El escenario del trigo en un año Niño

El mercado de granos atraviesa un momento muy especial. Como casi todas las plazas financieras del mundo, posee un sinnúmero de variables que lo hacen extremadamente difícil de pronosticar. El clima, la demanda y, por sobre todo, las cuestiones geopolíticas y su relación con los granos y el petróleo, mantienen la volatilidad en un nivel alto. Pero si esta vez nos circunscribimos más a lo que nos está pasando a nosotros en la Argentina, la atención de los productores se centra -como es habitual- en el clima. Y como el trigo, junto con la cebada y, en menor medida, la colza, son los primeros en sembrarse, todo pareciera resumirse hoy a esa cuestión.

Con un año Niño por delante, y con climatólogos y organismos internacionales que proyectan temperaturas de 2, 3 y hasta 4 grados Celsius por encima de lo normal a la altura del Pacífico ecuatorial, con el pico entre los meses de septiembre y enero próximos, el tema se sigue muy de cerca. Y no es para menos, si empezamos a observar la cantidad de hectáreas que no se pudieron sembrar en muchas regiones del sur de la provincia de Buenos Aires, sumado a lo que pueda ocurrir con los lotes que ya se encuentran anegados en diversas zonas del noreste. La campaña de trigo recién está comenzando. El cereal transita todavía la etapa vegetativa y resta toda la primavera para evaluar a ciencia cierta cómo van a llegar los cultivos a la cosecha, tanto desde el punto de vista del área cosechable como del volumen de producción y, por supuesto, de la calidad.

En cuanto al mercado, venimos de pérdidas importantes en las producciones europeas y estadounidenses de cereales de invierno, a lo que debemos sumar el conflicto entre Rusia y Ucrania, esta vez con una “vueltita de tuerca” interesante. Los ucranianos entendieron rápidamente que podían complicarles la logística marítima a los rusos, lanzando drones contra los buques que salen del puerto de Rostov, en el mar de Azov —cuyo flujo hacia el mar Negro pasa por el estrecho de Kerch—, o directamente atacando puertos como Novorossiysk, donde días atrás quedaron fuera de servicio tres terminales de embarque de granos. Sabido es que Rusia es el principal exportador mundial de trigo, y una situación como esta complica seriamente ese flujo. Con estos antecedentes, podríamos esperar valores superiores a los actuales, sobre todo si el maíz apuntala en función de los rindes que arrojó el tour de especialistas por el Medio Oeste estadounidense, sensiblemente inferiores a los proyectados por el USDA. No obstante, la cuestión en la ex URSS puede llevar a cometer errores si no se la interpreta correctamente. Existen actualmente negociaciones entre diferentes actores para mediar entre ambos países y, si bien no sería el fin de la guerra, sí se trabaja para resolver la cuestión de la logística. Aunque por ahora han resultado infructuosas, no podemos descartar que, “entre gallos y medianoche”, se arribe a un acuerdo con un impacto negativo, o una quita del premio que las cotizaciones tienen por este tema.

Quizá la mejor alternativa para un productor triguero en nuestro país sea la compra de un put sobre la posición diciembre o enero del Matba Rofex (hoy A3 Mercados), y esperar este u otros desenlaces con un “piso” de precios asegurado. Para seguir con atención…

El autor es socio de Nóvitas SA

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