Después de una serie de interrupciones que afectaron el funcionamiento y la transmisión de datos de los radares meteorológicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Fundación ArgenINTA compró en Alemania repuestos por 150.000 euros para su mantenimiento. Según pudo saber LA NACION, la adquisición había sido solicitada por la dirección del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA y forma parte de los aportes de la Fundación al organismo, que este año totalizarán alrededor de US$2,5 millones, entre equipamiento y obras de infraestructura. En febrero pasado, la Estación Experimental Agropecuaria INTA Anguil reportó fallas en componentes y demoras en la provisión de piezas que habían dejado fuera de servicio a los equipos de Anguil, La Pampa, y Oro Verde, Entre Ríos.
Los 150.000 euros corresponden a repuestos para mantenimiento, no a la adquisición de radares completos. No obstante, se conoció que hasta la fecha van 2,5 millones invertidos en equipos para el organismo.
De los tres radares instalados originalmente por el INTA en convenio con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), dos están en funcionamiento. El de Anguil permanece fuera de servicio a la espera de un repuesto preparado especialmente, debido a que estos modelos ya no se fabrican. Según supo LA NACION, el reemplazo de los radares por equipos nuevos estará a cargo del proyecto Sinarame, dependiente de la Secretaría de Recursos Hídricos del Ministerio de Economía, mediante contratos con Invap. La gestión de los datos se realizará a través del nodo informático instalado hace algunos años en el SMN.
En rigor, el antecedente de las dificultades fue detallado en febrero por INTA Anguil, ante las versiones sobre la situación de su radar. En esa comunicación, la unidad informó que el instituto dispone de tres radares meteorológicos de origen alemán, instalados en Pergamino, Oro Verde —en la zona de Paraná— y Anguil.

Según precisó entonces, los equipos de Anguil y Oro Verde son del modelo METEOR 600C, de doble polarización, y llevaban 18 años en funcionamiento. El de Pergamino, un Meteor 360C, de simple polarización y de una generación anterior, había sido instalado hacía 20 años.
La institución aclaró que los radares podían seguir operando de manera continua, las 24 horas, pero requerían mantenimiento periódico y reemplazos de componentes. “La principal dificultad se vincula con los tiempos que demanda el proceso administrativo de adquisición de repuestos y con las limitaciones presupuestarias”, señaló.
En ese sentido, explicó que, cuando se produce una falla y no está disponible la pieza necesaria, el equipo debe permanecer fuera de servicio hasta su reposición. También indicó que la adquisición de componentes especializados atraviesa etapas de fabricación y control que demandan tiempo. “Es importante señalar que la adquisición de componentes a empresas especializadas requiere de procesos y programaciones ya que atraviesan distintas etapas de fabricación y control y de allí su demora de tiempo y no porque estén obsoletos”, sostuvo.
El radar de Anguil estaba fuera de servicio desde julio de 2025. El de Oro Verde había sufrido el mismo desperfecto meses después, por una pieza que había superado ampliamente su vida útil, y permanecía inactivo desde noviembre de ese año. En febrero, INTA Anguil informó que el radar de Paraná había vuelto a operar tras la recepción de los repuestos. En Anguil, en tanto, el componente requerido ya había sido reemplazado y técnicos de la empresa encargada del mantenimiento habían realizado tareas para recuperar su funcionamiento. La unidad agregó que una tormenta reciente había provocado otros desperfectos que estaban en vías de solución.

En el Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA destacaron la importancia de contar con instrumental para seguir las condiciones meteorológicas ante un verano en el que, según señalaron, se prevé un escenario favorable para la ocurrencia de lluvias y tormentas. “Esta información es un insumo primordial para el sistema de alerta temprana del SMN”, afirmó.
Según pudo saber LA NACION, ArgenINTA destinó US$20.000 a la compra en el exterior de tres estaciones meteorológicas, distribuidas entre la Patagonia, el norte y el centro del país. El monto corresponde al conjunto de los tres equipos.
La inversión de la Fundación, en tanto, incluye una máquina HVI para el Centro Regional Chaco-Formosa para evaluar la calidad de la fibra de algodón. La inversión alcanza el equipamiento para el laboratorio de fibras de Bariloche, destinado al análisis de fibras animales vinculadas con la producción de lana, y un proyecto en Marcos Juárez, Córdoba, relacionado con el laboratorio de cannabis y el análisis de calidad de harina de trigo. Además de insumos de laboratorio, una máquina para el sector forestal de una estación experimental de Corrientes y equipamiento para el Centro de Nutrición Animal de Balcarce.
La adquisición de equipamiento fue aprobada en agosto por el Consejo de Administración de ArgenINTA, cuyo director es Santiago Derqui, a partir de necesidades elevadas por los centros regionales y priorizadas por las autoridades del organismo. Se conoció también que durante el primer semestre se realizaron aportes para equipamiento y obras, entre ellas la puesta en valor del Jardín Botánico Arturo E. Ragonese, en INTA Castelar, que recibe alumnos y visitantes de la región.

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