“Impotencia y bronca”: se cayó un puente de 1930 y llevan 220 días sin poder circular

La paciencia se terminó. Hace 220 días que los vecinos y productores de la zona de Arroyo Venado, en el partido bonaerense de Guaminí y de Carhué, cabecera del distrito de Adolfo Alsina, esperan una solución para recuperar el puente que conectaba a ambas localidades y que quedó destruido después de una creciente. La estructura, construida en 1930, fue arrasada luego de que la corriente de agua socavara sus bases y, desde entonces, la circulación quedó interrumpida.

El impacto no se limita al tránsito cotidiano. La caída del puente modificó los recorridos de los habitantes, complicó las actividades laborales y comerciales y afecta especialmente a las 70 personas que viven en Arroyo Venado, muchas de las cuales utilizaban ese paso diariamente para trasladarse hacia Carhué y otras zonas de la región.

Desde el derrumbe, según los vecinos, se sucedieron los reclamos ante autoridades municipales y provinciales sin que se concretara una solución definitiva. Contaron que hace unos 80 días, el intendente de Adolfo Alsina, Javier Andrés, y el subsecretario de Hidráulica provincial, Néstor Álvarez, habían anunciado la construcción de un paso provisorio. Sin embargo, los pobladores aseguran que la obra todavía no se concretó. Ahora, en el gobierno de Axel Kicillof afirmaron a LA NACION que la obra de reconstrucción será durante octubre a través de la Dirección Provincial de Hidráulica. Esto mismo expresó José Augusto Nobre Ferreira, intendente de Guaminí (UxP), que precisó que las tareas comenzarán a mediados de octubre y “estarán terminadas en 30 días”.

Los vecinos intentaron utilizar un vado ubicado debajo del puente como paso alternativo, pero el terreno y la corriente de agua lo volvieron intransitable
Los vecinos intentaron utilizar un vado ubicado debajo del puente como paso alternativo, pero el terreno y la corriente de agua lo volvieron intransitable
Gza.

“Lo único que hicieron fue comprar tiempo y desactivar la propuesta de los vecinos surgida de la Asamblea Pública realizada el 8 de julio pasado con presencia de las autoridades del municipio de Adolfo Alsina y de Guaminí, entidades y vecinos donde se aprobó un proyecto vecinal a ejecutarse por cuenta de los vecinos que hoy estaría operativo”, señalaron en un comunicado vecinos del lugar.

Según explicaron, aquella iniciativa contemplaba un informe de viabilidad elaborado por una empresa vial y presupuestos para ejecutar la obra. “Es lamentable la inoperancia de la administración pública y la falta de empatía de los políticos para con la calidad de vida de los ciudadanos”, cuestionaron.

Un desvío de 70 kilómetros

Sebastián Mori, productor y contratista rural de la zona, contó cómo comenzó el problema. “En marzo de este año, después de una creciente, la corrida del agua socavó las patas, lo que es la base del puente, y a los pocos días colapsó y desde entonces está totalmente destruido”, relató a LA NACION. Explicó que hasta la fecha no se instaló un puente alternativo. Los vecinos intentaron utilizar un paso ubicado debajo de la estructura, un vado que permitía el tránsito de maquinarias que no pasaban por el ancho del puente y por su peso, pero las condiciones del terreno hicieron imposible convertirlo en una solución permanente.

Se colocaron escombros en dos oportunidades, pero el agua volvió a llevárselos: “Eso no funcionó porque el agua se lleva todo y es imposible pasar por ahí”
Se colocaron escombros en dos oportunidades, pero el agua volvió a llevárselos: “Eso no funcionó porque el agua se lleva todo y es imposible pasar por ahí”Gza.

“Hay una pasada por abajo e hicimos el pedido para que hagan que ese vado se convierta provisoriamente en un paso, con más piedras y escombros para que los autos y camionetas particulares pasen por ese lugar”, contó Mori. Se colocaron escombros en dos oportunidades, pero el agua volvió a llevárselos: “Eso no funcionó porque el agua se lleva todo y es imposible pasar por ahí”.

La consecuencia es un desvío considerable para quienes necesitan trasladarse entre ambos puntos. Por el puente, el trayecto entre Guaminí y Carhué es de unos 25 kilómetros; ahora, quienes deben hacer ese recorrido tienen que dar una vuelta de aproximadamente 70 kilómetros. Para los productores, además, el problema tiene un impacto directo sobre la actividad agropecuaria. Mori tiene una empresa de servicios de pulverización y antes podía utilizar el puente varias veces durante una misma jornada para trasladarse con maquinaria y herramientas.

“Nosotros solíamos pasar por ese puente hasta seis veces al día. Ese puente de mi casa está a 5 km y te llaman de un lado para ir a trabajar y vas y volvés, es muy transitado ese puente”, señaló.

