Diego Santilli: “A Milei le molesta la mentira; otros presidentes te mandaban a la SIDE”


Jefe de Gabinete desde hace dos meses, Diego Santilli hace una fuerte defensa del gobierno de Javier Milei en el tercer capítulo de Cara a Cara, el ciclo audiovisual de entrevistas que Clarín publica de manera semanal en Youtube y en su página web.

Uno de los principales dirigentes de la administración libertaria explica qué lo motiva al Presidente a cuestionar a la prensa, ratifica sus intenciones de ser gobernador de la provincia de Buenos Aires, defiende la soberanía argentina en las islas Malvinas e incluso suelta un deseo personal a futuro: ser parte de la política de River.

-La gente tiene una mirada muy crítica de la política. ¿Es compatible ser político y ser una buena persona?

-Te diría que es entendible, ¿no? Porque la política no supo darle respuestas a la sociedad durante muchas décadas. Entonces se entiende el enojo, se entiende la distancia, o la criticidad. Para mí un buen político es el que, cuando lo ves en su función o cuando lo ves en su vida cotidiana, es la misma persona. Se trata de eso, de entender cuál es la demanda, que es resolver los problemas que, estructuralmente, en nuestro país no se resolvían. Por eso, cuando la sociedad eligió a Milei, eligió a un presidente que enfrenta todos los temas que muchos no pudieron y otros no quisieron enfrentar.

-¿Hay tiempo para hacer amigos en la política?

-Sí, hay tiempo para tener amistades, buenas relaciones y construir confianza. Obviamente, también están tus amigos de la vida, que son con los que vos podés desenchufar. Imaginate que arrancás muy temprano y terminás muy tarde. Está tu familia, que es la que pierde mucho tiempo de vos, pero también están los amigos a los que vos querés ver el fin de semana o cuando te podés juntar a comer algo. Y ahí es donde no hablás de tu rutina diaria, sino de los temas de la vida normal.

-¿Cuán difícil es desconectar?

-El problema es cuánta energía te queda después del trabajo. A veces uno llega superagotado y cuesta entrar en la conversación de la familia, y hay otros días que no, que llegás superactivo e interactuás con la familia o con los amigos de manera natural.

-¿Cuesta descansar? ¿Cuántas horas dormís?

-Mirá, si yo te dijera que dormir es posible…, es complejo. No es fácil. No obstante, lo que me está pasando es que puedo apagar un tiempo y después ya me despierto. Pero eso me da un descanso necesario, que es importante.

-¿Cuánto te cambió el día ser jefe de Gabinete?

-Te diría que mucho. ¿Por qué? Tony Blair decía que no sabía cómo había llegado a ser primer ministro británico y cómo era el trabajo. “Cuando lo aprendés, te sacaron”, decía. Como ministro del interior, yo tenía ahí claro el concepto, ¿no? Los gobernadores, las reformas, el diálogo para reformar, no el diálogo por el diálogo en sí mismo. Yo hay algo que detesto, que es cuando va mucha gente a los programas y hablan del diálogo y el consenso, ¿y qué cambiaron? Nada. El diálogo tiene que ser para terminar con la intermediación de los planes, con los piquetes. Eso lleva más tiempo de aplicar, porque es la visión del Presidente.

-¿Llegaste al cargo por ese perfil de consenso, negociador?

-El Presidente me pidió tres cosas centrales. Primero, la coordinación con los ministros, que implica que todo el plan que el presidente trazó con el gabinete tiene que suceder. Significa que vos trazás un horizonte y eso tiene que pasar. El segundo plano es el parlamento, donde tienen un rol central Patricia Bullrich, en el Senado, y Martín Menem, en Diputados, y desde allí hay que interactuar con los gobernadores. El tercer plano es la agenda pública, que es la transmisión a la sociedad, ni más ni menos, de las decisiones del Presidente. Qué entiendan por qué, para qué y hacia dónde vamos. Todo eso lleva mucho tiempo.

Diego Santilli, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

-¿Ese lugar lo lleva a tratar de ser un equilibrio frente a las críticas del Presidente hacia diferentes sectores?

-Todo lo contrario, a mí me marca la convicción de un presidente que entiende el rumbo. Si vamos dos años atrás, veíamos a muchos dirigentes de la política, y de diferentes sectores empresariales, o periodísticos, que decían “si Milei baja la inflación, si logra el equilibrio fiscal, si intermedia por los planes, si enfrenta el narcotráfico, si enfrenta la delincuencia, explota”. Lejos de explotar, este presidente llega a la elección de medio término, construye la primera minoría parlamentaria y va en búsqueda de las reformas estructurales. Y las logra.

-¿Qué opina de los ataques a la prensa o a opositores?

-Lo que al Presidente le molesta es la mentira y la difamación, y él, contra la mentira y la difamación, expresa su visión, todo lo contrario a lo que hacían otros presidentes, que te mandaban a la SIDE, o a ARCA. Ponían fotos de periodistas y les tiraban dardos, esas cosas no van.

