Hoy está aumentando la entrada de divisas durante los meses siguientes gracias a la energía y a la minería.
Eso quiere decir que cambia la estacionalidad de la matriz productiva porque ahora somos capaces de generar divisas con nuevas industrias. Hay que sumar las pymes, la economía del conocimiento y otros sectores. Cuando uno mide los datos desestacionalizados actuales y los compara con un año atrás, donde la estacionalidad era distinta, puede ocurrir que no estén mostrando fielmente lo que está pasando. ¿Significa esto que el INDEC va a cambiar los datos? No. No hay ningún cambio metodológico anunciado por ahora. Pero a futuro, cuando estemos en 2027 y comparemos con 2026, si la estacionalidad no cambia, los datos podrán mostrar una realidad más comparable.
Inversiones, DNU 70 y el debate por la Ley de Tierras
—Hay anuncios de inversiones multimillonarias, USD 100.000 millones, USD 150.000 millones, cifras muy grandes vinculadas al RIGI. Pero después aparecen estadísticas internacionales donde Argentina figura muy atrás en inversión extranjera. ¿Qué está pasando?
—Es muy bueno que me lo preguntes porque hay que aclararlo. En primer lugar, si miramos el RIGI, entre lo aprobado y lo que se está por aprobar se habla de alrededor de USD 200.000 millones de inversión. Esto lo explica muy bien José Luis Daza, secretario de Política Económica del Ministerio de Economía de Argentina, que conoce muy bien todos estos procesos.
Hay alrededor de un 10% de la inversión que está entrando este año y hay un 90% que irá entrando durante los años siguientes. Esta es la dinámica de la minería y de la energía. Son inversiones que van llegando gradualmente. Entonces, van a llegar con el correr de los años. Hoy tenemos una pequeña parte que ya está entrando en 2026. Otra parte va a entrar en 2027. Una parte mucho mayor va a entrar en 2028 y así se van desarrollando estos proyectos y se van concretando las inversiones.
Ahora, cuando miramos el dato de los dólares que entraron por inversión extranjera directa, la realidad es que venimos de mucho tiempo de economía cerrada y de muchas complejidades, especialmente las restricciones cambiarias. Empresas que habían invertido en Argentina y querían pagar dividendos a sus casas matrices no podían hacerlo. 2026 es el año en el que más capitales salieron para pagar dividendos a casas matrices.
—¿Y eso es bueno?
—Es bueno porque es respetar los derechos de propiedad. Si vos le decís al mundo: “Miren, vengan a invertir a la Argentina, traigan capitales, pero cuando se los quieran llevar no van a poder”, nadie va a venir a invertir. Esa fue la Argentina anterior a Javier Milei. Esta Argentina te está diciendo: “¿Querés venir a invertir? Lo podés hacer. Podés traer capitales, podés invertir en minería, en energía, en agro, podés comprar tierras, podés invertir”.
Es el espíritu de Las Bases de Alberdi: que los extranjeros vengan, cumplan las mismas normas que los argentinos, paguen impuestos como los argentinos y puedan hacerlo en libertad.
Ahora, si te querés llevar la ganancia, obviamente preferimos que reinviertas y vamos a generar todos los incentivos para que sigas apostando a la Argentina. Pero si en algún momento querés llevar dividendos afuera, es la lógica de todos los negocios y debería poder pasar. Si queremos recuperar la confianza del mundo diciendo “Argentina está de pie, Argentina es un país creíble que respeta los contratos”, tenemos que permitirlo. Por eso me parece muy bien que Argentina esté recuperando esto.
Es una más de las herencias negativas que dejó el Gobierno anterior, que es el cepo: empresas que tenían capitales atrapados y no podían llevárselos. Hoy, cuando miramos el dato total de inversión extranjera, está “neteado” de todos esos capitales que durante muchos años no se pudieron llevar y ahora se están llevando.
Eso nos da un dato que puede parecer negativo, pero en realidad significa que estamos resolviendo un problema heredado y dando previsibilidad, confianza y credibilidad.
—El kirchnerismo diría que dejar salir esos dólares es un horror.
—Pero son capitales de ellos. Son empresas que apostaron por la Argentina, invirtieron en algún momento y cuando llegó la hora de llevarse los dólares, apareció un Guillermo Moreno o algún ministro, y decidió que era mejor que ese capital se quedara acá por la fuerza.