Según Mori, hubo personas que quedaron atrapadas en el vado y se registraron roturas de cosechadoras y de carros utilizados para transportar combustible
Según Mori, hubo personas que quedaron atrapadas en el vado y se registraron roturas de cosechadoras y de carros utilizados para transportar combustibleGza.

Ese paso alternativo, el vado, también generó problemas para la maquinaria. Según Mori, hubo personas que quedaron atrapadas en el vado y se registraron roturas de cosechadoras y de carros utilizados para transportar combustible. “Estamos viviendo una situación muy difícil”, resumió.

Un puente clave

Mori también relató una experiencia familiar que, según explicó, permite dimensionar la importancia que tenía la conexión vial para los habitantes de Arroyo Venado. En enero de 2023 nació su hijo Fausto. Unos 20 días después, el bebé comenzó a presentar síntomas que alertaron a sus padres. “Nosotros salimos sabiendo que en Carhué tenemos guardia pediátrica y en Guaminí no”, recordó. El niño fue atendido inicialmente en el hospital de Carhué y luego de manera urgente fue trasladado a Bahía Blanca, donde permaneció internado con una hemorragia cerebral. “Hoy Fausto tiene tres años, con todas sus secuelas, pero está vivo. Y se me hace un nudo en la garganta cuando le cuento mi historia a la gente que le debo la vida de mi hijo a ese puente”, relató.

A partir de esa experiencia, el productor planteó qué podría ocurrir ante una emergencia similar en la actualidad. “Estamos a 25 km de Carhué y si hoy una ambulancia tiene que salir desde Arroyo Venado a Carhué tiene que hacer 70 km en lugar de hacer 25”, advirtió.

En medio de los reclamos, la situación volvió a quedar expuesta durante una recorrida por la zona del ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis. Según relató Mori, el funcionario estuvo en el distrito, brindó una conferencia y fue consultado por los periodistas sobre el puente en cuestión. La respuesta, según Mori, generó todavía más malestar entre los vecinos: “Katopodis no estaba al tanto de la situación y tuvo que intervenir el intendente de Carhué para explicarle cuál era el puente por el que le estaban preguntando. No sabía de qué le hablaban”.

Después de la consulta, el intendente de Carhué habría señalado que en octubre comenzarían una obra provisoria, en una solución similar a la anunciada para otro puente de la zona. Para los productores, sin embargo, el anuncio vuelve a quedar dentro de una larga lista de promesas que todavía no se tradujeron en una solución concreta.

Para los productores, una de las alternativas era avanzar con una solución financiada por ellos mismos. Según Mori, los vecinos habían planteado poner el dinero necesario para ejecutar la obra y acordar posteriormente con los municipios una forma de devolución a través de la red vial. “La idea de los productores de la zona, tanto de Guaminí como de Carhué, era poner plata de manera particular porque los distritos dicen que no hay dinero para afrontar semejante costo”, explicó. La propuesta, según dijo, había avanzado en las conversaciones, pero finalmente quedó paralizada.

Mientras tanto, los vecinos aseguran que las respuestas oficiales siguen sin llegar. Mori contó que al comienzo lograban mantener reuniones con funcionarios, pero que ahora ni siquiera obtienen respuestas a los pedidos de audiencia: “Sentimos mucha impotencia y mucha bronca porque al principio al menos conseguíamos reuniones y ahora ni siquiera eso, no hay nada”.

El productor cuestionó que las soluciones anunciadas hasta ahora hayan quedado en promesas: “Son parches lo que piensan hacer. Venimos de promesas en promesas hace 220 días sin nada concreto, por eso seguimos con el reclamo”.

En tanto, José Augusto Nobre Ferreira, intendente de Guaminí (UxP), señaló: “Como intendente del interior productivo, conozco de primera mano lo que significa un camino cortado para una familia rural, para las escuelas y para la logística de la cosecha. En ningún momento dejamos de atender a los productores. De hecho, ellos acercaron una propuesta técnica para financiar un paso particular que analizamos con seriedad”.

Agregó: “Sin embargo, al tratarse de un curso hídrico natural y una red vial interjurisdiccional, la ley exige la aprobación estricta de la Dirección Provincial de Hidráulica y Vialidad. Ningún municipio puede autorizar obras en arroyos por fuera de la normativa, ya que pondría en riesgo la seguridad hídrica de toda la cuenca”.

Después explicó cómo seguirá el caso: “Frente a esto, en lugar de dilatar el tema con una licitación que hubiera llevado un año, gestionamos junto a la provincia una solución ejecutiva: la obra se adjudicó como ampliación de la obra de contención de Adolfo Alsina. Las tareas comienzan a mediados de octubre y estarán terminadas en 30 días”. Finalizó: “Seguimos acompañando al productor no con parches informales, sino con obras aprobadas y seguras que devuelvan la conectividad definitiva que el campo necesita”.


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