-¿No podría haber otras formas? ¿Evitar llamar mierda humanas a los periodistas?

-Pero no es una cuestión de formas, es una cuestión de ética. Te doy un ejemplo, se dijo mucho sobre los diez días que el Presidente estuvo en Olivos… Yo tuve que tomar decisiones fuertes, algunas de las cuales estás viendo, respecto a las fuerzas de seguridad, respecto de las Fuerzas Armadas, que tienen que ver con reestructuración de salarios y otros temas más. Todo el tiempo estuve en línea con él, y tomé decisiones con él. O sea, con los ministros, por supuesto, pero a mí me toca el último tramo entre los ministros y el Presidente. Ese valor ético, de cuando son verdad o no las cosas, el Presidente las fija y fija posición.

-A veces puede ser interpretativa la verdad, según cada persona

-Una cosa es lo interpretativo y otra cosa es cuando se asevera y es una mentira, o se tergiversa. Cuando pasa eso hay una visión del Presidente, que no avala que se mienta. Esa es su posición.

-El sábado se cumplen 1.000 días de la presidencia de Milei. ¿Qué balance hay que hacer?

-Es un balance altamente positivo. No sólo quiero hacer el balance de estos 1000 días, dejame hacer un balance desde 2020 o 2021 a la fecha. Yo siempre dije lo mismo, si buscás el historial. Dije que todos los que pensamos parecido, los que creemos que Argentina tiene que tener un cambio, tenemos que estar juntos. Y eso lo profesé el día 1. En ese momento me tocó acompañar irrestrictamente desde el lugar que yo estaba, porque no quería que la Argentina volviera a padecer y a sufrir cosas que vivimos. Yo creo que los ciudadanos no quieren volver a eso. A la gente no la pueden tomar por zonza. Ahora, que falta, faltá un montón.

-¿Qué se le dice a aquel al que todavía esos cambios no le están llegando?

-Le decía a un colega tuyo, en Misiones, que me preguntaba por lo que falta. Yo le decía, “¿no te das cuenta de dónde venimos?”. O sea, la Argentina tuvo 57% de pobreza, el 68% de los jóvenes eran pobres, el 20% eran indigentes, había 1.147% de inflación. Eso es la destrucción de todo. ¿Por qué la Argentina no exportaba lo que exporta ahora? Faltaba inversión. Cincuenta años de destrucción, de desaguisado, no se resuelven en dos años y medio.

El Cara a Cara con Diego Santilli. Foto: Ariel Grinberg.

-Ese escenario hace imaginar una reelección de Milei

-Yo voy a trabajar para eso, para la reelección de Milei. Por su visión, por su convicción, por la transformación que está haciendo y porque realmente cree y está convencido que la Argentina va a salir fuertemente hacia arriba. Hace 20 años que la Argentina no produce un crecimiento de tres años consecutivos: 2025, 2026 y 2027. Estamos en el camino correcto.

-La oposición dice que el intento de eliminar las PASO para el año que viene es porque el Gobierno trata de mantener el frente económico tranquilo por si tiene un traspié electoral. ¿Van a intentar aprobar la reforma política completa?

-En 2025 decían que al Gobierno no le convenía la Boleta Única. No es una conveniencia, es convicción. El Presidente cree en la Boleta Única. El presidente tiene convicción. ¿Cuál es su segunda convicción? No sirven las PASO. ¿Pero por qué no sirven? Porque es una reforma para la gente, no para los dirigentes, es para los ciudadanos. ¿Por qué? Porque no tienen que ir a votar seis veces en un año y porque le cuesta US$ 250 millones al Estado. Porque la gente está harta de los espacios cedidos a los partidos políticos, apaga la televisión y la radio. Que lo pague la política. Y después vienen una serie de reformas, que tienen que ver con la forma del ejercicio de de la política. Yo estoy convencido que gran parte de esa reforma va a salir. Algunos dicen la eliminación, y otros plantean la suspensión como un camino intermedio.

-¿No falta poco tiempo para la elección para estar haciendo cambios?

-Vos tenés que hacer los cambios antes del año electoral, antes de diciembre, que es lo que la Justicia Electoral pide para poder trabajar con antelación hacia octubre.

-¿El Gobierno tiene la sensibilidad suficiente con el tema morosidad al limitarlo a un tema de privados?

-Escuché a algunos de los dirigentes de la oposición hablar de sensibilidad y empatía. Son las palabras que utiliza el populismo detrás de las que acaballa un montón de medidas que destruyeron la Argentina, como la Ley de Alquileres. Sobre morosidad. ¿cómo está compuesta? La mayor cantidad de plata la tienen los bancos en términos de morosidad, con la menor cantidad de clientes, y la mayor cantidad de clientes, con la menor cantidad de montos de dinero, la tienen las Fintech. El Banco Central viene teniendo reuniones con los bancos y con las Fintech. Y fíjate cómo está avanzando. Ya hay planes, ya los bancos están reestructurando. Bajan las tasas y ya renegociaron a más de 500.000 clientes. Ojo con las regulaciones porque terminan destruyendo el crédito.