¿Y qué implicó eso? Que para adelante nadie quiera invertir en la Argentina porque nadie quiere entrar a un lugar del cual después no puede salir. Es un mensaje muy negativo. Nosotros estamos tratando de resolver un problema heredado, respetando la propiedad privada, respetando los contratos y respetando el Estado de derecho.
—El Gobierno atravesó fuertes problemas políticos en 2025 y ahora enfrenta shocks internacionales. Estamos entrando además en un año electoral. ¿Está preparado para surfear las dos cosas al mismo tiempo?
—Los shocks externos ocurren y el equipo económico construyó una solidez macroeconómica con equilibrio fiscal, con superávits gemelos, con reservas, con swap chino, con swap de Estados Unidos, con futuros, con un diálogo muy cercano con Estados Unidos y con una cantidad de herramientas que permiten surfear la ola. En ese sentido estamos preparados.
No quiere decir que los shocks externos no vayan a impactar. Pero no van a generar lo que generaban en otro tiempo, cuando teníamos una economía inflacionaria, cepo cambiario y cantidad de restricciones, donde cualquier shock realmente podía destruir la economía argentina. Hoy somos muy sólidos en lo macro.
Y si vamos a la composición del Congreso y la comparamos con lo que pasó antes de la elección de octubre de 2025, gracias a un electorado que apoyó a Javier Milei la composición cambió por completo. Nosotros sabemos que los kirchneristas van a querer romper el modelo. ¿Cómo lo pueden romper? Rompiendo el DNU 70/23. Esto es un punto muy importante. Están queriendo romper un decreto que derogó una cantidad enorme de leyes, como la Ley de Alquileres, y que dio una cantidad enorme de soluciones a muchísima gente en distintos temas.
Ahora, si nos quitan ese decreto, se nos cae una buena parte del modelo y sería un problema. Pero en el Congreso hoy la composición es otra. Tenemos 95 diputados nacionales, una cantidad de senadores y también tenemos aliados. Hay muy buen diálogo con los gobernadores, que se pudo ver en la Argentina Week en París. Más de la mitad de los gobernadores acompañó. Esto es un símbolo muy importante, un mensaje histórico: un Presidente junto con más de la mitad de los gobernadores, yendo a buscar inversiones para traerlas a la Argentina. Hay diálogo.
Con lo cual, esta idea del kirchnerismo de romper yo creo que no va a ocurrir, porque el kirchnerismo está más débil. Y está más débil porque la gente ya eligió otra cosa. Por eso incluso el ministro Caputo se ha puesto muy optimista para adelante.
—Caputo habló de que Axel Kicillof es “el anticristo” y que el kirchnerismo es “el infierno”. Por lo que usted está diciendo parece bastante en sintonía. ¿Tiene la misma mirada? ¿Axel Kicillof es el anticristo?
—Fui alumno de Axel Kicillof en la Universidad de Buenos Aires. Él enseñaba Economía Marxista. En la Universidad de Buenos Aires cursás Historia del Pensamiento Económico I, que es una materia obligatoria, y después podés cursar materias optativas. Una de ellas era Historia del Pensamiento Económico II con orientación en economía marxista. El profesor era Pablo Levín y el adjunto era Axel Kicillof. O sea que Axel Kicillof me enseñó a mí El capital de Marx. Yo puedo decir con certeza que él, por lo menos en su formación, es marxista y tiene una posición comunista. Tiene una posición contraria a los derechos de propiedad, a la libertad individual, a la economía de mercado y al gobierno limitado. Claramente está en las antípodas de Javier Milei, en mi caso también y de este Gobierno.
Axel Kicillof gobierna como gobierna. Muchos lo ven como candidato. Yo no sé. Realmente hay divisiones, hay internas, es otro partido político y nosotros no nos metemos en eso. Pero es cierto que él propone y defiende mucho de lo que ocurrió hasta 2023 y nos dejaron en el infierno. Tener más de la mitad de la población en la miseria como nos dejaron, o tener más de 200% de inflación, es producto de esas ideas en las que él cree. Eso tiene que quedar claro.
Ahora, ¿la gente va a querer volver a eso? Nosotros creemos que no. Lo demostró en las últimas dos elecciones y lo va a volver a mostrar en 2027.

—Hay encuestas que muestran a Axel Kicillof o a Cristina Kirchner incluso por encima de algunas figuras del Gobierno.
