“El área con excesos es mayor”: el campo espera al “súper Niño” con reservas de agua en los suelos por encima de lo normal

El sector agropecuario argentino se prepara para recibir al fenómeno climático del Niño, que, según los diferentes modelos climáticos, tendría una intensidad fuerte, la cual se manifestaría en mayor medida durante la primavera y habría grandes posibilidades de que continúe de esa manera en el verano.

Teniendo en cuenta esto, el grueso de la región agrícola espera lluvias por encima de lo normal con niveles de agua en los suelos por encima de lo normal.

“Las lluvias del mes pasado fueron desparejas. Donde llovió, llovió fuerte, y por eso la humedad del suelo llegó a niveles superiores a los habituales en una parte importante de la región agrícola justo al arrancar la siembra de los cultivos de verano”, explicó Adela Veliz, docente de Climatología y Fenología Agrícolas e integrante del Centro de Información Agroclimática y Ambiental de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba).

Según comentó Veliz, “esta situación tiene un antecedente. En 2015-2016, los cultivos de verano se sembraron con un Niño fuerte. En ese momento hubo excesos de humedad en el norte del país, la Mesopotamia, el Litoral y el oeste de Buenos Aires. Ahora, el patrón es parecido, pero el área con excesos es mayor, ya que se extendió hacia el centro-norte, llegando al norte de Córdoba, a La Pampa y a buena parte de la Patagonia”.

En este contexto, el especialista consideró que si las lluvias de esta primavera se comportan como los eventos Niño más fuertes anteriores, las zonas que suelen recibir menos agua en esta época —como Entre Ríos y el centro de Santa Fe— llegarían con una base hídrica favorable. Mientras tanto el sudeste bonaerense hoy se encuentra en condiciones cercanas a lo normal.

De esta manera, el campo espera el momento de mayor intensidad del Niño, que ya no quedan dudas de que será fuerte.

“Los modelos dan un 90% de probabilidad de que este sea un Niño fuerte durante la primavera y un 70% de que se sostenga fuerte en el verano”, aseguró el docente de Climatología en la Fauba, Leonardo Serio.

Serio detalló que “el Pacífico ecuatorial no para de calentarse desde fines del verano. En junio se confirmó la llamada ‘fase cálida’ de El Niño, y en agosto, las temperaturas en la zona se ubicaron por arriba de lo acostumbrado, superando los 3,5 °C en la costa occidental de América”.

“Otras variables del océano y la atmósfera también están mostrando lo mismo. Los vientos de este a oeste —o alisios— se debilitaron y eso está haciendo que haya más tormentas en el Pacífico central. Incluso, ya se nota el típico efecto Niño sobre el clima de la región, con más lluvias desde el centro de Chile hasta Uruguay”, detalló.

Probabilidades de intensidad del Niño.

El especialista comentó que los modelos climáticos coinciden en que El Niño seguirá en primavera y verano. Incluso, se espera que el mar se caliente hasta noviembre, con temperaturas que superarían a las de los eventos más fuertes ocurridos en 1982-’83, 1997-’98 y 2015-’16.

Así, para esta primavera se esperan temperaturas superiores a los normal en el norte del país, mientras que en la franja central serían inferiores al promedio.

Respecto a las lluvias, el NOA y el sudoeste de la Patagonia tienen más probabilidades de recibir menos agua que lo normal y en el centro-norte del país se esperan valores normales. Para el resto del país, la probabilidad se inclina hacia lluvias superiores a lo normal, con más chances todavía en el extremo noreste y en Cuyo.

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