-¿Cómo esta la relación con el PRO? ¿Están avanzando hacia un acuerdo?

-Seguimos avanzando, vamos paso a paso, en el camino correcto, y tenemos un muy buen diálogo con los tres gobernadores del PRO y con la mesa que encabezan Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Ha habido una muy buena conversación telefónica entre Karina Milei y Mauricio Macri, que fue el puntapié para volver a retomar el camino de encontrar los puntos para un acuerdo. Esto no es sólo electoral, esto tiene que ver con el país que queremos.

-¿En la Ciudad van a acordar? ¿O puede haber un candidato propio de La Libertad Avanza?

-Estamos trabajando juntos, como te dije, pero es lógico que cada partido, sea el que fuera, tenga un transitar y una construcción, porque te da más fortaleza. Así que yo lo veo como un camino sólido que lidera Pilar Ramírez en el caso de la ciudad de Buenos Aires, con Karina Milei como referente máximo de La Libertad Avanza porque es la presidente del partido.

-¿Lo mismo aplica para la provincia de Buenos Aires?

-Sin dudas. Nosotros en la provincia de Buenos Aires, con el radicalismo, con el PRO y La Libertad Avanza, estamos armando un trabajo conjunto porque no podemos volver a regalarle la Provincia a los que la han destruido, devastado.

-¿Ahí el candidatos sos vos?

-A mí me apasiona la Provincia. El que me conoce sabe que quiero, que tengo ganas, que la sociedad ya me acompañó dos veces contundentemente, y que tengo ideas claras, bajar impuestos y enfrentar a los delincuentes. Quiero ir a fondo.

-¿Se puede anticipar algo de la cadena nacional de Milei sobre Malvinas?

-De Malvinas va a hablar el Presidente, me parece que eso es lo que corresponde. Las Malvinas son argentinas, y nosotros vamos a defenderlas siempre. Creemos en que hay que hacer todo lo que esté a nuestro alcance, y más aún en materia diplomática, para recuperar nuestra soberanía y nuestro territorio, que es lo nuestro.

-Bullrich le dijo a Clarín que después de la reelección de Milei se quiere lanzar como candidata a la presidencia. ¿Fantaseás con ser Presidente?

-No. A mi me apasiona la Provincia, sé que puedo ayudar a transformar. El día después de la reelección de Milei le debo prioridad a mi familia, a mi mujer.

River, el amor de su vida, al que quiere acompañar “desde algún lado”

Diego Santilli, en la redacción de Clarín. Foto: Ariel Grinberg.

Santilli reparte los fines de semana entre la cercanía con su familia, compuesta por tres hijos varones, su esposa Analía Maiorana, a la que define como “un gran sostén”, y las dos hijas de ella, sus encuentros con amigos, y actividades al aire libre que suele hacer.

Cambió el fútbol por el pádel los sábados a la tarde, por una dolencia en un tobillo “que ya no puede más”. Lo que no abandona es su pasión por River Plate, club del que su padre fue presidente en años de mucha gloria, como el ’86, cuando el club de Núñez fue campeón del fútbol local, de América y del mundo.

Es mi gran pasión. No es lo mismo que pierda o que gane, y mis hijos heredaron esa pasión. Es un lugar para compartir en familia. Lo que más me motiva es que puedo verlo con mi viejo, que va a cumplir 87 años, con mis hijos y con el resto de mi familia. Lo más maravilloso es abrazarse y poder gritar un gol”, relata.

Además, desea que “le vaya bien a Leo Ponzio”, el nuevo entrenador interino del plantel millonario. “Quiero que se repita el concepto de Scaloni y la Selección, porque, además de ser un buen tipo, es alguien de la casa, no experimentado, pero que entiende a los jugadores, y que puede ser un camino parecido al que hizo Gallardo”, sintetiza quien de chico, en los ’70, iba a la platea San Martín baja cerca de “la Gorda Matosas”, la hincha más característica de aquellos años.

“Lo que puteaba… Era una genia y amaba a River por sobre todas las cosas”, recuerda a la emblemática simpatizante riverplatense. Y suelta, como un deseo a futuro, que “en algún momento me gustaría ayudar al amor de mi vida que es River, acompañando“.

Ping Pong

-¿Con qué opositor te tomarías un café?

-Con Maxi Abad, del radicalismo. Lo respeto por su conocimiento y por su visión de la provincia.

-Uno se toma un café con alguien que está dispuesto a cambiar, a transformar. Yo escucho a Kicillof hablar de diálogo, pero no fue al Consejo de Mayo, cree que los delincuentes son víctimas sociales, no aprobó una reforma del RIGI… No tengo feeling, te dice que va a hacer una cosa y hace todo lo contrario. Entonces, para qué me tomaría un café.

-¿Con quién te irías de vacaciones?

-No suelo irme mucho de vacaciones, pero con gobernadores podría ser. Con Rogelio Frigerio, por ejemplo, me llevo muy bien.

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