—No es lo que nosotros vemos.
—No me termina de responder si coincide con que Axel Kicillof es “el anticristo”.
—Es una palabra. Sí puedo decir que es una persona que entiende la economía de una manera totalmente contraria a este Gobierno y, como dije, esas ideas llevaron a la Argentina al infierno, al que creo que la mayoría de los argentinos no va a querer volver.
—Volvamos al DNU 70. Usted dijo que el kirchnerismo quiere romper el modelo. ¿Cree que van a poder resistir la ofensiva del kirchnerismo y de otros sectores de la oposición para voltear el decreto?
—Soy optimista de que no lo van a poder voltear. Creo que hay una buena cantidad de legisladores que se van a oponer y no debería ocurrir. En conferencia de prensa, hicimos una editorial donde hablamos de todo el contenido del decreto. Está la Ley de Alquileres y hay cantidad de temas. Son muchas leyes derogadas con mucho impacto.
—Pero si ocurriera, ¿se rompería el modelo?
—El modelo tiene muchos elementos, pero creo que este decreto impacta en muchísimos temas. Por eso considero importante defenderlo. Y respecto de cuáles serían las acciones a seguir en esa hipótesis, prefiero no adelantarme porque realmente creo que no va a ocurrir.
—El debate sobre el DNU se reavivó con la decisión de la Corte sobre la Ley de Tierras. ¿La Corte metió al Gobierno en un lío?
—Lo más importante en este tema es que la Constitución Nacional defiende, desde los orígenes de nuestro país y desde Las Bases pensadas por Juan Bautista Alberdi, una idea que este Gobierno comparte: si un extranjero quiere comprar tierras en Argentina, lo puede hacer.
Nuestros abuelos, en general, vinieron de Italia, España, Turquía y otros países y pudieron trabajar, emprender, comprar propiedades, comprar tierras e invertir. No veo un problema en eso. Hay toda una confusión en torno a la pérdida de soberanía.
—¿Sin límites?
—Bueno, esa es la discusión. El punto es que ningún Estado extranjero, de acuerdo con la ley que plantea este Gobierno, puede comprar una tierra en Argentina. Ahora, un extranjero individual, una persona o una empresa sí lo puede hacer. Si lo hace, tiene que pagar impuestos, respetar el Estado de derecho, cumplir nuestras normas y leyes, desarrollar actividades productivas, contratar y generar empleo.
—Repito la pregunta: ¿sin límites?
—Creo que no debería haber límites en cuanto a cantidad de kilómetros o proporcionalidad. No veo un problema en ese límite.
—¿Y las cuestiones de frontera?
—Eso tiene otra ley que protege la frontera. Ahí por ahí habría que traer a un especialista en la temática. Pero hay que explicarlo con claridad. En Argentina el subsuelo está protegido. Lo que hay en el subsuelo, el petróleo y la minería, pertenece al Estado, a las provincias.
Entonces, si una empresa extranjera compra una tierra, puede hacer lo que corresponda en la superficie. Puede tener vacas, producir frutas o realizar actividades productivas. Pero si debajo hay petróleo, ese petróleo corresponde a la provincia. Supongamos que una empresa compra una tierra en Santa Cruz: el petróleo corresponde a Santa Cruz.
Si esa empresa extranjera quiere explotar el petróleo que está abajo, no puede hacerlo simplemente porque sea dueña de la superficie. Tiene que pagar regalías a la provincia, hacer acuerdos y cumplir la legislación. Lo mismo ocurre con la minería. Si alguien compra una tierra atravesada por un río y quiere hacer una represa, tampoco puede hacerlo porque existe legislación que protege ese río.
Si compra una zona de frontera, tampoco puede hacer lo que quiera porque existen normas de seguridad nacional. Este Gobierno, además, fortaleció mucho la idea de seguridad nacional y de defensa. Entonces es importante entender todo esto porque se generó mucho cuestionamiento bajo la idea de que si los extranjeros vienen y compran tierra sin límites estamos vendiendo la soberanía. Eso es falso. No están en juego por esa compra los recursos renovables o no renovables de la Argentina.
—¿El Gobierno va a impulsar un proyecto concreto sobre tierras después de que tuvo que sacar ese capítulo del proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada porque se quedó sin apoyo de los aliados?
