Soja 2026/27: las claves del manejo agronómico para romper techos de rindes

Lejos y hace tiempo, la soja se consideraba un cultivo rústico, de baja de inversión, que no exigía demasiado. Hoy la historia es bien diferente y, según dos productores que vienen logrando rindes por encima del promedio, para jugar en primera, el partido se decide antes de que arranque. El manejo pasa, en buena medida, por lo que se hizo previamente: una rotación correcta, un lote con buena nutrición y el historial necesario para definir las decisiones actuales son algunas de las claves para esquivar potenciales problemas, como las enfermedades de fin de ciclo, y romper los techos de rinde.

Además de vicepresidente de Acsoja, Ricardo Bergmann es productor agropecuario. Lidera Taguay SA, la empresa familiar radicada en Monte Buey, Córdoba, que integra agricultura, ganadería y producción porcina. Además de trigo, maíz y girasol, de un tiempo a esta parte sumaron camelina y estiman sembrar unas 2.600 hectáreas de soja esta campaña.

En los alrededores de Monte Buey, los suelos son franco-limosos; hacia el Este mantienen características similares, aunque con una mayor proporción de arcilla, mientras que hacia el Sudoeste son más arenosos. Para Bergmann, todo arranca por conocer el lote: “Lo más importante es hacer un diagnóstico. Hoy necesitás un profundo conocimiento sobre el lote en el que estás trabajando”. Ese historial debe permitir identificar si el ambiente es homogéneo o heterogéneo, si presenta algún tipo de compactación y si se han realizado cultivos de cobertura. “Eso implica análisis de suelo, de los mapas de rendimiento y un pormenorizado diagnóstico del ambiente”, destacó.

Ricardo Bergmann
Ricardo Bergmann

Juan Balbín es productor en un triángulo comprendido entre General Villegas, Laboulaye y Rufino. También fue presidente de CREA e INTA. Trabaja unas 4.500 hectáreas, de las cuales la mitad se destinan a soja. Al igual que Bergmann, coincide en que el diagnóstico es clave y advierte sobre una variable que suele subestimarse: la estructura física del suelo. “Por el paso de la maquinaria, los suelos hoy están tendiendo a estructuras laminares”, señaló, y remarcó que la compactación muchas veces no se ve, pero condiciona el intercambio gaseoso y la absorción de agua.

La brecha se nota en los números: “Hemos tenido diferencias enormes entre los lotes que recién incorporamos y aquellos que vienen con historia agrícola de hace 20 años. Hablamos de 8 o 10 quintales por hectárea de diferencia”, aseguró. Desde su punto de vista, es muy importante conocer la estructura del suelo en aspectos como la porosidad, la infiltración y si los niveles de compactación son superficiales o más profundos. “A la parte física del suelo se le da poca importancia y, cuando estás peleando rindes altos, cada detalle suma”, comentó.

Rotación, la base del sistema

En Taguay SA la soja nunca se piensa sola. “Va integrada al resto de los cultivos”, explicó Bergmann. Los campos que alquila desde hace años los maneja como si fueran propios: “Los conocemos bien”, asegura. En ese sentido, la soja es parte de un sistema y tanto la sustentabilidad como la productividad de cada cultivo están asociadas al tipo de rotación. “Dentro de ese esquema le estamos entregando al suelo una estructura mejorada a través de los cultivos de cobertura que vamos utilizando, que en general son centeno, vicia o, en algunos casos, avena”, comentó.

En el mismo sentido, para Balbín “se tiene que sí o sí rotar” si se quiere romper el techo de rinde. En los lotes que trabaja tiene medido ese impacto: entre 3 y 4 quintales por hectárea de diferencia cuando la soja se siembra sobre maíz, sobre todo, y algo menos sobre sorgo. También encontró una ventaja en la soja de segunda sobre cebada, por la calidad del rastrojo. “Ninguna soja viene de una soja antecesora”, resumió. En su caso particular, el 90% de la soja se siembra sobre maíz.

Las claves de manejo 2026

La pérdida de nutrientes cambió las reglas de juego y, más allá de las posibles amenazas de malezas, hoy el manejo exige sumar nuevas estrategias. En ese sentido, todo lo que se haga en la previa cumple un rol clave para mejorar la calidad del suelo y también reducir el riesgo de enfermedades de fin de ciclo.

Hoy nuestro foco básicamente es incorporar nueva genética con las variedades que van apareciendo, la utilización de los eventos para resistencia de enfermedades o malezas, la fertilización y el manejo del cultivo por ambiente”, comentó Bergmann.

Llevado a la práctica, asegura que los mejores lotes productivos “ya se sabe que van a venir de un cultivo de maíz, que posiblemente haya tenido un cultivo de cobertura en base a centeno y vicia; que luego ese cultivo de cobertura fue quemado en septiembre, y que la siembra de la soja fue entre los últimos días de octubre y el 10 de noviembre, con un grupo de madurez 4.4, 4.1, 4.5”, resumió.

Juan Balbín
Juan Balbín

Para Balbín, “hace 15 o 20 años, con las primeras sojas RR, con 7 u 8 unidades de fósforo se podía llegar a 4.000 kilos por hectárea. Pero ahora, para pelear los 5.000 o los 6.000, tenés que estar en otra liga: la liga del maíz, la liga del trigo”, dijo.

En su opinión, las claves de manejo surgen de la suma de varios factores, como la sanidad, la nutrición y la rotación. “Son pequeños detalles que empiezan a sumar cuando aspirás a rindes altos. Lo importante es tener todo hecho antes para que eso se produzca”, comentó. Desde su experiencia, la soja le enseñó que, si durante el proceso reproductivo no enfrenta limitantes hídricas y las condiciones nutricionales y sanitarias son óptimas, los rindes pueden ser “realmente muy destacables”.

El rol de El Niño

Para Balbín, El Niño podría traer noticias dispares. “Hay una oportunidad en los lotes bien drenados y altos, sin riesgo de anegamiento; sin embargo, en los de perfil más complejo el fenómeno de El Niño podría ser un problema, porque la soja tolera mal el agua estancada sobre la chaucha”, comentó.

Siembra de soja
Siembra de soja

El uso de fungicidas, según Balbín, también jugará un papel importante porque “no sabés cuándo vas a poder cosechar y eso puede llegar a generar situaciones difíciles, no solo de cosecha sino también de accesibilidad del transporte y todo lo que un colapso en los caminos podría traer”, aseguró.

Para Bergmann, están dadas las condiciones para ser optimistas. “En la regla PxQ se podría decir que estamos gozando de muy buenos precios y que el clima podría traer cantidades, por lo que tenemos que aprovechar e invertir más en las variables de producción, tales como fertilizante, cuidado de cultivos y buenas semillas certificadas”, señaló y alertó: “Tendremos que tener cuidado con el impacto de las enfermedades y aplicar fungicidas”.

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