La caída del consumo masivo se refleja en todo el país con perspectivas negativas a futuro

La caída del consumo masivo se refleja en todo el país con perspectivas negativas a futuro

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial de agosto fue motivo de festejo para el gobierno nacional, pero en la calle nadie celebra: los consumidores, porque siguen con los salarios pisados corriendo detrás de los precios; y, los comerciantes, porque, además de la caída de las ventas, pagan costos cada vez mayores y pierden rentabilidad.

En la Argentina de Javier Milei, el mercado de consumo masivo devino en un curso de supervivencia en la jungla. Y muy poco eficaz, a juzgar por el nivel de endeudamiento de las familias para llegar a fin de mes.



En el inicio de la semana, la CAME dio un panorama de lo que fue agosto para los comercios pyme: las ventas cayeron un 0,2% que supone una desaceleración de la caída respecto de meses previos, pero los comercios que despachan alimentos y bebidas sin alcohol, rubros de mayor ponderación en los hogares, vendieron 2,4% menos que un año atrás.

Foto: Diego Martinez
@ildieco_diegomartinezph
La caída del consumo masivo se refleja en todo el país con perspectivas negativas a futuro

Desacople

Fernando Savore, referente de los almaceneros bonaerenses, reconoció en diálogo con Tiempo que, bien superada la mitad del año, en los comercios de barrio “está costando mucho levantar el nivel de las ventas”, debido centralmente a que las limitaciones de bolsillo nunca se solucionaron: “Si la gente sigue cobrando un salario que no es competente comparado con los aumentos de la economía cotidiana, estamos complicados”.

En agosto el IPC nacional dio 1,7%, pero los costos de las comidas y servicios básicos fueron superiores en el mismo período. La Canasta Básica Alimentaria, que define el mínimo para evitar la indigencia, y la Canasta Básica Total, que marca el umbral de pobreza, aumentaron 2,6 por ciento.

Los datos suponen que a un hogar de cuatro integrantes le hicieron falta $ 726.469 para acceder a la alimentación elemental, en un momento en el que el salario mínimo no llega a los $ 400 mil; y que requiere de $ 1,6 millones para cubrir esa alimentación más servicios cuando la mitad de los asalariados registrados del sector privado cobra de bolsillo poco más de $ 1,3 millones.

Desde su comercio en territorio provincial, Savore alertó por el agravamiento del problema del ingreso: “Hoy la gente no llega a fin de mes ni con empleo en blanco ni sumando extras en una aplicación después del trabajo principal”. Y remató: “La inflación fue del 1,7% en agosto, pero nadie se pone contento porque no hay plata, la gente mira el dato con el bolsillo y no se lo cree”.

Perspectivas

Igualmente complejos son los pronósticos, que ofrecen pocas garantías aun a largo plazo. En el informe de la CAME, un 47,4% de los comercios pyme consultados declaró que su situación está estancada en el nivel del año pasado y el 46,5% dijo que está peor. La percepción de futuro sintoniza: el 43,9% cree que dentro de un año estará igual que ahora y un 13,3% se prepara para un escenario todavía más negativo. En tanto, un 42,8% supone que su situación mejorará.

Con el desempleo subiendo posiciones en los rankings de principales problemas, la preocupación del consumidor promedio también enfrenta un panorama difícil.

La última encuesta de Atlas Intel y Bloomberg revela una desaceleración de la caída de la confianza del consumidor a futuro, sin embargo, al mismo tiempo asegura que la posibilidad de perder el empleo es la segunda gran preocupación de los argentinos. La misma medición consigna que la percepción de que la economía familiar va a empeorar en los próximos seis meses supera la creencia positiva 41 a 32 por ciento.

Aunque el informe muestra mejoras leves en comparación con la encuesta previa, las perspectivas negativas sobre el futuro del mercado de trabajo y sobre la economía del país superan a las positivas por amplio margen. 

La caída del consumo masivo se refleja en todo el país con perspectivas negativas a futuro

En el interior también

El cruce negativo entre inflación y consumo se reproduce en las provincias. Un informe del Centro Comercial Santa Fe reportó una caída de la facturación del 45,9% interanual en comercios locales asociados.

El 41% de los comerciantes consignó que su situación empeoró en el último año, pero el 65,6% espera una recuperación de sus ventas en 12 meses.

En Rosario, una encuesta del Departamento de Economía de la Federación Gremial del Comercio e Industria (FECOI) arrojó que el 60% de los comercios perdió ventas en agosto respecto de julio y sólo 4% mejoró sus operaciones. La contracción promedio fue del 3,5%, en un contexto de cautela y control del gasto muy marcado entre los consumidores.

Para FECOI, los datos de agosto demuestran que la recuperación sigue siendo frágil y desigual, “con una mayoría de establecimientos que todavía no logra consolidar una mejora en su nivel de ventas” y que resaltaron la presión creciente de los costos de los servicios, alquileres, impuestos y precios mayoristas.

En Entre Ríos, la titular de la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Concordia, Laura Kobrinski, consignó que las ventas cayeron 10% en el último año en simultáneo con una suba fuerte de los gastos en servicios e impuestos. “Entra menos plata y gastás más. La ecuación se replica en los hogares, no queda otra que restringirse para pagar impuestos. No esperamos un escenario distinto por lo menos en el corto plazo”, declaró. «

En Neuquén hablan de «espejismo» y «mito»

En la tierra que es boom de la producción petrolera del yacimiento no convencional de Vaca Muerta, el comercio masivo no expresa derrames de riqueza sobre la población.
Un informe de la Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (Acipan) titulado “El espejismo de la isla próspera” advirtió por la suba de la desocupación de locales comerciales como resultado de “una ecuación de costos que deja de cerrar apenas cae el ingreso familiar disponible: sobre un margen de rentabilidad mínimo, una baja de ventas moderada alcanza para convertir a un negocio sano en uno que pierde plata todos los meses”.
El informe denuncia “el mito” que desmienten los datos y apunta que entre fines de 2023 y fines de 2025 el salario privado local subió 271% mientras que en el mismo período los servicios de la vivienda se dispararon 523%, la educación el 530% y el transporte 342 por ciento.
La consecuencia previsible es que “se reduce la parte con la que el vecino entraba a comprar al comercio algo que podía postergar”.


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