—La Argentina tenía un serio problema con la propiedad privada hasta diciembre de 2023. Este Gobierno está tratando de fortalecer la inviolabilidad de la propiedad privada. Para lograrlo tenía cinco proyectos. Se aprobaron tres. Uno puede decir: “Qué desastre, el Gobierno perdió”. Bueno, en realidad se aprobaron tres de cinco. Uno de los dos que no salieron fue la Ley de Tierras. A mí me preocupa que no haya salido.
—Pero le pregunto si van a impulsar nuevamente un proyecto concreto.
—Eso ya depende de la mesa política.

Universidades, discapacidad y la agenda de la oposición
—La Justicia le ordenó al Gobierno aplicar la Ley de Financiamiento Universitario. El Gobierno anunció que va a apelar. ¿Qué va a pasar con las universidades?
—Insisto: la educación es prioridad para este Gobierno. No es cierto que haya una animosidad negativa del Presidente con las universidades. Recordemos aquella campaña de “va a cerrar las universidades”. No se cerró ninguna. No estamos en contra de las universidades públicas. Esto es importante repetirlo porque pareciera que existe esa idea y no es cierto.
Segundo, recibimos una Argentina quebrada, donde había un déficit fiscal monumental, enorme, y hubo que hacer una corrección del gasto para que la Argentina sea creíble, tenga esta solidez macroeconómica, una inflación en baja y un dólar estable. Hubo una reducción del gasto público de alrededor de 15 puntos del PBI.
Ahora, si uno mira el gasto en universidades en relación con el gasto público total, es el mismo porcentaje que era en diciembre de 2023. O sea, no hubo para las universidades un recorte adicional al que hubo en otros servicios. Hubo un aumento del 24% para los docentes universitarios y hubo una propuesta reciente de otro aumento del 3%. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se reunió con los gremios en una reunión que va a continuar. Y existe una Ley de Financiamiento Universitario que tiene una polémica central.
La Constitución y las normas argentinas dicen que cuando uno aprueba un proyecto de ley tiene que decir cómo lo va a pagar. Yo no puedo plantear desde el Congreso: “Quiero que el Ejecutivo pague cualquier gasto”, sin decir cómo lo voy a financiar. Entonces, esta ley, desde nuestro punto de vista, está viciada. Ese es el planteo que el Ejecutivo lleva a la Justicia. El Congreso me pide algo, pero no me dice cómo lo voy a hacer.
¿Quieren volver a emitir moneda? No lo vamos a hacer. ¿Quieren que tomemos deuda? Eso nos puede llevar nuevamente a una crisis de deuda. Tampoco lo vamos a hacer. Entonces se le pide a la Justicia que analice la situación y que el Congreso vuelva a evaluar y diga cómo se va a financiar ese proyecto de gasto. La ley está interrumpida.
Es verdad que hay una cautelar que pide que se paguen salarios y estamos cumpliendo con esa cautelar. No hay ningún incumplimiento de ninguna ley de financiamiento universitario al día de hoy.
—Pero ahora el juez directamente les está diciendo que la apliquen.
—El juez vuelve a pedirlo y vuelve a haber una instancia judicial. La situación hay que ver hasta dónde llega. Acá hay un problema fiscal serio, hay un intento político de la oposición de romper el equilibrio fiscal y hay un Gobierno que le pide a la Justicia que interceda. En el medio de esa disputa no hay un incumplimiento de la ley. La disputa continúa, hay nuevas instancias y veremos qué pasa.
Pero en el medio existe una intención del Gobierno de seguir ayudando a los profesores universitarios, cumplir con la cautelar y dar aumentos para que los salarios docentes mejoren. Y agrego un dato importante: el Presupuesto 2027 proyecta un aumento del 55% para las universidades, muy por encima de la inflación proyectada.
—Con discapacidad ocurre algo parecido. El oficialismo presentó un proyecto y la oposición sostiene que no están garantizadas las partidas. ¿Qué responde?
—No hay respuestas cortas a estos temas porque son muy sensibles. Hay que entender de dónde venimos. El kirchnerismo hizo un uso político de la discapacidad y entregó cantidad de pensiones no contributivas y asignaciones por discapacidad.
—Es cierto que hubo irregularidades, pero el Gobierno lleva más de dos años y medio y tampoco pudo completar una auditoría integral en tiempo y forma.
