El embajador iraní ante el organismo, Reza Najafi, calificó la exclusión como una “grave vulneración” de los derechos de Irán como Estado miembro y cuestionó directamente a Austria, país anfitrión de la agencia y de otras organizaciones internacionales con sede en Viena.
“Al obstaculizar nuestra participación plena y efectiva, la denegación de acceso contraviene tanto la letra como el espíritu del marco jurídico” que regula la asistencia a las reuniones, sostuvo Najafi ante los delegados. Además, aseguró que la negativa a conceder el visado a Eslami “viola la obligación del país anfitrión”.
EEUU reconoció que objetó el ingreso de Eslami
Austria rechazó las acusaciones y explicó que había solicitado una excepción a las restricciones que pesan sobre el funcionario iraní para permitir su ingreso al país. Sin embargo, el comité de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU no autorizó la exención, por lo que Viena aseguró que estaba obligada a impedir su entrada.
El representante estadounidense ante el OIEA, Preston Wells Griffith, confirmó que Washington presentó una objeción contra el pedido austríaco: “Si bien estamos centrados en una solución diplomática a los desafíos que plantea el programa nuclear de Irán, no podíamos permitir que un funcionario designado por la ONU viajara… sin una cooperación significativa en materia de salvaguardias nucleares”, afirmó.
Desde Teherán responsabilizaron igualmente al Gobierno austríaco. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, informó que fue convocado el encargado de negocios de Austria y sostuvo: “Nos resulta evidente que este incidente se produjo bajo presión estadounidense, pero esto no exime al gobierno austríaco de toda responsabilidad”.
Rusia también respaldó el reclamo iraní. Su embajador ante Naciones Unidas en Viena, Mikhail Ulyanov, afirmó que Austria “violó gravemente” sus obligaciones como anfitrión y acusó a las potencias occidentales de impulsar “una auténtica campaña de abusos relacionados con visados para ajustar cuentas con países que consideran indeseables”.
Teherán denuncia una “acción maliciosa” de Washington
La disputa escaló después de que Behrouz Kamalvandi, alto funcionario nuclear iraní, calificara la actuación estadounidense como “maliciosa” y acusara a Washington de ejercer presión política sobre la participación de la República Islámica en los organismos internacionales.
“Negar el acceso a la conferencia general sienta un precedente que afectará a todos. Por eso debemos resistir esta presión política opresiva”, declaró Kamalvandi. Luego endureció sus críticas: “Este último acto malicioso del gobierno estadounidense no puede interpretarse sino como una conducta infantil”.
La controversia se produce mientras aumenta la presión internacional sobre el programa nuclear iraní. Las sanciones de Naciones Unidas reimpuestas el año pasado contemplan prohibiciones de viaje, congelamiento de activos, un embargo sobre armas convencionales y restricciones relacionadas con misiles balísticos y tecnología nuclear. Irán, Rusia y China cuestionan la legalidad de esas medidas.
El OIEA advierte por la falta de inspecciones en Irán
El enfrentamiento diplomático ocurre además en momentos en que el OIEA denuncia dificultades para supervisar las instalaciones nucleares iraníes. Desde los ataques de Israel y Estados Unidos contra sitios nucleares de Irán durante la guerra de 12 días de junio de 2025, los inspectores no recuperaron el acceso a determinadas instalaciones sensibles.
El director general del organismo, Rafael Grossi, advirtió recientemente que esa situación deterioró la capacidad internacional para conocer el estado del programa: “No estamos recibiendo ninguna cooperación de Irán”, afirmó, y remarcó que el problema radica también en aquello que los inspectores ya no pueden observar.
El organismo tampoco pudo verificar completamente una reserva de 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel todavía inferior al 90% asociado al grado armamentístico. A comienzos de septiembre, la Junta de Gobernadores decidió remitir el caso iraní al Consejo de Seguridad de la ONU por primera vez en 20 años, debido a la falta de cooperación.
Irán sostiene que su programa nuclear tiene exclusivamente fines pacíficos y rechaza las acusaciones occidentales sobre un eventual desarrollo de armas atómicas. La nueva disputa por la presencia de Eslami en Viena profundiza así un enfrentamiento diplomático que ya atraviesa tanto las inspecciones nucleares como el régimen internacional de sanciones.




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