—El Gobierno avanzó mucho en esta materia. Les pidió a las personas con discapacidad que se presentaran ante ANSES para mostrar su situación, presentar documentación y poder verificar todos los casos, justamente por las irregularidades que se arrastraban de tiempos del kirchnerismo. Ese proceso continúa. No es sencillo.
Muchas veces uno tiene el domicilio de una persona determinada, va a ese domicilio y encuentra un terreno baldío. Entonces, ¿cómo puedo auditar esa cuestión? Uno podría decir: “Bueno, que vengan al ANSES”. Se mandan cartas y hay gente que no se presenta. Entonces aparece otra dificultad. ¿Qué hago? Si le quito la asignación y realmente esa persona merecía la asignación, tenemos un problema. Pero al mismo tiempo los domicilios no son correctos y hay dificultades concretas para localizar a esas personas.
La gente de ANSES lo podría explicar con más detalle, pero realmente no es sencillo y se avanzó mucho en ordenar esta situación. Ahora, desde que Javier Milei es Presidente, ninguna persona con discapacidad perdió el derecho a la asignación por ser una persona que verdaderamente tiene derecho a recibirla. Y está garantizado de acá para adelante que esas personas van a seguir teniendo el derecho.
Hay un debate respecto de la actualización. La actualización de acá a diciembre va a ser de acuerdo con la inflación. Si el IPC muestra 2% de inflación, habrá una corrección del 2%.
—Hay una queja muy grande y extendida entre los prestadores.
—Hay un debate abierto para 2027. Y ese debate lo va a resolver el Congreso y el Ejecutivo tendrá que hacer lo que diga el Congreso. El debate está abierto y hoy no puedo decir mucho más.
—Los prestadores dicen que les pagan mal, poco y tarde.
—Ha habido situaciones de demora de pagos. Pero el Gobierno, entiendo por lo que me han informado, está al día con los pagos. Las demoras tienen que ver también con esto: este Gobierno no emite moneda para financiarlas, sino que está permanentemente reasignando partidas y tratando de resolverlo.
—Universidades, discapacidad y Ley de Tierras son temas recurrentes de los que el Gobierno no logra despegarse. ¿Hicieron algo mal en esas tres cuestiones?
—Yo creo que son las cartas que tiene la oposición para tratar de imponer una agenda que oculte un poco que hemos bajado la pobreza prácticamente a la mitad, que hemos bajado la indigencia a la tercera parte, que hemos bajado la inflación y que la inflación dejó de ser el principal problema en la agenda del hombre de a pie.
Hemos abastecido nuevamente los supermercados para que tengan cantidad de productos. Hemos abierto la importación de maquinarias usadas que permiten mejorar la productividad de las empresas. Hemos logrado acuerdos de libre comercio para que nuestra producción, nuestra carne y nuestros vinos puedan colocarse en el mundo. Creo que es una manera política de poner determinados temas en agenda.
—¿Entonces ni en universidades, ni en discapacidad ni en Ley de Tierras cree que el Gobierno hizo las cosas mal?
—Creo que no. Justamente hubo un aumento del 24% en los salarios de los docentes universitarios y la proporción que hoy se asigna a las universidades respecto del gasto público total es la misma que históricamente se asignaba.
—La Iglesia también está poniendo el foco en tierras, discapacidad y pobreza. ¿Sienten que se está poniendo más crítica con el Gobierno, sobre todo a un mes de la llegada del Papa?
—Estamos felices de recibir al Papa. Es una fiesta para todos los argentinos. Hubo una declaración de un funcionario que aclaró que hablaba como católico, lo hizo desde su red personal y no desde una cuenta institucional. No es la posición del Gobierno decir: “Estamos cuestionando a la Iglesia por tal o cual cosa”. Nosotros respetamos la libertad de expresión de todos y especialmente de la Iglesia.
Se entiende perfectamente que la Iglesia ponga el foco en la pobreza. Un tercio de los argentinos vive por debajo de la línea de pobreza y es un dato real. Ahora, teníamos a más de la mitad de los argentinos viviendo debajo de la línea de pobreza. Hemos sacado a millones de personas de la pobreza, pero la situación sigue siendo grave y la Iglesia tiene que poner el foco ahí. Seguramente el Papa también lo hará.
—¿Siente que la Iglesia no reconoce esa mejora?
—No escuché a nadie negar que la pobreza haya bajado. En todo caso, seguimos planteando que una pobreza del 32% es muy alta bajo estándares globales y para una Argentina tan rica como esta. Pero nosotros creemos que el camino es el correcto y que estamos haciendo las cosas bien para seguir bajándola.
Patricia Bullrich, la reelección y la relación con los medios
—Patricia Bullrich viene mostrando diferenciaciones y fue crítica con algunas decisiones del Gobierno. En discapacidad, por ejemplo, dijo que no había que generar provocaciones. ¿Está haciendo un camino autónomo? ¿Es parte del Gobierno? ¿Cree que puede enfrentar al Presidente?
—Por supuesto que es parte del Gobierno. Y acá uso la frase del Presidente: “Los liberales no somos manada”. Nos parece normal que una persona dentro del Gobierno pueda manifestar algún punto de vista sobre alguna cuestión que no comparte con el Gobierno. Puede pasar. No nos genera preocupación.
Yo participo de la reunión de Gabinete y la senadora también. El apoyo al Presidente es total respecto de la búsqueda de una reelección. Patricia Bullrich trabaja para que Milei sea reelecto. Realmente le preocupa que la oposición y el regreso a 2023 pudieran ocurrir. Es algo que nos preocupa a todos porque sería volver al infierno, usando la palabra del ministro. Entonces, trabaja y lo hace de buena fe, con su punto de vista.
Ahora, coincidir al ciento por ciento no es algo liberal. Yo tuve problemas con el Presidente en el pasado por debatir cosas y es perfectamente normal. En una reunión de Gabinete unos pueden mostrar distintos puntos de vista y eso se respeta. Yo sé que para los medios que una persona del Gobierno diga algo crítico puede ser una oportunidad de hablar de divisiones, problemas y aventurar cantidad de cosas.
Para este Gobierno, que una persona tenga un punto de vista diferente sobre alguna cuestión puede ocurrir. Se convive con ello, se toma en cuenta y se dialoga. Pero eso no quita que Patricia Bullrich trabaja para que el Presidente sea reelecto.
—Ella viene hablando de la reelección del proyecto. No dice necesariamente “la reelección de Javier Milei”.
—Ella quiere que este proyecto continúe y entiende que Javier Milei es el mejor líder para este proyecto liberal, en el cual venimos teniendo tremendos resultados.
—Usted tiene una tarea compleja todas las semanas: ser la voz del Presidente frente al periodismo. ¿Cómo es esa experiencia?
—Pienso que ha mejorado mucho. En la sala, por lo menos, cuando yo llegué había una situación de confrontación. Creo que hoy hay mucho respeto. Yo lo pedí desde el primer día. Dije: “Yo vengo acá a responder preguntas”. Hay sorteos para ver qué periodistas van a preguntar. Respetamos las reglas que ellos quisieron y que ya tenían. Y existe un ida y vuelta muy respetuoso que todos los martes se puede ver en las redes.
—Hablo también de la relación general del Gobierno con los medios y, específicamente, de las críticas e insultos del Presidente contra algunos periodistas. Usted es quien después tiene que sentarse frente a ellos.
—Cuando el presidente Javier Milei responde cuestionando a un periodista lo hace porque observa algún tipo de operación o alguna mentira. No es porque un periodista de buena fe quiera cuestionar algo del Gobierno o tenga algún contrapunto con el Gobierno. Eso se respeta. Si hay buena fe, se respeta.
El problema es cuando hay una operación, cuando hay una mentira que realmente puede tener impacto. El caso más ejemplar que puso el propio Presidente fue cuando se habló de la salida de Toto Caputo en una Argentina donde la solidez macroeconómica es tan importante. Imaginate una salida del ministro de Economía. Puede tener impacto en los mercados. Y si esa versión sale de determinados medios con mucha llegada, puede impactar negativamente en los mercados y comprometer al Gobierno.
Entonces, ¿por qué lanzar ese tipo de ideas que no sabemos de dónde salen, que son mentiras, que son operaciones mediáticas y que pueden generar un daño no solamente al Gobierno sino también a la gente?
Yo digo que cuando Milei insulta y se enoja es porque le importa. Él pateó el tablero en una Argentina que estaba en la miseria porque realmente había que hacer algo. Y la gente confía en él porque, con su manera de expresarse, le hizo llegar que está del lado de la gente. Está gritando y pataleando cuando ve operaciones de mala fe porque entiende que, en definitiva, eso puede impactar en la gente y generar más pobreza.
Si alguna operación impacta en el tipo de cambio y tenemos una devaluación, eso le impacta a la gente y la empobrece. Entonces, no está bien que eso ocurra.

—Pero vocero, si una nota de un periodista puede hacer saltar el tipo de cambio, eso parece hablar más del Gobierno que del periodista.
—Generar temores respecto de la salida del ministro por una especulación periodística tiene costos. Tiene costos sobre la persona. Tiene costos sobre su familia. Tiene costos sobre su reputación. Tiene costos laborales en muchos casos. Ahora, ¿el periodista es consciente de todo lo que nos está haciendo cuando nos opera? A mí me pasa.
—¿Con qué?
—Con las operaciones que hicieron al inicio. ¿Cuántas veces me echó Karina Milei a mí de la Casa Rosada según lo que dice la prensa? Todo eso tiene costos para nosotros. Milei lo que hace es decir: “Bueno, si este periodista nos va a generar estos costos, le vamos a generar un costo al periodista y vamos a exponerlo con esta mentira y con esta operación”.
—Pero podría hacer exactamente lo mismo sin insultar. Podría decir: “Está mintiendo por esto, esto y esto”.
—De nuevo, yo creo que los insultos del Presidente aparecen porque hay una persona que les hizo llegar a los argentinos que está del lado de los argentinos de a pie y que realmente insulta porque le importa. Otros, con los buenos modales, se quedarán en otros lugares. Pero él realmente se está poniendo de pie en una Argentina para decirnos que quiere cambiarla en favor del hombre de a pie.
La construcción política de La Libertad Avanza en La Pampa
—Además de vocero, usted tiene un rol político en La Libertad Avanza en La Pampa. ¿Va a ser candidato a gobernador?
—Lo que pedimos hacia adentro de la provincia de La Pampa, y también en otras provincias, es que tengamos paciencia. Todavía estamos lejos de cerrar candidaturas y hay mucho por trabajar. Entonces no está bueno adelantar tanto esa cuestión. Es una posibilidad, pero hay otras también. Se sigue dialogando y se sigue trabajando internamente.
Ahora, sí hemos logrado juntar los miles de afiliados que necesitábamos para tener un partido. Tenemos reconocimiento oficial. Definimos los congresales del partido. Hicimos un congreso donde se eligieron autoridades y me acaban de nombrar nuevamente presidente de La Libertad Avanza en La Pampa. Hay una mesa ejecutiva trabajando. Tenemos cientos de personas trabajando en mesas técnicas. Tenemos una escuela de formación política para enseñar ideas generales. Estamos construyendo todo un espacio.
—En La Pampa el PRO está por un lado y La Libertad Avanza por otro. Para poder ganarle al peronismo probablemente necesiten estar todos juntos.
—Sabemos bien que las chances de ganar la gobernación aumentan si logramos construir un frente común, con ideas claras. Se está trabajando en eso. Estamos dialogando con todo el frente opositor. Hay mucho por trabajar. Por eso digo que hablar de quién va a ser candidato tan temprano, cuando tenemos tanto diálogo y tanto por avanzar, no corresponde todavía.
—Pero, ¿le gusta la idea de ser gobernador?
—Es una posibilidad. Pero realmente me metí en política para acompañar al Presidente. Y el mensaje que doy es que voy a estar donde el Presidente quiera.
—¿Van a volver las milanesas entre Milei y Mauricio Macri? ¿Va a haber acuerdo entre La Libertad Avanza y el PRO?
—Se está dialogando y se está dialogando muy bien. Pero no puedo adelantar mucho más. No lo sé. Es algo que está en la mesa política y, cuando haya definiciones y acuerdos concretados, serán comunicados.
—¿Y las PASO?
—Las PASO siempre fueron una mala idea para el presidente Milei. Lo fueron durante la campaña y está haciendo todo lo posible para que no sigamos gastando dinero en las PASO porque creemos que no corresponde. Somos optimistas.
Como tantos otros proyectos de ley que van a pasar por el Congreso, creemos que va a salir. Este es el Congreso más reformista de la historia. A mí me tocó trabajar ahí un poco más de seis meses. Hemos sacado cantidad de leyes, como la modernización laboral, que eran muy complejas y lo logramos. El tema de la Carta Orgánica del Banco Central es central. Hay muchos temas que van a salir. Somos optimistas de que los aliados nos van a acompañar.

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